untouchables.jpgCuando el productor Art Linson, con ayuda del guionista David Mamet, decidió llevar a la gran pantalla “Los Intocables” quería que fuera un film autentico que no se conociera por basarse en la conocida serie de televisión. Puesto que los derechos de la serie los tenía Paramount, el productor decidió pactar con ellos la realización de la cinta. Para dirigirla Linson consiguió a Brian De Palma, que llevaba sin conseguir un éxito de público desde “Scarface”. El film dio como resultado otro ejercicio virtuoso de estilo por parte del director consiguiendo un film de gangsters epico y emocionante.

Nos encontramos en 1930 en la ciudad de Chicago, durante la Ley Seca. La ciudad está dominada por Al Capone. El capo introduce ilegalmente licor, tiene comprado a todo personaje influyente y mete el miedo a todos aquellos que están contra él mediante baños de sangre. No hay nadie que pueda frenarle. Hasta que llega Elliot Ness. Agente del tesoro, le es encomendada la tarea de poner fin al infierno que está aconteciendo en las calles. Para ello contará con la ayuda de tres hombres, formando así la cuadrilla conocida como “Los Intocables”.

A pesar de estar ambientada en plenos años 30 y enmarcada dentro del genero negro no estamos lejos de la estructura de western.
Al Capone es el malvado que domina toda la ciudad, codeándose con alcaldes o importantes personajes de sociedad. Está por encima de toda la ciudad viviendo en su lujosa suite del hotel Lexington. A pesar de no cometer personalmente un crimen, si ha mandado realizar los actos más bajos y violentos, destrozando vidas. Es el símbolo del crimen, el que mueve los hilos No hay forma legal de llevarle a la cárcel, pues cuida minuciosamente todo contrabando de licor y todo asesinato.
Elliot Ness personifica la justicia, la honradez, la corrección política podríamos decir. Es el nuevo sheriff que llega a la ciudad y no conoce las reglas. Al principio frustrado por verse rodeado de incompetentes, Ness no perderá la moral (enmarcando en su tablón incluso las malas noticias), y formará un grupo de hombres justos con un mismo objetivo: detener a Capone.
El hombre que inspira a Ness, quien se convertirá en su mano derecha y voz de la sabiduría, es el agente Malone, un viejo patrullero católico que conoce todo lo podrida que está la ciudad. Se define como un buen policía en una mala ciudad. Tras reunirse con Ness y preguntarle hasta donde estaría dispuesto a llegar, Malone será el maestro que enseña como impartir justicia en una ciudad que no conoce el termino. Aunque Ness sea el nombre a la cabeza del grupo, es el viejo agente quien impulsa al cuarteto.
George Stone es un joven aspirante a policía con una puntería certera. Malone lo selecciona por verse reflejado en él, con su impetu y su mala uva cuando la ocasión lo requiera. La única pega de Stone, y de la que no se siente orgulloso, es su origen italiano, pues su nombre autentico es Giuseppe Petri, y un italiano luchando contra un crimen dominado por italianos no es muy de confianza dentro del cuerpo.
Oscar Wallace es enviado del departamento del tesoro en función de contable, sin embargo la necesidad de otro miembro en el grupo le hacen verse involucrado con una escopeta en la diestra y una pipa en la siniestra. Wallace es el más jovial del grupo, ve su actuación dentro del grupo como una aventura, pues él nunca ha salido de su despacho, sin embargo nadie advierte de los peligros a los que un hombre se enfrenta cuando planta cara a Capone.

