Million Dollar Baby, de Clint Eastwood

million20dollar20baby1Con Clint Eastwood suele suceder que cuando estrena películas tan seguidas nos ofrece una aceptable, normalmente protagonizada por él, y otra excelente. En 2003 el director estrenaba “Mystic River”, una tragedia ambientada en Boston con un reparto en estado de gracia que se convertía desde su estreno en uno de sus trabajos más redondos. Al año siguiente estrenaría un film de boxeo, aparentemente, en que su figura volvía a aparecer como protagonista, con lo que podíamos esperar un producto estimable, aunque no tan magistral como la cinta protagonizada por Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon. Cuán equivocados estábamos. “Million Dollar Baby” acabaría por convertirse en una de las piezas maestras del director, una historia inolvidable de amistad y amor en donde el dolor va más allá de los golpes que se reciben sobre el cuadrilátero. Es la historia de Maggie Fitzgerald. La historia de Mo Cuishle.

Frankie Dunn es un veterano entrenador de boxeo que regenta un gimnasio junto a su amigo Scrap, antiguo boxeador que perdió un ojo en su último combate. Un día, tras un combate en que su protegido, y favorito para los pesos pesados, gana aparece Maggie, una chica que le pide a Frankie que la entrene, a lo que el entrenador se niega. La joven persiste, yendo todos los días a entrenar al gimnasio, hasta conseguir convencerlo. Tras ser abandonado por su boxeador Frankie decide entrenar a Maggie para convertirla en una buena boxeadora.

Luchar por un sueño. Aunque esté ambientada en el mundo del boxeo este solo sirve como escenario, pues la verdadera historia es la de personas que luchan cada día por conseguir aquello con lo que sueñan, aunque nunca llegue. En especial hay tres personajes que representan esto.
Maggie Fitzgerlad, la joven que no se detiene ante las negativas de Frankie pidiéndole continuamente que la entrene. La chica lleva trabajando como camarera la mayor parte de su vida aunque su mayor ilusión es llegar a dedicarse al boxeo y poder vivir de ello. Para ella el boxeo lo es todo, solo en el ring puede sentirse bien.
Scrap, un viejo boxeador que estuvo a las puertas de llegar a ser una leyenda viva del cuadrilátero. Aunque ya anciano Scrap tuvo también su sueño de convertirse en un gran boxeador. Lástima que en el combate final no solo perdiera el ojo sino también a su manager, que lo dejo solo para emborracharse. Tan solo Frankie se quedó con él en su rincón, acompañándolo desde ese momento hasta el día de hoy.
Peligro Barch es un joven que va cada día al gimnasio con la idea de derrotar a un boxeador que lleva muerto más años de los que imagina, cosa que no sabe ni se le dice para que no pierda la ilusión por lo único que le gusta. El muchacho posee una inocencia con la que Scrap simpatiza, dejando al chico campar a sus anchas por el local sin pagar cuotas.
En el fondo es una historia de perdedores, de personas que nunca llegaron a nada pero que lo intentaron. Como bien dice Scrap al principio no se puede boxear siendo todo corazón. Pues bien, de la misma manera no se puede luchar por un sueño si tan solo se tiene corazón, así descubrimos que el ring representa la vida, el campo de batalla en el que luchar.

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Cubrirse en todo momento. Los personajes anteriormente citados son los luchadores, sin embargo también hay quien sufre por sus peleas en silencio. Ese es Frankie. El veterano entrenador tiene una norma inquebrantable, “cubrirse en todo momento”, la cual sigue a rajatabla él mismo al impedir que cualquier cosa le afecte, ya sea a nivel profesional o personal. Así entendemos por qué nunca ha entablado una final, teme perder. Por eso se cubre de la derrota no arriesgando. A nivel personal no deja relucir sus sentimientos ante nadie, pero es el hombre más torturado que aparece en la trama. Se culpa de lo que le sucedió a Scraps en el ojo, pudo parar la pelea pero no lo hizo, cómo también se culpa de la situación que vive con su hija, a la cual escribe continuamente recibiendo siempre sus cartas de vuelta sin abrir.
Maggie representará para Frank un cambio, pues gracias a ella hace algo impensable, arriesgar. En el campo del boxeo accede a entrenarle y la va ascendiendo de categoría, cosa que no es de su agrado al principio. En el terreno personal se establecerá un vínculo entre ambos cercano al de padre e hija, consiguiendo tapar las faltas que padecen, pues Frankie prácticamente no se habla con su hija sanguínea y Maggie perdió a su padre. Así Frankie empieza a expresar sus sentimientos y a dejar ver la humanidad que oculta tras su fría coraza.

