Travis Bickle es un excombatiente de Vietnam que combate su insomnio al volante de un taxi por las noches.

En 1973 Brian De Palma le mostró al productor Michael Phllips un guión escrito por el entonces periodista Paul Schrader. Phillips quedó maravillado ante el escrito y le ofreció a De Palma dirigirla pero el director declinó la oferta recomendando a un compañero de generación que estaba punto de estrenar su primera película importante, a la cual invitó a Phillips a un pase previo. Al finalizar la proyección no cabía duda, el director de aquel film era el hombre idóneo para llevar a la pantalla lo que había escrito Schrader, pero no solo eso, sino que en el film aparecía el actor que daría vida al protagonista. La película era “Malas Calles”. Phillips acababa de tener un gran éxito con “El Golpe” y no preveía muchos problemas en conseguir financiación y distribución para la película, pero el que tanto Scorsese como De Niro aún no hubieran hecho algo de gran relevancia para la taquilla frenó un poco a las productoras. Por suerte Scorsese realizó “Alicia ya no vive aquí” que le reportó excelentes críticas y tuvo un considerable éxito, además de ganar el Oscar para la protagonista Ellen Burstyn, y De Niro ganó el Oscar por “El Padrino II” consolidándose como un actor a seguir de cerca. Fue así como Columbia dio luz verde a “Taxi Driver”.

La película es uno de los retratos más escalofriantes sobre la psicología humana, pero además es el retrato del ambiente hostil que rodea las personas llegando a alienarlos de tal forma que puede convertirlas en seres desequilibrados.
La primera secuencia del film habla por sí misma y nos da indicios de la personalidad del protagonista. Una nube de humo llena la pantalla. De repente un vehículo amarillo, un taxi, la cruza erradicándola. La mirada de un hombre va de un lado a otro observando todo lo que se mueve a su alrededor. Él es Travis, nuestro protagonista. En esta secuencia, y sin que aún nadie haya abierto la boca, se nos describe el objetivo del protagonista, eliminar la basura. Ese taxi que atraviesa la humareda no es sino la representación del personaje que lo conduce.
Travis es un hombre que se pasa catorce horas diarias casi siempre al volante del taxi, recorriendo la ciudad de un lado a otro por la noche. Si ya de por sí el hombre está algo dolido por su experiencia en Vietnam que debe tomar medicamentos y le impiden dormir, el conducir un taxi de noche llevando en él a todo tipo de personajes no le ayuda a sentirse mejor. Al contrario, Travis va experimentando poco a poco lo que es estar alienado a una profesión que le tiene atado a un volante la mayor parte del tiempo.

Sin embargo su mayor enfermedad es la soledad. El taxista no tiene vida social, su vida es su trabajo, aunque él quiera acabar con eso imaginando que tiene una misión: hacer el bien por los demás. Según sus propias palabras “nadie debería vivir para su propio beneficio, sino por el bien ajeno”, es por ello que su obsesión sobre la suciedad en las calles va en aumento creándose una paranoia en su cabeza que ve peligro haya donde va. Irónicamente Travis lo que en realidad busca, como todos los solitarios, es dejar de estar solo, quiere una vida normal, quiere pasear en la calle entre la gente como otra persona más, quiere ser reconocido. En el fondo si busca un beneficio, aunque sea ayudando a los demás como él piensa.
Su vida parece cambiar cuando conoce a Betsy, una joven que trabaja en la campaña por el Senador Palantine. Aquí observamos cierta inocencia por parte de Travis a la hora de cortejar a Betsy. Aunque resulta altamente violenta no podemos negar que el invitar a la joven a un cine porno sin mayor maldad solo es característico de una persona algo discapacitada, que no desequilibrada (esto sería si quisiera abusar de ella y Travis desde luego no muestra ningún rasgo violento hacia ella). Tras este incidente, Betsy no querrá saber nada más de él convirtiéndose en una más que surca las calles entre porquería.

