Gladiator, de Ridley Scott

g680-445gladiator-postersEn el año 2000 el cine asistía a una doble resurrección. En primer lugar la recuperación del Peplum, o película de romanos, de gran presupuesto con actores reconocidos, y en segundo lugar de la renovación de Ridley Scott, que volvía a ponerse en primera línea de Hollywood con esta historia de venganza ambientada en la Roma Imperial después de sonoros fracasos que hicieron peligrar su carrera.

En el año 180 d.C. el General romano Máximo Décimo Meridio guía a sus legiones contra los ejércitos de Germania. Tras la victoria Máximo recibe los honores del Emperador Marco Aurelio, quien tiene al General en alta estima, tanta como para considerarlo casi como un hijo. Los hijos del Emperador, Cómodo y Lucilla, llegan a la región, tras la batalla, por orden de su padre. El joven heredero piensa que será el momento en que su progenitor tome la decisión de dejarlo como sucesor y próximo César de Roma, pero se encuentra con una decisión muy diferente. Marco Aurelio decide dejar Roma bajo la protección de Máximo para que vuelva a otorgar el poder a la Republica. Lleno de dolor y furia Cómodo asesina a su padre y ordena prender a Máximo para darle muerte, sin embargo el General consigue escapar. A su regreso a casa Máximo descubre que su mujer e hijo han sido asesinados. Recogido por unos comerciantes de esclavos Máximo es vendido a un entrenador y representante de gladiadores. Con el tiempo el antiguo general se convierte en un experto gladiador que mata sin piedad y que ve en el horizonte la esperanza de vengarse de aquel que le arrebató lo que más quería al anunciarse unos juegos en Roma.

El General que se convirtió en esclavo. El esclavo que se convirtió en gladiador. El Gladiador que desafió a un Imperio. Una historia asombrosa.
Ciertamente la historia que nos narra el film es, más que asombrosa, imposible que sucediera históricamente tal y cómo nos la muestra. No podemos considerar de ninguna de las maneras “Gladiator” como un film histórico, pues comete muchos errores que van en contra de lo que sucedió de verdad en esa época del Imperio Romano. Para no ir muy lejos decir que Cómodo no reinó unos meses, sino quince años, de los cuales los dos primeros los hizo junto a su padre, Marco Aurelio, que si lo quería y lo dejó como sucesor.

Con esto queda claro que no estamos ante un film “histórico”, sin embargo recibió muchos parabienes y fue muy bien acogido por el público. ¿Razón? Daba al público lo que quería ver a través de una tragedia épica con ecos shakesperianos. Al igual que Máximo, la película debe complacer al gran público que se acerca al cine a ver un film espectacular y no un libro de Historia aburrida. Esto ya sucedió en films muy anteriores como “La caída del Imperio Romano”, en donde se tomaban también muchas licencias creativas a favor de la ficción dramática. En “Gladiator” ocurre lo mismo, se toma un fondo (Imperio Romano) para narrar una historia ficticia de venganza y envidia que bien podría haber servido a Shakespeare para escribir una de sus obras.
Los personajes pueden ser muy prototipos, por supuesto, pero, como las obras del bardo, hacen evolucionar la historia por medio de pasiones, de sentimientos.
Máximo es el General que recibe todos los elogios de su superior, el cual lo acepta cómo el hijo que nunca ha tenido y le ofrece reinar tras su muerte. Dudoso por el ofrecimiento el protagonista piensa rehusarlo, pero la muerte del Emperador le hace tomar parte en el asunto y cumplir su voluntad. Desgraciadamente el hijo sanguíneo ha ocupado el trono y lo condena a morir, iniciando así un viaje de dolor para el protagonista en que la venganza será lo único que le guíe.

