La Momia: La Tumba del Emperador Dragón, de Rob Cohen

Los O´Connell son enviados a Shanghai para devolver el ojo de Shangri-La a un museo. Sin embargo serán presa de una trampa por la cual despertarán al emperador dragón, que vuelve para dominar el mundo.

Entre las secuelas innecesarias que llegan a nuestras pantallas sin duda alguna esta es la menos necesaria de todas. Cuando en 1999 Stephen Sommers devolvió al cine el mito de La Momia lo hizo con estilo, homenajeando los films de aventuras con Indiana Jones como principal referente. La película tenía todos los ingredientes del género como son grandes paisajes, una vieja leyenda, un héroe carismático, una bella historiadora y su hermano torpe como punto cómico. La secuela fue más bien un remake de la anterior pero seguía poseyendo los ingredientes necesarios, además de un gran espectáculo, para pasarlo bien. De ella surgió además ese spin-off titulado “El Rey Escorpión” que rendía un sentido homenaje al cine de barbaros de serie B. O sea, que todo lo concerniente a lo creado por Sommers con La Momia es a base de homenajes. Eso está bien, y por tanto esta tercera debe homenajear algo nuevo. ¿Qué? Pues ni más ni menos que a las películas orientales de artes marciales, y más concretamente a las realizadas en el presente siglo como “Hero” o “Tigre y Dragón”.
El principio que nos narra la película no es sino la historia que se nos narraba en la película de Yimou, la del emperador que quería gobernar todo bajo el cielo. Claro que para dar más emoción se introduce una historia de amor y traición entre la hechicera que ofrece al emperador la vida eterna y el general Ming. Tras esto descubrimos que Rick y Evelyn O´Connell viven aburridamente en su gran mansión inglesa mientras su hijo ha tomado el relevo de arqueólogo. El zagal descubre la tumba del emperador dragón juto a un viejo amigo de sus padres. Ni que decir tiene que despertarán a la vieja momia y tendrán que enfrentarse a todo tipo de obstáculos para frenarla.

La historia tiene muchos problemas para que se pueda desarrollar bien y este al nivel de las anteriores. La principal es quitar protagonismo a Rick para cedérselo a su hijo Alex (que parece más bien su hermano mayor), desgraciadamente el chaval no tiene el carisma ni la guasa de su figura paterna. Después tenemos la transformación de Evelyn, y no solo de actriz, pues pasamos de una experta historiadora culta a una mujer que parece estar viva solo cuando empuña un arma junto a su marido (¿secuelas de su etapa como espia?). Durante la travesía de su aventura nuestros héroes tendrán aliados como la joven Lin, capaz de convocar criaturas como los Yeti (si, estos monstruitos también tienen cabida en la historia), y su madre Zi Juan, guardiana del pozo de la eterna juventud. Como no puede faltar la escena aérea de turno se sacan de la manga a un viejo colega (otro de tantos) de Rick llamado Perro Loco.
La sombra de Indiana Jones sigue planeando, aunque en menor medida. Hay tres cosas que coinciden con el Universo del famoso arqueólogo. La primera es que tanto Indy en la última película como Rick y Evelyn aqui han trabajado para el Gobierno como espías (¿coincidirían alguna vez?). La segunda es cuando a un personaje lo hieren de gravedad lo llevan a la fuente de la eterna juventud para sanarle, y descubrimos que la herida es igual y está situada en el mismo punto donde la tenía Sean Connery en “La Última Cruzada”. Para finalizar resulta que nuestros héroes viajan a Shanghai, donde el hermano de Evelyn, Johnathan, tan oportunista y torpe como siempre, tiene un club bautizado como Imhotep´s, rememorandonos aquel otro club de “El Templo Maldito”.

La película no solo la consideraría fallida por el tratamiento de la historia, sino también por cómo nos es narrada. El prologo carece de la fuerza e intensidad que tenían las anteriores entregas, y lo que sucede inmediatamente después no es sino una sucesión de escenas que muestran a los aventureros aburridos por no tener aventuras que vivir. Estas escenas son parodias, si las de Sommers tenían un sentido del humor de lo más conseguido, la presente es una parodia sin fin en que Evelynn se ha pasado a escritora de novelas de aventuras que tienen el titulo de las anteriores películas. Se supone que con estos guiños nos debemos reír, pero lo que se consigue es que la historia no arranque hasta que el emperador despierte, o sea hasta los veinticinco minutos de proyección. Veinticinco minutos tediosos en que no vemos más que a los O´Connell amargados en su inmensa residencia y al vástago de chulito saqueador de tumbas. Me gustaría decir que a partir de la resurrección del emperador chino la película adquiere emoción, pero no. Las secuencias de acción son torpes y flojas, tan solo salvaría la que enfrenta a nuestros héroes con los chinos en las montañas nevadas.
Teniendo a Rob Cohen tras la cámara no es de extrañar que las escenas de acción sean un caos. El director hace gala de su amor por los planos ralentizados y su nulo conocimiento de lo que es la planificación. La verdad habría sido muy gratificante que el director hubiera hecho bien este film, pues así hubiera tenido una maja trilogía del Dragón (“Dragón, la vida de Bruce Lee” y “Dragonheart” son sus mejores películas para mí). La huella del cine oriental es alargada, y como esta película transcurre en China y tiene a varias estrellas del país, pues nada mejor que plagiar varias de sus películas recientes más famosas como “Hero” (el cielo llenándose de flechas) o “Tigre y Dragon” (La pelea entre Jet-Li y Michelle Yeoh).

Los efectos especiales no acaban por estar a la altura y muestra de ello es la absurda descomposición del emperador al principio en que parece ser un muñeco de chocolate derritiéndose. La música de Randy Edelman no tiene la personalidad de las composiciones que crearan Goldsmith o Silvestri.
Brendan Fraser vuelve a dar vida a Rick O´Connell con entereza, aunque al principio interprete momentos de lo más estúpidos. Maria Bello sustituye a Rachel Weisz como Evelyn. La actriz no es que lo haga mal, es que no tiene nada que ver con el personaje que conocíamos. Michelle Yeoh cumple en un rol bastante conocido para la actriz. Luke Ford es el hijo de Rick y Evelyn, aunque bien podría ser el padre. ¿A quién se le ocurrió contratar a este mozo para dicho papel? John Hannah es, junto a Fraser, el que mejor está, en la línea de las anteriores películas, con sus torpezas y sus momentos humorísticos. Jet Li da vida al emperador dragón, pero su participación se reduce a quince minutos, ya que el resto es una estatua andante cortesía de los de FX.

Una película totalmente prescindible y olvidable destinada a sacar dinero y a relanzar la carrera de sus actores, tan necesitados del éxito.

Lo Mejor: Fraser y Hannah son conscientes de su cometido.

Lo Peor: Carece completamente del encanto de sus antecesoras.

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