Cuando parece que tras percance con Betsy Travis se vuelve un hombre más violento, que incluso se hace con varias armas con el aparente objetivo de atentar contra el Senador Palantine, aparece en su vida una nueva luz que grita en silencio ser salvada: Iris. La joven prostituta de 12 años entra en la vida del taxista una noche tras dejar a un cliente. Ella se mete en el asiento de atrás y le pide que se ponga en marcha a toda prisa pero aparece un hombre que arranca a la joven del vehículo y da al taxista un billete de cinco dólares pidiendo que se olvide del asunto. Está muy bien utilizado ese billete dentro de la trama, pues varias veces Travis tiene la oportunidad de deshacerse de él y no lo hace hasta el momento concreto que descubre donde vive la joven, dándole el billete a su “casero”. Hay una segunda vez en que Iris se cruza con Travis, y es mucho más importante que la primera porque sucede en el periodo en que él ha decidido tomarse la justicia por su mano. Sucede cuando el taxista está atravesando una calle y la joven se cruza ante él a punto de ser atropellada. La mirada con que ella le mira no es la de una persona rencorosa por haber sido casi atropellada, sino la de un ser asustado y frágil en un mundo lleno de lobos, y Travis así la interpreta, convirtiéndola en la persona más importante de su vida, a la cual debe salvar.
Con Iris todo es distinto que con Betsy, Travis congenia con ella en todo momento y lucha por hacerla entrar en razón para que abandone el mundo de la prostitución sin que ella le de la espalda o le abandone de repente, de hecho su conversación en la cafetería sucede tras el rechazo de él a tener sexo con ella por tratarla como lo que es: una niña. Entre ambos se forma un vinculo, son hijos de la noche, ella hace la calle y él recorre las calles, y ambos ansían lo mismo, existir más allá de su trabajo. Ella quiere dejar la calle y marcharse y él quiere dejar de ser anónimo.

Se dice que “Taxi Driver” es un western urbano. En mi opinión adquiere carácter de western propiamente dicho cuando Iris entra en escena como una damisela en apuros, así Travis sería perfectamente el vaquero que debe salvarla y la escena dentro del hotel donde hacen negocios Sport y compañía el rancho donde tiene lugar el sangriento tiroteo final.
El resto del film mí es una disección de la América de los 70 a través de la mirada de un miembro de esa sociedad que recorre las calles de noche. Siempre estamos en el sitio de Bickle, en todo momento le acompañamos por las calles neoyorquinas, que, al contrario de otras películas, se nos muestran sucias y realistas. Nos convertimos así, como el protagonista, en voayeurs nocturnos de la vida ajena en que un taxi puede servir de habitación para practicar el sexo, como de confesionario.

Martin Scorsese crea su primera Gran Obra Maestra. “Taxi Driver” es una película que va más allá de cualquier calificativo. El director se muestra inspirado e influenciado por el cine europeo, en especial la Nouvelle Vague”, creando una película inolvidable en donde su estilo empezará a ser patente. En todo momento Scorsese nos pone en la situación de Travis, siempre le acompañamos y observamos su entorno, además de escuchar sus pensamientos mediante la voz en off. Los planos de sus ojos o esos repetitivos primeros planos del personaje no hacen sino acrecentar el estudio psicológico al que está siendo sometido. No debemos sentirnos avergonzados al decir que nos identificamos con él puesto que todo lo que él ve es tal y cómo lo define: una basura, y así se esfuerza Scorsese en mostrárnoslo. Las putas, los yonquis, los macarras, los chulos, incluso los puertorriqueños se nos presentan de manera amenazadora.
El director utiliza la cámara lenta en momentos puntuales para subrayar algo. Por ejemplo la presentación de Betsy caminado por la calle con las palabras de Travis en Off que la definen como “el ser más hermoso que ha visto” o cuando Travis va a reunirse a su cita con Betsy se nos muestra caminado por la calle, pero no va vestido con su indumentaria normal, sino elegante, es cómo si su vida fuera a cambiar y dejara de estar solo. O cuando el Senador Palantine acaba de dar el discurso y Travis huye mirándolo cuando parece que va a atentar contra su vida, es como si el taxista se hubiera arrepentido y hubiera descubierto que ese no es el camino correcto, y no porque los guardas de seguridad le hayan visto como sospechoso.
Hay una secuencia en que Scorsese se aleja de Travis, en que el protagonista no aparece de ninguna manera. Es la secuencia entre Iris y Sport. Esta secuencia sirve para ver la clase de vida que lleva la chica junto al chulo, y cómo este la tiene hipnotizada mediante sus discursos cariñosos. Pero hay más, gracias a ella se trata de humanizar a Travis justificando así que se tome la justicia por su mano al final. Esa secuencia final comienza en el momento en que Travis aparca el coche y se dirige a Sport para matarle. La fotografia cambia en este bloque para que las escenas de sangre no resultarán tan duras, pero aún así lo resultan. Este tramo es pura violencia descarnada, cruda y dura, no hay épica, todo es un continuo de tiros, heridas y sangre, presentado de manera sobrio y seca. Una vez acabado el tiroteo hay un detalle a resaltar como es el intento de suicidio de Travis. Como si ya hubiera hecho todo lo que tenía que hacer en el mundo y no merece la pena seguir en él coge su pistola, se la coloca bajo la cabeza y aprieta el gatillo. Pero no hay balas, Ninguna de sus armas tiene balas que le borren del mundo, condenándolo a seguir patrullando las calles en su taxi como un justiciero calificado por la prensa como héroe.
Además de todo lo comentado Scorsese se marca secuencias maravillosamente bien rodadas y sugerentes, que consiguen hacernos sentir sensaciones. Los planos detalle del entorno del taxi en los créditos de apertura parecen propios de un film de suspense. El zoom que realiza dentro del vaso en que la pastilla se descompone es sugerente. La secuencia dentro del cine porno en la cita con Betsy provoca incomodidad y resulta violenta. El travelling cenital que describe la escena sangrienta en el apartamento es alucinante. Todo el film es una experiencia visual.

