Tres amigos parten hacia Vietnam a luchar en la contienda. A su regreso nada será como antes.

Cuando medio mundo del cine estaba esperando el proyecto mastodóntico de Coppola sobre la guerra de Vietnam el director Michael Cimino consiguió adelantársele con esta película que trataba la contienda de manera intimista, centrándose en la vida de las personas que viven en una ciudad industrial.

“El cazador” no es una película sobre la guerra Vietnam. Es una historia humana sobre las personas que fueron a combatir en ella y acabaron destruidos, ya sea por dentro o por fuera , hiriendo también a sus familias.
Michael, Steven y Nick son amigos desde siempre, trabajadores en la empresa metalúrgica del pueblo, que están a punto de celebrar dos cosas: la boda de Steven y su partida hacia Vietnam, por la cual los homenajean como héroes que van a luchar por su patria. Pero antes de salir hacia la guerra deben hacer una última cosa: salir de caza. Michael es el mejor tirador. Su lema es que las piezas hay que cazarlas de un solo disparo, hay que gastar una bala tan solo. Ya en la contienda serán secuestrados por un grupo del vietcong y obligados a jugar una partida de ruleta rusa. En el transcurso del juego aprovechan la oportunidad de escapar, pero ninguno de los tres vuelve a casa como partió. Steven ha quedado paralítico y se niega a volver con su mujer. Nick se ha quedado en Vietnam, participando en juegos clandestinos. Michael es el único que vuelve, pero la vida nunca será igual para él.
Si hay un personaje por el que gire la película y nos sintamos identificados con él, ese es Michael. En principio ansioso por ir a combatir creyendo que se lo pasará tan bien como cazando, pasará a ser una persona tremendamente triste y torturada por la perdida de sus amigos, de lo cual se siente culpable. A su regreso no querrá fiestas de bienvenida, ni palmadas en la espalda, sino volver a ser el chico de siempre, pero eso es imposible, la guerra, el horror, ha hecho tal mella en él que es incapaz de acostarse sin olvidar los gritos, la sangre, el humo, el olor a pólvora. Desde siempre enamorado de Linda, nunca se ha atrevido a decirle nada, y menos desde que su amigo Nick le dijo que estaba enamorado de ella. A su regreso, intentará mantener esa relación tan especial que siempre ha querido con ella, pero las sombras de la guerra siguen torturando a Michael, quien, incapaz de disparar a un ciervo como antes, emprenderá un viaje con el objetivo de traer a sus amigos a casa y expiar sus pecados. A por el primero que va es a por Steven, quien encadenado a una silla de ruedas se niega a volver a casa, pero que Michael convence y consigue devolverlo con su familia. Cuando descubre el paradero de Nick, Michael no lo piensa mucho y decide regresar a Vietnam para traerle de vuelta. Pero lo que allí descubre es una pesadilla, Nick es un zombie que se mueve en competiciones de ruleta rusa como campeón. Michael decide competir contra él para hacerle entrar en razón y que deje todo ese mundo. Nick, tras reconocer a su amigo mediante la frase “un disparo” que tanto decía, coge el revolver y se revienta los sesos. Con esto acaba la vida de Michael, quien no volverá a ser el hombre que fue, viviendo torturado por no conseguir hacer regresar a su amigo a casa, sintiéndose culpable de todas las desgracias que le han sucedido a sus amigos y familias.

Aún no estando centrada en la contienda vietnamita durante gran parte del metraje, si es cierto que Vietnam rodea tanto al conjunto como a Michael. Vietnam es el mal de la cinta, la que hace que todas las desgracias sucedan. En Vietnam los tres amigos pierden primordialmente la inocencia, la alegría que tanto les identificaba. El film describe lo que significo Vietnam para todo un país por medio de tres personajes, sin grandes escenas de batalla ni grandes monólogos e donde el personaje lloré y maldiga la guerra. Todo está ahí por medio de lo austero, lo sutil. No hay nada más triste que en el regreso de Michael este se quede lejos sin querer ver a nadie alquilando una habitación de motel, mientras sus amigos le esperan con una gran celebración. Vietnam, la guerra, es el cáncer.

