Turk y Rooster son dos veteranos policías de Nueva York que deben resolver un caso de asesinatos en serie.

Bien, veamos, ¿cómo puedo decir esto? No ha habido ninguna película protagonizada por los dos más grandes de la que haya salido totalmente decepcionado de una sala de cine, ya sea gracias a sus interpretaciones o porque la película en general fuera buena, salvo la presente. Tal es el caso que a los dos minutos de salir de la sala se me había olvidado casi toda la película. Digo casi, porque tan solo recordaré varios momentos protagonizados por Pacino y De Niro que rozan lo ridículo consiguiendo que el recuerdo del film sea peor. Pero vayamos por partes.

Cuando se anunció el reencuentro de los astros en un film en que aparecerían juntos durante todo el metraje, y encima de genero policiaco, pues uno lo celebra y piensa en “Heat”. Ahora bien, se echa un poco el freno al comprobar que quien se pone tras la cámara es Jon Avnet, un señor que sigue viviendo, misteriosamente, del éxito de “Tomates verdes fritos”, y cuyo trabajo previo fue “88 minutos” también con Pacino (que no he visto pero me parece que puede ser, sin problemas, mejor que la presente). Para disipar las dudas de que será un film serio se anuncia que el guionista será Russel Gewirtz, autor del libreto de “Plan Oculto”. Vale, una buena noticia, puesto que el film de Spike Lee fue un más que estimable thriller. Las primeras fotos mostraban a dos ancianos ataviados con chaqueta y corbata, además de placa policial, que no es que dieran buen palpito del todo, pero dejaban traslucir la posibilidad de estar involucrados en una de policías al más puro estilo seventies. Apareció el trailer y, no es que fuera gran cosa, de hecho uno se cuestionaba si era una comedia más que una policial. Ya con el poster se lucieron y no cabía duda, los dos rostros de los actores photoshopeados (exagerado en el caso de Pacino) presagiaban lo peor. Por fin ha llegado a nuestras pantalla, tras una gira promocional en que ambos han mostrado su carisma para dar más tirón a un film que de no estar protagonizado por ellos bien habría servido como piloto de alguna nueva serie en estado de aprobación.

Y es que me niego a decir que “Asesinato Justo” (título horrendo donde los haya) sea una película. Me niego. Es el episodio televisivo de una serie policíaca. Ya los títulos de apertura son para morirse. Aunque muestran sus cartas de producto televisivo hinchado para cine, resulta vergonzoso leer el nombre de Robert De Niro y Al Pacino sobrepuesto a primeros planos de los actores para dar paso al titulo del film y a los respectivos créditos a ritmo de una banda sonora retumbante y a la sesión de tiro de los dos polis. Muy original.
Durante la hora y media (eso es lo mejor, es corto) que dura el episodio especial tenemos todo los ingredientes que han hecho de “CSI” un éxito, o sea los recuerdos de cómo sucedieron las cosas son flahsbacks con su respectivo grano, para dejar más claro que es algo del pasado, en que se nos muestra lo que pasó en realidad cuando el “misterioso asesino”, que mata a criminales que han sido absueltos dejándoles un poemita, realizó sus crímenes. Además Avnet no sabe planificar una escena medianamente bien, ni siquiera las simples conversaciones resultan atractivas, por no mencionar los supuestos momentos de intriga o suspense, que ¿acaso los tiene?

