Chinatown, de Roman Polanski

CHINATNRobert Evans había alcanzado ya un prestigio en Paramount gracias a los éxitos de “Love Story” y “El Padrino” cuando se enteró de un proyecto que tenían entre mano el guionista Robert Towne con el actor Jack Nicholson. Ambos se conocían de la época en que trabajaron para la factoría de Roger Corman y planearon trabajar en un proyecto común que Towne escribiría pensando en el actor para el papel principal. Evans leyó el guión, comprobando el potencial que tenía, y se puso a buscar al director apropiado para llevarlo a cabo. El fatídico episodio de Sharon Tate seguía torturando a Roman Polanski, quien recibió la oferta de Evans para dirigir la película. Polanski aceptó en lo que fue su regreso al cine de Hollywood desde “La Semilla del Diablo”. En un principio la actriz escogida para dar vida a la femme fatale de la historia fue Ali McGraw, por aquel entonces pareja de Evans, pero su romance, y posterior huida, con Steve McQueen hizo que su nombre desapareciera de casting sustituyéndola por Faye Dunaway, que animó el rodaje con continuas broncas con el director, quien a su vez se encontraba en continuo enfrentamiento con Towne por cambiar el final de la historia. La peleas no cesaban, incluso Jack Nicholson explotó un día porque Polanski le rompió el televisor donde estaba viendo un partido de Los Ángeles Lakers. Finalmente, a pesar de los problemas, “Chinatown” consiguió realizarse convirtiéndose en uno de los títulos de referencia del Cine Negro.

1937. Los Ángeles. El detective privado Jake Gittes recibe una oferta por parte de una mujer mediante la cual debe vigilar a su marido y descubrir si le está siendo infiel. Gittes coge al hombre con las manos en la masa y publica la foto en el periódico. Sus problemas acaban de empezar. En su oficina se presenta una mujer que dice ser la esposa del hombre que ha seguido y publicado su foto. Posteriormente, cuando va a pedir disculpas al hombre, y a indagar sobre por qué le pidieron que tomara esas fotos, descubre que ha sido asesinado. Gittes se propone esclarecer este misterio por todos los medios.

Heredera de las grandes obras de serie negra escritas por Dashiel Hammet y con claras reminiscencias a films como “El Sueño Eterno” el film dirigido por Polanski se erige como una pieza clave dentro del cine detectivesco que nos narra el origen de la ciudad de Los Ángeles antes de convertirse en la gran urbe que llegaría a ser. La extorsión, la corrupción y la red de mentiras que hicieron de ella una de las grandes ciudades del mundo se muestran en el film de manera sutil, con leves gotas que son suficientes para hacernos una idea de cuánto ser sin escrúpulos se benefició de las posibilidades que el valle ofrecía. El film nos describe el robo de las reservas de agua de la ciudad para ser utilizadas en los campos del valle y así éste ser integrado dentro del distrito de Los Ángeles. Además de eso se muestra lo barato que resultaba comprar tierras, de manera bastante ilícita, para luego venderlas a precio desorbitado gracias a los grandes metros de terreno y a las grandes reservas de agua que tendrían.
Además de mostrarnos cómo se erigió la ciudad la película esconde un misterio turbio digno del genero que se resolverá por medio de la investigación detectivesca que hace avanzar la cinta. El protagonista, el detective Jake Gittes, está especializado en matrimonios. Aunque muestra una moral dudosa y posee un alto grado de cinismo se desenvuelve en su trabajo mejor que ningún policía. Cuando descubra que ha sido contratado para dañar a una persona se introducirá en una tela de araña de la cual no puede salir nada bueno, recordándole así sus días como policía en el barrio chino que da título al film.

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La verdad es que hasta Robert Evans se sorprendió cuando descubrió que el título de la cinta que hacía alusión al barrio chino no aparecía por ningún lado del guión salvo cuando Gittes recuerda sus días de policía. Towne se defendió diciendo que “Chinatown” hacía alusión al estado emocional en que se encontraba Gittes, algo que tampoco le quedaba muy claro a Evans por otra parte. Polanski decidió introducir el barrio chino en la historia utilizándolo como escenario para el desenlace, algo que ayudaba a acrecentar el final pesimista buscado por el director.
“Si divisas el barrio chino, será mejor que des la vuelta y corras a otro lado”. Para Gittes “Chinatown” es sinónimo de mala suerte, un lugar del que nada bueno puede salir. Años atrás un suceso en esa zona marcó su vida e impulsó su marcha del cuerpo de policía, ahora los fantasmas del pasado vuelven en forma de mujer, advirtiéndole que se aleje de ella haciendo caso omiso. En lugar de dejar pasar el suceso del hombre que vigiló Gittes sigue investigando y metiendo sus narices donde no debe hasta dar con un secreto terrorífico que desencadenará fatídicas consecuencias.