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Cómodo es el hijo que exige un amor nunca profesado por su padre hacia su persona. El joven ha crecido con ansías de poder. La ambición lo empuja a matar a su padre y, posteriormente, eliminar a Máximo, para que así nadie pueda frenarle en su camino por gobernar Roma, y a su hermana, Lucilla, a la cual ama fervientemente desde niños, con lo cual observamos entre ambos una relación cercana al incesto que Cómodo buscará por todos los medios posibles, aún poniendo en peligro a miembros de su familia.
Lucilla es la hija de Marco Aurelio y hermana de Cómodo. La Princesa se presenta como una mujer fuerte e inteligente, el ojo derecho de su padre, que lamenta que no naciera varón para gobernar. Enamorada en secreto de Máximo, servirá como aliada una vez este se encuentre en Roma como gladiador. La envidiosa sombra de su hermano siempre la acecha y la oprime para que le sirva, consiguiendo en ella repulsión y deseos de exterminarlo.
Marco Aurelio tiene gran importancia en el film aunque desaparezca al principio, pues para cada uno sobrevive de diferente manera. Para Máximo es el padre que lo acogió y le tendió la mano, al que le prometió cumplir su palabra de devolver Roma al pueblo. Cómodo ve en su padre a un César poderoso, temido, amado y elogiado, todo lo que él quiere llegar a ser. Lucilla lo quiere como el padre que es, aunque siempre han de guardar las formas. Para ella también es importante su última voluntad, aunque al principio no lo aparente.
Estos son los personajes principales que hacen avanzar la tragedia. Como vemos a través de ellos encontramos temas universales como la venganza, el sufrimiento, la envidia, el amor, la ambición o la lujuria. Temas que bien envueltos por un manto épico espectacular siempre funcionan para ganar a la gente.

Un Peplum en el S. XXI. Ridley Scott coge temas clásico y un ambiente ya explotado anteriormente en grandes producciones, como “Ben-Hur” o “Cleopatra”, para reiniciarlo y mostrarlo como nunca antes se había visto, en plena era digital, cuando los ordenadores dominan las grandes superproducciones. El gran Coliseo, las muchedumbres gritando, la gran Roma apareciendo ante nuestros ojos, todo es gracias a la informática avanzada que consigue devolvernos a esa época. Por supuesto no consigue el arome de veracidad de las viejas películas realizadas con cartón piedra bien diseñado o grandes escenarios reales, pero ahí queda el esfuerzo de hacernos soñar unos instantes.
El director se encuentra a medio gas en este film. Aunque gracias a él volvió a recuperar su estatus no podemos decir que todo lo que nos narra esté ejecutado de manera brillante. Empecemos por las cosas flojas. Las batallas, el eterno problema. No sabemos muy bien que sucede la mayoría de las veces durante las luchas. El director lo mismo muestra a los soldados caminando hacia la derecha, que de repente nos los muestra corriendo a la izquierda mediante continuos saltos de eje que marean. Luego tenemos el grave problema de nuestro tiempo, la cámara lenta o ralentización efectista que no sirve más que para molestar el visionado y hacer más larga la batalla. Son manierismos made in Scott, pero del peor Scott, el que tuvo malas influencias del videoclip moderno. Manierismo que el autor vuelve a explotar a través de preciosas imágenes que pierden fuerza por culpa de la alta repetición a la que son sometidas. Ejemplo claro, la mano sobre el trigo. Una imagen copiada desde entonces en toda película épica que se precie. Preciosa, es cierto. Tan preciosa que el director se empeña en mostrárnosla lo menos tres veces a lo largo de todo el film para remarcar que el protagonista echa de menos su hogar. Con lo bonita que quedaba solo al principio.
Ahora cosas buenas, que a mi Sir Ridley Scott me gusta en el fondo como dirige. Todas las secuencias intimas entre los personajes posen fuerza, gracias tanto a la puesta en escena como a las interpretaciones del reparto. Como ejemplo dos protagonizadas por Cómodo, que en el fondo es el que más se luce en esto. La primera cuando va a hablar con su padre y recibe la noticia de que no será Emperador. Se masca la traición y la tragedia que está a punto de acontecer, con ese hijo dolido frente a su padre clemente de rodillas a punto de abrazar por última vez a su hijo. La segunda escena es prácticamente un monologo. Sucede la última vez que Cómodo habla a Lucilla sobre su Destino mientras sus planes están saliendo a la perfección. Joaquin Phoenix nos ofrece un in crescendo que concluye con ese grito imperecedero: “¿No soy compasivo?”. Antes he citado que las batallas son flojas, pues bien, hay dos decentes, y las dos están realizadas por dos personajes. La primera la que enfrenta a Máximo con el guerrero favorito del Coliseo que se muestra con casco de plata, y, la segunda, la final entre Máximo y Cómodo. Ambas secuencias carecen prácticamente de música con el único sonido de fondo del público, la arena y las espadas chocando. Otra secuencia remarcable es el momento en que Máximo descubre los cadáveres de su mujer e hijo, tan solo mostrando los pies suspendidos en el aire, desgarrador.

