El Precio del Poder (Scarface), de Brian De Palma

Tony Montana es un refugiado cubano en Estados Unidos cuyo objetivo es convertirse en el hombre más poderoso del mundo.

Cuando Brian De Palma pensó en hacer un remake de “Scarface” de Hawks y Hughes lo quería ambientar en los años 30, pero al proponer hacerlo en la actualidad el director se desentendió del proyecto puesto que no le veía sentido. Fue entonces cuando Sidney Lumet entró en el proyecto y sugirió que el protagonista perteneciera a esa ola de refugiados cubanos que estaban llegando a Estados Unidos. El guión se le encargó a Oliver Stone, quien se empapó de todo lo relacionado con cuba y el narcotráfico de cocaína procedente de Bolivia. Stone escribió el libreto en Francia, desenganchándose de camino de su adicción a las drogas, y cuando se lo presento a Lumet este quedó contrario ante tanta violencia y excesos que abandonó la dirección. El productor Martín Bregman volvió a llamar a De Palma y le presentó el guión de Stone. El director quedó encantado con lo que había leído y decidió dar vida a esta revisión del clásico de 1932.

La película narra el auge y caída del gangster Tony Montana, un refugiado cubano que va ascendiendo mediante actos criminales. Montana representa la ambición y el exceso. Su única meta es ser amo y señor de todo cuanto le rodea de la forma más rápida, esto es el negocio de la cocaína. La ambición hace que Tony liquide a su antiguo jefe, López, para empezar a trabajar con el terrateniente Sosa de Bolivia en el contrabando y posterior distribución de cocaína en Miami. Cuando mata a López no solo se queda con su parte del negocio sino con su mujer, Elvira, a la cual Tony le echó su penetrante mirada en cuanto la vio por primera descendiendo por el ascensor.
El mundo de Montana es un mundo plagado de excesos. Le gustan las cosas a lo grande, y solo hay una forma de tener todo lo que su mente imagina: el dinero. Si tienes el dinero tienes el poder. Los excesos de Tony se materializan en su gran mansión decorada con todo lujo en rojos chillones y dorados. Desgraciadamente todo ese exceso será lo que marqué la caída del gangster. Con Sosa acuerda mover gran cantidad de droga acordando con el narco un pacto de por vida mediante el cual nunca podrá darle la espalda, ni siquiera cuando este le pida un favor. Cuando quiere limpiar dinero lo hace en cantidades descomunales, motivo por el cual se gana una acusación de evasión de impuestos. El refrán tan sabio que le dijo su antiguo jefe de que volará siempre recto y firme se lo ha saltado queriendo ir más allá que cualquier hombre, queriendo volar tan alto que no pensó que su caída sería mortal.

Generalmente el “Scarface” de De Palma narra lo mismo que el de Hawks con muchos puntos en común respecto al personaje principal. Ambos quieren a la chica del jefe al que sirven y después liquidan. A ambos les gusta las refriegas de tiros. Y los dos llevan una cicatriz en el rostro. Pero la versión De Palma-Stone contiene cosas muy interesantes que la separan del clásico del 32 convirtiéndola en un film original y único. En primer lugar es que el protagonista es cubano, no italo-americano. Luego está el ambientarla en el Miami de los años 80 y en que se trata el tema de la inmigración cubana en Estados Unidos. Casi todos los protagonistas con entidad del film son cubanos o bolivianos, y lo que da fuerza a nuestro protagonista es un producto procedente de ellos, la cocaína.

Otro de los puntos más interesantes a tratar es la relación de Tony con las mujeres del film. Primero hablemos de Elvira. Podríamos decir que es la chica de la que se enamora, pero creo que decir eso sería excesivo. Elvira es una chica de extraordinaria belleza que impactó a Tony la primera vez que la vio convirtiéndola en un objeto que conseguir, un capricho. Él mismo le dice que para gobernar hace falta una mujer adecuada al lado y es por eso porque la elige, porque irradia fuerza y deja a todo el que la ve boquiabierto. Por otro lado tenemos a Gina, hermana de Tony. Aquí si que podemos hablar de amor de verdad. Gina es el único personaje del film por el que Montana se dejaría matar si fuera preciso. No admite que ningún hombre se acerque a su hermanita, ni siquiera su mejor amigo Manny. Gina es especial, se merece algo mejor que cualquiera de los que rondan las discotecas. En esta obsesión de Tony por proteger a su hermana vemos los celos que siente cada vez que un hombre se la acerca, y así podemos decir que tenemos una relación incestuosa entre hermanos que llega a su punto álgido cuando Gina entra en el despacho de Tony ofreciéndosele desnuda con un arma.

