De entre las secuencias más famosas de la historia del cine se encuentra la presente perteneciente a “Psycho” de Hitchcock.
Resulta sorprendente como, aún sabiendo como concluye, la escena transmita en cada visionado inquietud y suspense. Es además el punto de inflexión de la película que pasa de ser el relato sobre la huida de una mujer (Leigh) a una película de asesinatos con el inquietante Norman Bates como personaje principal y el Motel Bates como malsano telón de fondo.
Hitchcock da una lección de tempo a través del excelente montaje, que comienza siendo pausado mientras nos muestra la relajada ducha que se está dando nuestra protagonista y va pasando a ser inquietante con la entrada en el baño de un intruso que pondrá fin a la huida de la protagonista por medio de varias puñaladas desgarradoras, más aún gracias a la rechinada música de Herrmann. Observen el uso del montaje en ese tramo, alternando planos del cuchillo con los del rostro de Leigh, su boca y sus manos luchando por salvarse desde diferentes ángulos y con una planificación de pura genialidad.
Para finalizar uno de mis momentos favoritos: el agua ensangrentada desapareciendo por el desagüe a medida que aparece mediante encadenado el ojo de la protagonista sin vida. Magistral.