Toy Story, de John Lasseter

1800247298pEn el año 1995 el cine en general, y el de animación en particular, vivieron un gran avance al llegar a las pantallas el primer largometraje de animación realizado íntegramente por ordenador. Tras una fructífera trayectoria en el mundo del cortometraje la PIXAR, con John Lasseter a la cabeza, se presentaba por la puerta grande al gran público, con la Disney como socia y distribuidora de sus films. El primer film de la compañía estaría protagonizado por juguetes, algo que ya habían tratado en su cortometraje “Tin Toy” y que aquí desarrollarían más extensamente.

Como su propio título indica “Toy Story” es una historia de juguetes, consiguiendo llevar a la práctica una idea tan original como ¿y si los juguetes cobrarán vida cuando no se les ve? Quien diga que nunca, en algún momento de su vida, ha creído que sus juguetes tenían vida es que miente, y Lasseter por fin consigue hacerlo realidad. Pero más allá de ser una aventura protagonizada por muñecos el film habla de la sustitución que reciben estos al llegar al hogar otros más modernos. Y es que todos, de niños, hemos querido tener un muñeco porque era la última moda y lo anunciaban hasta la saciedad. Jugábamos con él, lo llevábamos a todos lados, inventábamos montones de aventuras con él como protagonista e incluso algunos hasta dormían con el personajillo. Pero como toda moda es suplantado por otro más moderno o mejor. Pues bien, esa es la historia de Woody, el muñeco favorito de Andy, con el que el niño ha crecido y vivido mil y una aventuras ficticias en que el vaquero de trapo derrotaba a todo villano juguete. Hasta que llegó Buzz Lightyear, el muñeco intergaláctico de moda, capaz de hablar distintas frases, extender sus alas, brillar en la oscuridad y ser totalmente articulable. El muñeco perfecto, el que todo niño querría tener. Entre Woody y Buzz se creará un terrible enfrentamiento pues no solo parece haber suplantado a Woody como juguete predilecto sino que ante el resto de juguetes Buzz adquiere más simpatía, lo que pone al vaquero tan furioso que hará que Buzz caiga por la ventana y el resto de juguetes le de la espalada a él. Una vez Woody vuelva a tropezarse con Buzz querrá que vuelva a casa con él pero sus continuos enfrentamientos les hacen separarse de Andy, comenzando así una pequeña odisea en que los dos consigan regresar junto a su dueño y limen diferencias.
Además de mostrar lo que significaría para los juguetes ser sustituidos, el film muestra a dos clases de niños, los que tratan a sus muñecos de manera cuidadosa y aquellos que disfrutan destrozándolos. Andy es el niño que más quiere a sus juguetes, inventando muchas situaciones para que todos participen. Su amor por las figuras que colecciona, sobre todo las más queridas, es tal que incluso decora su habitación con cosas relacionadas con dicho personaje. Sid por el contrario es un niño odioso que disfruta torturando a los juguetes, arrancándoles cabezas y mezclando diferentes piezas. Se podría decir que es un irresponsable total con los muñecos.
Resulta nostálgico ver esta película ahora. Muchos de nosotros hemos jugado con muñecos tal y como muestra el film, utilizando nuestra imaginación con ellos y pasándonos las horas muertas encerrados en la habitación. Pero hoy día no se ve tanto eso. Hoy predomina la consola y el pegarse a una pantalla largas horas jugando a juegos, sin posibilidad para que la mente invente por si misma una aventura protagonizada por figuras.

“Hasta el Infinito ¡y más allá!”. Pocas veces una frase dicha en una película ha tenido tanta envergadura tanto argumentalmente como de forma visionaria. Además de tratarse de un film realizado íntegramente por computadoras, la esencia de esto la encontramos en la dualidad de los dos protagonistas. Woody y Buzz representan lo que significa esta película para el mundo del cine. Woody es un muñeco de vaquero de trapo cuyo único funcionamiento especial reside en un cordón que le permite decir unas pequeñas frases. Por su parte Buzz Lightyear es un muñeco de acción de última generación que representa a un héroe espacial y que posee características avanzadas respecto a Woody como hablar mediante botones, desplegar alas, iluminarse, etc… Es lo nuevo frente a lo viejo, eso esta claro, pero es mucho más enriquecedor cuando observamos que lo antiguo está representado por un cowboy y lo nuevo por un astronauta. Es como coger dos grandes géneros cinematográficos, el western y la ciencia-ficción, y contraponerlos. Pero mucho más allá de eso se trata de coger la esencia de un cine, el de animación, con Walt Disney en cabeza, y realizarlo con los medios más innovadores, con lo que tendríamos un caparazón cual Buzz Lightyear, que se fabrica en serie, con la artesanía y la esencia de lo que sería fabricar a Woody a mano.