“Los Intocables” son los únicos hombres justos de la ciudad. No se les puede comprar de ninguna manera. Capone y sus hombres, encabezados por el temible Frank Nitti, se encargarán de meterles el miedo en el cuerpo mediante amenazas, a lo que los agentes responderán con la misma moneda, pero esta vez bañada de sangre.

untouchables-movie-p09.jpg

De Palma hace gala de su estilo consiguiendo que cada secuencia sea una delicia visual por sí misma. Ya desde el principio el director nos pone las cartas sobre la mesa cuando, tras presentarnos a Capone en un cenital cubierto por una toalla para su sesión de afeitado y responder unas preguntas a periodistas, vemos el cruel asesinato de varias personas por medio de una bomba. La secuencia es más impactante cuando el artefacto explota en manos de una niña inocente. Con esto De Palma nos ha introducido en el mundo que gobierna Chicago y sus calles.
Con un uso del ritmo mimado y controlado en cada escena, la película consigue ir in crecendo a partir de la secuencia acontecida en Montana. Dicha secuencia es el momento más western de todo el film. Tenemos a nuestros cuatro agentes de la ley montados a caballo dispuestos a detener una entrega de licor. La intercepción dará paso a una refriega de disparos como le gusta al buen director, con Wallace perdiendo la cabeza disparando sin piedad a un coche y golpeando a un gangster para a continuación celebrar la victoria tomando un sorbito de whisky. Lo acontecido posteriormente en la cabaña merece mención por los métodos que utiliza Malone para hacer hablar a un testigo.

El director se marca dos secuencias mediante steady-cam consiguiendo esos travellings tan elegantes y perfectos para narrarnos dos hechos de gran dramatismo. Ambos están realizados con la intención de crear suspense, y lo consigue. El primero es el momento en que Wallace lleva apresado a un testigo, metiéndose en un ascensor que se cierra a nuestra vista cuando vemos que Nitti está en él, a la par del cierre vemos al ascensor contiguo abrirse y salir de él a Malone y Ness felices y contentos hablando hasta que acontece un sonido desolador que pondrá fin a toda alegría.
La siguiente secuencia da lugar al momento más dramático de todos, preparado ya por la anteriormente citada. Utilizando el plano subjetivo, y homenajeando tanto al Carpenter de “Halloween” como a él mismo y su escena de apertura para “Impacto”, De Palma nos convierte en un sicario que se introduce en casa de Malone para eliminarle. Es impecable el movimiento de cámara en cada momento, la tensión que espira todo paso que da dentro del hogar. Todo para al final suceder lo menos imaginable. De Palma no ahorra en sangre para mostrar al espectador el fin de un héroe que se arrastra por el suelo hasta llegar a lo que más quiere (su medalla). Este acto queda más cruel cuando se monta paralelamente con Capone viendo la Opera y recibiendo la noticia, a la cual el gangster responderá con una sonrisa.
Ambas secuencias poseen sangre a raudales, pero de diferente forma. La primera está más comedida, pues el personaje que fallece en ella es del agrado del espectador y ha servido para sentirnos identificados con él, con lo cual se le tiene respeto a la hora de mostrarlo muerto. El segundo caso no. Ahí el director quiere que de verdad sintamos pena y lo consigue, rematándolo con el dialogo final entre Malone y Ness, en que el agente del tesoro decide poner en práctica todo lo que ha aprendido del viejo patrullero dando lugar así la secuencia más celebrada de toda la película.

untouchables_preview.jpg

Dicha secuencia es, por supuesto, la acontecida dentro de la Union Station. Ness y Stone han ido para detener al contable de Capone, pues es el único que puede declarar contra el capo. Ambos agentes llegan pronto a la estación con lo que no pueden hacer otra cosa que esperar. Es impresionante como De Palma nos convierte en este tramo de casi 10 minutos en Elliot Ness. Sentimos en todo momento la tensión del protagonista observando la entrada de la estación y el reloj que marca la hora. Cada apertura de puerta principal hace estar alerta tanto a Ness como a nosotros, pues sabemos que se va a desatar una tormenta. En las escaleras que dan paso a la estación Ness observa una madre con su bebe en el carricoche. Recordando que su mujer acaba de dar a luz el agente decide ir a ayudar a la mujer, para así conseguir que se vaya con su bebe antes de que empiecen los disparos. Es impecable el uso del sonido cuando Ness agarra el carrito, haciendo que el sonido de las ruedas del carricoche al chocar con los escalones sean como un segundero, ayudado por la música de Morricone que pasa de canción de cuna a un tema más de suspense. Cuando llega al ultimo escalón y parece que le va a dar el carrito a la madre, entran los hombres de Capone con el contable. Sin soltar el carrito Ness mira a uno de los hombres y empieza el infierno. El carrito sirve para dar más tensión a la secuencia ya que vemos como Ness lo suelta y va cayendo por las escaleras mientras los disparos lo cruzan y la madre grita, homenajeando a las escaleras de Odessa de “El Acorazdo Potemkin”. Para ya rematarlo del todo De Palma filma el tiroteo íntegramente en cámara lenta, con lo que la secuencia alcanza una angustia inigualable. Una secuencia maestra donde el director da una lección de montaje como del uso de cámara lenta.

