Quantum of Solace, de Marc Forster

james-bond-22-quantum-of-solace-poster-1James Bond sigue las pistas que le conduzcan al hombre que traicionó a su amada Vesper. En su camino descubrirá que no puede confiar en nadie dentro de su agencia teniéndolas que apañárselas solo, con la ayuda de una mujer tan sedienta de venganza como él.

“Casino Royale” fue una sorpresa mayúscula al mostrarnos la génesis del famoso personaje creado por Ian Fleming en la piel de un Daniel Craig que nos hacia olvidar a los anteriores actores que lo habían interpretado. El éxito que supuso ha propiciado otra nueva película Bond protagonizada por el actor, pero, al contrario de lo que suele ser habitual, este “Quantum of Solace” sería una secuela directa, la primera oficial, de la anterior.
La película comienza momentos después de acabar “Casino Royale”, con Bond llevando a Mr. White ante M para ser interrogado. En el interrogatorio queda una cosa clara: la gente a la que se enfrentan tienen hombres en todas partes, con lo cual la confianza de Bond en las personas va desapareciendo convirtiéndose en una demoledora maquina de matar cuya máxima es la venganza. Aquí 007 apenas habla con los villanos a los que persigue, tan solo los busca, los localiza y los machaca sin piedad, causando fuertes dolores de cabeza a M, la única persona en quien el agente puede confiar de verdad en el MI6.
James Bond no es la misma persona que en “Casino Royale”. Por mucho que quiera negarlo, su relación con Vesper fue intensa y verdadera dejando una mancha en su corazón imposible de borrar. Aunque diga estar empujado por su deber el agente esta ciego por conseguir su venganza personal ante aquellos que obligaron a Vesper a traicionarle causando su muerte. Bond está torturado, y, por culpa de su continua maldición de que todo aquel que tiene relación con él muere, siempre lo estará. La escena final en que parece dejar atrás el pasado rematando que nunca ha dejado de ser el mismo buen agente secreto no es sino una excusa para mostrarnos el lado duro del agente, ocultándonos su semblante triste que le acompañará el resto de sus días.

“Quantum of Solace” nos mete de lleno en la acción. Al contrario de “Casino Royale” en que el guión y las secuencias de acción estaban muy equilibradas en esta ocasión son las escenas adrenalinicas las que ocupan la mayor parte del metraje, y debe ser así porque el personaje lo requiere, sus impulsivos actos lo llevan a enfrentarse con todo aquel que se cruce en su camino. Sin embargo esto tiene un talón de Aquiles, y es que si quieres narrar la película a base de secuencias de acción con Bond desatado no quieras crear un guión con exceso de nombres e información que apenas vamos a entender.
Lo peor de todo es que una vez que digieres la película te das cuenta de que dos de las figuras del universo Bond fallan dentro de a historia. Por un lado la chica. Será tan guapa como la ocasión lo requiere, no vamos a negarlo, pero ¿aporta algo? Porque salvo salvar a Bond un breve instante no hace nada más que querer matar a un general boliviano por venganza. Vale que podríamos hacer una similitud entre ella y Bond al moverse ambos por la venganza personal pero le falta carisma y personalidad. Todo lo contrario que lo que le sucede a la otra chica del film, la pelirroja, que con tres secuencias y unas pocas frases me sedujo más que la vengadora.
Por otro lado tenemos al villano. De nuevo tenemos un villano lo más realista posible, dueño de una empresa a favor del medioambiente que quiere negociar con los bolivianos para luego chantajearles suministrándoles agua. Pasa lo mismo que con LeChiffre en la anterior, solo que este no llora sangre ni tiene un rasgo siniestro. Es un peón dentro de una organización amplísima y por ende, un ser insignificante y sin presencia carismática para enfrentarse a Bond.

