Para el que esto escribe Robert De Niro es el mejor actor cinematográfico que existe. Mentiría si dijese que me fijé en el actor gracias a sus celebrados papeles violentos en films como “Taxi Driver” o “El Cabo del Miedo”. No. La película que me hizo empezar a admirar de verdad a De Niro fue, por muy extraño que parezca, “Heat”. El hecho de que visionando esa película con doce años sintiera mucho más apego por el atracador que por el policía al que daba vida Pacino me hicieron inmiscuirme e investigar sobre la trayectoria profesional del actor que daba vida a Neil McCauley descubriéndome una de las filmografías más sólidas y completas que pueda tener un actor.

De Niro nació en 1943 en el seno de una familia de Nueva York. Su padre era un artista que practicaba la pintura expresionista, la escultura y la poesía, mientras su madre era pintora. Al poco de nacer, sus padres se separaron. Desde niño siempre experimentó una extrema timidez, su apodo entre su panda era “Bobby Milk” debido a su piel pálida. Siempre sintió el gusanillo de la interpretación, concretamente desde que interpretó en el colegio al león cobarde en un montaje de “El Mago de Oz”. Tras una época entre bandas callejeras en Little Italy De Niro ingresa en el prestigioso “Actor´s Studio” donde recibirá clases de Lee Strasberg y Stella Adler convirteidnose en un actor de “método”.
Su carrera cinematográfica comienza de manos de Brian DePalma en títulos como “Greetings”, “The Weeding Party” o “Hi, Mom”. Con Roger Corman rueda “Mamá Sangrienta”, por la que recibe notables críticas, las cuales serán más entusiastas gracias a su labor en “Bang the Drum Slowly”, por la cual recibe el premio del Circulo de Críticos de Nueva York.
En 1973 conocerá a un compañero de generación de De Palma con el cual forjaría una excelente relación, Martín Scorsese. Su trabajo como el desequilibrado Johnny Boy en “Malas Calles” descubriría a un actor a punto de explotar, con ganas de demostrar todo lo que lleva dentro. Scorsese no desaprovecharía la oportunidad de seguir trabajando y explorando con Bob, aunque antes este tropezara con otro compañero de cuadrilla como es Francis Ford Coppola para dar vida, ni más ni menos, que al joven Vito Corleone en la segunda parte de “El Padrino”. Su labor en el film de Coppola ya muestra a un actor obsesionado con el perfeccionismo. Fue al mismo dentista que Brando para tener la mandíbula parecida, se marcho a Sicilia para hablar perfecto italiano y estudio todos los gestos del veterano actor para introducirlos en su creación sin llegar a rozar la copia. Su creación es magnifica, pues no parece que imite en ningún momento al Vito Corleone de la primera película, y sin embargo sentimos que es el mismo personaje. Su esfuerzo se verá recompensado con el Oscar a Mejor Secundario, galardón que no pudo recoger por estar inmerso en el rodaje de la mastodóntica “Novecento” de Bernardo Bertolucci, en la cual realizaría desnudos integrales (con una escena puramente pornográfica incluida) de los que nunca estuvo orgulloso. En 1976 rodaría con Elia Kazan “El Último Magnate”, basado en un libro de F. Scott Fitzgerlad basado en la vida de Irving Thalberg. La película lo uniría con actores de renombre como Jack Nicholson, Robert Mitchum o Tony Curtis.

