Los Abrazos Rotos, de Pedro Almodóvar

los-abrazos-rotosTres años después de “Volver” Pedro Almodovar regresa con una historia que posee todo lo que siempre ha caracterizado su cine, como son la pasión, los celos y los secretos del pasado que torturan a los personajes. Con “Los Abrazos Rotos” el director manchego hace un homenaje al cine negro de los 50 y al drama italiano, a la vez que implanta su particular sello dejando claro que estamos viendo una de sus películas. Es esto último precisamente lo que hace que el film quedé descompensado y lo convierta en una obra imperfecta.

La historia gira en torno al guionista Harry Caine, anteriormente conocido como Mateo Blanco, un director de cine que decidió olvidar su nombre, y todo su pasado, una vez se quedó ciego. Caine vive tranquilamente en Madrid escribiendo guiones que vende su jefa de producción y amiga, Judit, cuyo hijo, Diego, cuida de Mateo y le sirve como lazarillo cuando su madre no está. Un día aparece un joven director que quiere rodar una película que tenga el guión firmado por Caine. A partir de ese momento la vida de los protagonistas revivirá las viejas heridas marcadas por un pasado en que conocieron al productor, recientemente fallecido, Ernesto Martel y, sobre todo, a su amante, Lena, con la que Mateo vivió una intensa historia de amor.

Rotos, no hay mejor adjetivo para describir tanto a la estructura que posee el film como a la naturaleza de los personajes que lo pueblan. Al igual que las fotos rotas que guarda Mateo y que Diego intenta recomponer la película funciona a base de flashbacks que nos expliquen por qué el protagonista llegó a quedarse ciego, estableciéndose así un puzzle fílmico en el que al final todas las partes queden unidas y den sentido al conjunto.
Los personajes principales poseen una rotura emocional. Judit siente la culpa de lo que pasó en los días que precedieron a la ceguera de Harry. Ernesto Martel siente que Lena le engaña y sufre cada vez que le es imposible escuchar lo que esta dice en la pantalla, incrementando su dolor y su fuerte carácter posesivo. Lena se encuentra atrapada viviendo junto a un hombre que no ama y que le impide vivir cerca de Mateo. En el caso de Mateo/Harry esta rotura se amplia mediante su discapacidad física, la visión ausente. No solo perdió a la mujer que amó sino también su sentido más preciado, el que le permitía llevar a cabo lo que más le gustaba, el cine. Y es que un director de cine sin visión es cómo un enamorado sin corazón.

Pedro Almodóvar vuelve a firmar el guión y la dirección del film. En lo que respecta al guión Almodóvar parte de una fotografía tomada en Lanzarote que recordó en una fatídica noche de migraña. El manchego crea una historia central muy buena que, como ya he citado antes, posee todos los ingredientes del drama y el cine noir. Ahora bien, donde decae el film es en las historias secundarias que van apareciendo fugazmente, sin apenas desarrollo, como la de Rubén Ochandiano o las que tienen al personaje de Blanca Portillo y Tamar Novas como protagonistas al final del film. Respecto a Ochandiano he de decir que lo que más me molesta es el hecho de que Almodóvar haya vuelto a caer en introducir la homosexualidad. ¿Tiene que ser homosexual el personaje? Al contrario que en “La Mala Educación” o “La Ley del Deseo”, películas en donde el cine tenía también mucha importancia, aquí la homosexualidad del personaje está por capricho. Ni siquiera esa presunta obsesión que tiene el joven por Blanco justifica que sea gay, pues sencillamente puede admirarlo tan solo por ser director de cine, que es lo que él quiere llegar a ser. Para rematar el error, y caer en lo ridículo, introduce una breve escena que no aporta nada mas que mostrar al joven con su novio, que no es otro que el vocalista de El Canto del Loco, Dani Martín. Por otra parte, la historia secundaria que esconde Blanca Portillo respecto al personaje de Tamar Novas al final no es más que una de esas sorpresas metidas con calzador para dar a la película más intensidad, cuando no la necesita.

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Salvo esos detalles, que si se hubieran pulido le habrían quitado al film unos diez minutos innecesarios, el resto de la historia está bien llevada. Lo más destacable para mi es el juego de las dobles personalidades. Mateo Blanco pasó a mejor vida para convertirse en Harry Caine y olvidar así todo su pasado. Lena es llamada así solo por Martel, mientras por Mateo es llamada por su nombre completo, Magdalena, como si él la poseyera por completo y el viejo empresario solo una parte de ella, pero además esconde otra personalidad que ha querido dejar atrás. Ray X es el pseudónimo del personaje que desencadena los recuerdos. El nombre no es caprichosos, pues él es el autor de un documental sobre Mateo Blanco, consiguiendo hacer una radiografía del director ciego.

A nivel de dirección poco que reprochar, Almodóvar ha alcanzado una madurez desde “Hable con ella” (su mejor película) que lo acompaña durante todo el film. Nada mejor que ver esa escena en que Penélope Cruz se confiesa poniéndose voz en la pantalla, o la escena de sexo bajo las sabanas, en la cual nos sugiere todo lo que sucede bajo ellas. En especial he quedado enamorado de dos planos maravillosos, y que ya considero son de lo mejor rodado por el director. Uno es cuando Mateo Blanco pasa sus manos por la imagen del televisor en que aparece Lena. Lucha por intentar sentirla y verla a través de sus manos como hace con el braile. El otro plano es al principio del film y describe al protagonista perfectamente a través de lo que carece, la mirada. El ojo de Kira Miró refleja a Lluís Homar describiéndonos así la incapacidad del personaje.
La mirada es fundamental dentro de la trama. El plano citado es solo uno de los momentos en que el director nos muestra un ojo, pues a mitad de película observamos unos pendientes que simulan dos ojos. Además existe en la historia el vouyerismo, que no es otra cosa que observar a escondidas, y el propio cine, medio altamente visual.
Almodóvar se autohomenajea también por medio del fragmento perteneciente al film que Balnco rodó, “Chicas y Maletas”. En él se nota claramente un guiño a “Mujeres al borde de un ataque de nervios” y al humor que caracterizó al director en aquello años. Por supuesto, no faltan los decorados de colores chillones marca de la casa almodovariana.
Hay que destacar el excelente trabajo de fotografía de Rodrigo Prieto y la maravillosa música compuesta por Alberto Iglesias, que consiguen crear un ambiente perfecto para el drama noir que ofrece el director.

