Salvar al Soldado Ryan (Saving Private Ryan), de Steven Spielberg

En la Segunda Guerra Mundial, una escuadra del ejército americano es mandada a adentrarse en Normandía en busca de un hombre para devolverlo a su hogar.

Hablar de “Salvar al soldado Ryan” es hablar de la cumbre de un género, el bélico, así como también del punto de inflexión en la carrera de Steven Spielberg, quien a partir de este título entraría en su etapa de madurez artística sin olvidar los principios que rigen su cine.

La historia posee un dilema que nos hace ver, una vez más, el absurdo de la guerra. ¿Qué sentido tiene arriesgar la vida de ocho hombres para salvar a uno? El soldado al que deben encontrar y hacer regresar a casa se ha ganado tal premio debido a la muerte de sus tres hermanos en el frente. ¿Pero eso le hace ser más merecedor de volver que cualquier otro? Los hombres de la escuadra que lo buscan también son hermanos, esposos, hijos de alguien y tienen el mismo derecho. Todo se resume a una cosa, órdenes. El alto mando ha decidido que la Sra. Ryan merece tener con vida a uno de sus cuatro hijos vivo, y por ello deciden hacerlo regresar. Aún así no es sino una muestra más del absurdo que mueve las contiendas, el darle más importancia a un hijo único por la muerte de sus hermanos que a un padre de familia u otros muchos hijos abandonados a su suerte por las líneas enemigas.
Este debate será el que planee sobre la compañía que va en busca del soldado sorteando peligros varios en su camino. De los ocho hombres que parten en su busca caerán dos por el camino y otros tantos en Ramelle, donde se encuentra Ryan. El capitán Miller, cabeza al mando de la escuadra, simplifica el asunto diciendo que es una orden y, como cualquier otra, hay que cumplirla. Claro que eso no le impide poner de manifiesto su opinión al respecto alegando que Ryan es posible que no se lo merezca, ya que ni le conoce, pero que si conseguir que vuelva a casa le hace ser merecedor a él y sus hombres de regresar también a su hogar habrá merecido la pena. Al final Miller mirará a Ryan y le dirá que se lo merezca, que merezca todo el sacrificio que han hecho por él para que vuelva sano y salvo.

Al contrario de lo que parece, la película carece de heroísmo. Ninguno de los miembros de la escuadra se comporta valerosamente ni arriesga su vida en post de una causa. Simplemente cumplen con su deber. La frase del capitán Miller “Aquí se viene a morir” bien resume su condición de soldados. O matan o les matan. Así de simple.
Cuando liberan al soldado alemán y le ordenen caminar 1000 pasos en una dirección hasta que se encuentra con una tropa americana y se entregue, como si así estuvieran haciendo lo correcto, no piensan en las posibles consecuencias que este hecho puede acarrear, y es que luego este soldado aparece al final con sus compañeros matando a miembros del ejército americano, entre ellos a personas que le perdonaron la vida.
Sin embargo los alemanes no se nos muestran como malos prototipos, de hecho solo son el enemigo en el tablero. Su condición es igual a la de los americanos y tienen el mismo objetivo: ganar la guerra defendiendo sus puestos. No son más sanguinarios ni malvados que los invasores. Para muestra esa escena que acontece una vez tomada la playa de Omaha en que unos americanos matan sin contemplaciones a unos alemanes que se rinden.

