Ali, de Michael Mann

aliEn 1964 Cassius Clay se proclama campeón del mundo de los pesos pesados al derrotar a Sonny Liston. Una década después, ya conocido como Muhammad Ali, vuelve a combatir por el título contra George Foreman en Zaire.

Hacer la película sobre Muhammad Alí estuvo en el punto de mira del director afroamericano Spike Lee durante muchos años, tanto interés tenía en realizarla que cuando se anunció que Michael Mann iba a encargarse de ello puso el grito en el cielo. Mann se mostró al principio reticente a realizar el film, aunque también había mostrado mucho interés por el proyecto. A finales de los 90 tanto el actor elegido para dar vida a Ali, Will Smith, como el propio personaje sobre el que se iba a realizar el biopic eligieron a Mann para hacer el film que relataría los hechos más importantes de la vida de Muhammad Ali.

La película nos narra la década comprendida entre la victoria que llevó al protagonista a ganar el título de los pesos pesados en 1964 hasta la mítica pelea contra Foreman en Zaire en el año 1974. Una década en la que el personaje vivió una amistad con Malcolm X, quien le introdujo en la religión islámica, tuvo problemas con la justicia debido a su oposición a participar en Vietnam y no ocultaba su afición a las mujeres guapas.
Muhammad Ali fue un hombre que luchó para que su identidad fuera reconocida por todo el mundo. El entrar a formar parte del grupo afroamericano islámico que Malcolm X le descubre, y cuyo precursor es Elijah Muhammad , significa para el boxeador romper con la esclavitud, con el nombre de esclavo que su familia ha llevado y abrazar una religión que pregona la paz y una nueva esperanza para el ciudadano negro. Por desgracia la asociación musulmana demuestra a Ali no ser tan firme como parece, sino que se mueve también por intereses, así se explica que lo acepten dándole su nuevo nombre cuando gana el titulo de los Pesados y que le den la espalda, expulsándolo incluso, cuando es acusado por el Gobierno y condenado a pasar cinco años de cárcel y a pagar una multa de 10000 dólares. A pesar de ello Ali no renuncia a sus creencias ni a su nombre, pues él se ha hecho a sí mismo y nadie le manda, convirtiéndose en el héroe del pueblo.

Con esta película Michael Mann comienza su andadura en el S. XXI poniendo en práctica el uso del cine digital. El director utiliza en este film las cámaras digitales para rodar algunas escenas nocturnas u oscuras y tramos de combates otorgando a la película un aire cuasidocumental que desarrollaría aún más en su posterior “Collateral”, a partir de la cual rodaría siempre en este sistema.
A pesar de comenzar su andadura en digital el director es fiel a sí mismo y realiza una película con fuerza en sus imágenes, en donde la cámara se incrusta en los personajes para describirnos sus sentimientos y en que el uso de la steadycam funciona para darle más empaque de documental. Largos planos acompañados por una música acorde con el tema del que se habla y perfectamente fotografiada, esta vez por Emmanuel Lubezki, dejan claro que estamos ante un film 100 % Michael Mann.
Puesto que estamos ante la historia del mayor boxeador de todos los tiempos ha de haber combates. Al contrario que en otras producción hollywoodienses sobre el mundo del boxeo aquí apenas hay una emoción triunfal sino una muestra de los hechos tal cual. Si es cierto que en ocasiones concretas se introduce una cámara lenta o la música hace aparición, pero sin llegar a la exaltación. Mann estudió cada combate que iba a aparecer en la película para plasmarlo en la pantalla de forma calcada. El realizador coloca los objetivos en diferente puntos de vista mientras se desarrolla el combate (dentro del ring, en plano subjetivo de un boxeador, mostrándonos al público) consiguiendo que el interés no decaiga.

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A pesar de poseer fortaleza en sus imágenes “Ali” adolece de un montaje que no aguanta todo lo que se nos cuenta de manera equilibrada. Los dos primeros actos (el triunfo del boxeador llegando a alzarse con el título y siendo aceptado dentro de la comunidad islámica; su enfrentamiento con el Gobierno de Estados Unidos y su retirada de licencia) se sustentan bien, hay interés en saber cómo el personaje se enfrentó a estos problemas. Ahora bien, no se puede decir lo mismo del tercer acto, que nos describe la preparación y el posterior combate en Zaire. Parece que toda la película ha sido hecha para realizar este momento, que ocupa la extensa media hora final. Quizás su error sea el detenerse en un solo hecho en esta ocasión (el combate contra Foreman) mientras que en los otros dos tramos había muchos mas temas. Tampoco ayuda la forma de concluir el film, congelando la imagen con el campeón sobre el ring demostrando ser el mejor y apareciendo las típicas letras que nos resuman qué fue de su vida después, como si de un telefilm se tratara. Por este motivo el film entra a formar parte de las películas buenas, pero no brillantes, de la carrera del director.

El libreto del film fue escrito por Stephen J. Rivele, Christopher Wilkinson, Eric Roth y el propio Mann, consiguiendo introducir en él todos los hechos relevantes en la década que envuelve al film. Los diálogos son buenos y tratan de ser respetuosos con los personajes que escenifican.
El director de fotografía Emmanuel Lubezki otorga una extensa galería de colores, cambiando tonos según el lugar donde se desarrolle la acción, además las composiciones de los planos, utilizando de diferente forma la profundidad de campo, son muy llamativas.
El reparto está perfecto en su conjunto, Mann es un excelente director de actores que se preocupa en que el más mínimo personaje demuestre tener importancia dentro de la trama. Will Smith destaca sobre el resto no solo por dar vida al personaje protagonista Muhammad Ali, sino porque se trata de su primera gran interpretación dramática, quizás la mejor de su carrera a día de hoy. El actor adquirió la masa muscular que tuvo el boxeador en la época que se describe y aprendió a boxear de la misma forma que él, transformándose completamente. Otra transformación la tenemos en Jon Voight, al cual es difícil reconocer tras el maquillaje que lleva para dar vida a Howard Cosell, el entrevistador televisivo que hace buenas migas con el campeón a pesar de protagonizar diversos enfrentamiento públicos para complacer a la audiencia. Jamie Foxx se estrena con Michael Mann dando vida a Bundini, el guía de Ali en el ring, un personaje que sufre la caída del boxeador convirtiéndose en un alcohólico. Jada Pinkett Smith coincide con su esposo dando vida a Sonji, primera mujer de Ali que se convierte al Islam por él. Mario Van Peebles da vida a Malcolm X. Ron Silver es Angelo, el entrenador del campeón. Jeffery Wright es Howard Bringham, fotógrafo siempre acompañando al protagonista. Nona Gaye es Belinda, segunda esposa del boxeador y Michael Michele da vida a la tercera chica que rompe el corazón del protagonista en la cinta, Veronica.

La película consiguió dos nominaciones a los Oscars correspondientes a Actor (Will Smith) y Secundario (Jon Voight).

Brillante en su forma y con buenas interpretaciones “Ali” se presenta como una cinta interesante que nos describe a uno de los personajes más influyentes del Siglo XX. Lástima que su excesiva duración le pase factura.

Lo Mejor: El estilo de Michael Mann. Los actores.

Lo Peor: Su tercer acto pesa mucho.

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