En 1979 protagonizará la película “El Cazador” de Michael Cimino, película en la que da vida a Michael, un metalúrgico que va a luchar a Vietnam y vuelve torturado por las heridas y el daño que le ha hecho la contienda a sus amigos. El actor siempre ha considerado su trabajo en dicha película como el mejor, y es que es difícil trasmitir sin palabras todo lo que nos consigue transmitir el actor mediante la mirada y un excelente trabajo corporal.
En los 80 el actor siguió dando muestra de su buena elección. Ejemplo de ello son su melancólico retrato de un gangster en “Erase una vez en América”, erigida como la mejor película, con todos los honores, de Sergio Leone. “Enamorarse” lo reúne nuevamente con Meryl Streep para narrarnos una bella historia romántica entre dos personas casadas y de paso demostrar que De Niro sirve para dar vida a personas normales y corrientes, alejándose de su imagen violenta. La vena romántica volvería a salirle en la infravalorada “Stanley & Iris” donde comparte una hermosa historia de amor con Jane Fonda dando vida a un analfabeto. En esta década tontea un poco con la comedia, que tan abandonada tenía desde sus inicios, en films como “Huida a Medianoche” y “Nunca fuimos Ángeles”. La primera fue dirigida por Martín Brest y resulta una divertida road movie en que da vida a un cazarrecompensas que debe entregar al personaje interpretado por Charles Grodin en un corto periodo de tiempo perseguido por policías y matones. La segunda resulta ser una floja aproximación al cine de fugas y falsas apariencias de la mano de Neil Jordan, con guión de David Mamet, y coprotagonizada por Sean Penn y Demi Moore. Como secundario participa en “Brazil” de Terry Gilliam, dando vida al personaje causante del infierno que marca al protagonista Jonathan Pryce. “La Misión” es una hermosa historia de redención y sufrimiento dirigida por Roland Joffe y coprotagonizada por Jeremy Irons. “Jacknife” lo une con Ed Harris, y en “Los Intocables” vuelve a trabajar con su amigo De Palma dando vida a Al Capone, engordando y haciéndose entradas. “El Corazón del Ángel” lo convertirá en una de las personificaciones diabólicas más memorables, gracias sobre todo a una pelada de huevo.

Los 90 empiezan a ser una relajación para el actor. Comienza con fuerza en películas como “Despertares”, donde interpreta magistralmente a un enfermo crónico que vuelve a vivir, pero pronto entra en productos más hollywoodienses donde su buen hacer sirve para dar prestigio a cintas como “Llamaradas” de Ron Howard, “La chica del gangster” de John McNaughton, “Vida de este chico” donde apadrina a un joven Leonardo DiCaprio haciéndoselo pasar mal como padrastro o “Frankenstein” de Kenneth Branagh, nacida del éxito cosechado por el “Drácula” de Coppola, y donde De Niro se convierte en lo mejor de la función dando vida a la criatura triste y enfurecida. El actor se pasa a la dirección en 1994 para debutar con “Una Historia del Bronx”, donde la gloria interpretativa se la lleva Chazz Palminteri y la buena labor de De Niro tras la cámara deja ver influencias de Scorsese. A finales de 1995 realizaría su última Gran Película como es “Heat” de Michael Mann. La película dio que hablar sobre todo por unirlo a Al Pacino, aunque juntos tan solo aparecen en pantalla 5 minutos y en un juego de plano-contraplano. Claro que si la película es grande es por saber construir los personajes y enmarcarlos sabiamente en el mundo del hampa dentro de Los Angeles. De Niro y Pacino en estado de gracia dentro del último gran policíaco. A partir de aquí participa en films por dinero o como presencia invitada. Así pues tenemos “Fanático” del hermano listo de Ridley Scott, “CopLand” donde secundaba bastante bien a Stallone, “Sleepers” donde hacia de guía vital de los jóvenes protagonistas, “La habitación de Marvin” que él mismo produjo, La Cortina de Humo” que le unió a Dustin Hoffman o “Grandes Esperanzas”. Tarantino lo reclutó para “Jackie Brown”, según De Niro “dio mas que recibió”, y es que la verdad su papel queda muy testimonial. “Ronin” fue una pieza de artesanía dentro del cine de acción donde el actor volvía al terreno de “Heat”, desgraciadamente el actor lo viviría mal al ser relacionado con una red de prostitución en Paris. Terminaría la década con una de las mejores comedias sobre gangsters como es “Una Terapia Peligrosa”, en donde daba vida a un Don con problemas emocionales que recibe ayuda de un loquero con el rostro de Billy Cristal.

