Promesas del Este, de David Cronenberg

eastern_promises_poster.jpgDe entre las películas que llenaron las carteleras el pasado año, la última de Cronenberg fue, para un servidor, una de las mejores del año. Tras la notable “Una historia de violencia”, el director canadiense volvió a impactarnos con una historia turbia y cruda enmarcada dentro de la mafia rusa.

La película se abre con dos secuencias violentas como son el sangriento asesinato a base de cuchilla de un ruso en una peluquería por parte del dueño y su sobrino y la entrada de una mujer en un comercio pidiendo ayuda que se desmaya sobre su charco de sangre.
Ambos actos aparentemente no tienen nada en común, salvo los sangrientos que son, pero marcarán la vida de los protagonistas de la cinta.

Y es que de marcas trata esta película, de aquellas que nos recuerdan el pasado y de las que condicionan nuestro futuro.
Anna es una matrona que recibe la llegada de la chica moribunda y la atiende para salvar a la criatura que lleva en sus entrañas. La niña que nace recuerda a Anna la terrible perdida del hijo que ella esperaba y la empuja a buscar parientes que se encarguen de la recién nacida. Su búsqueda a través del diario de la madre del bebé la conducirá a un restaurante ruso regentado por Semyon, un anciano bastante amable y servicial que se ofrece a ayudar a Anna. En esa visita la matrona conocerá también a Nikolai, el chofer de la familia, y a Kirill, el hijo de Semyon.
Anna posee sangre rusa por parte paterna aunque no conoce nada de las costumbres de aquel país. Será su tío Stepan quién le recomendará que abandone la búsqueda de la familia de la niña, abandonándola a su suerte. Pero Anna no quiere hacerle caso ya que significaría perder otro bebé.
Nikolai trabaja como chofer para Semyon y mantiene una estrecha relación con su hijo Kirill. Aún se define como un simple chofer, Nikolai es el que se encarga de los trabajos sucios de la familia rusa a la que sirve. Tales actos no los hace solo por servir sino por alcanzar una meta: ganarse las estrellas. En la tradición rusa, un hombre lleva su vida y existencia tatuada por todo el cuerpo. Quien posea las estrellas en su cuerpo será considera alguien importante dentro de su clan.
De corte misterioso, serio y callado, Nikolai siente una simpatía instantánea por Anna, con la cual intentará tener una relación de amistad a duras penas. El asesinato acontecido en la barbería marcará el destino de Nikolai involucrándolo en una lucha entre clanes rivales. Su tatuado cuerpo obtendrá en el transcurso de los acontecimientos nuevas marcas que lo transformarán en un hombre respetado y temido, a la vez que solo y melancólico.

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El film retrata a la mafia rusa como pocas veces se ha visto. Recordando a clásicos del cine negro, vemos como son sus celebraciones, el respeto que recibe el jefe del clan, y los turbios negocios que esconden tras una fachada limpia (la prostitución). Además vemos el ritual de condecoración en que se ofrecen los tatuajes como si estos fueran medallas y aumentaran el rango de la persona a los que se les concede.
Por supuesto no perdemos detalle en las formas de ejecutar los actos más viles de los sicarios, con el degollamiento como modus operandus favorito. Hay que mencionar que en ningún momento utilizan pistolas ni armas de fuego sino instrumentos más artesanales como navajas y cuchillos.
Tampoco pierde la oportunidad de mostrar la mentalidad de la vieja Rusia por medio de dos personajes como son Semyon y Stepan. El regente del restaurante detesta Londres y el daño que le ha hecho ese entorno a su hijo, convirtiéndolo en un ser débil y manipulable, además de expresar abiertamente su odio a los homosexuales. Por su parte Stepam trabajó para la KGB y acusa al color de piel de la antigua pareja de Anna de la muerte del bebé que esta perdió.