Ahora citemos al reparto. Normalmente los films del director poseen un gran nivel interpretativo, pero en esta ocasión nos encontramos con un conjunto regular. Puede que sea a posta y en referencia a lo que sucede con el film dentro del film, “Chicas y Maletas”, el cual cuando Blanco lo escucha declara estar desentonado y mal de intención, la película posee escenas muy bien interpretadas y otras que parecen leídas por primera vez y sin encontrarle el tono justo. Lluís Homar da vida a Mateo Blanco/Harry Caine, para ello el actor aprendió a comportarse como un ciego y perdió varios kilos. En general está bien, aunque hay breves momentos en que su ceguera no parece real. Penélope Cruz repite con Almodóvar para ser Lena, la mujer fatal que encandila a Martel y enamora a Blanco. Si en “Volver” la actriz hacia referencia a Anna Magnani, aquí la hace a Audrey Hepburn en esa rápida sesión de fotos y a las damas de cine negro americano, luciendo peluca rubia inclusive. Aún así, la ganadora del Oscar no consigue conquistarnos como hiciera con Raimunda. Entre Cruz y Homar debe existir una química que nos haga conectar con ellos y sentir empatía, pero no se alcanza del todo, quizás también por falta de desarrollo. Blanca Portillo se eleva como lo mejor del reparo dando vida a Judit, la amiga de Mateo. Portillo sabe sacar adelante frases difíciles de naturaleza novelesca y profunda, e incluso se marca un divertido gag por medio de una ginebra. José Luis Gómez es eficientemente Ernesto Martel, el empresario posesivo que no deja escapara a Lena. Tamar Novas es Diego, el hijo de Judit y amigo lazarillo de Harry, con quien crea una historia de vampiros a tener en cuenta. Novas está correcto. Rubén Ochandiano es Ernesto Martel hijo, personaje del que el actor no sabe sacar apenas nada. Entre otros interpretes que aparecen, y que forman parte del mundo del director, tenemos a Chus Lampreave, Ángela Molina, que consigue emocionarnos en apenas cuatro minutos en pantalla, Lola Dueñas, Rossy De Palma, Alejo Sauras, Kiti Manver, Dani Martín en una aparición fugaz y innecesaria, al igual que la de Kira Miró, la cual, a pesar de ofrecernos mediante su ojo uno de los mejores planos del film, demuestra su deficiente capacidad interpretativa intentando solventarlo mostrándonos su maravillosos senos.

En definitiva, sin ser una de las mejores obras del autor, “Los Abrazos Rotos” es una apuesta interesante a la cual no le hubiera venido nada mal un recorte de metraje.

Lo Mejor: La puesta en escena. La música. La fotografía.

Lo Peor: Su desequilibrio, tanto en la trama como en los actores.

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4 pensamientos en “Los Abrazos Rotos, de Pedro Almodóvar

  1. A mi me parece que a la película le perjudican ciertos requiebros dramáticos que sobran, que son excesivos y que no dan a la película más drama del que ya tiene su historia central que desde mi punto de vista es buena…Pero los momentos en que el personaje de Blanca Portillo le dice a su hijo lo de su padre, no aporta nada más que un simple drama barato…creo que Almodovar necesita un coguionista a veces, aunque claro en el caso de “Carne trémula” con Ray Loriga le fue fatal.
    Cruz y Homar me parecen muy adecuados y sin duda Angela Molina en su 5 minutos en pantalla se los come a todos…

    Una pequeña apreciación:Kira Miro no está imitando ningún acento…es canaria y habla así

  2. Coincido en muchas cosas contigo, aunque a mi me pareció una pelicula que homenajea muy bien a clásicos del cine noir y contiene un fondo mucho más interesante de lo que a priori aparenta.

    Muy buena crítica 🙂

    Un saludo tio!

  3. Ángel muchas gracias por la corrección sobre Miró, ya la he corregido. Tal vez como dices a Almodóvar le vendría bien contar con un coguionista en determinadas ocasiones.

    Me alegro que te haya gustado el comentario Javi, lástima que el film esté recibiendo palos y no haya conseguido el respaldo del público que prefiere acercarse a ver a los chicos televisivos.

    Saludos.

  4. Tu crítica me parece interesante y a la altura de la película y del director. Me encantan muchas de las cosas que Almodóvar muestra en sus películas pero ésta no me gustó especialmente. Soy más de esos que la ven como un mosaico que no acaba de tener sentido en conjunto. También de los que opinan como tú que debería tener un coguionista que le ayude a coordinar su gran creatividad. La película no me emocionó pero sólo por ver algunas escenas, incluso algunos fotogramas o escuchar su música me valió la pena. A pesar de las críticas, exageradas e inmerecidas muchas de ellas en mi opinión, la mayoría de los directores de fama españoles y extranjeros matarían por conseguir un lugar parecido en la historia del cine. A él se le exije una obra maestra cada vez que estrena y eso no tiene sentido.

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