Brian De Palma realiza una de sus películas más celebradas, aunque seamos sinceros, dentro de su extensa filmografía “Scarface” queda como buena en lo que a términos de dirección se refiere. El director dio un giro al no plantearse este film como uno de sus ejercicio hitchcockianos sino más como un film de acción. Son precisamente las secuencias de acción aquellas que consiguen hacer de “Scarface” una película a tener en cuenta dentro de la carrera del director y que posteriormente perfeccionaría en obras como “Los Intocables” o “Carlito´s Way”. Por supuesto aunque sean secuencias primordialmente de acción todas ellas conllevan el sello del director a la hora de crear un suspense. Dos secuencias marcan esto. La primera la que acontece en la habitación de un motel cuando a Tony y un compañero le tienden una emboscada y son esposados al baño mientras sus compinches de fuera no se enteran de que les ha pasado por estar distraídos con las chicas guapas. En esta secuencia el director hace gala de su amor por la sangre con esa salpicadura a ritmo de sierra o el posterior tiroteo. La segunda secuencia es la final. Contemplamos como entran en la mansión de Tony varios sicarios mientras él no se entera por estar ocupado con su hermana Gina. Una vez se dé cuenta del asalto a su casa, a través de una fatídica perdida, comenzará una orgía de tiros y sangre empañada por el humo de cocaína. Ni que decir tiene que dicha secuencia es mítica dentro del cine de gangsters por lo salvaje que resulta todo.
Como detalles interesantes que merecen mención destaco el acercamiento que hace el director a los ojos de Tony cuando algo le interesa (la primera vez que ve a Elvira, siempre que se trata de su hermana), o esa presentación del personaje mediante un giro de 360º mientras está en un interrogatorio. Hay una escena que me parece genial por lo que transmite, y es cuando Montana está en la bañera gigante con Manny sentado a su lado y Elvira esnifando coca. El gangter está exaltado viendo la televisión y criticando a todo el país, su paranoia va creciendo por momentos y no confía en nadie. Pues bien, De Palma ya nos dice que el protagonista está a punto de caer mediante un picado que deja a Tony solo en la habitación pegando voces y maldiciendo a todo aquel que le dé la espalda. Genial.
El guión de Oliver Stone es otra pieza fundamental para la película, y merece tanta autoría fílmica como De Palma. El film contiene frases muy celebradas puestas en boca de Montana que definen al personaje, como por ejemplo, una de mis frases favoritas: “En este mundo solo tengo dos cosas, mis cojones y mi palabra y no los rompo por nada ni por nadie”. Por supuesto en inglés gana mucho más, como todo el film integro.

Desgraciadamente, como nota negativa, el film, ya no solo dentro de la trama sino formalmente, es muy ochentero. Con esto de ochentero me refiero a que es imposible imaginarse esta película realizada en otra época y eso le impide ser atemporal. La culpa de esto se lo achacó no solo a los constantes zooms, sino más bien a la música, a todo lo que concierne con la música. Giorgio Moroder fue un compositor muy bueno que compuso temas grandioso para films celebres del os 80 (inolvidable el de “El expreso de medianoche”) pero aquí se excede en su uso de la electrónica componiendo además canciones discotequeras a mansalva. Si estas canciones se usaran solamente en los tramos de discotecas no pasaría nada, pero es que la película tiene ese tramo tan propio del cine de los ochenta como es narrarnos los hechos que explican el ascenso de Montana mediante una sucesión de imágenes acompañadas por este tipo de música. Yo entiendo que eso gustará en aquellos días por ser popular musicalmente pero hoy resulta hortera.

El reparto está encabezado por Al Pacino, bueno mejor dicho, está al servicio de Al Pacino. Él fue el actor en que se pensó para hacer la película desde el principio, y no decepcionó mostrando una obsesión compulsiva por hablar perfectamente con acento cubano. Esa es una de las razones por las cuales hay que verla en Versión Original, Pacino hace un trabajo estupendo con su acento, además de dar rienda suelta a un sin fin de gestos muy propios de los cubanos. Pacino se muestra en esta película salvaje como un león en todo momento mediante su mirada maracada. Su creación de Tony Montana es para muchos su mejor papel, yo diría que es el más icónico. Siempre nos quedará la duda sobre que era polvo blanco que había en la mesa para la secuencia final, solo decir que el actor se achicharró la mano al coger la metralleta cuando le tocaba rodarla. Michelle Pfeiffer fue elegida para Elvira, y demos gracias a que aceptó pagarse el avión para la prueba sino tal vez solo tendríamos de ella su secuela para “Grease”. La Pfeiffer se muestra siempre perfecta en su papel de joven novia de ricachón enganchada al polvo blanco. Otra preciosidad, Mary Elizabeth Mastrantonio es Gina, la hermana de Tony, una jovencita a la que le gusta divertirse en discotecas dando rienda suelta a su inocencia. Steven Bauer da vida a Manny, el mejor amigo de Tony. Bauer forma una pareja muy buena con Pacino en la pantalla y eso consigue que sus personajes nos parezcan que realmente son amigos desde hace años. Robert Loggia es Frank López, el jefe de Tony que le abre las puertas al negocio. F. Murria Abraham es Omar, mano derecha de López.

“Scarface” es una cinta de gangsters violenta, descerebrada por momentos, con fragmentos muy De Palma, pero sobre todo es una película 100% Al Pacino.

Lo Mejor: El personaje de Tony Montana creado por Pacino. La secuencia final.

Lo Peor: Está demasiado anclada en los 80.

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8 pensamientos en “El Precio del Poder (Scarface), de Brian De Palma

  1. Qué bueno es recordar, cada tanto, estas grandes películas del maestro De Palma que no son aquellas que más representan los aspectos formales que harían a De Palma famoso y reconocido en todo el mundo. De todas maneras, lo específicamente depalmiano (el manejo de cámara, la dilatación temporal y el suspenso, el uso del sonido) se filtra en muchos pasajes de la película. Y Al Pacino en su mejor momento… ¿qué más se puede pedir?

    Saludos!

    Hernán

  2. Tw felicito, me encanta tu blog, sobre todo ahora que estás recordando las películas de mis dos actores preferidos, Pacino y Deniro….ojalá sigas reseñando películas tan bien como lo has hecho hasta ahora.

  3. Me alegro que os haya gustado la reseña de este clásico de De Palma con un inmenso Pacino. Siempre es bueno recuperar joyas como estas.

    Saludos.

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