Las Amistades Peligrosas (Dangerous Liaisons), de Stephen Frears (por Alejandro Colera)

Si conozco a alguien que le guste con infinita pasión el film que Stephen Frears realizo en 1988 sobre la novela de Choderlos de Laclos con guión de Christopher Hampton es a mi amigo Alejandro Colera, quien nos trae su comentario sobre dicha obra explicándonos su amor incondicional hacia ella. Si os gusta la película os gustará mucho más tras leer el comentario, y si aún no la habéis visto estoy seguro de que no tardaréis en verla.

dangerous_liaisonsLas Amistades Peligrosas

Ambientada en la Francia de finales del siglo XVIII, Las amistades peligrosas nos cuenta la historia de la Marquesa de Mertuil. Esta adinerada viuda, pide a su antiguo amante el Vizconde de Valmont, un conocido libertino, que seduzca a la prometida de su anterior amante antes del día de su boda. Mertuil ansia la venganza, ya que no puede soportar haber sido abandonada por alguien puro y desea que su examante descubra en su noche de bodas que su esposa no es virgen. A cambio, ella volverá a entregarse por última vez al Vizconde. Éste rechaza la oferta, por encontrar la conquista vergonzosamente fácil. Además, él se encuentra inmerso en la seducción de Madame de Tourvel, una mujer casada, cristiana y de intachable moral. Por este motivo deciden hacer una cruel apuesta: si el Vizconde logra una prueba escrita en la que quede patente que Tourvel se ha entregado, ambos tendrán su última noche de sexo. Sin embargo ninguno contaba con que Valmont cometería el mayor error de su vida, enamorarse.

La película es una adaptación del texto teatral que Christopher Hampton escribió basándose en la novela epistolar de Choderlos de Laclos. El maravilloso texto está inteligentemente adaptado al cine, incluso contiene más elementos de la novela que su versión teatral. Las cartas que forman el texto de Laclos se integran en la película de forma natural, siendo un personaje más y el desencadenante del trágico final.
Cuando en 1988 comenzó el proyecto de la película que haría desembarcar en Hollywood al director inglés Stephen Frears, Millos Forman comenzó el mismo proyecto. Un año antes del rodaje Las amistades peligrosas había sido un gran éxito en las tablas de Broadway, protagonizado por el británico Alan Rickman y la Royal Shakespeare Company. Ningún miembro del reparto logró participar en ninguna de las dos películas. Frears y Forman pelearon ferozmente por lograr los servicios del escritor Christopher Hampton, que había adaptado la novela a las tablas. Sorprendentemente, éste decidió quedarse con la producción más barata, ya que Frears quería realizar una versión más íntima de la historia, mientras que Forman estaba más interesado en una recreación histórica. Furioso por la negativa de Hampton, Forman intentó tentar a Michelle Pfeiffer para que abandonara la película de Frears, ofreciéndole el personaje de la Marquesa de Mertuil, que finalmente interpretó Annette Bening.

