La Última Noche (25th Hour), de Spike Lee

twenty_fifth_hourFiel a sí mismo y en homenaje a su amada, y dañada, Nueva York Spike Lee realizó en 2002 una de las películas más honestas y tristes de cuantas abundan en su currículum, donde relataba las últimas horas de libertad de un joven camello.

La historia gira en torno a Monty Brogan, antiguo camello del barrio en que vive que fue trincado por la policía y condenado a pasar siete años en prisión. La noche antes de presentarse en el presidio decide dejar todos los cabos atados cenando con su padre y pasando la noche junto a sus amigos de verdad y su novia.

La película trata sobre querer enmendar los errores a última hora, cuando ya es demasiado tarde y no puedes dar marcha atrás. Monty se siente roto por dentro y arrepentido de no haber frenado cuando tuvo ocasión alejándose del mundo del tráfico de drogas. En este último día de libertad le envolverán los recuerdos y las dudas con respecto a sus amigos, a la vez que el miedo por no saber qué será de su vida a partir del momento en que cruce la puerta de la cárcel.
Como dice Frank, amigo de la infancia, Monty tiene solo tres escapatorias. La vía fácil, coger un arma y volarse la cabeza. Huir y no volver nunca más, viviendo de por vida con cargo de conciencia. Aceptar el castigo e ir a la cárcel, mediante lo cual pagará todos sus errores. Ésta ultima opción se presenta cómo la más acertada y valiente si Monty la acepta, pero conlleva consigo ser un punto y a parte en su vida, pues cuando salga no todo seguirá igual y tendrá que empezar de cero, o un punto y final, si en ella muere a manos de otros presos.

Estamos en el Nueva York post 11S y el envoltorio del film es melancólico. Ya la historia que se nos relata es triste, pero esto se engrandece mediante la atmósfera grisácea que rodea el ambiente. Nueva York es un personaje más, los personajes son una representación de la ciudad, están dañados pero siguen adelante. Monty va a la cárcel con intención de aguantar siete largos años; Frank presume de ser un triunfador de Wall Street cuando se encuentra solo un su espectacular piso; Jake da clases de literatura en el instituto y siente un deseo por una joven alumna; Naturel, la novia de Monty, siente que su vida se va una vez él interne en prisión.
Además de los personajes protagonistas tenemos un elenco de secundarios que remarcan la pluralidad y el tema racial del film. Y es que no hay ningún protagonista puramente americano en toda la cinta. Tenemos irlandeses, puertorriqueños, rusos o musulmanes que demuestran que la ciudad está formada por inmigrantes que la hacen funcionar día a día.
Definitivamente el director realiza con este film su homenaje particular a la Nueva York herida del 11S. Ya en los título de crédito lo deja ver, con los focos que señalan el lugar donde antes se alzaban las torres gemelas, pero a medida que avanza la cinta podemos comprobar más. El padre de Monty regenta en un restaurante en que se honra a los bomberos que murieron. Remarcable es sobre todo la escolafriante conversación que mantienen Frank y Jake sobre el destino de Monty con el solar de lo que antes fue el World Trade Center de fondo.

25th-hour

Siempre caracterizado por haber narrado sus películas a través de personajes negros, en esta ocasión nos encontramos toda una rareza dentro del cine de Spike Lee al estar protagonizada casi íntegramente (a excepción de Rosario Dawson dentro del elenco principal) por blancos, cuyo precedente directo es “Summer of Sam”. El director rueda con firmeza y fuerza el libreto que David Benioff escribió sobre su libro, con una puesta en escena atractiva volcada en los actores. La presentación de Monty tras los créditos me gusta mucho, tras la barandilla del río, entre rejas, dejándonos claro cuál es su destino. Es de citar la repetición que hace el director a la hora de montar los abrazos que se da Monty con todos los personajes con los que se cruza, queriendo mantener el momento y darle importancia, pues para el protagonista es importante sentirse arropado antes de marchar hacia su destino.
Hay dos secuencias que resumen la personalidad de Monty. La primera es la secuencia de apertura cuando salva a Doyle y lo mete en el coche. Monty nos es mostrado en el plano subjetivo del animal, en contrapicado. Para Monty el perro es un superviviente, alguien que ha recibido una paliza y que está apunto de morir pero que se niega a ello, por eso Monty lo acoge y lo cuida hasta el punto de darle una segunda oportunidad. Al igual que Doyle, Monty deberá demostrar si es merecedor de esa segunda oportunidad cuando salga de prisión. La segunda secuencia es el monologo que hace el protagonista frente al espejo y que el director nos describe mediante un primer plano de Edward Norton intercalado con las imágenes de personas y símbolos sobre los que el personaje está maldiciendo. Es una escena dura en que el odio de Monty sale a la luz, intentando convencerse de que no es culpa suya, que la culpa la tiene la sociedad y la gente que le rodea. Jodete, así empieza todo, un jodete dirigido a Monty, que acaba asimilándolo y que es incapaz de borrar tanto del espejo como de su interior.
El tramo final me parece brillante, pues se no muestra por medio de la voz en off del padre de Monty lo que podría ser su vida si éste huye a una región lejana. Es un tramo final agridulce, cuyo final se nos deja abierto. Sabemos qué va a pasar, adónde se dirige el protagonista, pero nos queda la esperanza de que Montgomery Brogan vuelva a reencontrarse con sus amigos y su novia.

La fotografía corrió a cargo de Rodrigo Prieto quien realiza un trabajo muy notorio jugando con la imagen e insertando un efecto semejante al de un reflejo en algunos tramos del film.
La música de Terence Blanchard posee el dramatismo necesario cómo para que las imágenes adquieran más fuerza y sentimiento.
El reparto está sobresaliente. Edward Norton se muestra enérgico a pesar de la tristeza y el dolor que envuelve a su personaje, a la vez que nos transmite toda la culpa que lleva dentro. Barry Pepper es pura energía desatada regalándonos un prodigio de actuación como Frank, el amigo que trabaja en Wal Street. Philip Seymour Hoffman es Jake, el profesor de instituto tímido que se siente atraído por una alumna y cuyas inseguridades salen a relucir nada más aparecer en pantall. Rosario Dawson es Naturel, la novia de Monty, una chica espectacularmente bella que sufre el destino de su novio. Brian Cox es James Brogan, padre de Monty, antiguo bombero retirado que regenta un restaurante. Anna Paquin se incorporó al rodaje por recomendación de Seymour Hoffman para dar vida a Mary, la lolita que trae de cabeza a Jake.

Triste y dura cómo todo buen relato sobre la redención “La última noche” es una historia que, sobre todo, rinde homenaje a una ciudad de la mejor manera posible, a través de su gente.

Lo Mejor: Su historia. La dirección. Los actores.

Lo Peor: No se me ocurre qué poner aquí.

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