Michael Cimino realizó en este, su segundo film, un ejercicio de cine basado en los silencios, en las grandes secuencias que describieran a los personajes dentro de su entorno. Quizás la secuencias más recordada, por su extensa duración (cerca de una hora), es la de la boda de Steven. Justo desde el principio de la película en que los hombres salen de trabajar hasta que parten de caza se trata la boda. Ya en la secuencia nupcial Cimino explica cómo va a contarnos la historia. Mientras el cura hace toda la celebración, la cámara se centra en los primeros planos de los personajes, las miradas entre Nick, Linda y Michael que nos dicen lo que siente cada uno, o ese plano detalle de la gota escapándose de la copa anunciando las desgracias. El director enmarca a los personajes en los grandes escenarios que tiene a su disposición, el mejor ejemplo de ello es cuando están de caza y Michael queda empequeñecido ante el extenso paisaje rocoso, enriquecido mediante la niebla y la música. Si hay algo que me gusta de esta película es cómo describe los sentimientos mediante silencios, caricias, miradas, controlando el tempo y dejando que los actores saquen la verdad. Las escenas entre Michael y Linda en que parecen niños pequeños incapaces de decirse lo que sienten las tengo clavadas en la memoria como la mejor representación de lo difícil que es declararse cuando se está enamorado.
La película tuvo polémica con miembros de Vietnam por culpa de las escenas de ruleta rusa mediante la cual torturaban a los prisioneros. Sinceramente, siempre que veo “El cazador” no busco en ella una clase de historia sobre cómo se trataban los unos a los otros, de hecho creo que es mejor no saberlo viendo lo que nos muestran algunos documentales, así que creo que la ruleta rusa es una licencia argumental muy admisible que sirve perfectamente para crear el angustioso climax final donde toda esperanza se pierde por un disparo, solo un disparo.

Robert De Niro se embarcó con Cimino en busca de un lugar donde enmarcar la historia de estos amigos. Cuando ya decidieron el pueblo metalúrgico, De Niro se puso casco de obrero y empezó a trabajar con los trabajadores de allí para entrar más en el personaje como antes era habitual en él. Su interpretación, bueno qué decir, él mimo dice que es de la que más orgulloso se siente. Y es que conseguir que nos sintamos identificados con ese hombre desolado sin muchas palabras es para aplaudir. El actor demuestra aquí que cuando está contenido, con una mirada que lo dice todo, haciendo fácil lo difícil, es el mejor indiscutiblemente. Meryl Streep es Linda, la chica guapa del pueblo por la cual sienten amor tanto Nick como Michael. Streep siempre parece que no se esfuerza mucho, pero es que consigue hacernos creer todo personaje suyo, y solo por las escenas que tiene con De Niro, o la desoladora escena final, merece todos los halagos. Christopher Walken está inmenso. Es increíble como consigue crear a un personaje que se va degradando paso a paso hasta convertirse en un zombie. Su aparición al final de la película parece propio de una película de terror, con su cuerpo esquelético y sus ojos hundidos. Es la viva imagen de la deshumanización. El gran John Cazale consiguió finalizar el rodaje dando vida Stan, el amigo bocazas de la pandilla. Cazale estaba prometido con Meryl Streep y se le había diagnosticado un cáncer. Los productores querían cambiarlo por otro actor, pero Streep dijo que si él se iba ella también. Terminó todas sus secuencias y murió antes de que el film se estrenase. Fue un gran actor que realizó varias de las mejores películas de la década. John Savage es Steven, el joven que queda de por vida en una silla de ruedas.

La película fue un gran éxito que puso a Cimino en la cresta de la ola. Ganó cinco Oscars como son Película, Director, Secundario (Walken), Montaje y Sonido, además de estar nominados a otros cuatro más como Actor (De Niro), Secundaria (Streep), Fotografía y Guión Original. A Cimino se le abrió entonces “La Puerta del Cielo”, pero emprendió un camino a los infiernos que causó muchas desgracias.

“El cazador” es una film duro, triste, que muestra las heridas de la guerra de forma realista y sutil.

Lo Mejor: Los actores. La historia.

Lo Peor: Puede resultar algo larga, o lenta.