Una Mente Maravillosa (A Beautiful Mind), de Ron Howard

beautiful-mind-poster-0Basándose en el libro escrito por Sylvia Nasal en el año 1999 sobre el matemático galardonado con el Nobel de Economía John Forbes Nash, el director Ron Howard y el guionista Akiva Goldsman llevaron a cabo “Una mente maravillosa”, película dramática en donde se pone de manifiesto la voluntad humana para hacer frente a un problema tan grande como es la esquizofrenia, con el amor como impulsor.

El film se inicia en 1948 con la llegada de Nash a Princeton, Universidad a la que accede gracias a una prestigiosa Beca. En la Universidad el matemático es conocido como una mente brillante aunque altamente reservada, con una personalidad extremadamente tímida que le impide mantener una conversación con otras personas que vaya más allá de las ciencias que estudia. Nash está obsesionado en conseguir una idea revolucionaria que lo haga destacar sobre sus compañeros y le consiga un puesto en una importante institución. El matemático, que no asiste a clases, acaba logrando lo que tanto busca, su tesis sobre la dinámica rectora, rebatiendo las teorías de Adam Smith y dejando maravillados a sus maestros y compañeros. Años después, ya trabajando para el gobierno y dando clases, Nash conoce a Alicia Lardé, con la que se casa. Sin embargo su obsesión matemática no ha disminuido, sino incrementado al estar centrado casi por completo en encontrar conspiraciones en revistas. Según él esa orden proviene del alto mando pero se descubre que todo lo que cree real respecto a ese mandato es una imaginación, diagnosticándole esquizofrenia paranoica. Con la ayuda de su esposa, y su fuerza de voluntad a lo largo de los años, Nash acaba por aceptar su enfermedad y por enfrentarse a ella lo mejor posible, siendo readmitido en Princeton para, primero estudiar en la biblioteca, y, luego, dar clases, hasta que le es concedido el Nobel en 1994.

“Una mente maravillosa” es uno de los films más sobrevalorados que se hayan realizado en los últimos años. Bien que vaya con buenas intenciones y quiera narrarnos otra historia de superación personal ensalzando el amor y los buenos sentimientos de las personas, pero lo hace mediante un empaque demasiado dulzón, excesivo me atrevería a decir, con un sentimentalismo que bien podría servir para telefilm. El tema del que habla el film no es muy agradable, se trata de la esquizofrenia, una enfermedad muy grave. Si bien son las partes en que esta se pone de manifiesto las que mejor salen paradas del film, no podemos sino sentirnos decepcionados al ver cómo la han tratado tan superficialmente y de forma cercana al ridículo (esa escena de Nash acariciando a su pequeña amiga imaginaria a vista de un hombre). Bien podrían haberse esmerado un poco y haber realizado un retrato crudo sobre la enfermedad y la vida del matemático, que no fue tan bonita como la pinta la película, se divorció de su esposa y se especula que tuvo ciertas relaciones homosexuales.
Tampoco queda claro lo que quiere contar el film hasta la mitad. La primera hora se centra en narrarnos cómo Nash estudió en Princeton y consiguió su famoso descubrimiento hasta que conoció a Alicia y mantenía charlas amistosas con sus amigos imaginarios. Esto podría haberse resumido en apenas veinte minutos o media hora, pero lo hacen a la hora, cuando descubrimos, de forma un tanto tramposa, la verdadera naturaleza del mundo mental de Nash, con lo que queda un conjunto algo descompensado.

beautifulmind

Ron Howard nunca me ha parecido tan mediocre como muchos lo pintan, pero si es cierto que le pillé cierta tirria gracias a tres películas que hizo, las cuales son consecutivas curiosamente: “EdTV”, “El Grinch” y la presente. Para la biografía (semi-ficticia) de John Nash se nota lo que busca Howard: el Oscar. Todo es tan sumamente correcto, tan académico, tan aburrido que deja al descubierto la pretensión de Howard. Porque si hay un adjetivo que defina la cinta es ese, pretencioso. El director busca demostrar que sabe llevar las riendas de un drama humano centrándose en sus actores e intentando adentrarse en la mente de Nash a través de esos continuos efectos luminosos que nos descubren lo que pasa por su cabeza. Casi no hay ninguna secuencia que funcione y el efecto sorpresa que nos descubre lo que realmente son los “amigos “ de Nash puede resultar interesante la primera vez, pero es altamente efectivo, tramposo y está mal llevado cuando nos detenemos más atentamente. Tan solo al principio parece jugar mejor con esto pero luego se le va de las manos. La historia de amor tampoco está bien planteada, de hecho no me parece ni que esté bien desarrollada, y en ella encontramos frases de los más efectistas y empalagosas. Por supuesto se busca la lagrima fácil en el espectador y, aunque ya de por sí algunas imágenes pueden ser dramáticas (el momento en el psiquiatrico) el director las estropea al introducir casi incesantemente la partitura de James Horner, el cual plagia casi por completo su trabajo previo para “El hombre bicentenario”.
Estoy siendo muy duro, es posible. Ahora veamos algunos detalles positivos, que hasta los telefilm de sobremesa poseen. Hay que reconocer que, a pesar de no ser veraz, es muy loable el querer ensalzar valores universales para que Nash combata su enfermedad, convirtiendo a su enemigo de la Universidad cuando era estudiante en el nuevo decano que le tiende la mano y le concede un puesto de profesor. Esta característica la encontramos sobre todo en su esposa, Alicia, quien se muestra siempre comprensiva y al lado de su esposo, demostrándole que puede contar con su amor. Precisamente este personaje protagoniza la mejor secuencia del film, cuando está en el jardín y descubre la fuerte recaída de su esposo en sus imaginaciones, corriendo a casa antes de que su bebé muera ahogado. La secuencia posee fuerza y es prácticamente muda, si no fuera, una vez más, por la musiquita de Horner. Otra escena que define muy bien la mente de Nash es cuando se nos muestra al matemático estudiando una infinidad de números para el Gobierno, descubriendo que se tratan de coordenadas. La forma en que el protagonista queda envuelto por los números y su cabeza piensa de forma acelerada interpretándolos describe su talento.