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Sorprendente resultó el reparto de la película. En la novela el Vizconde de Valmont y la Marquesa de Mertuil son descritos como unos jóvenes de unos veinte años con un gran atractivo físico. Por este motivo la elección de John Malkovich y Glenn Close resultó un tanto chocante. Close, más cercana a los cuarenta que a los veinte y poseedora de una belleza discutible, logró salir airosa realizando una composición del personaje difícilmente superable. Su rostro sufre sutiles transformaciones en cada palabra que pronuncia, para al final de la película, mostrarnos su verdadero rostro, acabado y marchito, mientras que se quita un maquillaje que ya no logra engañar a nadie. Increíble el momento en que declara la guerra a Valmont y sus ojos se encienden por la ira.
La elección de Malkovich para interpretar al corrupto y hedonista estatrega sexual Vizconde de Valmont, fue aún más impactante. Estrábico, alopécico y patizambo, parece no encajar en el perfil de lo que normalmente entendemos como un seductor. El actor fue muy criticado en su momento por la forma contemporánea en la que interpretó a su personaje. Sus modos resultan rudos y extravagantes en la película. Personalmente, me gusta como destacan sus maneras sobre el resto, ya que el Vizconde no oculta su naturaleza como hace la Marquesa. Él es distinto, y no teme mostrarlo. Su interpretación resulta original, y al igual que pasa con Glenn Close, logra que nos olvidemos de su físico para resultar sexy y descarado.
Para el papel de Madame de Tourvel, la productora exigió a Frears a que contratara a una actriz joven y guapa. Sugirieron a Michelle Pfeiffer. Frears se negó de primeras, pero al ver peligrar a Close y Malkovich, aceptó realizarle una prueba. Por lo visto no debió hacerlo tan mal como esperaba el inglés. Michelle Pfeiffer realiza un personaje en el que todas las escenas tienen una altísima carga dramática. Vemos en escena el momento justo en el que se rinde su moral, y, en un momento memorable, vemos en sus ojos como se rompe su corazón. La actriz sufrió dos crisis nerviosas durante los veinte días que duró el rodaje. Además, la Pfeiffer y Malkovich iniciaron un romance que acabó con los matrimonios de ambos y que Malkovich hizo público. No es de extrañar lo maravilloso de la interpretación de Michelle Peiffer ya que vivió al tiempo los mismos sentimientos por partida doble: amor, infidelidad y traición.
El resto del reparto está formado por Uma Thurman en uno de sus primeros papeles, como la corrompida Cecile de Volange, Keanu Reeves, tan pasivo como en el Dracula de Coppola en el papel del pobre caballero Danceny, enamorado de Cecile, y Swoosie Kurtz como Madame de Volanges, papel que volvió a repetir en la versión de instituto que se realizó sobre Las amistades peligrosas, bajo el título Crueles intenciones.

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Frears dirige una de las mejores películas de la historia del cine reciente. Nos dibuja a unos crueles personajes (Valmont y Mertuil), para los que el engaño y la traición es una forma de vida. El gran amor de los protagonistas sirve como telón de fondo para plantear una disección científica sobre los mecanismos de la seducción abocada al fracaso y a la infidelidad. La dirección de escenas es soberbia. Destacaría dos escenas por su belleza y saber hacer del director. La rendición de Madame de Tourvel, en la que envuelta en un torbellino de dudas y culpabilidad, le reconoce a Valmont su amor mientras dan vueltas por una estancia. La cámara sigue el rostro de la actriz, haciéndonos participe de lo que siente con el movimiento de la cámara. Son sus cimientos los que se estremecen al ritmo de la cámara hasta detenerse todo. En ese momento ella le da el sí a Valmont. La cámara se para. Ya no hay dudas.
La segunda secuencia que destacaría es la célebre “lo siento, no puedo evitarlo”, en la que el Vizconde decide abandonar a su amor verdadero por las exigencias de la Marquesa, impulsado por el miedo a hacer el ridículo. En esta escena se utiliza de forma estupenda el espejo que preside la habitación. El personaje de Michelle Pfeiffer ve entrar a su amado reflejado en el espejo. Esta será la última vez en que ella vea a su amor antes de que este le aseste un golpe mortal a su corazón. También a través del espejo, el Vizconde la abandona. No puede mirar el rostro que ama directamente. Sus miradas no volverán a cruzarse. Toda la secuencia está rodada en primeros planos que permiten apreciar las sutiles interpretaciones de ambos actores en estado de gracia.

La película fue nominada a ocho premios de la academia, incluyendo película, actriz principal y actriz secundaria, aunque no director, ya que se decidió nominar a Scorsese por su arriesgada La última tentación de Cristo. Sólo se llevo tres, siendo el más destacado guión adaptado para Christopher Hampton. Su carrera en los premios fue un tanto injusta. En los Bafta, en los que contaba con diez nominaciones, sólo logró ganar los apartados de guión adaptado y actriz secundaria. En los Golden Globes no consiguió ni una sola nominación.

Cruel, íntima y maravillosa, estamos ante una película cuyos contenidos tienen hoy día la misma vigencia que en su momento. Una película atemporal que hizo historia. Esperemos que el reencuentro entre Frears, Hampton y Pfeiffer en Cheri no decepcione. El listón tal vez esté demasiado alto.

