Australia, de Baz Luhrmann

australia_ver5Sarah Ashley es una rica inglesa que se dirige a Australia para reencontrarse con su marido y convencerle de que venda las tierras pero un desafortunado incidente hace que la vida de Sarah cambie tomando la decisión de quedarse para dirigir su propiedad ayudada por el vaquero Drover.

Proyecto personal para su director y su protagonista femenina que se reencuentran tras “Moulin Rouge!” con el objetivo de hacernos llegar una historia de amor con una puesta en escena heredera de los grandes clásicos. Desafortunadamente la propuesta les ha salido fallida. Y es que ojalá la película fuera solo otra historia de amor con aristócrata inglesa que llega a país extranjero exótico donde conoce a un valiente aventurero del que se enamora y con el que hace frente a los villanos que tratan de hacerse con sus tierras. Vamos, un estilo “Memorias de África” solo que cambiando jirafas por canguros. Pero es que además de la propuesta amorosa Baz Luhrmann decide introducir la trama de la generación robada, que son aquellos niños aborígenes arrancados de su madre tierra por los invasores ingleses. ¿Y cómo decide introducirla? Pues nada mejor que a través de un niño, que funciona también como narrador (uy, que miedo). No me parece mala idea, pero unir historia de amor pastelosa con la historia de un niño aborigen destinado a comenzar su travesía vital me parece erróneo de la manera que lo ha hecho Lurmann. Y es que el niño, Nullah, entorpece la historia de amor entrometiéndose cada dos por tres cuando los protagonistas están a solas. No digo que tenga que anular al niño, al contrario, me hubiera encantado que la película hablara solamente de esa generación robada y lo hiciera tan solo con el niño, que en el fondo es el verdadero protagonista de la historia. ¿Qué resultado habríamos tenido? Posiblemente una película épica de aventuras en donde el niño realizaría su travesía vital enfrentándose a los invasores extranjeros y donde el país se nos fuera mostrado de forma realista y sucia. Pero no, el director decide narrarnos su propia Love Story con paisajes dignos de anuncio de colonia.

A “Australia” la definen dos adjetivos. Excesiva y artificial. Baz Luhrmann siempre ha sido un hombre al que le han ido los excesos visuales heredados del videoclip. Aquí no nos marea como en “Romeo +Julieta” o “Moulin Rouge!” (películas que por otra parte tengo en buena estima, en especial la segunda), pero se decanta por algo tan horroroso como el abuso injustificado de la cámara lenta. Por poner un ejemplo, al principio cuando Nullah se está bajando del caballo el director lo muestra a cámara lenta desde distintos ángulos haciendo que parezca un desmonte interminable. Y así se tira casi toda la película alargando su ya extenso metraje, otro exceso en toda regla pues consigue que una película que podría durar perfectamente dos horas llegue a rozar las tres. Y es que el director no pierde la oportunidad de hacer su propia “Lo que el viento se llevó” mezclando rivalidades entre propietarios de ganado, confrontaciones por los derechos de los aborígenes, con guerra incluida y cielos de color rosa. Para remarcar bien que quiere homenajear al cine de los 30, y en especial la obra de Flemming, Luhrmann introduce constantemente como tema musical “Somewhere over the rainbow” de “El Mago de Oz”, obra que tiene también mucho que ver dentro de la historia.
La película es artificial, ya no solo en su guión, al que más adelante le dedicaré unas líneas, sino en su tratamiento formal. El film está plagado de imágenes tan tratadas por photoshop que nos hace imposible creer que los personajes estén verdaderamente en esos grandes paisajes, en especial cuando hay primeros planos y el fondo parece insertado. Visto esto supongo que el pastón que se han gastado para hacerla lo han derrochado en la secuencia bélica, que es una copia-homenaje de “Pearl Harbor” a menor escala, además de en los peinados y vestuario que lucen los actores.

AUSTRALIA-ENTERTAINMENT-FILM-TOURISM

Hablemos ahora de las cosas buenas. A pesar de estar muy tratada la imagen hemos de reconocer que posee una excelente fotografía de ensueño, con colores muy vivos. Entre las secuencias que funcionan por sí solas destaca la del transporte de ganado, emocionante y espectacular a partes iguales con aroma a western. Los cinco primeros minutos son muy buenos, y prometen un gran espectáculo visual. En ellos se nos muestra a Nullah y su abuelo, el Rey Jorge, escondiéndose, con imágenes cercanas al realismo mágico, lástima que luego la cosa se desinfle. Aunque protagonice uno de los momentos más ridículos cuando se ducha echándose el agua por encima en plan Adonis para que sus músculos se marquen bien a la luz del fuego nocturno y deleiten a las damas lo cierto es que el mejor personaje del film, por estar tratado como requiere, es Drover, el vaquero que ayuda a Sarah y vive con ella su particular historia de amor.

Baz Luhrmann firma el guión del film, como buen autor. En sus dos trabajos previos ya mostró que le gusta empezar con un ritmo desenfadada y algo exagerado en donde prime la comedia. Aquí eso debería no existir, pero existe. Tras los cinco primeros minutos prometedores aparece en escena Lady Sarah, y con ella llegó la locura. Su llegada a Australia, su amor por los canguros cual niña pequeña rematada con grito de pura parodia y sus constantes meteduras de pata hacen que nos quedemos sin palabras, creíamos que íbamos a ver una historia de amor dramática pero no una comedia. Da igual que Luhrmann se ponga serio a mitad de película porque ya no puede borrarnos de la mente lo que hemos contemplado (para nuestra desgracia, y la suya). La historia no es nada original y los personajes son clichés dignos de folletín, pero lo peor es que consiga que odiemos a la protagonista desde el primer minuto que aparece. Bravo.
Que Nicole Kidman haya avisado que se retira del cine no debería extrañarnos visto su trabajo en este film. Que consiga hacernos odiarla desde el primer momento dice ya mucho, pero si a eso sumamos sus continuas rabietas de niña pequeña ricachona y su inmutable rostro tenemos la que posiblemente sea su peor interpretación. No sé como lo hará en “Nine”, pero muy bien debería hacerlo para que vuelva a ganar mi admiración. Qué mal le sentó que le dieran un Oscar. Menos mal que tenemos a Hugh Jackman, al menos el tío cumple como macho australiano con pelo en pecho y músculos rocosos al que le sienta igual de bien el traje de vaquero que un esmoquin con afeitado incluido. Prototipo de galán ¿qué mas se pedía para su personaje? El resto del reparto está casi a la altura de Kidman, más bien un poco por encima. David Wenham es el malo malísimo Fletcher. Bryan Brown es Cartney. El joven Brandon Walters es Nullah, el que debería haber protagonizado la historia en solitario y no como narrador entrometido.

En conclusión, una decepción mayúscula. Ideal para ir en pareja, que seguro que a la novia le gusta y luego lo agradece.

Lo Mejor: La grandeza de los paisajes y su fotografía. Hugh Jackman. La secuencia del transporte de ganado.

Lo Peor: Nicole Kidman. El guión. Es excesiva y artificial.

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Un pensamiento en “Australia, de Baz Luhrmann

  1. No voy a decir que no esté de acuerdo contigo en muchas cosas, aunque me ha gistado más que a ti…
    Jackman está perfecto y Kidman me gusta en la segunda parte del film, no tanto en la primera donde me parece que no sabe dar con el tono necesario de la interpretación.
    Tampoco me cuadra el personaje de Bryan Brown, que parece malo malo y luego cambia de registro…
    saludos

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