Tony Stark es un multimillonario propietario de la compañía armamentística con más poder en Estados Unidos. Tras su secuestro en Afganistán Stark volverá a su país con el objetivo de combatir la tiranía enfundado en una coraza de acero.

Con tanta adaptación cinematográfica de comics, era de esperar que el personaje del hombre de hierro (como se conocía en nuestro país) tuviera la suya propia. El mismísimo Tom Cruise estuvo interesado en dar vida a Tony Stark, pero no lo consiguió, y han tenido que pasar más años de los deseados para que el personaje con armadura roja y amarilla surcara la pantalla. Por suerte, tanta espera ha merecido la pena.
En otras circunstancias este humilde espectador pondría el film de Favreau por los suelos, tachándolo de previsible, tópico y repleto de chistes malos. Pero no es el caso. Si, la película no deja de ser otra más de superhéroes destinada a abrir una nueva franquicia en que se nos cuenta el origen del héroe de turno con su toma de conciencia en hacer el bien y luchar por proteger a la humanidad. Pero es que donde otras adaptaciones de similar calibre han fallado (caso de “El Motorista Fantasma” o “Daredevil”) “Iron Man” triunfa, por una sencilla razón: posee la conciencia de producto comercial fresco y desenfadado a la altura del carisma de su protagonista, un Robert Downey Jr. que consigue ser la representación idónea para el multimillonario.

El principio de la película es sensacional. Stark bromea con unos soldados dentro de su jeep tomándose alegremente un whisky. Parece que asistimos a una comedia, pero de repente una explosión nos cambia la historia. Stark resulta herido de gravedad al ser alcanzado por metralla cerca del corazón y la única forma de sobrevivir es estando conectado a una fuente de energía mientras fabrica para sus captores un arma de destrucción masiva. Durante su cautiverio, junto con Yinsen, fabricará una armadura con la cual escapar y volver a su hogar tomando la decisión de detener la producción de armas mortales y enfrentándose a los que quieran utilizarlas contra la humanidad rediseñando su armadura hasta conseguir un modelo dinámico y elegante con el que combatir.

Siempre he comparado a Iron Man con Batman puesto que ambos personajes son multimillonarios en su vida privada y luchan contra el mal poniéndose un disfraz. Claro que mientras a Bruce Wayne siempre le han descrito como una persona atormentada por la muerte de sus padres y afligida que guarda su identidad, Tony Stark es lo opuesto, un fanfarrón multimillonario al que le gusta gastar bromas y comer hamburguesas por televisión a la par que gritar a los cuatro vientos su identidad secreta. Con esto quiero llegar a comparar “Iron Man” con “Batman Begins”, ya no solo en los protagonistas, sino en la forma en que están narradas. Mientras al personaje de DC lo cubre siempre un manto triste y oscuro pretendiendo ser un film profundo con el de Marvel ocurre todo lo contrario, hay mucho color y buen rollo, salvo en momentos puntuales como el presidio de Stark y Yinsen, y esto nos transmite tranquilidad, disfrute. Los futurista decorados, en que la mansión de Stark se lleva la palma, incrementan esta sensación y ayudan a no tomarnos en serio el film.
La película no engaña a nadie y ofrece lo que uno va a ver, pura diversión durante sus dos horas que pasan como un suspiro en que veremos al hombre de hierro volar, lanzar misiles, salvar a la chica en apuros y enfrentarse con su némesis, en este caso Iron Monger (al Mandarín esperamos verle en la próxima). Así pues diré que “Iron Man” me parece la mejor adaptación de un comic Marvel desde “Spider-Man 2”, porque es fiel al personaje, es fresca, sabe combinar acción y comedia a partes iguales y ofrece un espectáculo apto para todo tipo de público (y no como “Los 4 Fantásticos” que iban orientados a un ámbito infantil).