La película puede dividirse en tres parte bien diferenciadas.
La primera parte en que se nos presentan a todos los personajes y nos los definen perfectamente. Frankie es un hombre serio de la vieja escuela al que nadie debe decirle cómo hacer las cosas, que se pasa el tiempo en su gimnasio leyendo gaélico cuando no está entrenando a púgiles o discutiendo con Scrap sobre cómo debe llevar el local. Scrap aparece cómo el conserje tuerto del gimnasio para descubrírsenos como amigo y confidente de Frankie, a la par que es el primero en darle un voto de confianza a Maggie, quien se muestra terca en ser entrenada por el veterano entrenador llegando a inscribirse en el gimnasio y quedándose hasta altas horas de la noche entrenando.
La segunda parte comienza cuando Frankie accede a entrenar a Maggie. En este tramo se comienza a establecer una relación más sólida entre ambos hasta fortalecerse por completo cuando él le dice a ella que nunca la abandonará. Scrap se define como la voz de la conciencia para Frankie cual Pepito Grillo. Este bloque se completa hasta la partida de Maggie a las Vegas, cuando ya es una reconocida boxeadora conocida bajo el nombre de Mo Cuishle, apodo con la que la ha bautizado Frankie.
La tercera parte comienza de forma eufórica, con Maggie como futura campeona frente a la Osa Azul alemana. Todo va de maravilla, nuestra campeona se impone. Pero de repente sucede algo. Un derechazo impide que el sueño de Mo Cuishle se haga realidad, acabando en la loma. El golpe no solo lo ha recibido Maggie, sino también Frank, y Scrap, y los espectadores que ven el combate tanto dentro cómo fuera de la película. A partir de aquí da comienzo un camino de dolor y sufrimiento que solo puede acabar de manera trágica, dejándonos claro que los sueños son efímeros.

51308Derechazo al corazón. En el boxeo hay heridas tan profundas que llegan al hueso. En la vida a veces llegan al corazón, no son heridas físicas, sino emocionales, como las que padecen los protagonistas. En el cine suele suceder que un film se nos clava como un puñetazo en el estomago y acaba por conmovernos, consiguiendo rompernos el corazón. “Million Dollar Baby” es de esa clase de películas, y si lo consigue es gracias a Clint Eastwood, que dirige con las reglas que le caracterizan: sencillez, sobriedad y un clasicismo irreprochable en que brillen los actores.
Ya de entrada nos mete de lleno en un combate de boxeo en que el protegido de Frankie está peleando y la voz en off de Scrap entra para presentarnos al hombre más duro del mundo, que no es el que está sobre el ring sino quien lo espera en el rincón. Resulta muy llamativo el travelling que realiza momentos después en que nos presenta el gimnasio donde transcurre la vida de Frank y Scrap, elegante y sencillo. Sin embargo Eastwood no está para lucirse y hacer filigranas sino para dejar que los actores, incluido él, narren la historia, y por ello se centra en todo momento en ellos, rodando secuencias sencillas pero con personalidad, donde se desprende una humanidad y una sinceridad que el cine americano nos brinda de cuando en cuando. El director rodó el film en menos de cuarenta días, sin apenas confianza por parte del estudio, dando como siempre por buena la primera toma, la cual normalmente y según las pautas de Eastwood no se vuelve a repetir salvo que sea necesario para dejar la frescura y el realismo de la primera vez. Para ello hace falta por supuesto que los actores estén a la altura, y aquí están más que eso.
Llama la atención la impactante fotografía oscura que posee el film desde el principio. Es un negro intenso que sirve para avisarnos de que la historia que vamos a ver no es nada agradable ni triunfal cómo otras previas en el mundo pugilístico. Esta oscuridad tan omnipresente es un rasgo de personalidad del film, así como el Blanco y Negro lo era para “Toro Salvaje”.
Las peleas están rodadas de manera realista y sin caer en efectismos, tan solo una vez se usa la cámara lenta y es cuando el momento lo exige. Hay una pelea que sucede en apenas siete segundos rodada con una sencillez pasmosa que nos resume perfectamente cómo ha acabado el combate. Maggie se levanta y avanza a su contrincante, pero la cámara se queda fija en Frank, que tras escucharse unos cuantos puñetazos rápidos coge el taburete y vuelve a colocarlo en el rincón para su boxeadora. No hay forma más elegante de describir cómo Maggie ha ganado.
En el tramo final el director deja bien claro, si no lo estaba ya, por qué es un maestro. Muestras las cosas tal y como son, sin entrar en dramatismos sensibleros a pesar de que nos parta el corazón con esa última revelación en que nos desvela qué significa el inolvidable apodo de Mo Cuishle.