Cronenberg levanta un guión correcto con una magistral puesta en escena austera, en donde hace gala de su violencia más cruda y real mediante secuencias de lo más impactantes, entre las que destacan por encima de todo dos.
La primera es la degradación doble que sufren Nikolai y una prostituta. El chofer es obligado por su amo, Kirill, a penetrar a una joven, mientras esta se muestra completamente ajena al acto. Lo cruel del asunto es la presencia vouyerista de Kirill presenciando el acto. Una vez que ha finalizado y Kirill se marche sucederá la que posiblemente sea la secuencia más triste y dramática de todas, como es el apagado canto de la chica mientras Nikolai la observa con síntoma de culpa.
La segunda secuencia es la más memorable de todas. La lucha en la sauna. No hubo en el pasado año secuencia más dura, cruda y acalorada que esta. Es tal la precisión con la que está rodada que nos hace inmiscuirnos en ella y sentir tanto calor como si de verdad estuviéramos ahí. La pelea es sucia y no se toma concesiones a la hora de mostrar a un Nikolai defendiéndose desnudo frente a sus atacantes. Los cortes, los golpes, la angustia, la sangre, todo lo siente el espectador, tanto que al final acabamos tan fatigados como el protagonista. Un prodigio.
Hay que resaltar el plano final del film, ejemplo de que una imagen vale más que mil palabras. Sin necesidad de secuencias aclaratorias ni líneas de dialogo, Cronenberg, mediante la elipsis, nos resume con ese plano a donde ha ido a parar el destino de nuestro protagonista

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A pesar de la violencia seca que muestra el film, existe una atmósfera de melancolía y tristeza, enmarcada en la época de Navidad, que empaña todo el metraje. Es muy loable el trabajo que hace Cronenberg mediante la ambientación, convirtiendo un frío e irreconocible Londres en un escenario más cercano al de aquellos países del este a los que el título hace mención y que se amolda a los distintos sentimientos de los protagonistas.
La atmósfera melancólica adquiere mayor fuerza gracias a la sencilla y perfecta partitura de Howard Shore, quien compone un triste y precioso tema principal, que ira en desarrollo durante todo el film.

El elenco interpretativo está formado por una correcta, y siempre agradable, Naomi Watts como Anna, personaje que pierde fuerza a mitad de metraje para recuperarla al final. Vincent Cassel compone uno de esos personajes inquietantes y turbios, bastante locos, que tan bien sabe componer el francés como es Kirill. Armin Mueller-Stahl compone otra de sus brillantes interpretaciones en la piel de Semyon, el patriarca de la familia para la que sirve Nikolai, un hombre de trato afable que esconde más de lo que aparenta. El director polaco Jerzy Skolimowski da vida a Stepan, el viejo ruso, tio de Anna, que conoce de primera mano los tratos con la mafia rusa. Sin embargo el que sorprende es Viggo Mortensen como Nikolai. El actor vuelve a repetir con Cronenberg dando vida al chofer y mano derecha de Kirill, Nikolai, de manera magistral, con un temple y una presencia para quitarse el sombrero. Su papel está lleno de fiereza, crueldad, remordimientos y tristeza a partes iguales. Un gran papel recompensado con Nominación al Oscar.

Una muy buena película de David Cronenberg, que contiene la que posiblemente fuera la mejor secuencia del pasado año, con un Mortensen en estado de gracia.

Lo Mejor: La dirección de Cronenberg. Mortensen. La Sauna.

Lo Peor: El personaje de Watts queda ensombrecido.

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8 pensamientos en “Promesas del Este, de David Cronenberg

  1. Esta es sin duda una película que espero con ansías y que lamentablemente aquí en Chile se han demorado una enormidad en traerla.

    Saludos y muy buena crítica.

  2. Yo creo que la película es muy buena, y recibió el galardón merecido con la nominación de Mortersen en los Oscars.
    No quiero olvidar el papel de Naomi Watts en el film, en mi opinón, estuvo soberbia.

    Es verdad que de la cartelera de 2007 fue de lo mejorcito, y me alegro por Cronemberg porque es muy bueno

  3. Watts es raro cuando no está bien, pero aqui su personaje pasa de ser protagonista al principio a segundo plano en el resto de metraje.

    Saludos.

  4. El descubrimiento de la personalidad de Vigo no es ningún giro, pues a mi al menos no me sorprendió nada…quizá no tenía que sorprender…pero a mi me pareció previsible y la historia en el fondo, nos la han contado mil veces…eso si la forma, las actuaciones, la dirección es magnífica…es decir que se quedó en un 8, cuando podía haber sido un 10…
    y que nadie piense que la comparo con la anterior “Una historia de violencia”, porque aunque muchos se empeñaron son dos filmes muy diferentes entre si…aunque “una historia…” si me parece una obra maestra

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