Atrápame si puedes (Catch me if you can), de Steven Spielberg

Frank W. Abagnale es un joven de 16 años que se marcha de casa tras la ruptura de sus padres. Pronto el joven empieza a falsificar cheques haciéndose pasar por piloto, médico y abogado. El Agente del FBI Carl Hanratty le seguirá la pista incansablemente hasta atraparlo.

Basándose en una historia real, Steven Spielberg realiza un film fresco, divertido, visualmente alegre que rompía con la oscuridad que predominaba en sus anteriores trabajos.
La historia de Frank Abagnale es tan grande que bien podría ser de ficción, pero ocurrió de verdad. El joven se hizo pasar por diferentes personalidades laborales consiguiendo poner en jaque al FBI falsificando cheques. Pero ¿por qué lo hace? Esta pregunta podría quedar resuelta en la película mediante la frase que Carl le dice: “Ya no vas a huir, y ¿sabes por qué? Porque nadie te persigue”. Sin embargo yo creo que Abagnale no lo hace por sentir que puede vencer al FBI sino por escapar de la verdad. Su camino delictivo comienza cuando huye de casa tras la noticia de la separación de sus padres. Él no quiere oír hablar de eso, aún habiéndose separado el muchacho intentará convencer a su padre para que llame a su madre y la invite a salir, como si las cosas se fueran a solucionar fácilmente.
Nos encontramos, de nuevo, con uno de los temas más frecuentes en la filmografía de Spielberg como es la ruptura familiar, que en esta ocasión posee como culpables a ambas partes. Al padre por sus continuos enfrentamientos y deudas con Hacienda, que lo acusará de evasión de impuestos cerrando su tienda. A la madre por practicar el adulterio con un amigo de su padre, y demostrar así que lo que más le interesa es la estabilidad económica. En medio de esto encontramos a Frank Jr, quien no encuentra otra forma de expresión ante esto que huir y delinquir, aunque sea sin maldad alguna.

“Atrápame si puedes” es el retrato de un farsante. El joven Abagnale aprende todos sus trucos por su padre. Cuando van al banco, para que Frank Abagnale Sr. pida un préstamo, van a alquilar un traje negro, que consiguen sobornando a la dependienta mediante un colgante, para a continuación llegar al banco como si el hombre fuera un respetado hombre de negocios al que le abre la puerta del coche un chófer, que no es otro que su hijo vestido con el traje negro. Es apariencia, lo hace para dejar deslumbrada a la gente y no puedan ver más allá de su trabajada fachada.
Frank Jr. quedará boquiabierto la primera vez que vea a un piloto acompañado por sus bellas azafatas, y eso le empujará a convertirse en uno de ellos, aunque no de manera oficial. Consiguiendo un traje el joven consigue lo que pretendía su padre, sorprender y dejara bsortos a todo aquel que se encuentre allí donde vaya. Claro que en su caso no todo es fachada, sino que también posee un excelente dominio de la interpretación metiéndose en su correspondiente papel, consiguiendo resultar más convincente que un piloto de verdad. Así podríamos decir que Frank se lo toma como un juego, se comporta como un niño grande que juega a hacer realidad los sueños que muchos otros hemos tenido. Será piloto, abogado o médico, pasando antes por maestro sustituto de su propia clase, con absoluta credibilidad en cada uno de sus roles, aprendiendo todos los trucos de lo que ve por televisión.
La secuencia de apertura del film no podría estar mejor escogida. Un programa de televisión sesentero, que simula el Quien es Quien, donde se nos presenta nuestro protagonista entre tres personas diferentes.

Aunque podríamos estar más bien ante un drama que una comedia, incrementada esta opinión por la ruptura del entorno familiar, lo cierto es que el film consigue lo segundo gracias sobre todo a las continuas travesuras-farsas de nuestro protagonista como a las torpeces del agente del FBI Hanratty y su equipo, que juegan al ratón y al gato con el falsificador. El agente no consigue capturar al sospechoso por más que lo intente, siendo engañado en su primer encuentro por el farsante. El equipo del que está rodeado no sabe muy bien ni en qué departamento trabajan, siendo más agentes de campo que administrativos, mientras Carl es una rata de oficina al que le viene grande sacar un arma, por no decir ya la placa (tronchante cuando se presenta a una señora de la limpieza).
Entre Carl y Frank se entablará una relación que comienza en Nochebuena mediante una llamada telefónica, la cual se repetirá en cada Navidad. En ella Carl descubrirá que su objetivo se encuentra solo, sin nadie a quien llamar. Aunque en principio Hanratty parezca el villano (e incluso nos cae mal gracias a su carácter arisco) pasa a convertirse en un segundo padre para Frank, admirándolo. No hay mucha diferencia entre perseguidor y perseguido. Ambos están solos. Frank ha sufrido la ruptura de sus padres y Carl apenas ve a su hija desde que se separó. Y ambos conocen los distintos tipos de falsificación fiscal, aunque desde polos opuestos.