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Como ya pasara en la anterior se prescinde de todo gadget, y como consecuencia del personaje de Q. Pero esta película concluye con un guiño muy inteligente que a un servidor le encantó. Antes de empezar los créditos Daniel Craig nos ofrece por primera vez su paseíllo como James Bond dentro del famoso circulo siguiéndole hasta que apunte y dispare llenándonos la pantalla en sangre. “Casino Royale” y “Quantum of Solace” forman un díctico cuya finalidad es narrarnos el origen de James Bond. Por fuerza la siguiente aventura Bond debe empezar a introducir elementos conocidos, y aquí voy a hacer referencia a los dos puntos anteriores. No sería de extrañar que Moneypenny hiciera aparición, pues la chica pelirroja es según palabras de M “una joven oficinista bajo su mando”, por lo cual no es descabellado pensar en otras oficinistas que pronto conocerán a 007. Por otro lado, no es muy difícil adivinar que los verdaderos malos aún no han hecho su aparición, como tampoco se ha desvelado el nombre de esa peligrosa organización con gente en todas partes. ¿Estaremos a punto de conocer a Spectra? Son solo hipótesis que hago y que tendrían una perfecta cabida dentro del nuevo Bond gracias a lo planteado en estas dos películas.

Para la anterior aventura se eligió a Martín Campbell, un conocido dentro de la casa al encargarse también de “Goldeneye”. Campbell consiguió lo mismo que Craig, taparnos la boca y sorprendernos ofreciéndonos una película de acción más que reivindicable. Así pues si Campbell, un director no muy de allá, había conseguido ofrecernos eso, ¿qué nos depararía el nuevo director, mucho más valorado entre el sector crítico? La elección de Marc Forster fue toda una sorpresa, ya que su nombre siempre ha estado asociado a películas pequeñas y dramáticas, con lo cual era de esperar que dotara a la historia de Bond con cierto toque dramático acompañado por buenas secuencias de acción. Bien, lo de mostrarnos a Bond torturado se lo debemos más a Craig que a él, pero bueno, el hombre dirige formalmente bien las escenas de diálogos y se marca un homenaje a “Goldfinger” muy de agradecer. El problema son las secuencias de acción, y no es un problema pequeño ya que casi toda la película es acción. Si ya en la anterior se fijaban en “Jasón Bourne” quedándose solo con el fondo (el realismo), que no con la forma (cámara en mano, montaje vertiginoso), aquí ya les compran hasta al director de coreografías, pero, lo que es peor, Forster demuestra su nula capacidad para ejecutar dichas secuencias en la pantalla mareándonos sin parar y plagiando la secuencia de “El ultimátum de Bourne” de la persecución por los tejados en Tánger. No voy a decir que el director lo haga mal del todo, el enfoque de algunas de ellas me parecen muy interesantes e incluso bien hechas cuando no se anda por las ramas (véase el momento en el auditorio), pero en general es una locura de montaje donde es fácil perderse. Perdón si me he pasado pero me molesta que este director declare en una entrevista que “ha querido hacer un film Bond de autor”. Mire usted Sr. Forster, un film de Bond siempre será un film de Bond. Lo dirija Michael Bay o lo haga Gus Van Sant, siempre va a estar subordinado su trabajo a las necesidades del personaje, y de los productores. Pero bueno, ya han dicho que para la próxima buscarán otro, a ver si tenemos suerte y Martín Campbell está libre, que aunque no tenga tanto prestigio sabe no marearnos cuando hay peleas.
Por suerte el director cuenta con un excelente equipo de producción que, una vez más, nos embarca en el crucero Bond con destino a lugares exóticos e inhóspitos a ritmo del compositor que mejor ha heredado a John Barry dentro de la Saga, David Arnold, aunque la canción del film sea horrorosa.

