Se7en, de David Fincher

sevenAunque “El silencio de los corderos” supuso una revolución en el género del terror y el thriller fue la película de 1995 dirigida por David Fincher la que marcó las bases del thriller moderno.

La historia se centra en dos detectives, uno mayor a punto de jubilarse, Somerset, y otro recién llegado con ganas de demostrar su valía, Mills. La llegada de este último coincide con una oleada de asesinatos en serie. Poco a poco irán investigando cada pista hasta descubrir un mente perversa que ha ideado el plan maléfico.
Típica película de asesinos en serie con dos protagonistas justicieros bastante prototipos como son un policía veterano de raza negra y otro joven de raza blanca con esta sinopsis ¿no? Y sin embargo “Se7en” es una pieza maestra del cine. Lo que parece una película policíaca del montón acaba por ser un film en donde se pone en tela de juicio la integridad de los seres humanos demostrándonos cual malvados podemos llegar a ser.

Siete son los pecados capitales: Gula, Avaricia, Pereza, Lujuria, Soberbia, Envidia e Ira. El asesino se rige por estos pecados para llevar a cabo su plan, pero no lo hace por placer, ni siquiera por beneficio. Lo hace para abrir los ojos a un mundo que está sumido en su abandono. Está cansado de ver una sociedad regida por la apatía, preocupada por problemas banales, sin pararse a pensar en las cosas que de verdad importan. Esa sociedad merece un castigo. Elige a varias personas, cada una con un pecado capital característico y a la vista, y los ajusticia de la forma que se merecen, metódicamente. Obsérvese que he dicho ajusticiar, y no castigar, puesto que el asesino piensa que es un enviado, un elegido para llevar a cabo una misión de castigo sobre la ciudad, convertida en una nueva Sodoma y Gomorra.
Que al criminal se llame John Doe (Juan Nadie) no es casual. Significa que puede ser cualquiera de nosotros. Él sabe que es un pecador más, es consciente de ello y sabe que al final recibirá su castigo, pero es parte del plan, cómo el saber desde que nacemos que vamos a acabar muertos. John Doe es el verdadero protagonista del film.
Tampoco es casual que durante la investigación se citen libros como “La Biblia”, “El Paraíso Perdido”, “El Marcader de Venecia”, “Los cuentos de Canterbury” o “La Divina Comedia”, en todos ellos se habla del pecado a través de diferentes épocas, retratándolo en distintos aspectos. Es en especial en la obra de Dante donde debemos prestar atención, pues nuestros protagonistas se asemejan a Virgilio (el guía) y Dante. Somerset representaría al guía, el hombre que lleva más de treinta años en una ciudad enferma y corrompida, para adiestrar y guiar al joven Mills, quien cree saber mucho y acaba por conocer nada. Su travesía a través del caso de los pecados capitales podríamos enmarcarlo tan solo en dos círculos de la obra dantesca: el infierno y el purgatorio. Su camino no será para nada un camino de rosas en el que atrapar al asesino pondrá fin a la pesadilla, sino que será a partir de ese hecho cuando los agentes estén a punto de vislumbrar el mal en estado puro.
El número siete no solo representa los siete pecados capitales por los cuales el asesino mata sino porque el film transcurre en los siete días de la semana, empezando el lunes y terminando el domingo, y porque el último cadáver debe llegar a las siete en punto del domingo.

“Se7en” marcó la carrera de David Fincher, gracias a ella el director sigue siendo admirado e idolatrado por muchos. Y lo cierto es que se marcó un trabajo de primera. La verdad es que no traía una carta de presentación del todo buena, provenía de los videoclips y su anterior film, el primero, fue “Alien 3”, que no fue muy tan bien recibido como las dos primeras partes. Pero en “Se7en” dio muestras de un talento escénico alto. En contra de jugar con efectismos visuales el director se decanta por una puesta en escena sobria, clásica, en la línea del mejor cine negro para mostrar a los policías en su terreno. La trama detectivesca está muy bien llevada pero cabe prestar atención a cómo se muestran a los dos detectives, Somerset lleva gabardina larga y sombrero como los viejos detectives, mientras Mills es más de chaqueta negra con pelo despeinado. Es lo viejo frente a lo nuevo descrito visualmente de forma inteligente. Para nuestra sorpresa tan solo existe una escena de acción. Se trata de una persecución y es a mitad de metraje. La secuencia en si va directa al grano y no tiene concesiones, mostrándonos a un Mills que sangra y sufre frente a un rival inteligente que acaba apuntándole a la cabeza en un plano memorable.

