Enemigos Públicos (Public Enemies), de Michael Mann

poster-enemigos-publicosDe un tiempo a esta parte siempre que se ha realizado una película policíaca ambientada a principios del S. XX se ha hecho siguiendo las pautas del género, con cierto aire nostálgico y resultados en su mayoría excelentes que tenían el sello de su director como “Los Intocables”, “Muerte entre las Flores” o la más reciente “Camino a la Perdición”. Cuado Michael Mann anunció que su siguiente proyecto sería una aproximación a la figura de John Dillinger, a quien el mundo del cine le ha rendido tributo en varios films como “Dillinger” de John Milius, muchos de sus admiradores nos alegramos en exceso. Cada noticia nueva del proyecto hacia que las ansias de ver el film aumentaran. En un principio la idea era que el protagonistas estuviera interpretado por Leonardo DiCaprio pero por problemas de agenda no pudo ser y el director se puso en contacto con Johnny Depp, quien aceptó. Para dar vida a Melvin Purvis se escogió a Christian Bale, anunciando así un duelo interpretativo entre ambos que rememorara una de las obras cumbre del director, “Heat”. La sorpresa que puso el grito en el cielo por parte de mucha gente fue la decisión del director de rodar la cinta en Digital con cámaras de Alta Definición como lleva haciendo desde “Collateral”. El resultado es una cinta visualmente impactante que renueva el cine de criminales ambientado en la Gran Depresión.

1933. Es el cuarto año de la Gran Depresión. Para John Dillinger, Alvin Karpis y Baby Face Nelson es la mejor época para robar bancos.

La Gran Depresión impulsó a muchos hombres a delinquir convirtiéndose en ladrones, y más concretamente en ladrones de bancos. El máximo exponente de este grupo fue John Dillinger, quien creó un estilo inimitable a la hora de asaltar un banco. Dillinger se mostraba siempre como un caballero a la hora de ejercer su papel de atracador, nunca permitió a sus hombres decir tacos para no importunar a las damas, a la vez que nunca robaba dinero a la gente presente en sus atracos, solo se llevaba el dinero que el banco tenía guardado, ganándose así la simpatía del pueblo llano, quien veía a Dillinger más como un héroe que como un villano.
Su figura impulsó la creación del FBI por parte de J. Edgar Hoover, quien se aprovechó de los delitos de Dilllinger para crear una policía interestatal y así impedir que los atracadores huyeran cambiando de Estado. El hombre designado para cazar a Dillinger fue Melvin Purvis.
Dillinger fue también una espina para el crimen organizado de Chicago. Sus continuos robos no hacían sino crispar aún más a los señores del Sindicato del Crimen que veían en él un estorbo y un problema a erradicar.

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Al contrario de lo que pudiera parecer la cinta dirigida por Michael Mann no es un biopic sobre la vida de John Dillinger, sino un retrato de los últimos catorce meses de su vida. No importa el origen del protagonista, y eso es todo un acierto pues el personaje siempre se nos muestra como un hombre seguro de sí mismo que no mira nunca al pasado, sino todo lo contrario, solo mira al futuro, pero no a un futuro lejano, sino inmediato, en donde los planes a largo plazo no existen, tan solo existe vivir el momento intensamente y poder conseguir todo lo posible. Así la cinta nos muestra a un personaje fascinante, que no temía a nada ni a nadie y que vivió cada segundo de vida como si fuera el último.

En la película podemos observar, sin profundizar mucho, la formación del FBI y los esfuerzos de Purvis y su equipo para conseguir atrapar al delincuente, pero nada de eso tiene tanta importancia como la historia de amor entre Dillinger y Billie Frechette. Lo que aparentemente es una historia romántica más se convierte en el núcleo de la cinta. La idea del protagonista de vivir al máximo sin mirar atrás cambia una vez conoce a Billie, la cual se convertirá en el gran amor de su vida y le hará plantearse dejar Estados Unidos para marcharse y comenzar una nueva vida. Aún cuando las cosas se pongan feas y la presencia del FBI sea más insistente, los dos amantes intentarán verse y mantener el contacto.

Aunque sea la figura de John Dillinger la que protagoniza el film no se olvidan de mostrarnos a otros delincuentes famosos de la época. Red Hamilton, Homer Van Meter, Pete Pierpont, Alvin Karpis o Baby Face Nelson poseen, en mayor o menor medida, cierta importancia en la trama, aunque la participación de alguno de ellos sea meramente anecdótica. Uno de los errores de la cinta lo encontramos en el criminal Pretty Boy Floyd, con el cual se nos introduce a Melvin Purvis, mostrándonos como el agente lo mata. Eso es un error cronológico, pues Floyd murió después que Dillinger.

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Mi admiración por el cine de Michael Mann ha quedado patente en cada película suya que he comentado. La llegada de su nueva propuesta la esperaba ansiosamente para descubrir qué había hecho el director después de su leve traspiés con “Miami Vice”, y la verdad es que no salí para nada decepcionado después de ver su acercamiento a la figura de John Dillinger.
El veterano director sigue demostrando un estilo propio con encuadres memorables y secuencias de acción impactantes que vuelven a dejar claro lo gran artesano que es. La cinta comienza sin aspavientos, directa al grano, en quince minutos contemplamos una fuga, una cacería y un atraco, todo perfectamente hilado y desarrollado. En especial me dejó pasmado el principio de la cinta, con la huida de la prisión de Indiana. En él vemos una secuencia de acción perfectamente planificada que se toma su tiempo, y que posee uno de los grandes planos del film, como es aquel en que Dillinger sostiene a Walter Dietrich siendo arrastrado por el vehículo de huida. Posteriormente escuchamos el tema musical “Ten million slaves” acompañando la escena en que Purvis mata a Floyd y de ahí pasamos al atraco al banco en que Dillinger demuestra su manejo de la situación y su estilo. Puede que a continuación la cinta baje un poco el ritmo, pero no se pone para nada aburrida. Las escenas entre Billie y Johnny son magnificas y están planificadas al estilo clásico. Los dos personajes protagonizarán una de las mejores secuencias de la cinta, como es la captura de Billie frente a los ojos de John, quien impotente ve como se llevan apresada a su amor. Un gran momento.