Bueno, tampoco hay que pasarse con el director, el pobre hace lo que está dentro de sus limitaciones de director televisivo. El otro gran causante es el guionista. Ya no me creo que “Plan Oculto” fuera escrita solamente por Gewirtz, es más pienso que él solo presento el borrador y fue Spike Lee quien la levantó, de hecho lo bueno de dicha película es la puesta en escena y la ejecución del director a la hora de narrar la historia. Gewirtz quiere jugar con elementos similares a los de la peli de robos. Pone a un protagonista que nos cuenta la historia, algunos diálogos tienen algo de chispa (en especial cuando están de guasa los protagonistas), y el final tiene ese giro de “que bueno soy, voy a dejar al público boquiabierto”. Esto último no me extrañaría por motivos de la somnolencia que produce tal despropósito de tercio final en que todas las piezas pretenden encajar forzosamente.
El por qué de los asesinatos queda resuelto con pinzas (por decirlo de manera suave) y de manera forzosa. Pero es que lo peor no es eso, sino que a los diez minutos s nos da igual de qué va el caso ni quien puede ser el asesino. Es una pena que teniendo la oportunidad de hacer algo decente sobre dos policías veteranos que están a las puertas de la jubilación y se encuentran con un caso de crímenes, que podría quedar como algo secundario y seguir siendo interesante, acabe convertido en este despropósito donde interesa más quien de los dos es más bueno en la cama. Y esto me lleva a esos maravilloso diálogos que esconden joyas como Pacino rindiéndose ante De Niro al principio y diciéndole “Hagas lo que hagas, siempre estaré de tu parte, porqué tu eres mi maestro. El que me ha enseñado todo. El mejor.” O cuando el gran Bob está jugando un partido de béisbol y el amigo Al está en la colina con su moto y su chaqueta de cuero ( muy guapa por otra parte) gritándole “Venga Turk, eres el mejor, el mejor”. Esto en una comedia entre los dos me lo trago y me río, pero es que aquí me reí por lo absurdo y forzado que resulta, además que no cuela que Pacino, siendo mayor que De Niro, le diga esas cosas. Pero ya de entrada no cuaja que dos señores de más de 65 (bueno en el caso de De Niro recién cumplidos) sigan apatrullando la ciudad.
Por otro lado, la psicología de los personajes no existe, además de ser más planos que una hoja de papel apisonada. Tenemos a los dos polis veteranos, uno con malas pulgas y otro con ganas de bromas. El jefe de policía que les aprieta para resolver el caso (del cual no tenemos ningún interés pasados diez minutos) y así impedir que lo trasladen a un barrio peor. La forense cachonda con tendencias masoquistas que le ponen los maduritos. Los dos policías jóvenes cuya misión es contradecir a los dos veteranos. Por último tenemos al criminal rapero conocido como Spider (para que mole más) que vive placidamente sin salir de su club vendiendo droga. Definitivamente, con este elenco de personajes se podía hacer una nueva temporada de “Policías de Nueva York” con altas dosis de parodia.

El reparto lo componen Robert De Niro y Al Pacino en los roles principales. Dos genios. Dos grandes. Dos leyendas. Que llenan la pantalla, si, sobretodo aquí porque el Avnet no para de enfocarles bien cerca y demostrar que los dos están juntitos en escena. Como ya pasará en “Heat” aquí cada uno demuestra su estilo propio. De Niro es más contenido de cuerpo y se esfuerza en transmitir con la mirada mientras Pacino tira más de su cuerpo latino bailotenado y expresándose con su grandes ojos saltones. Pero esto no es “Heat”. Aquí mi venerado De Niro está en tensión todo el puñetero tiempo, y cuando digo en tensión me refiero a con los labios apretados, repitiendo de manera preocupante ese tic suyo de poner un labio encima de otro. También es cierto que el suyo es el rol de policía duro al que comparan con un bulldog, con lo cual se puede justificar un poco dicha interpretación. Pero aún así, que yo recuerde, es el papel en que más flojo he visto al actor. Al Pacino me gustó más, pero no porque lo haga mejor sino porque su rol es el de compañero que suelta frases guays y demuestra un apoyo incondicional hacia su compañero con soltura y desenfado, consciente de la bazofia que esta haciendo. Carla Gugino hace muy bien de policía ninfomana que se pone a cien con los relatos que le cuentan sobre policías que actúan dando patadas y puntapiés a criminales. John Leguizamo y Donnie Wahlberg dan vida a los dos jóvenes policías, está claro que de los dos Leguizamo tiene mucho más carisma, pero ya está. El rapero 50 Cent, llamado ya en el mundillo interpretativo Curtis Jackson, es Spider, ese gran personaje que, mira que casualidad, es un rapero dueño de una discoteca, ¿se habrá preparado para el papel? Brian Dennehy nos agrada el visionado con su presencia de jefe policial, encima era otro punto a favor de narrar un thriller setentero con estilo y no este episodio.

Definitivamente Al Pacino y Robert De Niro no tenían otra cosa que hacer o necesitaban mucho la pasta para hacer este episodio piloto en que ponen, curiosamente, el piloto automático. Leí en una critica que su conversación en “Heat” era mejor que toda esta …… Yo voy más lejos, el plano final de “Heat” es mejor que estos 100 minutos íntegros.

Lo Mejor: Ver juntos a los dos grandes y el morbo que desprende la Gugino.

Lo Peor: Descubrir que no se trata de una pesadilla.