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Curiosidades

Las amistades peligrosas de Stephen Frears es la segunda de las cinco versiones que se ha hecho de la novela, o al menos que yo conozca. La primera, titulada “Las amistades peligrosas”, fue dirigida por Roger Vadim en 1959, y tuvo como protagonista a Jeanne Moreou. Un mes después de la película que da título al post, Millos Forman estrenó “Valmont”, con Colin Firth, Annette Bening y Meg Tilly en los papeles principales. En 1999, “Crueles intenciones” llevó la novela a los institutos de finales de siglo. Dirigida por Roger Kumble y con Ryan Phillippe, Sarah Michelle Gellar y Reese Witherspoon como protagonistas, resulta una divertida versión si se logra visionar sin prejuicios. La última versión hasta la fecha tiene el título de “Las relaciones peligrosas”, dirigido por Josée Dayan, con Catherine Deneuve, Rupert Everett y Nastassja Kinski.
“Sin tetas no hay paraíso” está, por lo visto, también inspirada en la película de Frears, como bien se han encargado en decir sus protagonistas y director. No la he visto nunca la verdad, pero si he visto las fotos de sus protagonistas “inspiradas” en el cartel original de la película de Frears.

Lo mejor: Las interpretaciones, la ambientación, y sobre todo, el grandioso guión. Que sea la mejor de las versiones de la novela. Que en cada visionado descubras una nueva mirada, un nuevo quiebro en la voz de los personajes. El último plano de cada uno de los protagonistas: Valmont sangrando sobre la nieve, Tourvel muerta por agotamiento y Morteuil desmaquillándose frente al espejo.

Lo peor: Keanu Reeves. Es realmente soso, y el final le queda muy grande. Que escribir más en “lo mejor” sea excesivo.

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11 pensamientos en “Las Amistades Peligrosas (Dangerous Liaisons), de Stephen Frears (por Alejandro Colera)

  1. Ví esta película hace muchos años, no recuerdo cuántos, pero pudiera ser poco después de estrenarse. Pero, como ha sugerido el amigo Ramón al principio, tras leer este comentario de Alejandro (especialmente por lo acertado e interesante de relacionar movimientos de cámara-sentimientos) se me ha despertado el interés por volver a verla. Felicidades.

  2. Poco que añadir, me ha encantado tu comentario, tal y cómo esperaba. Por cierto ya te he insertado las curiosidades, que nunca está de más saber un poco más sobre una pelicula.

    Un abrazo !!

  3. Como casi siempre encuentro que sus apreciaciones son acertadas, cinematograficamente hablando, pero no esperaba menos de un admirador incondicional de “las amistades”, que por supuesto merecen el honor.
    Una critica a la altura del film.

  4. Gracias por vuestros comentarios. Hoy he visto el nuevo trailer de Cheri, de Hampton-Frears-Pfeiffer, y cuento los días para ver que pueden hacer estos tres grandes veinte años después de las amistades. Ojalá Frears y Pfeiffer ganen su primer Oscar, aunque lo tiene más fácil La Pfeiffer.

    Un saludo a todos.

  5. Puesto que me “insististeis” he leído gustosamente la crítica y ante la invitación de dejar un comentario, “lo cierto es que… no puedo evitarlo”:
    Aún recuerdo no saber nada de esta película y toparme de lleno con un par de escenas transcritas en la mano. Desde entonces he tenido la oportunidad de verla hasta casi aprendérmela de memoria y contrastarla con el original (curiosa y muy interesante novela epistolar de Chorderlos de Laclos). También tuve ocasión de ver “Valmont”, en donde pude apreciar muchos detalles bastante atractivos y singulares. Sin embargo y sin duda, me quedo con esta versión de Frears. Efectivamente, la construcción que de Madamme de Merteuil realiza Close es soberbia. Carga por completo sobre los más insignificantes gestos y detalles todas y cada una de las intencionalidades del personaje, hasta su más básica y tierna justificación con la famosa frase de la autolesión en la palma de la mano. En cuanto a Malkovich, es sencillamente magistral. Ni su “tipo” ni la oportunidad de concentrar una obra tan extensa en la pequeña pantalla le hubieran permitido hacer un Vizconde tan creíble como aquel que se nos presenta en esta película, cargado de un anacronismo y excentricidad que contrastan con la perfecta idiota que encarna Thurman. Tourvel me pareció siempre demasiado afectada, pero es que su personaje literario lo es aún más. El continuo sofoco que parece que persigue a la Pfeiffer durante toda la película en su versión epistolar es una perpetua invocación a la Purísima y a todos los santos del cielo. Soso hasta el tedio es Danceny, que no sabe aprovechar ni uno sólo de los matices que el personaje (que según la novela es el único cuya ortografía no constituye vergüenza), le ofrece. Se echa de menos en esta película un mayor protagonismo de Gercourt, prometido de Cécile (¡es un viejo!) y objeto de la venganza de Merteuil, (sí, se escribe exactamente así).
    Memorable, Álex, la banda sonora. Arranca con una fuerza tremebunda cuando aún no comienza el baile de máscaras, para convertirse después en una danza cortesana que irá repitiéndose a lo largo de la película. Refrendo las escenas que marcas, sin olvidar pequeños detalles como la escena de la escalera que se cierra con un “buenas noches”, la tremenda escena de la llave (en cuya consecución la banda sonora es primordial) o aquella otra donde Merteuil debe mudar de cara entre la madre y la hija.
    Por cierto, que durante algún tiempo, cada vez que mi madre me llamaba al móvil sonaba ese fantástico tema de George Fenton.
    Aunque no estaría yo tan segura de la rotundidad con que afirmas ese error por parte del Vizconde… el error de cálculo fue más bien de la Marquesa. Cuando quieras, te explico por qué lo veo así.