Además el film trata un tema algo peliagudo como es el tráfico de armas. Si bien en un principio las armas fabricadas por Stark Industries están destinadas a proteger occidente pronto servirán para beneficiar a sus enemigos. De no ser porque lo capturan y se lo hacen pasar canutas, Tony Stark sería el mayor hijo de perra (y perdón por la expresión) del mundo, pues no olvidemos que son sus armas las que utilizan los terroristas en países orientales para hacer sus masacres. Menos mal que el hombre se da cuenta de a dónde van a parar sus armas, tanto que, de manera irónica, una de ellas lo obliga a sobrevivir siempre enchufado a un motor al herirle y le hace tomar la decisión de utilizar sus conocimientos científicos para fines más pacíficos en post de la paz mundial.

El nombre del director Jon Favreau puede dar algo de miedo ante el film que se va a ver (no olvidemos que en su curriculum encontramos films como “Elf” o “Zathura” tras la cámara o “Daredevil” como actor) pero lo cierto es que el hombre ha conseguido ofrecer algo más que decente a la hora de trasladar al heroico personaje. Hay una mezcla entre escenas cómicas (Stark aprendiendo a volar, la rueda de prensa comiéndose una hamburguesa) y de acción (Iron Man salvando a los habitantes de un pequeño poblado o la pelea final) que equilibran el film maravillosamente. Los efectos especiales son de primera, y merecen todo halago al conseguir que creamos en todo momento al personaje de Iron Man como algo realista y por no impedirnos perder detalle en el enfrentamiento final contra Iron Monger.
Los guionistas del film son Mark Fergus y Hawk Ostby, responsables del libreto de la maravillosa “Childen of Men”, y es a ellos a los que hay que dar gracias por haber elaborado un guión tan bien compensado que narra el origen del personaje y sus distintos pasos por las armaduras hasta llegar a la definitiva.
El reparto está formado por cuatro nombres de primer dentro del panorama hollywoodiense, pero son dos los que realmente se lucen. Gwyneth Paltrow y Terrence Howard hacen más bien relleno. Ella como criada-niñera del multimillonario, de nombre Pepper Potts, que esconde un ferviente amor por su jefe está ajustada aunque cumplidora. Howard es el mejor amigo de Stark, quien tendrá un mayor protagonismo en la secuela al convertirse en War Machine, compañero de batalla de Iron Man. Jeff Bridges vuelve a llenar la pantalla como el ruin Obadiah Staine. Socio de Stark y amigo de sus padres, Obadiah no es el típico villano con superpoderes ni que suelta frases tontas tal y como nos tienen últimamente acostumbrados en las adaptaciones Marvel, sino un hombre de negocios que ansía eliminar a Stark para controlar la empresa y de paso adquirir un traje como el del excéntrico millonario. Robert Downey Jr. es el culpable de que esta película funcione. Si o si. Ya iba siendo hora de que a este magnífico actor, que ha pasados una mala racha durante mucho tiempo, se le diera la oportunidad de protagonizar un film de alto presupuesto y demuestrar que puede cargar con todo el peso saliendo airoso. Downey Jr. crea un inolvidable Tony Stark que bien podría representar lo que ha sido la vida del actor durante muchos años, primero como juerguista e irresponsable amante del alcohol, y luego como un hombre concienciado en seguir el buen camino.

Esta es la primera producción de Marvel Studios, con lo cual la casa de los superhéroes puede tener control absoluto sobre sus personajes en la pantalla. Esto posibilita poder llevar a cabo lo mismo que en los comics, como es cruzar personajes o historias. En “Iron Man” se nos presenta a la central de espionaje e inteligencia S.H.I.E.L.D., capitaneada por Nick Fury, el cual hace un pequeño cameo en la piel del actor que sirvió de modelo para el personaje en el S.XXI, Samuel L. Jackson.

“Iron Man” es una película repleta de acción que honra al personaje de comic y da un soplo de aire fresco a las películas de personajes Marvel.

Lo Mejor: Adapta fielmente el comic. Robert Downey Jr. se come la pantalla.

Lo Peor: Algún que otro gag sobrante. Paltrow y Howard están algo desaprovechados.