Roman Polanski tiene grandes joyas en su irregular filmografía. Sin duda alguna “Chinatown” es la más perfecta de todas ellas, un homenaje con alma propia al cine negro realizado a la perfección. Se siguen todas las reglas del juego: la mujer fatal, el detective fanfarrón pero con código de honor, los policías charlatanes que no ven más allá de su zapato y el descubrir que no todo es lo que parece. Con todo ello Polanski realiza un film que posee su sello inconfundible, un retrato crudo con dosis de enfermedad en el misterio que se investiga y que nos pone los pelos de punta. El director juega perfectamente con la planificación atreviéndose a introducir grandes travellings y movimientos de cámara que nos introducen mucho más en la acción y nos hacen ser participes de la historia. Esto último se consigue además por lo bien trazado que está el guión de Towne, mostrándonos todo siempre desde el punto de vista de Gittes , con lo cual vamos descubriendo todo a la vez que él.
Entre las secuencias más memorables destacaré tres. En primer lugar la célebre escena en que el personaje interpretado por el propio director le raja la nariz a Gittes. El mostrar cómo el cuchillo atraviesa la nariz del protagonista y lo deja manando sangre de forma realista se ha convertido en una seña de identidad del film. En segundo lugar tenemos la impactante secuencia en que Gittes interroga a Evelyn hasta llegar a las bofetadas a medida que ella descubre quién es la chica con quien fue fotografiado su marido. Una escena brutal en que se desvela el turbio secreto que esconde el personaje femenino. Por último tenemos el final en el barrio chino, cuando convergen todos los protagonistas y se desencadena el fatídico destino. La escena está rodada con travelling, siguiendo todos los acontecimientos de cerca y otorgándoles mayor realismo.

Considerado como el mejor guión de la historia el libreto de Robert Towne para “Chinatown” posee una estructura perfecta en donde poco a poco se nos van otorgando datos acerca de la investigación que se trata y donde los personajes están perfilados a la perfección. La historia posee frases memorables y utiliza a todo personaje de la trama por insignificante que parezca, observemos si no al primer cliente de Gittes, a quien creemos que no vamos a ver más para reaparecer al final y ayudar al detective. El mayor cambio que introdujo Polanski en el guión de Town fue al final, pues el guionista quería un final feliz y el director no estaba para nada de acuerdo inclinándose por un fatídico desenlace más propio de su estilo. Además se decidió prescindir de una voz en off característica del género para crear una película distinta a cuantas se hubieran realizado.

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La fotografía corrió a cargo de John A. Alonzo tras el despido del primer director de fotografía que se contrató, Stanley Cortez, debido a las diferencias con Polanski. El director y Alonzo llegaron a la conclusión de que se debía homenajear al género mediante una iluminación de color lo bastante realista que recordara a las viejas películas de blanco y negro. El resultado se consiguió considerablemente.
La Banda Sonora corrió a cargo de Jerry Goldsmith, quién tuvo poco tiempo para componerla. El compositor creó un bello tema principal que sirve como leit motiv a lo largo de la cinta.
La dirección artística está altamente cuidada para mostrarnos la ciudad de Los Ángeles a finales de los 30. Se decidió rodar en zonas donde el paso del tiempo no había hecho mella y se palpara el aroma de los viejos tiempos.

El reparto está formado por un elenco que demuestra sus excelentes dotes interpretativas. A pesar de contar con una serie de buenos papeles a sus espaldas fue con J. J. Gittes con quien Jack Nicholson alcanzó en Hollywood el lugar que merecía. El actor ofreció una impecable interpretación como detective cínico que se desenvuelve en asuntos de cuernos. Su imagen con la nariz vendada es Historia del Cine. Faye Dunaway recuperó su estatus de dama del cine negro tras “Bonnie and Clyde” dando vida a la femme fatala de la historia, Evelyn Cross, una mujer que esconde mucho más de lo que aparenta y que introduce a Gittes en la trama de corrupción y engaños. Burt Young es Curly, uno de los clientes de Gittes que le hará un favor cuando llegue el momento. Diane Ladd es Ida Sessions, la misteriosa mujer que contrata a Gittes al principio de la historia. Roman Polanski se reservó el papel de matón con cuchillo que aparece siempre ataviado con traje blanco. Para poner la guinda se consiguió que uno de los padres del cine negro accediera a participar dando vida al ambicioso Noah Cross. El gran John Huston brindó una impecable interpretación como magnate compartiendo escena con su futuro yerno Nicholson.

La película alcanzó un notable éxito y otorgo a Evans la fama de productor con vista de lince. Entre Polanski y Nicholson se creó una gran amistad a base de juergas salvajes, entre las cuelas se encuentran aquella en la que el director mantuvo relaciones sexuales con una menor y tuvo que abandonar el País.
La cinta recibió once candidaturas a los Oscar partiendo como favorita, sobre todo tras el triunfo en los Globos de Oro. Sin embargo tan solo se llevó el guión original para Towne pues coincidió ese mismo año con “El Padrino. Parte II” también de Paramount. Ciertamente 1974 fue un gran año para las cintas de serie negra, a las dos mencionadas hay que citar también la magistral “La Conversación” de Coppola, quien vivió uno de sus años más dulces.

“Chinatown” es un titulo indispensable dentro del genero de detectives, que juega con todas las reglas que lo establecen. Turbia e impactante es el mayor logro cinematográfico de Roman Polanski. Una excelente película.

Lo Mejor: Prácticamente todo.

Lo Peor: Coincidir el mismo año con la Mejor Película de la Historia.

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