Ángeles y Demonios, de Ron Howard

News3_1Cuando está a punto de celebrarse el Conclave para elegirse un nuevo Papa los cuatro preferiti candidatos al cargo son secuestrados. El Vaticano manda llamar al profesor Robert Langdom para resolver el enigma que les conduzca a los cuatro secuestrados e impedir la detonación de una bomba de antimateria.

A pesar de las lapidarias críticas recibidas “El código Da Vinci” se convirtió en un éxito cinematográfico a nivel mundial, era lógico por tanto que sus creadores decidieran adaptar otra novela de Dan Brown, en esta ocasión la primera aventura del personaje de Robert Langdom titulada “Ángeles y Demonios”, claro que no la realizarían como precuela, tal y cómo sucede con los libros, sino como secuela de la anterior película, aunque sin hacer alusión directa a los hechos acontecidos en aquella.

Si algo bueno tiene “Ángeles y Demonios” es que no trata de descubrir ningún misterio milenario ni de vendernos la moto con alguna teoría absurda sobre el origen del Universo, como si lo hacía “El código Da Vinci”. La temática que toca la historia, tanto la literario como la cinematográfica, es el enfrentamiento entre ciencia y religión, razón y Fé, enfrentando a nuestros protagonistas contra la desaparecida hermandad de los Illuminati, los cuales fueron ajusticiados por la Iglesia hace siglos debido a sus ideas científicas. Siempre se ha abierto un debate entre los que están de parte de un lado o de otro (si no que se lo digan a Tom Cruise) pero, como dice Lagdom, es posible entender ambas y aceptarlas, pues no dicen sino lo mismo pero con diferente idioma, lo cual no las hace incompatibles, sino todo lo contrario. Así pues la historia trata de decirnos que la razón y la Fé no tienen por qué ir separadas. A pesar de esto la película hierra en su finalidad de transmitirnos dicho mensaje por la misma razón que la primera película, han sido excesivamente fieles al libro.
De un buen libro se puede hacer o bien una película buena o una mala, pero de un mal libro es raro que hagan una buena película. Ha sucedido, claro que sí, pero no sobre las novelas de Dan Brown. Y es que los libros de este hombre no son puramente thrillers para pasar el rato, sino que hay en ellos una pretensión de demostrar saber más que nadie por medio de teoremas y explicaciones históricas que, ciertamente, no llevan a ningún sitio dentro de la trama. Bien que en “El código…” lo hiciera porque después de todo por medio de los cuadros se intentaba explicar la fantástica teoría que esconde la historia, pero en “Ángeles y Demonios” sobran muchas conversaciones acerca de las esculturas que adornan el Vaticano o el tipo de papel que utilizaban los científicos religiosos para escribir en inglés. Eso se ha mantenido en la película al igual que sucedió en la anterior y hace la historia parezca no avanzar. Además ambas historias están desarrolladas de igual forman, con una estructura calcada. Sucede un crimen (en este caso un secuestro y robo), llaman a Langdom, conoce a los miembros de seguridad del lugar y a una joven atractiva que será su compañera de aventuras y comienza la carrera por descubrir la verdad siguiendo pistas por medio de representaciones artísticas y llegando siempre a los lugares con el tiempo justo. Desde luego a Brown no se le puede tildar de original, más bien de escritor de ciencia-ficción, aquí incluso introduce una bomba de antimateria creada por el CERN que es capaz de hacer más daño que todos los meteoritos de “Armageddon”. Sin embargo, y aunque ambas historias posean una estructura idéntica y dosis fantásticas que ni Iker Jiménez, siempre me ha parecido mejor “Ángeles y Demonios”, ya no solo porque no esconda ningún teorema sino porque era una historia de crímenes en donde, a pesar de los dialogos teóricos, la acción no se detenía.

