Simbad: La Leyenda de los Siete Mares

sinbad_legend_of_the_seven_seasTras sendos fracasos consecutivos en el campo de la animación tradicional con “La ruta hacia El Dorado” y “Spirit”, esa historia del corcel narrada por Matt Damon a base de incesantes canciones de Bryan Adams, la Dreamworks estrenaba en el 2003 su último film de animación tradicional que resultó ser mejor que los dos anteriores. Centrándose en la figura de Simbad, el valiente marinero que surca los siete mares protagonista de libros y películas, la productora creó un film de aventuras puro y duro con toques de comedia, consiguiendo lo que no pudieron con la película de El Dorado, satisfacer a grandes y mayores.

La película nos narra cómo Simbad pretende hacerse con el libro de la Paz, objeto que cuida de las doce ciudades en Siracusa. Al reencontrarse con su amigo, el Príncipe Proteo, el marinero se abstendrá de conseguir su botín, pero entra en escena Eris, Diosa del Caos, que hace un pacto con Simbad. Si este le consigue el Libro ella le dará el mundo. Parece que Simbad accede a robarlo, pero de nuevo abandona su misión al ver a Marina, prometida de Proteo y amor oculto de Simbad. Eris roba el Libro haciéndose pasar por Simbad, con lo cual el héroe es apresado. Proteo intercede a favor del marino pactando que si en diez días Simbad no ha vuelto con el Libro lo maten a él.

Queda claro que el tema del que hablan todas los films animados de Dreamworks es la amistad. En “El Principe de Egipto” se trataba del enfrentamiento entre dos hermanos que antaño se profesaban una gran amistad, “La Ruta hacia El Dorado” cuestionaba la amistad de Miguel y Tulio, y “Spirit” narraba la amistad entre un indio y un corcel. Pues en “Simbad” tenemos que lo que de verdad hace que el protagonista sea un héroe y tenga nuestra admiración sea su leal amistad hacia su amigo Proteo. Ambos llevan sin verse diez años pero sus aventuras de niños les marcaron convirtiéndolos en grandes amigos. No es extraño que Proteo confíe en Simbad cuando este le narre el pacto al que llegó con Eris a cambio del Libro y se ponga en su lugar para ser ajusticiado. Por muchas aventuras que pase y peligros a los que se enfrente nuestro protagonista demostrará su verdadero valor respondiendo con igual amistad a Proteo.
Eso en lo que se refiere al tema, ahora hablemos de lo que mueve el film y consiga ser un entretenimiento muy digno. Tenemos dos personajes femeninos. Una representa a la amada de Simbad cuyo corazón se encuentra más en el mar que en grandes ciudades. Marina es la típica protagonista aventurera que muestra aptitudes tan valerosas como las de la tripulación del Quimera. El personaje representa un dilema en la trama al ser la prometida de Proteo y ocupar el corazón de Simbad. El otro personaje femenino de la trama es la villana, la Diosa del Caos Eris. Si no fuera por este personaje no pasaría absolutamente nada. Ella incita a Simbad a robar el Libro, lo lleva a cruzar el mar camino al Tártaro y le enfrenta contra terribles peligros. Eris hace avanzar la historia, y no cómo un villano de repertorio, sino como una Diosa juguetona que hace honor al reino que representa.

Técnicamente la película es bastante agradable de ver, aunque no está tan cuidada como “El Príncipe de Egipto” ya que los efectos de ordenador no se integran tan bien como debieran con la animación tradicional. Ahora bien el film es un no parar. Hay secuencias fantásticas como la de la aparición de las sirenas marinas, el enfrentamiento con la isla monstruo o la aventura en el hielo. No ha hecho más que terminar una y empieza otra. Esto es cine de entretenimiento del bueno. También juega a su favor el haber tratado la historia para todo tipo de público y no solo para los niños. Aquí es el perro el único personaje dirigido para los más pequeños, en conjunto tiene gags de todo tipo, algunos incluso subiditos de tono, amenizándonos más la cosa. Para rematar del todo la faena se prescinde de canciones, la emocionante música de Harry Gregson-Williams es la única encargada de acompañar a las imágenes y definir a los personajes, brillante el juguetón tema para Eris.
El guión de la cinta corre a cargo de John Logan, autor de libretos como “Gladiator” o “El Último Samurai”, por lo cual no es de extrañar que si hubieran hecho el film en carne y hueso habría funcionado igual como divertimento. Logan coge episodios de relatos míticos como La Odisea de Homero (el canto de las sirenas) insertándolos en la historia sin que parezca nada forzada.
El reparto vocal volvió a ser de primera. Brad Pitt prestó su voz a Simbad. Catherine Zeta-Jones es Marina. Michelle Pfeiffer repite para la Dreamworks como la malvada Eris. Joseph Fiennes prestó sus cuerdas vocales para Proteo. Dennis Haysbert dio voz, y algo de personalidad, a Kale.

“Simbad” no funcionó en taquilla a pesar de ofrecer un más que digno divertimento animado. Ese año 2003 curiosamente su pusieron de moda las aventuras en el mar con títulos como “Piratas del Caribe”, “Buscando a Nemo” o “Master and Commander”, pero a Simbad no le fue tan bien convirtiéndose en el último film de animación tradicional de “Dreamworks, la cual se centraría en adelante en films de animación por ordenador, terreno en el que había cosechado un gran éxito gracias a “Shrek”.
“Simbad” es un recomendable film de animación, el mejor de la productora junto con “El Príncipe de Egipto”, que ofrece una de aventuras divertida.

Lo Mejor: Cumple su objetivo como película de aventuras divertida.

Lo Peor: Algún que otro chiste sin gracia. El perro.

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3 pensamientos en “Simbad: La Leyenda de los Siete Mares

  1. “El Príncipe de Egipto” ya he dicho que me parece un film animado adulto con grandes momentos cinematográficos que la Dreamworks no volvería a alcanzar en sus producciones animadas, ni siquera en la tan celebrada (y sobrevalorada) “Shrek”. “Simbad” merece la pena como divertimento animado.

  2. Salvo por las secuencias puramente digitales, que no encajan demasiado bien con el resto de animación 2D, la películas es realmente disfrutable.

    Una buena cinta de animación con aventuras, romance y humor. Lástima que no consiguiera el reconocimiento que merecía, al igual que le pasó a “El planeta del tesoro” de Disney.

    Saludos 😉

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