Sospechosos Habituales, de Bryan Singer

usual_suspects_ver2Sin ninguna duda “Sospechosos habituales” es una de las películas más significativas de los 90 gracias sobre todo a su inesperado y sorprendente final, pero además es un excelente ejercicio de cine negro que rompe los cánones de las películas de criminales al centrarse en la figura de un fantasma.

La película empieza con una masacre a bordo de un barco en el cual han muerto varios criminales conocidos por la policía. Tan solo tienen a dos testigos, uno se encuentra en estado terminal con graves quemaduras en el hospital y el otro es un tullido perteneciente al grupo de asaltantes que han perdido la vida. Este último personaje es la única persona que puede aclarar todo lo que pasó en el barco.

Un truco de magia. Así se puede definir el film. Nos presentan un final (la masacre), a los personajes (los criminales) y al narrador (el tullido, Verbal Kint) que nos va a relatar cómo se llegó a ese final. Los espectadores somos como los policías, en especial como el agente Kujan, quien quiere saber más y más hasta esclarecer todo el asunto y atar los cabos con el tullido cómo único medio para conseguirlo.
El relato de Verbal, que se define como un hombre que habla mucho, comienza cuando los criminales se conocen en una rueda de identificación. Parafraseando una frase de “Casablanca”: Detengan a los sospechosos habituales. Eso es lo que son nuestros protagonistas, criminales con una larga carrera delictiva. Y así empieza la trama, con la policía deteniendo a dichos sospechosos hasta que son puestos en fila para ser reconocidos. Durante la espera los criminales charlan sobre el por qué les han podido coger y qué quieren de ellos la policía. Pronto uno de ellos aprovecha la oportunidad y deja caer un trabajo fácil que podrían hacer juntos. Es el principio de una asociación para un único trabajo en el cual cada uno aportará su especialidad. Tras el trabajo aparece en escena un personaje más, cuyo nombre atemoriza a todo aquel que lo escucha: Keyser Soze. Su historia es conocida por todo criminal y su nombre retumba en los oídos de la policía. Un hombre sin rostro cuya definición es el mal absoluto. Los protagonistas ha sido pescados para cobrar una deuda con Soze a cambio de una cuantiosa suma y de sus vidas.
“Sospechosos habituales” sabe crear muy bien una atmósfera de cine negro a partir de los personajes que la componen, pero es el personaje de Soze el que consigue adentrarse en nuestra memoria de tal forma que es imposible pensar en esta película sin decir su nombre. Ya desde el momento en que observamos cómo reaccionan los personajes ante su nombre nos pone alerta, pero empezamos a tener respeto, incluso temor, cuando escuchamos la leyenda que lo envuelve. Y es que no hay mayor miedo que aquel que no podemos ver pero que podemos sentir.

“El mejor truco que inventó el diablo fue convencer al mundo de que no existía”. No solo es una de las mejores frases de la historia sino que además define muy bien tanto a Soze como a la naturaleza del film. No es de extrañar que aún anuncien a Bryan Singer cómo el director de esta película, su trabajo en ella fue intachable a la vez que mostraba un talento escénico sin discusión. Con un dominio de la narración excelente en donde los poco más de 90 minutos pasan en un chasquido Singer realiza un ejercicio de estilo mediante una planificación efectiva que nos enseña solo lo que necesitamos saber hasta el final en que nos deje boquiabiertos. Es muy inteligente la presentación de Verbal en el despacho antes de que entre Kujan, ya ahí nos da pistas sobre el personaje casi imperceptiblemente. A partir del momento en que entre el policía seremos él, al escuchar embobados la historia del tullido, el cual sabe muy bien mediante su verborrea captar nuestra atención y guiarnos por donde más le convenga.

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Las escenas de acción están muy bien ejecutadas sabiendo describirnos que pasa en cada momento, con momentos tan remarcables como el del ascensor. Singer altera la imagen repentizándola en el momento en que se nos narra la historia de Soze, acabando con ese plano en que la figura del personaje totalmente oscurecida avanza hacia nosotros con las llamas a la espalda. Además introduce varias cámaras lentas para conseguir planos más estilizados y efectivos, a la par que inolvidables, como el de la cerilla o la taza de café cayendo.
¿A quién no le han dado ganas de verla una vez más después de su primer visionado? El guión de Christopher McQuarrie es magnifico, con unas frases bien escritas y una definición de personajes impecable. No podemos decir que el final sea tramposo y cogido por los pelos. Todo lo contrario. Hemos sido presa de un truco maléfico bien estudiado y medido por su creador, que vuelve a sonreír frente al mundo mientras lo pone patas arriba como buen diablo.

Ya aquí Singer trabaja con colaboradores que serán primordiales en posteriores films. John Ottman se encargó del montaje y la banda sonora del film. En el primer caso sabe crear un ritmo adecuado para cada tipo de situación. En el segundo su partitura musical posee un melancólico tema principal que sirve como réquiem para los protagonistas que han perecido en el barco.
Newton Thomas Siegel se encarga de la fotografía impregnando al relato de varios contrastes entre oscuridad y luminosidad, resaltando los colores e introduciendo varios halos de luz.
El reparto es completamente masculino y lo compone Gabriel Byrne como Keaton, mente maestra y antiguo agente de policía sobre el cual quiere echar el guante Kujan, al que da vida Chazz Palminteri. Stephen Baldwin hace un buen papel, para nuestra sorpresa, como McManus, el impulsivo criminal que adentra a sus compañeros en el trabajo que marcará sus vidas. Benicio del Toro es su socio, ¿y puede que algo más?, Fernster, el latino guapito. Kevin Pollak es Hockney. Pete Postlethwaite es Kobayashi, el abogado y enviado de Soze. Suzy Amis es Edie, amor de Keaton y razón por la que quiere dejar el mundo delictivo. Kevin Spacey es Verbal Kint alcanzando con esta interpretación lo que sería su empujón cinematográfico, colándose en nuestra retina como un personaje inolvidable.

“Sospechosos Habituales” fue un éxito que se alzó con una gran cantidad de premios, entre ellos los Oscars correspondientes a Mejor Actor Secundario para Spacey y Mejor Guión Original.
Impecablemente realizada y con unos actores en estado de gracia “Sospechosos Habituales” es una de las mejores películas de los 90, un gran thriller que te engulle y sumerge para acabar siendo inolvidable.

Lo Mejor: La Dirección. El Guión. Keyser Soze.

Lo Peor: Que en posteriores visionados pierda la magia de la primera vez.

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2 pensamientos en “Sospechosos Habituales, de Bryan Singer

  1. Pues la verdad es que no puedo agregar nada más…un post excelente sin duda de una película excelente que su único problema es que un visionado después pierde magia…aunque en su primer visionado nos hace disfrutar muchísimo

  2. La verdad es que es una pelicula, que vuelta a ver tras los años. Sigue siendo buena, pero nomagistral como era el recuerdo que tenia. SAludos y muy buena esta critica

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