    Un besazo. Gracias por la extraordinaria crítica y por descubrirme una de las historias que, sin duda, ha marcado mi vida.

  6. A mi esta película me la descubrió A.Colera, y me enamoré a la vez de la película y de él. Aún recuerdo aquel año 1998…desde entonces, se convirtió en uno de mis films favoritos, y mi amistad con Ale sigue en pie hoy.

    Precioso recuerdo el que me llevo al leer este artículo. Este finde, sesión de cine “peligrosa”.

    Te quiero mucho Ale!

  7. ¡Me han resucitado la crítica! Muchas gracias por escribir chicas.

    María del Mar, el error del Vizconde es enamorarse, y el de la Marquesa no pensar en la posibilidad de que su amado muera. Su orgullo no le permite pensar que el Vizconde ame a otra que no sea ella. Rios de tinta y horas muertas de discusiones ha causado el hecho de que si la muerte de Valmont fue un error de cálculo, o si se dejó matar por el tontico del piano.

    Mary, ¡que crítica tan bonita! Me has sacado hasta los colores. Me alegra haberte descubierto la peli, y seguir teniendote entre mis amigas eternas.

    Besos para todos.

  8. Tu comentario es excelente. Es impresionante ver dos modelos de mujer claramente diferenciados, la una sumisa y religiosamente casada y la otra maquiavélica y liberal. Ambas tienen un mal final. Pienso que el autor de la obra tenía algo de misógino.

  9. Para mi es una gran película con, sin duda una de las actuaciones mas soberbias que ha visto el cine, Glenn Close como la marquesa de Merteuil, con la que a mi gusto puede ser una de las escenas actorales mas auténticas del cine en el momento en el que se desmaquilla y esa única lagrima corre de enmedio de su ojo, me ha acompañado sin duda en muchos momentos para recordarme precisamente que el buen cine existe,y todas estas actuaciones no serían lo que son sin una excelente dirección y un guión exquisito, sacado de una novela que de hecho es bastante misógina, y que a mi parecer nunca hubiera aspirado a crear una obra de la magnitud que fué su adaptación cinematográfica.
    John Malkovich sin duda se vuelve seductor y me enamoró por completo de un personaje que realmente no tiene nada para ser amado, Michelle Pfeiffer actúa bellamente y cumple con un personaje que podría no haber sido tan plano en la interpretación, es muy interesante observar a Uma Thurman como la cándida Cecile, y bueno Keanu Reeves ni siquiera es digno de mención y queda definitivamente pequeño a lado de tan soberbias actuaciones, aunque ayuda quizá al efecto de la historia, al verse como un pequeño ratón atrapado en medio de una cena de dragones.

  10. Saludos desde Lima Perú…vi esta película en el cine cuando tenia casi dieciocho y la he vuelto a ver un par de veces más en las ultimas décadas… debo decir que quedé impactado con las extraordinarias actuaciones: definitivamente la consiguiré en estos días para verla con mi hijo de 17….gracias Maria del Mar por compartirnos el tema de esta fabulosa obra.

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