Hook, de Steven Spielberg

Peter Banning es un abogado felizmente casado y con dos hijos. En un viaje a Londres para rendir homenaje a la abuela Wendy los hijos de Banning serán secuestrados por el temible Capitán Garfio, reclamando su presencia.

Peter Pan es un personaje que le venía al dedo a Steve Spielberg, no en vano el director siempre se había considerado un niño grande, un adulto que no había perdido la ilusión e inocencia propia de los niños, sin embargo en lugar de adaptar de manera fiel, como hiciera Walt Disney, el relato de James M. Barrie, el director trato al personaje de manera original partiendo de una premisa tan interesante como “¿Qué pasaría si Peter Pan creciese?”. Peter Pan es la representación de la inocencia por antonomasia, la negación ante la idea de crecer y madurar, por lo cual resulta muy contradictoria dicha premisa. El reto suponía, pues, un análisis sobre la inocencia pérdida.

Peter Banning es un abogado absorbido por su trabajo al que su familia siente cada vez más distante. Huérfano desde niño, Banning posee una personalidad seria y arisca que ha olvidado lo que es la diversión. Su hijo Jack se siente muy decepcionado con él tras haberle dejado plantado en varios partidos y no prestarle el más mínimo de atención a no ser que sea para regañarle. Su hija Maggie representa la inocencia viva, una inocencia que va perdiendo a pasos agigantados cada vez que su padre le ofrece una explicación racional de sus ilusiones, como la flor de papel o el paracaídas falso. Así pues tenemos en Banning a alguien completamente opuesto a lo que representa Peter Pan, y eso es lo más interesante del film, pues Banning es en el fondo Pan.
La inocencia es ese momento que todos hemos vivido en que creíamos en cosas imposibles, mágicas, que nuestra ignorancia nos hacía creer en ellas. Banning no cree en nada y por eso no puede volver a ser Peter Pan, no solo no recuerda un pensamiento alegre, sino que no cree que pueda tenerlo.
El pasar de los años, los estudios, las responsabilidades, el trabajo, la familia, son factores que influyen en nuestra madurez y nos hacen olvidar los años de niñez en lo que apenas teníamos más preocupaciones que sacar buenas notas en nuestros estudios y divertirnos con los amigos soñando mil y una aventuras en las que creíamos. Enemigo del hombre y asesino de sueños es el tiempo.
El tiempo tiene vital importancia en el film mediante la figura del Capitán Garfio, obsesionado en destruir todos los relojes para así detener el tiempo. Ya no es solo por el hecho de recordarle a su implacable, y disecado, cocodrilo cazador sino recordándole el pasar del tiempo, es el único personaje de nunca Jamás al que el tiempo le da miedo aterrador (impagable ese momento en que hace la cruz con la espada y su garfio). Garfio es el adulto, el mal de Nunca Jamás, pero hemos de ver en él la representación que tiene el tiempo en las personas, causante de haberle convertido en ese ser malvado a través de los años.
Con esto, el odio que tiene Garfio a Peter Pan queda explicado. Garfio odia a Pan porque representa lo contrario a lo que él es, la juventud inocente y viva. No es de extrañar que cuando descubra en que se ha convertido su adversario, un hombre rechoncho y aburrido, siente un trauma tal que desee abandonar las ganas de lucha.
Hay un paralelismo entre Garfio y Banning, aunque no en el mismo mundo existencial. Garfio es en Nunca jamás un hombre temido y respetado al que no le gustan nada los niños. Banning es un respetado y prestigioso abogado al que le cansan sus hijos hasta el punto de desear que crezcan lo más rápidamente posible, sin pensar en el daño que eso les hará.

Es encomiable la labor del guión de James V. Hart para adaptar la historia de Barrie a una premisa tan original y arriesgada consiguiendo una explicación lógica y creíble dentro de la fantasía. Wendy es una anciana que se ha pasado toda su vida recogiendo huérfanos y que inspiró al personaje de Wendy para el libro de Barrie, que fue su vecino. Peter Pan abandono su inocencia mediante un beso de verdad, aquel que estuvo a punto de darle a Wendy pero que Campanilla detuvo, conocedora de las consecuencias de ese beso: la pérdida de la niñez y el paso a la adolescencia para devenir la madurez. Para recuperar la niñez no hay nada mejor que recordar algo alegre y Banning/Pan lo recuerda haciendo un camino por su infancia y niñez y rememorando el por qué de su decisión, y la razón por la que ahora se encuentra en Nunca Jamás: quería ser padre. Así pues Pan no solo reencuentra su inocencia sino también el amor perdido hacia sus hijos.

“Hook” es, junto con “E.T. el extraterrestre”, la película más infantil de Spielberg en cuanto a tratamiento, plenamente justificado viendo el punto de partida. Si bien la película es una muestra más del talento fílmico del director, no llega a ser una de sus obras más redondas por culpa de la falta de equilibrio entre aventura para todos los público y film infantil con discutibles momentos de comedia. No me refiero a los niños perdidos, sino más bien a algún que otro momento pirata vergonzoso o a cierta infantilización hacia personajes como Garfio o Smee.
El planteamiento visual del film está muy logrado, mostrándonos el principio como si de una película normal se tratara hasta que llegamos a Londres, donde la fantasía y la magia empiezan a dar muestras con una puesta en escena que nos transmite ensueño y aroma a viejo cuento, la presentación de la abuela Wendy o la visita de Peter a su antiguo cuarto donde luce un cuadro del Capitán Garfio dan muestra de ello. Sin embargo el cambio más radical lo encontramos una vez llegamos a Nunca Jamás. La película se abre ingeniosamente con la representación de la obra de Barrie por unos niños, pues bien el Nunca Jamás de Spielberg consigue poseer esa atmosfera teatral cercana al grand guignol con personajes exagerados así como con escenarios y vestuarios exuberantes que nos envuelven aún más en ese país de ensueño imaginario.
Está claro que el director se fijo en la película animada de Disney para crear varios detalles visuales. El Capitán Garfio viste de la misma manera, la ventana de la casa de Wendy es muy similar, los accesorios de Michael y John (sombrero, paraguas y osito) son idénticos a los de sus homólogos animados, así como el dibujo que representa a Wendy mirando por la ventana posee cierta similitud con el clásico de Disney.