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John Lasseter dirige el film de manera ejemplar, con una sabiduría del lenguaje y el tempo fílmico irreprochable. Es muy notorio la forma en que se nos muestra todo lo que ocurre colocando el plano siempre desde la perspectiva de los juguetes. Pocas veces somos testigos de algo que ellos no estén mirando o estén presentes. Técnicamente el film supuso una gran sorpresa y, aunque hoy día allá quedado algo anticuado sobre todo en lo que respecta a la representación de los humanos, sigue sorprendiendo lo bien realizados que están los muñecos que aparecen a lo largo del film. Otra cosa que llama la atención es el cuidado en los ambientes, contraponiendo muy bien los dormitorios de Andy y Sid. Son el color frente a la oscuridad, mientras el cuarto de Andy parece ser el paraíso de los juguetes el de Sid representa una pesadilla en donde no se pierde la oportunidad de jugar con el suspense y el terror cuando empiezan a aparecer los muñecos mutilados que lo pueblan.
Como solía ser habitual en los cortometrajes de la compañía aquí también se utilizan cosas que han aparecido anteriormente en trabajos previos como por ejemplo la pelota que ya aparecía en “Luxo Jr.”.
Tal vez reproche un poco la inserción de canciones. Bien que la primera, “Hay un amigo en mí”, este bien y sirva para los créditos, pero las dos siguientes que entonan Woody y Buzz y describen sus sentimientos podrían habérselas ahorrado, ya que las secuencias son visualmente perfectas como para haber sido narradas solamente por la excelente música de Randy Newman, pero pensemos que estamos en la edad de Oro de Disney y que era nota obligatoria.

El guión del film es otro pilar básico. Si ya la idea de que los juguetes adquieran vida propia cuando no se les ve es rica, lo es mucho más al otorgar a cada uno una personalidad concreta consiguiendo momentos muy divertidos. El film utiliza juguetes conocidos, entre la gran multitud que aparecen tenemos al señor Patata, varios juegos de Playskool o soldaditos diminutos. Pero si hay un juguete que capta nuestra atención, y es motor de la película, es Buzz Lightyear, y es que más allá de ser el juguete de última moda es un ignorante de su verdadera naturaleza como juguete provocando conflictos con Woody que intenta abrirle los ojos. Es muy triste la historia de Buzz, el juguete piensa de verdad que protege la galaxia y posee habilidades especiales hasta que descubre su verdadera naturaleza en un anuncio de televisión, entrando en una depresión de la cual será Woody el único que pueda sacarlo al mostrarle las cosas buenas que tiene ser el juguete de un niño.
Para dar voz a los personajes la PIXAR contó con los actores Tom Hanks y Tim Allen para Woddy y Buzz respectivamente, consiguiendo una buena dualidad vocal acorde con lo que los muñecos necesitaban.

La película supuso un gran éxito en 1995, triunfando más que la otra apuesta Disney del año, “Pocahontas”, y recibiendo tres nominaciones a los Oscars, además de galardonar a John Lasseter con uno especial.
“Toy Story” fue innovadora y visionaria, pues mostraba el futuro del cine de animación, ya no se utilizarían pinceles sino ordenadores, pero siempre teniendo de base un buen guión, rasgo que ha caracterizado a PIXAR desde esta primera, y excelente, película.

Lo Mejor: Su narración fílmica innovadora al servicio de un sólido guión.

Lo Peor: Las cancioncitas made in “Disney”.

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7 pensamientos en “Toy Story, de John Lasseter

  1. me encanta la pelicula tanto la uno como la dos y estoy esperando ansioso la tercera entrega , para descubrir los nuebos personajes

  2. me encato la pelicula es muy divertida en el aspecto amable uno se Rie x lo tanto ya quisiera ver la pelicula 3 para poder verla y divertime otro poco

    sigan teniendo el buen humor para que las personas se sigan diviertiendo y los mejores guiones para que los ni ños de hoy se gan interesados en las peliculas que hacen pensando en ellos

  3. quebacano megustodesdequetenia5aora tengo 11 imegusta lacansion soituamigo fiel llosoituamigofielsialgundia tutealejas melaestoianprendiendo llano puedobrela laquitaron grasias que labuelben aponer siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii porfis

  4. Pingback: “Toy Story 3″ no es el final, se viene un cortometraje | OcioWatch

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