Steven Spielberg realiza su película más violenta y salvaje sin ahorrar ningún detalle a la hora de mostrar las acciones bélicas. Amputaciones, miembros reventados, hígados desangrándose, tripas saliéndose, inmolaciones, todo aparece en el film de forma explícita y desgarradora como nunca antes se había mostrado en cine.
Si hay que hablar de una secuencia por excelencia cada vez que se menciona este film esa es el desembarco de Normandía. En ella Spielberg da muestra de su talento fílmico dejando al espectador pegado a la butaca sobrecogido por lo que está viviendo. Porque no nos engañemos, Spielberg no solo nos muestra, sino que nos hace participes en todo momento de la odisea de los soldados, en especial del capitán Miller. El director nos embarca en una de las lanchas que se dirige a la playa. En ella está Miller junto a su compañía. Todo parece estar en calma de no ser por el continuo traqueteo de la lancha que provoca vómitos entre los hombres. Cuando el vigía anuncie que quedan treinta segundo Miller dará órdenes precisas finalizadas con una sola frase: “no vemos en la playa”. Cuando la lancha se detenga y el puente baje se desencadenara el infierno. Unas ráfagas incesantes de disparos atraviesan a los soldados de primera fila obligando al resto a saltar por la borda cayendo al agua. Unos conseguirán salir pero otros perecerán atravesados por las balas o sencillamente ahogados. A partir de este momento Spielberg utiliza el plano subjetivo del capitán Miller en que se adentra en la playa y se pone a cubierto para a continuación hacer algo que el director no suele hacer, utilizar la cámara lenta. Las explosiones han reventado los oídos de Miller y le han dejado momentáneamente sin audición con lo cual el soldado contempla todo el cruel acontecimiento sin apenas sonido, como los espectadores. Vemos soldados saliendo de una lancha ardiendo, un soldado buscando su brazo apuntado, otro llorando. Contemplamos todo ello boquiabiertos, sobrecogidos, sin saber cómo actuar, al igual que Miller. El sonido de una bomba despierta al capitán de su sordera para volver a tomar las riendas y dirigir a sus hombres hacia el objetivo.
Así pues tenemos que en esta secuencia, de veinte minutos de duración, Spielberg ha utilizado casi todo el lenguaje cinematográfico. El primer plano cuando Miller contempla la playa, los contraplanos de lo que Miller ve así como también el de los alemanes disparando, la cámara lenta, los planos generales, el excelente uso del sonido, todo ello excelentemente introducido y mezclado consiguiendo una de las mejores secuencias de la historia del cine.

Hay además en esta secuencia un elemento narrativo crucial a lo largo de todo el film como es el travelling. Spielberg, cámara al hombro, sigue en todo momento a los soldados en su odisea, para así conseguir que el espectador sea un soldado más de la escuadra, un compañero. En la secuencia de la playa el personaje primordial es Miller y siempre nos encontramos junto a él, pero posteriormente, una vez iniciada la misión el director se detendrá en otros miembros de la escuadra, especialmente de Upham, el traductor que nunca ha entrado en combate y ve todo lo que tenía idealizado echado por los suelos al contemplar de primera mano las consecuencias de la guerra.
Otro de los rasgos, afines al travelling, que rodean todo el conjunto es la duración de los planos. Spielberg cuando no rueda una secuencia de acción sigue utilizando el travelling así como planos largos que encuadren a los protagonistas hablando o dándonos información sobre ellos. Y es que no solo las secuencias bélicas son las que hacen de esta película una Obra maestra, sino aquellas que nos muestran a los soldado hablado tranquilamente, descansando, y que dan muestra del excelente director de actores que es Spielberg. Como muestra citaré la acontecida dentro de la iglesia en que Miller y Horvatch recuerdan a un antiguo soldado y al recientemente fallecido Caparzo a la par que se nos muestra el principio de Parkinson que sufre Miller en su mano derecha.

Si bien la película se aleja de esos films propagandísticos que tanto existieron a lo largo de los 40 y 50 no duda en homenajear a un grande, y admirado por Spielberg, como es John Ford en esa secuencia en que la madre de los Ryan va a recibir la noticia de la muerte de sus tres hijos. Una secuencia muda, subrayada por la música de John Williams, que desprende emotividad por los cuatro costados y que se cierra con ese maravilloso plano en que en una mitad la puerta enmarca a la mujer con el sargento y el cura y en la otra vemos iluminada la foto de los cuatro hermanos. Una Joya de secuencia.

Janusz Kaminski doto al film de una capa de blanco y negro, consiguiendo que los colores resultaran apagados, salvo en la secuencia mencionada anteriormente y en el prologo y epilogo que acontece en la actualidad. El director de fotografía consigue transmitirnos ese aroma a guerra mediante los colores y ambientes. Entre mis momentos favoritos se encuentran ese gran plano general en que los rayos de la noche nos hacen ver las siluetas de los soldados caminando por el campo.
El sonido es primordial. La perfecta sincronización de todos y cada uno de los sonidos que se escuchan en las batallas es sobrecogedor. Momento de mención es aquel en que una gota de agua cae en una hoja para pasar a una lluvia sin parangón, mezclándose el sonido de las gotas cayendo con el de los disparos, sin saber diferenciar muy bien entre uno y otro.
John Williams compuso su oda a los caídos como tema principal del film. Su música queda en segundo término, a lo largo de la travesía aparece solo en momentos muy puntuales, lo que no impide que sea una composición notable.