Steven Spielberg dirige una película que aspira magia por los cuatro costados en donde predomina la fantasía contenida en el tramo de Londres, con las secuencias en casa de Wendy como punto álgido, frente a una narración vibrante y dinámica para todo el tramo en Nunca Jamás. El director no desaprovecha la oportunidad de jugar con el suspense y la inquietud en el momento en que los niños son secuestrados, con ese garfio abriendo la ventana y el humo verde rodeando la atmosfera, así como ocultándonos hasta el último momento al villano del film, el Capitán Garfio, para crear expectación. El uso de los efectos especiales está más que bien aprovechado, llegando a maravillarnos una vez más en el momento en que Pan alza el vuelo por primera vez y contemplamos en un gran plano general el País de Nunca Jamás. Pura magia una vez más.

La música de John Williams es maravillosa. El compositor crea tema apasionantes para Peter Pan así como uno inquietante y rítmico, que recuerda vagamente a la marcha imperial, para Garfio. Siempre he sentido especial cariño por el tema de Pan en su versión intimista, que es cuando recuerda su niñez, así como memorable es su resurrección en que los niños perdidos lo reconocen. En un principio se pensó en hacer una película musical, y aún hoy Spielberg piensa según varias entrevistas que habría sido mucho mejor. Williams debía componer siete canciones pero al final se quedó en una que es la que canta la joven Maggie, a pesar de que en momentos muy puntuales (el principio en la obra de teatro, cuando se rinde pleitesía al garfio, o cuando jack juega al beisbol y es animado por los piratas) se entone alguna que otra nota musical.
Diré que no habría sido tan mala idea que Spielberg dirigiera una película de Harry Potter, pues no sería de extrañar que los films del mago se hayan inspirado visualmente en este film, y ya no solo porque se ambienta en Londres y porque Williams creara la partitura sospechosamente parecida.

El reparto es de campanillas (y nunca mejor dicho). Robin Williams es Peter Banning/Peter Pan, dando el actor rienda suelta a su particular histrionismo, idóneo para el personaje que no quiere crecer. El gran Dustin Hoffman da vida al Capitán Garfio de manera inolvidable y Disneyana. A pesar de tener sus momentos infantiles hay que reconocer que Garfio impone con su sola presencia. El actor pidió al principio que el personaje estuviera más desarrollado y tuviera más importancia, y vaya si la tuvo, tanto que dio título al film. Bob Hoskins es Smee, la mano derecha de Garfio y principal elemento humorístico del film. Julia Roberts es Campanilla, el hada amiga de Peter Pan que le hace regresar a Nunca Jamás. Spielberg declaró que nunca volvería a trabajar con Roberts por motivos personales (tuvieron más de un enfrentamiento). La actria físicamente pega bien con el personaje pero no consigue encontrar esa coquetería y chispa que le hacen falta al hada, tanto que hasta le cuesta sonreír, y cuando lo hace parece falsa. Maggie Smith es la anciana Wendy en uno de las mejores interpretaciones del film. Como presencias invitadas en breves cameos tenemos a Glen Close como pirata traidor, Gwyneth Paltrow como la joven Wendy, George Lucas y Carrie Fisher como amantes sobre el puente y Phil Collins como agente de policía.

Sin ser una gran obra, si es una película de lo más reivindicable, pues habla de la búsqueda de algo tan importante como es la inocencia bajo un manto de cuento de hadas.

Lo Mejor: Su planteamiento. La impecable narración de cuento de hadas acompañada de la excelente música.

Lo Peor: Está injustamente olvidada.

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6 pensamientos en “Hook, de Steven Spielberg

  1. Más que injustamente olvidada, yo diría que está injustamente infravalorada.
    Hook es uno de esos clásicos de mi infancia, y si no recuerdo mal tuvo bastante aceptación entre el público.

    En cambio, en los últimos años no he parado de leer críticas destructivas hacia el film, considerandolo muchos como uno de los peores trabajos de Spieberg.
    Creo que viéndola con los ojos de un niño pequeño y aceptando su condición de producto infantil y comercial, el resultado no es para nada despreciable. Floja, pero no mala.

    Por lo demás coincido contigo, sobretodo en Julia Roberts, a la que siempre he considerado una pésima actriz y que aquí no tenía ni la naturalidad ni la gracia que su personaje requería.

    Saludos 😉

  2. La verdad es que fue un éxito de público, pero no desorbitado. Los críticos si que se echaron contra ella de manera injusta, y, como dices, parece facir decir que es mala, cuando en realidad no lo es. Ya le gustaria a muchas peliculas de fantasía de hoy tener la magia que tiene esta.

    Saludos.

  3. Yo recuerdo que al verla en el cine me descolocó bastante y esos niños perdidos con monopatín me parecieron lamentables…
    vista años después me parece una buena película…el problema que le veo y es algo de lo que el cine de Spielberg adolece durante una buena temporada, es que desde que Steven fue padre su obsesión se cebó en sus películas dándole a la paternidad una importancia excesiva y algo cansina desde mi punto de vista…”Hook” o “Indiana Jones y la última cruzada”, donde la relación padres-hijos lastraba un poco el film.
    Leido el libro original de Peter Pan está claro que Spielberg desaprovechó la oportunidad de hacer algo más grande

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