wolverine-poster-500x740Con la trilogía “X-Men” finalizada, aunque con final abierto, la FOX no abandonó la posibilidad de seguir explotando el filón mutante por medio de spin-offs basados en los personajes principales. Con esta iniciativa la productora realizaba algo propio de los comics, como es ampliar el Universo mutante fílmico dándonos más información sobre los personajes. Los primeros en anunciarse fueron “Magneto” y, por supuesto, “Lobezno”, siendo éste último el primero en realizarse. El actor Hugh Jackman impulsó aún más la idea participando como productor, al igual que había hecho ya en “X-Men: The Last Stand”, y se enfundó de nuevo las garras de adamantium para protagonizar el film que giraría sobre la figura del personaje al que le debe su popularidad.

La película no ha estado exenta de polémica antes de su estreno. El director Gavin Hood (director de la oscarizada “Tsotsi”) tuvo inconvenientes a la hora del montaje final debido a que no se llegaba a un acuerdo con la productora. Un mes antes circulaba por internet una copia de trabajo con el film integro pero sin finalizar el apartado de FX y sonido, con lo cual la FOX se empezó a poner nerviosa y ha declarar que esa copia estaba incompleta y no era lo que se iba a ver en cines, y es que la productora anda por terreno resbaladizo últimamente al llevar aproximadamente un año sin tener un taquillazo.
El 1 de Mayo de 2009 llega las pantallas de casi todo el mundo la película, comenzando oficialmente la temporada veraniega.

“X-Men Orígenes: Lobezno” no engaña a nadie, y ahí tenemos su principal virtud. El título ya nos dice lo que vamos a ver, el principio del héroe con garras de adamantium siguiendo el estilo de las anteriores películas para que la continuidad no se rompa.
Las películas de “X-Men” siempre se han tomado licencias creativas con respecto a los comics con tal de conseguir un resultado cinematográfico admisible que contente a todos, tanto fans como no iniciados. En “Lobezno” sucede lo mismo, se crea una historia en que se muestra la fidelidad hacia el comic por la cual nos explican cómo el personaje luchó en varias guerras norteamericanas , desde la Guerra de Secesión hasta la de Vietnam, demostrando su longevidad; participó con un grupo especial de mutantes a las ordenes de William Stryker; consiguió su esqueleto de adamantium en el proyecto Arma X y perdió la memoria. Hasta ahí llega. Pero claro, hay que rellenar todo eso con una historia coherente, y parece que no hay nada mejor que introducir una historia de amor. Logan comienza su andadura con el grupo especial, pero tras ver cómo se las gasta Stryker para llegar a sus objetivos decide abandonar e irse a las montañas canadienses, donde vive seis años después con una joven maestra. Localizado por un antiguo compañero el mutante estará a punto de perder lo que más ama, accediendo a participar en lo que Stryker le ha propuesto con tal de vengarse. Y poco más, el tramo final contiene algunos giros que no son muy sorprendentes pero dan algo de vidilla a la trama, aunque no en exceso.

Seamos honestos, cuando vamos al cine a ver una película de esta envergadura, al menos en mi caso, esperamos encontrar un film altamente entretenido y con acción sin freno. “Lobezno” cumple con creces este objetivo. Dentro de los 105 minutos que dura la cinta podemos decir que 80 son secuencias de acción, esencialmente peleas donde nuestro héroe luce sus garras. Si a algo me recordaba el film mientras lo veía era a las películas protagonizadas por Stallone o Schwearzenegger en su edad dorada. De hecho, este film contiene pinceladas que recuerdan a “Rambo” o “Commando” y nos devuelve, en mayor o menor medida, a las películas de acción ochenteras.