El reparto está formado por rostros conocidos. Tom Hanks se estrena con Spielberg dando vida al reservado capitán Miller. El actor, representación del americano medio, representa magistralmente a un sencillo capitán del ejército, que siente como su humanidad se va perdiendo a cada paso que mata. Su monologo en que nos desvela su antigua profesión de maestro, rompiendo esa porra que están haciendo sobre su persona, y el recuerdo sobre su mujer quedan como uno de los mejores momentos intimistas dentro del film desmitificando completamente la imagen heroica propia de los capitanes, así como su excelente interpretación como hombre torturado y dañado por la guerra que comienza a sufrir Parkinson a través de su mano. Tom Sizemore es el sargento Horvatch, el compañero más veterano de Miller que ha viajado por muchas regiones durante la contienda. Este rasgo lo conocemos gracias a ese detalle en que coge arena de Normandía y la mete en una lata junto a otras muchas. Edward Burns es Reiben, el enfurruñado y quejica soldado que ve en la misión una pérdida de tiempo. Jeremy Davies es Upham, el traductor que se ve inmerso en la guerra, mostrando su cobardía para después hacer algo que debía haber hecho. Este personaje tiene idolatrada la guerra a través de los libros, pero pronto descubrirá que en ellos no está lo más cruel y real. Giovanni Ribisi es el médico Wade, un joven que sufrirá uno de los más cruentos destinos que tienen lugar a lo largo del film. Adam Goldber es Mellish, el soldado judío que siente el dolor al que ha sido oprimido su pueblo mostrando orgulloso su cruz a los alemanes. Barry Pepper es Jackson, el francotirador que ve en Dios su guía a la hora de matar alemanes, su condición le hace considerarse un arma de matar. Vin Diesel da vida al soldado Caparzo, el cual comete el error de su vida al intentar salvar a una niña pequeña. Matt Damon es el soldado Ryan, un joven al que la noticia de sus hermanos entristece pero no le empuja a aceptar su orden de volver a casa, decidiendo quedarse junto a sus compañeros en el frente. Entre pequeñas participaciones tenemos a Ted Danson, Paul Giamatti o Dennis Farina.

La película fue un éxito rotundo entre público y crítica, algo que venía de perlas a Spielberg tras su anterior batacazo con “Amistad”. Galardonada con multiples premios recibió cinco Oscars de los diez a los que aspiraba: Director, Fotografía, Montaje, Sonido y Efectos Sonoros.

“Salvar al Soldado Ryan” es una Obra Maestra del cine, un film desgarrador que nos muestra la guerra en primera persona, sin aspavientos. Un triunfo de Steve Spielberg.

Lo Mejor: Muestra la guerra sin contemplaciones.

Lo Peor: Que mucha gente vea en ella una americanada.

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8 pensamientos en “Salvar al Soldado Ryan (Saving Private Ryan), de Steven Spielberg

  1. El problema de la de Eastwood estaba en su guión, que tenía una estructura errónea…Y si, no llegó a la maestría de este peliculón…por cierto se criticó mucho el prólogo y a mi no me molestaba en absoluto

  2. El prologo y el epilogo de la pelicula a mi me gustan, en especial el prologo, absolutamente mudo con la interpretacion del anciano caminando por el cementerio y la música de Williams de fondo, prodigioso. Además encadena muy bien el flaschback con el primer plano de sus ojos, asemejandolo con el de Hanks posterior.

    Saludos.

  3. El metalenguaje que puede ser el cine nos permite aseverar sin ambages que cada quien percibe una faceta que le es propicia respecto a una misma obra de arte. En todo caso se lee su pasión por el cine…independientemente de si se comparte o no ciertos puntos de vista, solo por sentirlo, está claramente salvado.
    Un abrazo.

  4. En realidad Su Explicaciòn sobre esta HErmosa Pelìcula me han dejado con la boca abierta, yo he leìdo mucho acerca de la invasiòn de normandìa, pero su explicacion me ha ampliado el conocimiento, solamente quiero hace ènfasis en la enfermedad que le iniciaba al Capitan Miller, Segùn tengo entendido esa enfermedad es el Mal de Parkinsson, y no Alzhaimer, espero no estar equivocado, y si lo estoy pues omitan esta opiniòn, lo que mas me gustò de su apreciasiòn es cuando dice que Spilberg pone camaràs como si fueramos un compañero de Grupo, Le doy un 10 a su Apreciaciòn, Lo Felicito, En realidad esta pelicula la volverìa a ver hoy mañana, pasado, y no me cansarìa de verla.

  5. Hola Aarón,

    Gracias por su comentario, me alegro que le haya gustado. Efectivamente la enfermedad que padece Miller en la cinta es Parkinsson, lo modificaré en el acto.
    Muchas gracias por comentar.

    Saludos!!

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