Además de lo anteriormente citado el director utiliza sus panorámicos encuadres en que resalte una parte y la otra la tenga un poco alejada con profundidad de campo (la conversación entre Malone y Ness en la Iglesia), los planos cenitales abundan en los momentos en que se comete un crimen (el del bate de beisball) o se presenta el mundo de Capone, así como también utiliza contrapicados a la hora de mostrar a Ness. Sin embargo le veo un pequeño fallo a la película, y es que cada secuencia está tan bien fabricada por si sola que montadas juntas da la sensación de brusquedad. Esto sucede especialmente en la primera parte, sobre todo por el corte musical que sufren entre unas y otras. Claro que eso no le resta que tenga un excelente acabado
Ennio Morricone se encargó de la Banda Sonora consiguiendo un maravilloso tema principal para el cuarteto, así como el tema de la muerte que dramatiza más el momento de Malone, o el tema que abre la película a ritmo de golpe seco que servirá para dar más emoción a la persecución de Nitti por parte de Ness.
Stephen H. Burom se encargó de la fotografía dotando a la película de esa atmósfera oscura y con grandes planos generales que nos muestren lo vacías que estaban las calles (estamos en la Depresión).
Giorgio Armani diseño el vestuario con gran cuidado, reflejando en él a cada personaje. Especial mención a Nitti, siempre vestido de blanco.

18809997.jpg

El reparto está compuesto por Kevin Costner como Ness. El papel le viene un poco justo en la primera mitad del film para luego sorprender al final. Charles Martín Smith da vida a Wallace, el contable metido a justiciero que cae tan bien al espectador. Dicha empatía hay que debérsela al actor, que hace un gran trabajo. Andy Garcia da vida al impulsivo Stone, fiel sucesor de Malone. Billy Drago da vida a Nitti, el lugarteniente de Capone. Patricia Clarkson da vida a la mujer de Ness, fiel esposa y madre, que desgraciadamente ve su papel muy secundario.
Ahora bien, dos son los nombres que hay que tener en cuenta. El primero Robert DeNiro, elección de De Palma para hacer de Capone cuando estaba contratado Bob Hoskins. DeNiro realizó el papel por una cuantiosa suma dando muestra una vez más de su método. Engordó y se afeitó la cabeza, así como también exigió utilizar el vestuario autentico de Al Capone. Sus momentos en pantalla no exceden de los 20 minutos pero los aprovecha con secuencias tan memorables como la del bate de beisball, haciendo gala de su histrionismo contenido.
Sean Connery realiza el mejor papel de la película. Malone. No solo porque Mamet escribió para el personaje las mejores frases del film, sino porque además Connery dota de respeto y autoridad al agente. Él es el verdadero protagonista de la cinta, quien se encarga de guiar a Ness por el camino de la justicia. Sin duda alguna, uno de los cinco mejores papeles que haya realizado Sean Connery, galardonado con el Oscar.

En conclusión, un film de gangsters que, de no ser por la impecable puesta en escena de De Palma, habría sido uno más.

Lo Mejor: El estilo De Palma durante todo el metraje aportando emoción y tensión. Sean Connery.

Lo Peor: El personaje de la mujer de Ness. Vista hoy parece tener un montaje brusco a la hora de unir las diferentes secuencias.