Spielberg consigue una película que homenajea a las de los 60, época en que transcurre el film. El vestuario, los decorados, la fotografía, incluso la música consiguen transmitirnos la sensación de estar viendo un film de aquella década. Hay además un guiño explicito a James Bond, ya no solo mediante la película sino a través del traje que compra Frank, confeccionado para que sea igual que el de la película, y que compra haciéndose llamar Flemming.
El Rey Midas realiza un ejercicio fresco y dinámico, rematado con un toque de bienestar que transmita buenas sensaciones. No es difícil decir que esta es de las películas más agradables y que mejor cuerpo dejan de la filmografía de Steven Spielberg.
El director da muestra de su genio cinematográfico esta vez centrándose más que de costumbre en los actores. Los encuadres están perfectamente medidos para que el actor se luzca y de rienda suelta a su interpretación. Aún así posee secuencias propias del director como es esa en que el billete aparece bajo la puerta y vuela junto a Tom Hanks, maravillosa para mi gusto, o en aquella en que Hanks habla en primer término mientras a su espalda un feliz DiCaprio pasa rodeado de azafatas, sin que el agente se dé cuenta.

El excelente guión corre a cargo de Jeff Nathanson, quien sabe crear psicológicamente a cada personaje y escribir frases magníficas, que no parezcan nada artificiales.
El montaje de Michael Kahn está sabiamente elegido para que transcurra mediante flashbacks y veamos a Abagnale ya capturado y cómo llegó a ese punto.
La fotografía de Kaminski vuelve a hacer gala del uso de la luz, incrementando el color del vestuario, y dotando a la escena de ese toque retro propio de los 60.
John Williams creó una partitura cercana al jazz, y a Henry Mancini, donde mezcla la comedia con el drama sabiamente, rematada por la utilización de temas famosos de la época.
Mención especial merecen los títulos de apertura. Verdadera pieza maestra deudora de los films de La Pantera Rosa o los títulos de crédito de Saul Bass, que nos resumen todo lo que estamos a punto de ver mediante los muñecos de Abagnale y Hanratty.

El reparto se encuentra en estado de gracia. Leonardo DiCaprio crea una imagen de la inocencia picará a través de Abagnale, el farsante. El actor sabe pasar de la inocencia más pura durante toda la película para pasar a la madurez al final, cuando su mirada cambia completamente. Tom Hanks repite con Spielberg dando vida al agente Hanratty, el perseguidor de Frank, uniformado con su traje azul marino y sus gafas. Hanks consigue que su personaje empiece a caernos mal (sus chistes malos) para al finalizar sentir una gran simpatía por él, sobre todo cada vez que mete la pata y deja ir a nuestro protagonista. Christopher Walken realiza el magistral papel de Frank Abagnale Sr., personificación viva del fracaso y los sueños rotos. Su conversación final con DiCaprio en el bar es memorable. Amy Adams es Brenda, la enfermera que se enamora de Frank . Martin Sheen es el padre de Brenda, abogado que inspira a Frank a dedicarse a esa profesión. James Brolin es el compañero de Frank Sr, por el que su mujer le deja. Jennifer Garner da vida a una prostituta que sufre los engaños de Frank, aunque esta merecidamente.

La película recibió solo dos únicas nominaciones a los Oscars: Secundario (Walken) y Banda Sonora, siendo tristemente olvidada junto con las otras joyas del año: Minority Report y Camino a la Perdición.

Una excelente película donde la comedia y el drama se dan de la mano, consiguiendo que triunfe la primera. Un film imprescindible y muy agradable.

Lo Mejor: El reparto. La atmosfera y estilo de los 60. Los títulos de apertura.

Lo Peor: El final puede que esté un poco alargado.

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3 pensamientos en “Atrápame si puedes (Catch me if you can), de Steven Spielberg

  1. Creo que es de esas películas que la gente no identifica con Spielberg, quizá porque la rodó en esa etapa en la cual estuvo terríblemente activo y muchos la ignoraron sin más…una pena porque es una película muy muy apreciable con momentos geniales y un Leo di Caprio, demostrando que es un muy buen actor pese a lo que se diga de él

  2. No te creas que la ignoraron, fue más taquillera que “Minority Report” en USA, lo cual ya dice mucho teniendo mucho menos presupuesto y publicidad.

    Saludos.

  3. Si, en lo de la recaudación tienes razón, pero no se, a mi me da la sensación de que poca gente la reconoce o la asocia con Spielberg…quizás sea una impresión equivocada….
    Por cierto mi velocidad al comentar es que hoy he tenido un día muy aburrido en el curro…
    Por cierto felicidades por el pedazo de maratón sobre el tito Spielberg que te estas currando.

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