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El guión corrió a cargo de David Franzoni, John Logan y William Nicholson. Ya hemos dicho que reinventan la historia por completo, pero lo hacen para favorecer el relato que nos quieren contar. Los guionistas dejan claro que el Coliseo (nombre por el que no se conoció hasta muchos años después) servía para divertir a la gente y que el espectáculo de Gladiadores era la principal atracción, como el fútbol hoy día. La película contiene frases que se han convertido en memorables para los amantes del género tales como “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad” o la famosa frase que le suelta Máximo a Cómodo al reencontrarse en el Coliseo en donde deja bien claro que busca venganza.
El diseño de vestuario y la dirección artística están bastante bien, consiguiendo mostrar la grandeza de Roma a través de sus decorados y los vestuarios que llevan los mandatarios.
Hans Zimmer se encargó de la Banda Sonora con un resultado bastante efectivo, aunque cargante. El compositor crea temas poderosos que quedan empañados por un exceso de sintetizador bastante molesto.
Los efectos visuales ayudan a crear la ilusión de que nos encontramos en Roma, aunque a veces se noten en exceso.
El reparto está formado por Russell Crowe como Máximo, el General que busca venganza. Hay que reconoce que para un personaje típico el australiano consigue algo poco habitual, darle personalidad y evolución, así como también un toque de tristeza. El actor se muestra contenido y adelgazó para la ocasión tras su experiencia en “El Dilema” ganándose, como su personaje, al público. La relación entre Scott y Crowe fue tan buena que han llegado a repetir hasta tres veces, y se espera que vuelvan a hacerlo. Joaquin Phoenix es Cómodo. Sin duda, la mejor interpretación del film nos la ofrece el hermano del mal afortunado River Phoenix. Cómodo está lleno de odio, de envidia, y Phoenix sabe sacar partido de ello aprovechando cada frase, lanzándola como un cuchillo envenenado. Connie Nielsen es Lucilla, la chica del film. Sus mejores momentos son las escenas que comparte con Phoenix. Djimon Hounsou es Juba, el esclavo compañero de Máximo, personaje en el que está encasillado el actor. Derek Jacobi vuelve al Imperio Romano tras la excelente serie “Yo, Claudio” para dar vida al Senador Graco, quien se encuentra en contra de Cómodo y ansía que el poder vuelva al Senado. Richard Harris es Marco Aurelio, personaje al que el actor sabe sacar provecho en escasos minutos. Oliver Reed es Próximo, el entrenador de gladiadores que instruye a Máximo en el mundillo. Reed falleció antes de concluir el film y tuvieron que concluir sus escenas mediante ordenador.

“Gladiator” no es una mala película. Se estrenó en Mayo, como inicio de verano, con lo cual la etiqueta que se le puso fue la de “blockbuster veraniego”, para la cual cumplía de sobra dotando al producto, además, de calidad. Problemas que tuvo: pasó de ser una superproducción taquillera a ser reconocida como una Gran Película y a recibir multitud de galardones, cosa que influyó en su contra y ha acabado por conseguirle más detractores que admiradores.
En la ceremonia de los Oscars de 2000 triunfó y se llevó cinco estatuillas de las doce a las que aspiraba: Mejor Película, Actor (Crowe), Sonido, Vestuario y Efectos Especiales. Ridey Scott se volvió sin estatuilla mientras que Crowe se impuso a actores que estaban mejor que él (véase Tom Hanks en “Naufrago”, Javier Bardem en “Antes que anochezca”, Ed Harris en “Pollock” y Geoffrey Rush en “Quills”).

“Gladiator” es un homenaje a las viejas películas de romanos, así como una renovación del género que triunfó por todo lo alto y benefició a su director y protagonista masculino.

Lo Mejor: Los ecos shakesperianos del relato. Ofrece espectáculo. Joaquin Phoenix.

Lo Peor: Los manierismos de Scott. Recibir demasiados reconocimientos.

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6 pensamientos en “Gladiator, de Ridley Scott

  1. Joaquin Phoenix está excelente en este filme.

    Creo que es una lástima hacia donde se está reconduciendo en la actualidad…

    A mí GLADIATOR me gustó mucho en su momento. Luego la revisioné con más calma alguna vez más y ya no me llegó lo mismo pero me sigue gustando.

    Saludos!!

  2. A mi me parece una película que está bien, aunque no llegó a entusiasmarme y tampoco entendí tanto premio…
    Algunos de sus diálogos son más propios del western que de las pelis de romanos.

  3. A mi en su momento me pareció el no va más. Coincidió con el año en que fui de viaje a Roma y me la tragué dos veces en cine y posteriormente otras cuantas en DVD. Sin embargo, como bien ha dicho Alberto, posteriores visionados la perjudican.

    Saludos.

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