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A medida que avanza la historia Fincher incrementa una atmósfera malsana que se va apoderando tanto de los personajes como de los espectadores. Este rasgo es muy importante para la películas, pues durante toda la trama está lloviendo en el exterior mientras los interiores en donde se han cometido asesinatos o ha dejado huellas el asesino se vuelven más turbios, llegando a incrementarse el color rojo de forma enfermiza para dar más inquietud al personaje del villano. El director es muy inteligente en su puesta en escena. Si antes he citado que los agentes viven su particular infierno y purgatorio, esto queda algo más a la vista con el cambio entre la ciudad y el desierto al final. En la ciudad no cesa de llover, el criminal no deja de matar, los policías investigan incansablemente. No hay nada en clama, viven un purgatorio a la espera de conseguir sus objetivos. En el desierto brilla el sol, el criminal está preso, los policías controlándolo en alerta. Todo está bajo control. Pero solo es la calma que precede una tormenta y que desata el más cruel de los infiernos para los protagonistas, excepto para uno de ellos, que se entrega a su destino tras conseguir su objetivo y demostrar que el ser humano es pecador desde el momento en que es concebido.

El guión de Andrew Kevin Walker es fantástico. Sabe coger a dos estereotipos como son un policía veterano y otro novato para dar una visión realista de lo que sería que ambos trabajaran juntos. Walker consigue que al final de la trama, cuando ha acabado el film y pensemos en él, no de la impresión de que nadie es inocente, todos son pecadores y por lo tanto culpables. Incluso Somerset, que parece ser la persona más integra e intachable acaba teniendo en su historial una mancha negra. Y es que el film no es para nada positivo, sino todo lo contrario, contiene una visión pesimista del mundo.
La fotografía de Darius Khondji es primordialmente oscura acorde con el tratamiento inquietante, oscuro y pesimista que se le quiere dar al film, subrayando los escenarios enfermos que envuelven a los personajes.
Mención especial para los títulos de apertura a ritmo de la esquizofrenia partitura de Howard Shore. En ellos se nos describe la mente del asesino a base de flashes que nos dan pistas de su actos y de su personalidad.
El reparto lo forman Morgan Freeman, intachable como Somerset. El actor da lecciones de integridad y de saber estar en escena con un personaje que no requiere ni más ni menos. Brad Pitt se estrenaba con Fincher en el papel de Mills, el detective nuevo que llega a la ciudad. Pitt está correcto durante toda la película como detective impulsivo con más ganas de actuar que de pensar, hasta que al final la pifia. Y es que ese lloriqueo al final es para coger tanto a él como a Fincher como al montador. Que lo haga una vez vale, y ya sería mucho, pero que lo haga cuatro o cinco veces el apunto, lloro y apunto acaba por hastiar consiguiendo que el film pierda intensidad en el momento en que menos debía perderla. Gwyneth Paltrow, por aquel entonces novia de Brad, es Tracy, la mujer de Mills, quien duda aún de que su mudanza a una nueva ciudad sea para bien. Se tuvo en alto secreto el nombre del actor que daba vida al asesino, ni siquiera en los créditos de apertura sale, y lo cierto es que eso incremente el éxtasis al verlo en pantalla. Kevin Spacey bordó su papel de John Doe, en solo quince minutos se hace dueño y señor de la pantalla. Como dice Somertset en el tramo final: “John Doe tiene el control”.

“Se7en” es un excelente film de suspense. Una película de la que se puede sacar mucho si se piensa en ella, que nos juzga a cada uno. Y, si no, quien este libre de pecado tire la primera piedra.

Lo Mejor: Su excelente atmósfera. El guión.

Lo Peor: El lloriqueo de Brad Pitt.

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3 pensamientos en “Se7en, de David Fincher

  1. Una película de culto, que merece un lugar de honor en el cine de terror…yo creo que en el apartado “lo peor” deberías haber añadido las películas que vinieron después intentando imitarla…
    yo recuerdo una de Christopher Lambert, aunque no me acuerdo del título…recuerdo que cada vez que iba a pasar algo llovía y había un momento sonrojante en el que Lambert que hacía de policía decía que el asesino era una mente brillante porque había dejado como pista unos versos en latín!!!!

  2. Jajaja, ciertamente “Se7en” fue un film muy imitado del que salieron peliculas muy flojas, casi de risa. La pelicula de Lambert es “Resurrección”.

    Saludos.

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