Greg es un joven enfermero que va a dar el importante paso de declararse a su prometida, Pam. Pero antes, la pareja recibe la noticia de la boda de la hermana de Pam, con lo cual se le presenta a Greg la oportunidad de conocer a la familia de su amor.

Si nos dijeran que estamos a punto de ver una comedia del director de “Austin Powers” con el protagonista de “Algo Pasa con Mary” iríamos predispuestos a ver otra comedia del montón con chistes y gags en su mayor parte escatológicos. De hecho, parte de la publicidad era esa, “una comedia con el protagonista de….”. Pero claro, la película tenía un As personificado en la figura del suegro interpretado por Robert De Niro, quien volvía a embarcarse a una comedia tras los excelentes resultado de “Una terapia peligrosa”.

La película plantea como situación un fin de semana en la vida de Greg, concretamente el fin de semana que conoce a sus suegros. Todo sabemos el nerviosismo que nos aborda a la hora de conocer a los familiares de nuestra novia (o novio en el caso de las chicas) , siempre queremos quedar bien y ser agradables para recibir el visto bueno, sobre todo, en el caso de los hombres, del padre. Pues bien Greg se va a enfrentar a uno de sus fines de semana más estresantes al verse las caras con Jack Byrnes, un hombre de familia, católico y muy reservado, con un secreto que le hace más aterrador. Este hombre hará que el entorno sea más hostil para Greg al impedirle poder fumar, acostarse con su novia, y teniendo que compartir el servicio con el gato domestico, Gafe. Con lo cual se nos presenta el decorado obvio para un sin fin de situaciones a cual más desternillante.

No es exagerado afirmar que “Los padres de ella” es una de las mejores comedias de la primera década del milenio. Todas las situaciones están bien planteadas y no resultan forzadas. Aunque al principio parezca que estamos a punto de presenciar otra comedia más con Ben Stiller ofreciéndonos su show, todo cambia cuando a los escasos diez minutos de cinta entra en escena Jack, el padre de Pam. A partir de ahí todo será un incesante tour de force cómico en donde las frases y las situaciones nos hagan soltar más de una carcajada. La mayoría de ellas son culpa, por supuesto, del personaje de Stiller, el cual se esfuerza por caer bien a la familia y tropieza donde menos lo espera. Ya de entrada su apellido da para mucho juego, y es que apellidarse Follen no es nada serio, y si encima su verdadero nombre es Gaylo imaginaos. Pero no nos asustemos, ya he citado que aquí el humor basto está muy secundario y se decantan más por situaciones corrientes como los problemas de comunicación entre futuros suegro y yerno. Se puede destacar muchas secuencias, pero remarcaremos tres. Primero cuando Jack y Greg van al supermercado y empiezan a charlar forzosamente, pues Jack tiene cara de pocos amigos, para ir evolucionando hacia algo más amigable y cercano que se rompe por culpa del comentario de Greg sobre la canción que están escuchando y que pone a Jack alerta sobre los malos hábitos del novio de su hija. En segundo lugar, la cena que acontece momentos después en que Jack demuestra sus dotes como poeta, Greg explica como ordeñar a una gata (y cualquier cosa con pezones), y el toque de gracia mediante una urna. Cómo esta medido el tempo de los diálogos y las miradas que lanza Jack hacia Greg consiguen que ambas situaciones sean desternillantes, acercando la película a la mejor comedia, aquella que conseguía soltarte la carcajada sin más aspavientos que una buena frase metida en el momento justo. Como colofón, añadiré la secuencia que acontece en casa de Kevin, exnovio de Pam y padrino de la Boda de su hermana, cuando Greg luce un minúsculo bañador y la arma jugando al waterpolo. Memorable.

Jay Roach sabe que la buena comedia sale de las interpretaciones de los actores, y aquí se muestra mucho más comedido que en los films del espía británico, mimando cada situación con gags muy conseguidos y situaciones de enredo bien resueltas. Si es ceirto que hay algún gag que parece fuera de lugar, la mayoría made in Stiller, pero como la película acaba siendo un sentido homenaje a la mejor comedia clásica y supera con creces a la gran cantidad de comedietas que llegan se lo perdonamos.
El guión no es del todo original. De entrada nos recuerda a ese otro gran clásico “¿Adivina quién viene esta noche?”, pero es que además es un remake del film homónimo de 1992 realizado por Greg Glienna con el mismo título y casi los mismo nombres de los protagonistas, con alguna variación.

Robert De Niro sorprendió una vez más al sentirse como pez en el agua dentro de una comedia que no tenía nada que ver con los gangsters (pero si con cuerpos gubernamentales) en donde su faz seria y sus miradas felinas de vigilante protector hacia el bienestar de su hija fueron muy celebradas, como también lo fue una escena en que interrogaba a su futuro yerno. Ben Stiller volvió a dar vida al hombre corriente con mala pata en la vida de manera más solvente que de costumbre, que estar a la altura de De Niro no es moco de pavo y la química entre ambos fue una de las grandes bazas por las que funcionó el film. Teri Polo es la hijita mimada de Jack y el amor de Greg, Pam. En realidad ella es el motivo del enfrentamiento entre ambos, y es que ya sabemos el cariño protector que le tienen los padres a las hijas pequeñas. Blythe Danner es la ñoña madre de Pam, Dina, la cual no pone obstáculos a las elecciones de su hijita. Jon Abrahams es Denny, el hijo menor de los Byrnes, un rebelde que sale a escondidas de casa y fuma porros sin que su padre lo sepa (y es que si lo supiera seguro que estaría en un centro de reclutamiento). Owen Wilson da vida al exnovio de Pam, el cual no caía nada bien a Jack hasta que se separó de su hija. Como era de esperar la presencia de Wilson era obligatoria estando Stiller de por medio.

“Los padres de ella” fue un éxito indiscutile que devolvía la comedia de verdad a las salas de cine consiguiendo que soltáramos carcajadas. Como era de esperar se realizó una secuela con el título “Meet the Fockers” (titulada aquí “Los padres de él”) en que, como era de esperar los Byrnes, y los espectadores, conocimos a la familia de Greg, los Follen, interpretados por Dustin Hoffman y Barbra Streisand. Aunque no llegara al nivel de la presente volvió a robarnos alguna que otra carcajada.

Lo Mejor: Es una comedia al más puro estilo clásico. El dúo De Niro-Stiller.

Lo Peor: Algún que otro gag flojo, sin importancia.