daniel-craig-quantum-of-solace-black-jacketDaniel Craig es James Bond. Y está todo dicho. De nuevo vuelve a hacer gala de su cinismo, su mirada fría, sus golpes, su resistencia, además de conseguir lo que ningún otro había conseguido antes con el personaje, tener continuidad y evolucionar respecto a la anterior. Él solito ya vale la entrada al cine. Judi Dench no se queda atrás, por supuesto. Su M tienen el mayor protagonismo nunca antes visto, con permiso de “El Mundo nuca es Suficiente”, y además insinúa su verdadera condición para Bond en la agencia, haciendo juego con la letra que la caracteriza. Mathieu Amalric es Dominic Greene, principal pista para llegar hasta su presa. Amalric es un excelente actor con una presencia fantástica, pero como villano de Bond no es que se cuele entre los más memorables. Olga Kurylenko es Camille, la mujer empujada por la venganza que se cruza en el camino con Bond. La actriz entra dentro del Universo de féminas Bond, pero al igual que Amalric, no resulta muy memorable, aunque si espectacular. Giancarlo Giannini vuelve a ser Mathis, el cual protagonizara dos de las mejores escenas con Craig, una de ellas absolutamente memorable. Jeffrey White es Felix Leiter, el igual de M en la CIA. Al igual que con su jefa, será la única persona en quien Bond confíe dentro de la agencia norteamericana. Gemma Arterton es la enviada para devolver a Bond a casa. Sus quince minutos en pantalla saben a poco. Mención para Fernando Guillén Cuervo, el cual entra en el Universo Bond como otros actores españoles anteriormente, esta vez dando vida a un comandante boliviano.

“Quatum of Solace” es un divertimento más que aceptable aunque inferior a su predecesor. Demuestra que las películas Bond van a cambiar y deja paso para jugar y reinventar un mundo ya conocido que exige renovación en sus posteriores aventuras. Mientras estén protagonizadas por Daniel Craig contarán con mi apoyo.

Lo Mejor: Daniel Craig y Judi Dench. La secuencia final.

Lo Peor: Forster no sabe dirigir acción. Su guión flojea.

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8 pensamientos en “Quantum of Solace, de Marc Forster

  1. En una película que por definición es “de acción”, que el director no sepa dirigir acción no es algo poco importante. Quizás por ese detalle la película sea monótona, poco original y confusa en sus secuencias de vértigo.
    Saludos.

  2. Estoy de acuerdo contigo en los calificativos que das al film Hernán, ya he dicho que me parece un error la forma de rodar la acción por parte del director. Esperemos que mejoren para la próxima.

    Saludos.

  3. A mi la manera de rodar la acción me gusta, creo que le intenta dar un toque personal…
    por otro lado no creo que la saga al menos con Craig como protagonista vuelva a los gadgets y demás, sino que se mantendrá en la misma línea…cuando pasen los años ya veremos que pasa y quizás con otro actor volvamos a ese Bond más divertido que se preocupa de ponerse bien la corbata aunque esté atravesando un muro con un tanque…
    creo que vivimos tiempos Bourne y los productores de la saga son listos y saben dar al público lo que quiere en cada momento.

    saludos

  4. Dada mi reciente paternidad, me temo que tardaré bastante en acudir al cine para verla. Me encantó “Casino Royale” y tengo unas ganas horribles de ver ésta. Me desilusiona lo que dice sobre las secuencias de acción. Es cierto que Foster no cuadra demasiado con lo que puede entenderse como el director de un “Bond”, pero las imágenes del trailer prometían adrenalina al más puro estilo “Martin Campbell y, por lo que veo, huele más a Christopher Nolan, que en “El caballero oscuro”, espléndida, por otra parte, vuelve a demostrar que rodar secuencias de acción no es lo suyo.

  5. Ángel, en mi opinión las secuencias de acción me parecen muy poco efectivas por el hecho de que Forster se deja llevar por la moda “Bourne”, con lo cual tienen poco de original. Luego no digo que vayan a introducir gadgets a partir de ahora, sino que de la forma en que termina y citandonos una corporacion criminal bien podrian jugar con elementos ya existentes en las anteriores. Si han resucitado a Felix Leiter pueden reinventar a Moneypenny.

    Tarquin, ya digo que a mi me parece que está muy por debajo de “Casino Royale”, y ya que la mencionas diré que las secuencias de acción de “El caballero oscuro” son de escuela en comparación con las de Forster, en todo caso se acerca al batiburrillo incomprensible de “Batman Begins”.

    Saludos a mbos.

  6. Los milagros de la técnica moderna me han permitido verla mucho antes de lo previsto. Mantengo lo dicho: muy por debajo de “Casino Royale” y un montaje de las escenas de acción que rompe los nervios (la primera persecución en coche y la secuencia con la lancha es un crisol en el que es imposible entender lo que ocurre). Una pena, la verdad.

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