El presente siglo significa el descanso absoluto. Tras el éxito con el film de Raimis, De Niro decide seguir apostando por el género en películas como “Nadie es Perfecto” de Schumacher, “Las Aventuras de Rocky y Bullwinkle” o la olvidable “Showtime” junto a Eddie Murphy. Tan solo merece mención la divertida “Los padres de ella” junto a Ben Stiller donde da vida a un jubilado agente de la CIA que está a punto de conocer a su yerno. La secuela, sin llegar a ser tan brillante, seguía teniendo momentos divertidos gracias al tira y afloja con Dustin Hoffman y Barbra Streisand. El resto de sus film demuestran el descanso que vive. “The Score” es un film de robos que lo juntaba a Edward Norton, Angela Bassett y Marlon Brando. “Hombres de Honor” estaba más diseñada para lucimiento de Cuba Gooding Jr. En “15 Minutos” desaparecía haciéndonos creer que era el prota. “Condenado” fue un correcto film donde debía proteger a su hijo acusado de asesinato. “El Enviado” quedó en el olvido, al igual que “El Puente de San Luis Rey” y “El escondite”. Se volvió a poner tras la cámara en la sólida “El Buen Pastor”, y se reía del macho pirata en “Stardust”. Ahora vuelve a las pantallas con Al Pacino en “Righteous Kill”, film más destinado a televisión que seguramente aguanten los dos carismáticos actores. “What just Happened?” vuelve a ponerlo a las ordenes de Barry Levinson para relatarnos dos semanas en la vida de un productor de Hollywood. Recientemente ha abandonado el rodaje de “Edge of Darkness” junto a Mel Gibson, por “diferencias creativas” dicen.

El actor ha vestido sotana en pantalla más de una vez: “The Gang thet couldn´t shoot straight”, “Confesiones verdaderas”,”Nunca fuimos Ángeles”, “La Misión” y “Sleepers”.
Aunque parezca que el actor está sobrevalorado, y más viendo sus último trabajos, no hemos de olvidar los grandes papeles que ha hecho. Además de los comentados todo cinéfilo asocia el nombre de De Niro al de Scorsese, y es que con el director Robert De Niro ha creado escuela. Tras “Malas Calles” llegaría la película definitiva para el actor, “Taxi Driver”, para la cual estuvo conduciendo un taxi durante semanas antes del rodaje. Su monologo frente al espejo es historia del cine y ha sido copiado y parodiado hasta la saciedad. “New York, New York” fue la aproximación musical de ambos y Bobby aprendió a tocar el saxo para conseguir más credibilidad. En 1980 realizarían la extraordinaria “Toro Salvaje” para la que engordó 27 kilos y ganó su segundo Oscar dando vida a Jake LaMotta. “El Rey de la Comedia” fue una incomprendida sátira sobre los cómicos y sus obsesivos admiradores. “Uno de los Nuestros” es el retrato definitivo del hampa. “El Cabo del Miedo” dejaba ver un ejercicio de estilo que iba más allá del simple remake con De Niro creando otro de sus personajes icónicos, Max Cady. Su última colaboración fue en 1995 con “Casino”, un vibrante recorrido por el mundo de las Vegas. Según recientes declaraciones del actor le gustaría volver a trabajar con Scorsese y llegar a la decena de películas, claro que por ahora no ha sido posible a pesar de que el director lo quería para “Gangs of New York” y “The Departed”.

Entre los actores que más a trabajado se encuentran su amigo Joe Pesci (“Toro Salvaje”, “Erase una vez en América”, “Uno de los Nuestros”, “Una historia del Bronx”, “Casino” y “El Buen Pastor”), Harvey Keitel (“Malas Calles”, “Taxi Driver”, “Enamorarse”, “CopLand” y “El Puente de San Luis Rey”), y Meryl Streep (“El Cazador”, “Enamorarse”, “La habitación de Marvin”).
Además de sus dos Oscars ha recibido cuatro nominaciones más por “Taxi Driver”, “El Cazador”, “Despertares” y “El Cabo del Miedo”. Su premio por “El Padrino Parte II” lo convierte en el único actor, junto a Brando, en tener un Oscar por el mismo papel.
En 2002 crea el Festival de cine de Tribeca para revitalizar el barrio neoyorquino tras los atentados del 11-S.

Robert De Niro, una figura indispensable dentro del cine. Un Actor. Una Leyenda.