Todos los elementos están combinados de manera brillante. El guión de Schrader es genial y presenta uno de los personajes más impactantes de la historia del cine. La fotografía de Michael Chapman encrudece aún más la historia dotándola de un realismo tangible. El montaje es propio de Scorsese y no decae en ningún momento. El tema musical del film compuesto por Bernard Herrman es melancólico y consigue dotar a la cinta de una atmósfera triste y deprimente a la par que romántica.

A pesar de ya contar con un Oscar en su haber Robert De Niro fue considerado un genio, y a ser venerado, gracias a su escalofriante interpretación como Travis Bickle. El actor se preparó el papel conduciendo un taxi durante horas, adentrándose en la mente del personaje. A Albert Brooks nunca lo miraba para así conseguir más antipatía hacia su rol y con Jodie Foster quedaba para ensayar. Trabajó con su cuerpo e improvisó la que hoy día es la secuencia más famosa de la película, aquella en que se mira a un espejo y habla consigo mismo preguntando “¿Are you talking to me?”. Su mirada nos deja ver a un ser desequilibrado y solitario, alguien fuera de todo raciocinio, mucho más amenazante cuando aparece rapado con cresta cual mohicano. Una creación interpretativa magnánima. Cybill Shpeherd es Betsy, la rubia de la que se enamora Travis. La actriz está correcta, y cumple con su personaje, al igual que cumple su compañero Abert Brooks dando vida a Tom, compañero dentro de la campaña. Jodie Foster conmueve con su papel de Iris, su primer papel verdaderamente reivindicativo a pesar de que ya tenía una larga experiencia en cine y televisión (la mayoría producciones Disney y un breve papel en la anterior pelicula de Scorsese “Alicia ya no vive aquí”). Foster está magnifica y nos muestra a una niña que juega peligrosamente a ser adulta de manera inolvidable. Harvey Keitel es Sport, el chulo de Iris y traficante, representación de esa basura que ensucia las calles. Keitel brilla, como siempre, pese a su breve intervención. Scorsese se guarda dos pequeños roles. Uno es un cameo cuando se nos presenta a Betsy. El otro tiene más significado, y es el del hombre que confiesa a Travis en su taxi que va a matar a su esposa. Sinceramente, creo que Scorsese debería explotar más su vena interpretativa porque siempre que hace algún papelillo lo clava.

La película, fuera de polémicas, ha sido, y sigue siendo, protagonista en varios debates que la estudian y analizan cual obra filosófica, y es que en cada visionado se encuentran nuevos detalles, y eso solo sucede con las grandes obras de arte.
“Taxi Driver” ganó en Cannes la Palma de Oro y estuvo nominada a cuatro Oscars. Lo peor no es que no ganará ningún Oscar (fue el año de “Rocky”), sino que no nominaron ni a Scorsese ni a Schrader por sus magnos trabajos. Por suerte el tiempo la ha puesto en el sitio que se merece, como una de las mejores obras de Scorsese y del Séptimo Arte en general.
Asfixiante, claustrofobica, obsesiva, hipnótica, violenta, la película nos atrapa durante dos horas en la mente de un personaje fascinante y oscuro. Una experiencia inolvidable.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.