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El equipo de la primera película repite al completo, a nivel técnico claro, porque interpretativo solo repite Hanks como Langdom. Que la película vuelva a estar dirigida por Ron Howard siempre da algo de miedo, sobre todo cuando la presente tiene mucha más acción que la anterior. Verdaderamente me he sentido sorprendido al ver lo bien que Howard mantenía la historia. Salvo los momentos de conversaciones artísticas e históricas que se desarrollan en la primera parte del film el resto es un no parar por las calles de Roma, las iglesias y los lugares secretos del Vaticano. Por fin el director sabe hacer una película que tenga algo de emoción, no en exceso pero si la suficiente como para que la larga duración pase rápida. A su favor también hay que citar la presentación de los asesinatos, sin cortarse un pelo en mostrar ojos extirpados ni cuerpos mutilados. En contra debemos decir que en los momentos de suspense el director sigue fallando sin conseguir ponernos en tensión, una lástima. Ayuda mucho el hecho de haber rodado en los exteriores de los lugares donde acontece la trama, pues el espectador parece estar dentro de un tour por la ciudad Italiana acompañando a los protagonistas.
Akiva Goldsman escribe el libreto, esta vez con ayuda de David Koepp. Siguen existiendo conversaciones propias de una clase de arte que no llevan a ningún sitio pero por suerte han disminuido con respecto al literario, del cual han cambiado algunas cosas a favor del film, cómo el tan temido final del helicóptero, del que tampoco han realizado una maravilla, que esa escenita se las trae por muy buenos efectos especiales y sonido que tenga.
Hans Zimmer vuelve a acompañar a las imágenes por su vibrante música, en la que ha variado muy poco respecto a la anterior. Los coros siempre se les dan bien al compositor y dan más emoción a la historia.
De nuevo se ha contado con un reparto internacional que hace lo que puede dentro de las posibilidades de la historia. Tom Hanks repite como Robert Langdom mostrando una clara evolución, ya que en la anterior estaba muy contenido y huraño mientras aquí se muestra mucho más simpático y dispuesto a la acción, terreno en el que se desenvuelve mucho mejor. Nunca pasará a la historia de sus mejores interpretaciones, pero si lo hará por el hecho de haberse embolsado 50 millones de dólares. Ewan McGregor es el Camarlengo Patrick McKenna, el hombre de confianza del recién fallecido Papa preocupado por la estabilidad de la Iglesia. McGregor se encuentra muy ajustado en su papel, aunque no está del todo mal cuesta creérselo como un hombre de Dios. Ayelet Zurer es Vittoria Vetra, la científica que se une a Langdom en la búsqueda del dispositivo. La actriz está por estar, más que nada porque su personaje es absurdo y demuestra la poca imaginación de Brown emparejando por obligación a Langdom siempre con mujeres. Vetra es una científica que participó en la creación de la antimateria y que es llamada para que les de información sobre ella. Cuando Lagdom se pone en marcha ella se une porque si, porque así si encuentran el explosivo podrá ayudarlo a desactivarlo para luego resultar que, inexplicablemente, es una chica inteligentísima que sabe de Arte y Religión tanto como el bueno del Profesor. Ciertamente la actriz no tenía mucho con lo que trabajar viendo dicho personaje. Pierfrancesco Favino es el Inspector Olivetti, el hombre que recomendó llamar a Langdom y quien le ayudará en su búsqueda. Stellan Skarsgard es el Comandante Richter, jefe al mando de la Guardia Suiza, protectores del Vaticano. Armin Mueller-Stahl es el Cardenal Strauss, quien defiende las sagradas leyes del Vaticano y su tradición a la hora de elegir un Santo Padre que guíe a la Iglesia.

En resumidas cuentas, una película digna del original literario del que parte, para pasar un rato y de paso, viendo los tiempos de crisis que vivimos, viajar por un módico precio a Roma y visitar sus lugares culturales.

Lo Mejor: El ritmo se mantiene bien.

Lo Peor: La estructura calcada. La historia no tiene mucho interés.

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Un pensamiento en “Ángeles y Demonios, de Ron Howard

  1. fuí a ver la pelicula y he de admitir que me gusto mucho, en cuanto al codigo davinci, decir que la he visto siete vezes, sin cansarme y con la misma emocion que la primera vez, eso si, sin leerme el libro ya que me he llevado demasiadas desilusiones con libros adaptados a la gran pantalla.
    sobre la trama del codigo da vinci, un misterioso asunto relacionado con una de las creencias mas antiguas y popolares de la humanidad me pareze interesante, y relativamente bien relatado.
    que tuviera que ver con las obras de Da Vinci y el supuesto de que una mujer tuviera que haber dirijido la iglesia católica, me gusta, todo y que algunos católicos conservadores no sean capaz de separar la ficción de la realidad y no puedan ver que solo se trata de una pelicula.
    aunque por una parte lo entiendo, ya que en el codigo, tratan a la iglesia ( o al menos al opus day) de mafia y en angeles y demonios, simplemente declaran la inutlidad del vaticano, que es incapaz de protejer a su propio papa.

    en definitiva, opino que ambas son interesantes, parecidas, pero interesantes igualmente.
    sobre las charlas sobre arte y ciencia, no creo que sobren, ni que impidan que la historia avanze, sino que facilitan que haya pausas entre asesinato y asesinato. Y, por otra parte, la pelicula esta rodada en Roma, es decir, resultaba casi imposible no acer ningun comentario sobre sus obras de arte.

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