Bruce Banner trabaja para la Facultad como científico junto a su exnovia Betty Ross experimentando con moléculas Gamma. Preparados para realizar una prueba, Banner se verá expuesto a la radiación de las moléculas liberando a un ser atrapado en su interior.

La Masa, o Hulk, era un personaje Marvel que estaba predestinada a tener una adaptación cinematográfica de altura que hiciera olvidar al serial protagonizado por Bill Bixby y el musculoso pintado de verde Lou Ferrigno. Tras los excelentes resultados obtenidos con “Spider-Man” y “X-Men”, las productoras de Hollywood decidieron llevar a cabo adaptaciones en masa sobre los personajes de la casa de las ideas. En 2003 vieron la luz “Daredevil” y “Hulk”, dos fracasos a distinto nivel. Entre las dos llamaba muchos más la atención la del gigante verde y eso era por su director, el taiwanés Ang Lee, que había obtenido un gran éxito internacional con “Tigre y Dragón”. En contra de lo que se esperaba de una película de superhéroes, y en concreto de Hulk en donde nos encontráramos con un monstruo dando guerra, Lee relató un drama trágico donde el personaje de Marvel se convertía en un torturado ser marcado por el dolor.

Cuando hablamos de Hulk automáticamente nos vienen a la cabeza las historias de “El Dr. Jekyll y Mr. Hide” y la de “La Bella y la Bestia”. Del relato de Stevenson es la transformación que sufre el Dr. Banner, por culpa de un experimento científico que salió mal, cada vez que se enfurece dando paso a una masa verde gigante y muy enfadada. Del cuento tenemos la historia de amor entre Hulk y Betty Ross, la única persona capaz de apaciguar la ira del personaje. Sin embargo, y aquí radica lo grande del film, Lee decidió reinventar el origen del monstruo culpando a la figura paterna, consiguiendo así un drama entre padres e hijos a través del cuarteto protagonista.
David Banner experimentó consigo mismo en los años 60 con partículas sin obtener apenas resultado. Sin embargo, al nacer su hijo descubre que le ha transmitido una alteración genética. David estudiará la evolución del retoño hasta que se descubran sus ilegales procedimientos de experimentar con humanos, momento en el cual decidirá poner fin a todo matando al niño. Su esposa se lo impide interponiéndose y muriendo, marcando así a padre e hijo. Años después, cuando Bruce es científico, el reencuentro dará paso a la liberación del ser que lleva escondido el joven y que David reclama como hijo verdadero. Esto no es sino una tragedia, lo que envuelve a los Banner es un manto de dolor que desencadena a la terrible bestia que esconde Bruce y que David quiere para sí, liberando su locura. Porque no nos engañemos, siempre que Bruce se convierte en Hulk es por dolor, no por odio como debería ser. El dolor de haber perdido a su madre, el dolor de poder perder a Betty, el dolor de haber sido abandonado por su padre, es lo que activa a la bestia.
Por otro lado tenemos a los Ross. El general Ross es un soldado firme y estricto que detuvo a David y lo metió en prisión durante treinta años. Su hija, Betty, trabaja con el hijo de su enemigo, uniendo de nuevo el destino de ambos. Entre Ross y su hija apenas hay comunicación, las únicas conversaciones que mantienen son acerca de trabajo. Si no fuera porque Betty trabaja en experimentos que implican al gobierno, el general ni siquiera la llamaría.

Ang Lee realiza un film arriesgado, ya no solo en el tratamiento argumental, sino en la forma, consiguiendo uno de sus trabajos mas interesantes y superiores a otros suyos más sobrevalorados (¿Alguien dijo Brokeback Mountain?). La película posee tramos poéticos inolvidables como son el primer encuentro entre el padre y su criatura gigante por medio de una caricia, el vuelo del gigante sobre las rocosas o la muerte de la madre estirando el brazo mientras explota la bomba. El montaje es sublime, muy de viñetas de comic, encadenando una escena con otra inteligentemente bien por medio de encadenados o recortes que aportan dinamismo a la narración. Lee consigue además unas buenas secuencias de acción en el tercio final, justo a partir de que Hulk escapa del recinto militar en el desierto enfrentandose a los aviones y tanques hasta llegar a San Francisco y reencontrarse con su amor en otro ejemplo de emotividad cinematográfica.
Como principales puntos negativos diría que el personaje de Talbot no aporta nada más que ser el típico villano de opereta que quiere ganar dinero por medio del descubrimiento de Bruce. Él abre además la secuencia de acción más floja e innecesaria de todas como es la del rescate de Betty de las garras de los perros mutantes. Talbot llega a casa de Bruce mientras este está retenido en ella, y sin ton ni son lo golpea y lo trata como una piltrafa sin explicación alguna. Si esto es para justificar la transformación en Hulk queda ridículo, pues es suficiente con la llamada telefónica que le informa del peligro que corre Betty. La pelea con los perros mutantes no es sino una imposición de la productora para que el producto tenga más acción, porque poco aporta a la trama sinceramente.

La música de Danny Elfman incrementa la tragedia mediante esos coros árabes que acompañan a los recuerdos de Bruce. Los efectos especiales de ILM son fabulosos. El Hulk que vemos en la pantalla es una masa verde gigante y musculosa que además tiene rasgos del actor que lo interpreta, Eric Bana, y transmite sentimientos.
Del reparto se lucen los cuatro actores que dan vida a los personajes más importantes. Eric Bana resulta un Bruce Banner introvertido y reservado con miedo frente a lo que lleva en su interior. Jennifer Connelly es la perfecta Betty Ross, sus momentos con Bana y su alter ego son memorables. Sam Elliot es el General “Trueno” Ross sin apenas esforzarse, el actor tiene presencia suficiente para ello. Nick Nolte da vida al tergiversado padre de Bruce, un hombre perdido entre el dolor y la locura que ansía lo que su hijo lleva en la sangre. Como su personaje, Josh Lucas sobra completamente, hasta su muerte resulta de lo más absurda (ese recorte de su figura saltando por los aires).

La película fue un relativo fracaso al no ofrecer el Hulk guerrero que todos esperaban. Sin embargo es una de las propuestas más interesantes y arriesgadas que se han dado dentro de las adaptaciones de comics y que merecía mucha mejor suerte.

Lo Mejor: El montaje. La Historia. El cuarteto protagonista.

Lo Peor: El personaje de Josh Lucas y la pelea con los perros.