El guión de Paul Haggis es excelente, de los mejores escritos en los últimos años, ya no solo por la perfecta creación de los personajes sino por los diálogos que se establecen entre ellos. Y es que es impagable ver a Scrap y Frankie discutir sobre qué clase de lejía comprar o cómo el viejo tuerto se sienta con sus pies sobre el escritorio de Frankie descubriendo sus agujereados calcetines.
Es posible que el guión resbale un poco con el retrato de la pintoresca familia de Maggie, pero son el contrapunto perfecto a nuestros protagonistas, ya que se muestran como unos seres sin sueños ni corazón.
El hecho de que haya voz en off siempre pone alerta, ya que si se nos narran cosas que vemos en la pantalla resulta prescindible, pero en este caso no es así. La voz en off de Scrap es otro pilar básico de la película gracias a su frase final en que nos descubre a quien está narrando la historia en realidad, dejándonos KO por completo.

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Clint Eastwood es Frankie Dunn, el veterano entrenador que entrena a Maggie. El actor vuelve a demostrar que tras esa coraza de tipo duro se esconde un corazón sensible que reza por recuperar a su hija. Hilary Swank es Maggie, la chica que quiere dedicarse al mundo del boxeo con Dunn como entrenador. La actriz se esforzó a todos los niveles, entrenando para que su cuerpo adquiriera una musculatura propia de boxeadora. Además rodó todos los combates sin doble, aunque su verdadero triunfo es el de crear el personaje de una luchadora de la vida, que trabaja en algo que no le gusta por conseguir un sueño y cuyo corazón se presenta grande al regalarle a su madre una casa con sus ahorros, sin pedir nada a cambio para ella. Morgan Freeman vuelve a repetir con Eastwood como amigo y confidente, salvo que esta vez casi todas sus charlas sean para discutir amigablemente. Freeman crea un personaje inolvidable, entrañable. Ese tuerto con gran corazón al que la vida le dio su oportunidad y que vive en el gimnasio donde trabaja.

“Million Dollar Baby” fue un derechazo en toda regla a las favoritas para los Premios Gordos del año 2004. Se estrenó tarde, pero a tiempo como para volver a impedir que Scorsese se llevara un Oscar por “El Aviador” y que Annette Bening consiguiera su ansiada estatuilla por “Conociendo a Julia” perdiendo de nuevo contra Swank. Ya en los Globos de Oro Eastwood se llevó Mejor Director, y en los Oscars no dio opciones a Scorsese al conseguir su film cuatro premios gordos: Mejor Película, Dirección, Actriz (Swank) y Actor Secundario (Freeman). Se convertía así en la triunfadora más honrosa de los últimos años, de hecho, en la presente década, es la película que más merecidamente ha triunfado en los premios.

Conmovedora, triste, sincera, sencilla, intensa, inolvidable. “Million Dollar Baby” es otra muestra del talento cinematográfico de Clint Eastwood que posee unas interpretaciones inolvidables. Un film que queda en la memoria de todo aquel que la ve. Una Obra Maestra.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

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6 pensamientos en “Million Dollar Baby, de Clint Eastwood

  1. Una obra maestra sin duda, emocionante y bella…yo el único pero lo podría en el retrato que hace de la familia de la protagonista, especialmente en la visita al hospital, en ese momento los personajes me parecieron caricaturas que no encajaban en el tono realista de la obra..aunque todo el resto es tan bueno que me olvido de ello.

  2. Estoy muy de acuerdo con tu reseña, una obra maestra indiscutible de Eastwood, de una sencillez y emoción demoledoras, sólo el momento en que Frank le desvela el significado de su apodo a Maggie te destroza emocinalmente. Oscar más que merecido.

    Saludos.

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