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El director Gavin Hood hace lo que le mandan, un film para lucimiento del personaje en donde primen las secuencias de acción. Sin embargo el exceso de acción hiere el conjunto del film. Todas las peleas que acontecen comienza de manera igual, Lobezno va buscando pistas que lo lleven hasta su objetivo y en cada una deberá enfrentarse al personaje que lo ayude. Así la película adquiere una estructura propia de videojuego, en que cada personaje secundario se convierte en un obstáculo para el protagonista antes de pasar a la siguiente fase y donde la falta de emoción hace gala. Ésta emoción bien podría haberse conseguido por medio de alguna escena dramática de envergadura, y tan solo podemos decir que hay una, perro dibujada de manera tan superficial que apenas consigue que nos involucremos. Por suerte el protagonista tiene el suficiente carisma cómo para tener simpatía por él y acompañarlo en esta aventura.

El guión corre a cargo de David Benioff y Skip Woods dejando claro que no se puede hacer una película sobre un personaje de “X-Men” sin mutantes. No son capaces de poner a Lobezno solito contra un grupo de soldados bien entrenados ni brutos de bar (qué gran recuerdo trae la primera escena de “X-Men” en que se nos presenta el personaje), sino contra mutantes. Ya he mencionado que esto se trata de expandir el Universo fílmico de “X-Men” y aquí aprovechan la oportunidad de introducir personajes que en las películas previas no aparecieron. El caso más evidente es Gambito, quien nos muestra sus habilidades con las cartas y su bastón. También tenemos a Mole, Zero, Bolt o Masacre, siendo éste ultimo un personaje que funciona como malo final y cuya apariencia recuerda a cierto personaje del videojuego Mortal Kombat. Además de esto aparecen otros mutantes conocidos, unos funcionan mejor y otros están por capricho. Entre los que mejor funcionan tenemos a Dientes de Sable, al cual se le introduce un parentesco sanguíneo con Lobezno y se convierte en su némesis por naturaleza. Los personajes caprichosos pertenecen al futuro grupo al que Lobezno pertenecerá 18 años después.
Respecto a la continuidad de este film con las películas ya realizadas podemos decir que funciona bastante bien, con algún que otro fallo nada importante. William Stryker tiene importante protagonismo y no se desvía del personaje al que Brian Cox dio vida en “X2”.

En el apartado técnico hay que mencionar las efectos especiales. Hace nueve años de la primera “X-Men” y aún hoy días las garras de Lobezno en aquella parecen realistas. Pues bien, en la presente película las cuchillas de nuestro héroe parecen a medio hacer. Ese momento en que contempla sus recién implantadas garras frente a un espejo y las choca entre sí son de lo peor visto en FX dentro de la Saga. Me extraña que teniendo un presupuesto mayor que el del primer film y una duración similar no hayan podido realizar mejores efectos especiales.

Hugh Jackman es Lobezno, nadie puede discutir eso. En esta ocasión Lobezno es mucho más buenazo que en las otras películas, quizás porque no ha perdido la memoria. Se echa de menos la mala uva del personaje, aunque tranquilicémonos porque Jackman ha confirmado una secuela en donde esperemos esto aparezca y se desarrolle. Liev Schreiber es Dientes de Sable, el personaje más parecido a Lobezno. El actor consigue crear algo más que un villano de opereta y mantiene con Jackman complicidad. Danny Huston es William Stryker, el general que lidera el proyecto Arma X e implanta a Lobezno el adamantium. Lynn Collins es Kayla, el amor de Lobezno y razón por la que el protagonista saca las garras. Taylor Kitsch es Gambito, personaje que por fin tiene rostro en cine. Dominic Monaghan es Bolt. Ryan Reynolds es Wade, especialista en utilizar sus espadas hasta para detener balas.

“X-Men Orígenes: Lobezno” es una película aceptable dentro del Universo “X-Men” que ofrece acción sin freno pero a la que no le habría venido mal un poco más de profundidad en el guión y más dedicación en el acabado de los FX. Por ponerla en el ranking diré que está a la altura de “X-Men: The Last Stand”.

Lo Mejor: Ofrece acción sin parangón.

Lo Peor: Los FX. El repetitivo esquema en las peleas.