WALL·E, de Andrew Stanton

WALL•E es un robot que se ha pasado 700 años limpiando la tierra de basura. Su pacifica existencia cambiará al aparecer una nave espacial que trae consigo a una androide llamada EVE.

La compañía Pixar ya consiguió emocionarnos a través de objetos en sus cortometrajes “Luxo Jr.” y “Red´s Dream”. Ahora, con una carrera cinematográfica intachable, la compañía de John Lasseter vuelve a maravillarnos de la misma manera que en aquellos cortos al narrarnos la aventura de este pequeño robot.

La película es una carta de amor al cine. En ella encontramos dos géneros como el romántico y la ciencia-ficción que se fusionan dando lugar a una experiencia emocionante y que nos es narrada casi íntegramente sin diálogos.
El romanticismo surge a través del encuentro de WALL•E con EVE abarcando la primera mitad del film en que el pequeño robot intentará captar la atención de la androide. Durante este primer tramo la película carece totalmente de diálogos (salvo breves anuncios) describiéndonos la vida diaria de WALL•E, como si de una película muda se tratara, con gags de lo más conseguidos y emoción en cada tramo que los dos están juntos. No son nada exageradas las comparaciones que se hacen con la películas de Buster Keaton o Chaplin, pues la película de Pixar alcanza en este tramo la maestría de aquellas en cuanto a conseguir transmitirnos ternura tan solo con los gestos y miradas de los personajes, con la diferencia de que en esta ocasión es a través de maquinas, lo que es mucho más reivindicable.
La ciencia-ficción abarca el segundo tramo, desde el momento en que WALL•E sale de la Tierra persiguiendo a EVE. Este segundo tramo posee más dinamismo y acción. En él vemos como vive el ser humano en la nave gigante que, como Arca de Noé, sirve para mantenerlo con vida mientras la Tierra es inhabitable. Este bloque tiene más diálogos al hacer acto de presencia los seres humanos, con el comandante de la Nave como personaje más importante, y por las replicas de los ordenadores que la gobiernan.

Se habla de película ecológica al mostrar un futuro en que la Tierra se ha convertido en un vertedero gigante, con la capa de ozono cubierta por satélites inservibles y los seres humanos desentendidos del problema. Ciertamente esa visión es espeluznante y nos debería poner alerta. Pero mucho más interesante para mí es ver la, terrorífica, forma de vida del ser humano en la nave, como meros autómatas que van de aquí para allá subidos en un relajante asiento con su comida y bebida sobre la bandeja que pueden tomar sin apenas moverse. Han llegado a depender tanto de las maquinas que se han olvidado de vivir realmente, manteniendo conversaciones vía videoconferencia, consumiendo todo lo que se les dice, y sin conocer su verdadero lugar de origen. Esto es muy arquetípico de la ciencia ficción y lo hemos visto en otro films del género como “THX 1138” o la más reciente “Matrix”.

Como he citado anteriormente la película contiene varios homenajes a las películas de Keaton, Chaplin, o clásicos de la ciencia-ficción. De estas últimas la más clara es “2001: Una odisea del Espacio”, a la cual hace referencia a través del piloto automático de la nave Axiom, con parecido más que razonable a Hal 9000, y utilizando el “Así habló Zarathustra” de Satruss en un momento puntual. Además la actriz que dobla al ordenador de la Nave es todo un icono dentro del cine sci-fi, Sigourney Weaver. El diseño del protagonista bien recuerda a Número 5 de “Cortocircuito” aunque afortunadamente WALL•E tiene el suficiente carisma para convertirse en un nuevo personaje a tener en cuenta dentro del mundo de la ciencia-ficción.

Pero no olvidemos que el film es ante todo una historia de amor y por ello los tramos más magistrales del film son aquellos en que WALL•E y EVE comparten pantalla. Momentos como la visita de EVE al hogar de WALL•E en que también cabe un homenaje a “Hello Dolly”, el baile por el espacio o ese chispeante beso se clavan en la memoria de todo espectador. Y es que Pixar ha conseguido realizar una de las mejores películas románticas de la historia. La “Love Story” animada podríamos llamarla ya, capaz de emblandecernos el corazón mediante estos dos cyborgs.

Andrew Stanton ya había codirigido “Bichos” y “Buscando a Nemo” pero ahora se enfrenta a su primer film en solitario consiguiendo un sobresaliente. Cada escena, cada plano de “WALL•E” posee más cine y transmite más sensaciones que todo el que llevamos estrenado en el verano (y posiblemente en todo el año). Los primeros quince minutos en que se nos muestra la vida diaria del pequeño robot son para enmarcar dentro de los mejor de la historia del cine reciente. Esos planos generales que nos muestran los grandes edificios que se confunden con las grandes montañas de basura son impresionantes y describen en lo que se ha convertido el mundo. Stanton ha tenido la colaboración del director de fotografía Roger Deakins para conseguir un realismo nunca antes alcanzado en una película de animación. El polvo, la suciedad, el metal oxidado, se palpan como si fueran reales y no algo creado por un ordenador.
Stanton mantiene el ritmo muy equilibrado a lo largo de todo el metraje, contraponiendo el tempo más pausado y descriptivo del principio con el dinamismo y la emoción de la segunda parte en que un sinfín de personajes, luz y color cruzan la pantalla.
El sonido está cuidadísimo al detalle siendo obra de Ben Burtt, autor de los efectos sonoros de toda la Saga Galactica, que además presta su voz (por así decirlo) al personaje principal.
La banda sonora corre a cargo de Thomas Newman, el cual acompaña maravillosamente bien a las imágenes e incrementa aún más la emotividad en las secuencias compartidas por WALL•E y EVE.

Si por algo es Pixar considerada la compañía líder en cine de animación es porque va más allá que sus competidoras. Mientras Dreamworks, Fox o la misma Disney hacen películas divertidas destinadas a toda la familia para pasar el rato, la Pixar hace CINE, películas con alma que traspasan el denominado cine de animación. “WALL•E” no hace más que reafirmarlo convirtiéndose en la nueva Obra de Arte de la compañía, una película emotiva, divertida, romántica e inolvidable. Una Obra Maestra. Un Clásico desde ya.

Lo Mejor: Toda ella es una maravilla.

Lo Peor: Eso quisiera saber.

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2 pensamientos en “WALL·E, de Andrew Stanton

  1. A mi me parece una Joya, intento sacarle peros a eso que comentas del segundo segmento pero es que disfrute como un enano y me emocioné en más de una ocasión. Cuando me pasa eso con una pelicula no pueda más que rendirme a sus pies.

    Saludos.

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