El Intercambio, de Clint Eastwood

changelingLos Ángeles. 1928. Un mañana normal Christine Collins va a trabajar dejando a su hijo en casa. A su regreso descubre que el pequeño ha desaparecido.

En principio pensada para ser dirigida por Ron Howard “El Intercambio” pasó a las manos de Clint Eastwood tras serle imposible al director de “Cinderella Man” por problemas de agenda, quedando este tan solo como productor junto a su socio Brian Grazer. Lo cierto es que podemos estar contentos de la elección.
La historia contiene todos los ingredientes para un telefilm de sobremesa al tener como punto de partida la historia de una madre coraje que lucha por encontrar a su hijo desaparecido con el rotulo de cabecera de “Basada en una historia real”. Afortunadamente hay dos razones por las que el film consigue elevarse a un producto de más categoría.
En primer lugar el guión firmado por Michael J. Straczynski esconde más de lo que aparenta. La historia parte de la desaparición del joven Collins y su posterior reemplazo, a partir del cual Christine pondrá en duda que el niño que se le ha entregado sea su verdadero hijo. La mujer no dejará de molestar a las autoridades para que sigan la búsqueda, pero el Departamento de Policía se lava las manos alegando que ya encontraron al chico y que vive con ella. La trama cambia a partir de ese momento, descubriéndonos que la fachada que trataban de contarnos esconde algo más turbio. Y es que la película no trata solamente del drama de una madre sufridora, sino sobre una de las muchas crónicas negras que poblaron la ciudad de los Ángeles y que tiene en su Departamento de Policía al villano de la historia. Cuando descubramos el destino de multitud de mujeres, así como los verdaderos hechos que envuelven al hijo de Christine, nos daremos cuenta de la incompetencia de la Policía, la cual solo vive para su beneficio dominando todo Los Ángeles.
El tema del oportunismo por medio del caso de la señora Collins tiene vital importancia en el film. No solo la Policía trata de hacer “arreglos” solucionando casos para que su imagen salga en las portadas de todos los periódicos alabando su trabajo, consiguiendo así que las declaraciones de Christine carezcan de fundamento, sino también el reverendo Gustav Briegleb ve una oportunidad en la historia de Christine para poder hacer cara a la Policia y limpiar de una vez Los Ángeles del dominio de la corrupción. Todos buscan beneficio, menos Christine y otras muchas como ella, que solo quieren justicia.

La otra razón que hace de “El Intercambio” una película a tener en cuenta se encuentra en el nombre del director: Clint Eastwood. Verdaderamente haga lo que haga este hombre tras la cámara está bien como mínimo. Siempre he calificado las obras del gran Clint en tres categorías: Regular, Buena y Obra Maestra. La presente la enmarco dentro de la categoría intermedia. A nivel de dirección no hay pega alguna. El tito Clint otorga un aire clásico desde el primer instante en que el Logo de Universal se nos presenta como en los años 20, coloca la cámara en el lugar justo, mostrándonos el drama de esta mujer sin pretensiones ni, esto es lo mejor, efectismos sentimentales. A la hora de mostrar las escenas más dolorosas o duras Eastwood, siempre fiel a sí mismo, se muestra sobrio, directo, no hace falta un subrayado de música triste para conseguir más dramatismo del que la secuencia ya posee.
Sin embargo he calificado la película como Buena, no como Obra Maestra o película mayor del maestro. La razón de esto se encuentra esencialmente en un punto, su interminable final. Da la sensación de que el guionista no sabía como acabar la película consiguiendo, no solo que el film no parezca no tener fin, sino una ruptura de ritmo y de interés. Aunque no se llega a caer en el drama barato si podríamos achacar también a Straczynski el reiterar tantísimas veces en boca de Christine frases como “Estoy buscando a mi hijo” o “Solo quiero que busquen a mi hijo”. De acuerdo que la trama gire en torno a la angustia de este mujer que quiere que le devuelvan a su hijo pero, como se dice, lo poco gusta y lo mucho cansa.

Es encomiable el excelente diseño de producción que consigue dotar al film de ese aspecto años 20 en todos los aspectos sin necesidad de recurrir a efectos especiales.
La música de Clint Eastwood es una vez más marca de la casa, de un tema musical se hacen varios arreglos para determinados momentos.
El elenco interpretativo está a la altura de las circunstancias, y más estando Clint tras la cámara. Angelina Jolie carga sobre sus hombros con esta historia dando vida a Christine Collins. A pesar de su cara pálida y sus sonrojados labios, propios de los 20, la actriz consigue emocionarnos al experimentar el drama de perder a un hijo. Desde luego le hacia falta un papel así para demostrar por qué está donde está. Jeffrey Donovan es el capitán J.J. Jones, el hombre que le “devuelve” a Christine su hijo y el mayor interesado en que la mujer tenga la boca cerrada. John Malkovich cumple de sobra para su breve papel como el reverendo Gustav Briegleb, el hombre que apoya a Christine para derrocar a los altos mandos del Departamento de Policia.

“El Intercambio” es una buena película que esconde una turbia historia de la crónica negra de Los Ángeles. Como ya pasa en otras películas del gran Clint, la fachada no hace más que esconder un trasfondo más duro y pesimista.

Lo Mejor: La puesta en escena. El reparto.

Lo Peor: Su larguísimo final.

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