mbcvlg_mb-img0001Akiva Goldsman se encargó de trasladar el relato de Nasal. El guionista demuestra su cariño por frases efectistas y simplonas. De entre ellas ninguna como “El doctor me ha dicho que lo llame si intentar matarme”, dicha cuando Alicia decide apoyar a Nash justo cuando ha tenido una fuerte crisis en la que la ha agredido. En fin, ¿qué se puede esperar de un hombre que escribió el libreto para “Batman y Robin”?
James Horner crea otra Banda Sonora para Ron Howard, posiblemente el peor trabajo que ha realizado para el director y en el que demuestra su poca creatividad al plagiarse a sí mismo. Sus acordes están acompañados por una leve voz que, por muy bonita que resulte, acaba siendo insoportable.
La fotografía de Roger Deakins es altamente amarillenta cuando se nos muestra a Nash en la Universidad o cuando está cortejando a Alicia en la fiesta del Gobernador, para pasar a ser más blanca en los momentos dramáticos.
Russell Crowe dio vida a John Nash con alta sobredosis de tics. El actor vivía su buena racha post “Gladiator” y volvió a recibir excelentes criticas. Aunque su trabajo resulta algo sobreactuado hay que reconocer que hace un buen trabajo corporal y consigue hacernos olvidar a Máximo con su cara de bonachón. La bella Jennifer Connelly es Alicia Lardé, la mujer que enamora a Nash (y de paso a los espectadores) y se casa con él. La actriz se muestra contenida a la hora de mostrar el dolor que siente por la enfermedad de su marido. Lo único malo que tiene son las frases que le ha tocado decir. Ed Harris es Parcher, el agente especial que ordena a Nash localizar espías rusos por medio de mensajes cifrados en revistas. Paul Bettany es Charles, amigo del matemático desde la Universidad, con el que mejor se lleva y más habla, sospechosamente. Christopher Plummer es el doctor Rosen, el que diagnostica a Nash su enfermedad y lo trata. Josh Lucas es Hamsel, el antiguo, y prepotente, rival.

“Una Mente Maravillosa” resultó ser un éxito a nivel de taquilla y de crítica, sorprendentemente. Ron Howard encontró un filón gracias a la popularidad adquirida por Crowe y la película consiguió venderse mucho mejor.
En los Oscars de 2001 resultó vencedora con cuatro estatuillas: Mejor Película, Dirección, Secundaria (Connelly) y Guión Adaptado. La productora Dreamworks celebró por todo lo alto un nuevo triunfo, su tercero en los premios tras “American Beauty” y “Gladiator” aunque tan solo el de Connelly es salvable, pues el resto resulta del todo excesivo y más el año en que había propuestas como “Moulin Rouge!”, “El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo”, “Gosford Park” o “En la habitación”. Crowe se preveía que ganara una vez más convirtiéndose en el nuevo Tom Hanks pero se encontró con Denzel Wahington en el año propicio para los afroamericanos.

Las buenas intenciones del film no impiden que acabe siendo un film fallido, con altas dosis de dramatismo efectista y pretenciosidad.

Lo Mejor: Jennifer Connelly.

Lo Peor: El guión. La música. Sus pretensiones.

Anuncios

4 pensamientos en “Una Mente Maravillosa (A Beautiful Mind), de Ron Howard

  1. Para mi lo mejor fueron Connelly y Crowe…el resto como tu dices un telefilme…que no es malo…pero se creyeron que hacían una obra maestra…
    Y que es año Ron Howard ganara el oscr por delante de David Lynch y Robert Altman fue un duro golpe al cine y a la presunta seriedad de los oscars…
    Por otro lado HOward tiene films muy entretenidos y no me parece nada mediocre…

  2. No digo que Howard sea mediocre, a mi también me gustan peliculas suyas como “Llamaradas”, “The Paper”, “Rescate”, incluso “Apollo XIII” aunque sea algo lenta. De hecho tengo ganas de ver “Angeles y Demonios” porque a mi “El Código…” no me pareció mala.
    Lo que pasa es que con “Una Mente Maravillosa” iba de gran director y se lo acabó creyendo.

    Saludos.

  3. Ya entendí que no decías que era mediocre…yo tb me reafirmaba en lo mismo…aunque claro el año de una mente maravillosa…derrotar a Lynch y a Altman!!!

  4. Nomida al oscar al mejor maquillaje….por Dios, ¿qué credibilidad tienen estos premios? Por lo demás, una película a la altura de Jerry Mcguier (o como se escriba).

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s