Siempre he defendido la forma que tiene Mann de dibujar psicológicamente a los personajes. Sin utilizar líneas de dialogo, simplemente mostrándolos en alguna situación o mediante alguna mirada. En esta ocasión el perfil psicológico de Dillinger queda establecido cuando se nos muestra contemplando el horizonte al principio, como una persona que no mira atrás sino solo hacia delante. De la misma manera Melvin Purvis se nos presenta como un cazador que no se detiene hasta haber capturado a su presa.

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Como no podía ser de otra forma las secuencias de acción son uno de los puntos álgidos de la cinta. Además de las secuencias en que se nos muestran los atracos encontramos el gran momento de acción en el asedio a la cabaña de Little Bohemia y la posterior persecución. Es de noche, los hombres de un Dillinger herido disfrutan de su éxito sin saber que fuera el agente Purvis espera con sus hombres. Un vehículo se marcha de la posada. Purvis ordena detenerlo con disparos. Comienza el tiroteo. A pesar de desatarse una verdadera refriega de tiros, que vuelven a sonar de forma tan contundente como en “Heat”, el espectador contempla como van desarrollándose los acontecimientos sin perder detalle alguno. La persecución en los coches no desciende el nivel, sino que le pone la guinda, con Purvis disparando sin parar hasta que consigue volcar el vehículo de los atracadores. Para finalizar la secuencia nada mejor que ver como uno de los perseguidos muere de manera antológica, sin dejar de disparar hasta dejar vacío el cargador y caer muerto. Es una secuencia memorable, de esas que se te graban en la retina y te dejan clavado.
El final de la cinta merece también mención. Es un final fatalista y premonitorio en que nuestro protagonista acepta su destino contemplando la película “Manhattan Melodrama” protagonizada por Clark Gable. Gable es en pantalla lo que Dillinger en la vida real, y el momento en que Gable se despide para ser ajusticiado funciona como interruptor para que Dillinger acepte su final. La mirada que le echa al policía que le apunta a la salida del cine muestra el alma de un hombre que sabe lo que va a pasar. La escena final deja claro lo importante que es la historia de amor, con Billie como protagonista.

El guión está escrito por el propio Mann junto con Ann Biderman y Ronan Bennet. El punto de partida es el libro de Bryan Burrough, del cual cogen algunos detalles para crear la historia. El guión posee buenos diálogos, algunos de ellos memorables, aunque por otra parte parece faltarle algo que logre alzar la película como una Obra Maestra. Posiblemente sea la poca importancia que tienen personajes como Frank Nitti o Phil D´Andrea así como lo desdibujada que queda la creación del FBI. Aún así el libreto de la cinta es superior a la media de lo que nos ofrece el cine americano permitiéndose el lujo de introducir detalles cómicos, en su mayoría acertados. Sin duda alguna lo peor de la cinta fue ese gag propio de comedia barata en que Dillinger se encuentra en un cine rodeado de gente y su foto aparece en pantalla invitando a los espectadores a mirar a izquierda y derecha. Reconozco que me reí, pero no casa con la seriedad de la propuesta.

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El aspecto visual de la cinta es impecable. El rodar en digital otorga a la película un aire documental que ayuda a que la cinta posea más veracidad en sus imágenes y a introducirnos aún más en la acción. El Chicago de los 30 luce con todo lujo de detalles y la excelente fotografía de Dante Spinotti es otro punto a favor.
La banda sonora de Elliot Goldenthal es una hermosa composición que se ayuda de temas musicales propios de la época que casan perfectamente con las imágenes. Es también propio del cine de Mann que la música ayuda a narrar la historia y a describir situaciones.

Johnny Depp es John Dillinger por medio de una interpretación sumamente contenida, alejada de lo que el actor nos tiene acostumbrados. Incluso cuando parece que va a soltar alguna risa forzada se contiene y se queda en una leve sonrisa. Depp demuestra tesón y carisma para salir mas que airoso y llevar sobre sus hombros la película. Marion Cotillard realiza una gran interpretación como Billie Frechette, el amor de Dillinger. La actriz francesa posee momentos impresionantes en que su mirada hablar por sí sola, además protagoniza dos secuencias altamente dramáticas difíciles de olvidar. Christian Bale da vida a Melvin Purvis mediante su rostro hierático y su presencia firme. No entiendo por qué las criticas tan negativas hacia Bale y su interpretación en esta cinta, hace lo que el personaje requiere y demuestra que Purvis no siempre está de acuerdo con los métodos que se emplean para llevar a cabo las investigaciones. Entre la extensa lista de secundarios, que van desde tener una importancia mediana al simple cameo, encontramos a Billy Crudup, John Ortiz, David Wenham, Stephen Dorff, Jasón Clarke, Giovanni Ribisi, Emilie de Ravin, Leelee Sobieski o Branka Katic.

Con esta cinta Mann eleva el listón del cine actual ofreciéndonos una apuesta arriesgada que rompe con los cánones formales que siempre han gobernado en este tipo de producciones. Junto con “Up” es lo mejor que llevamos en el año procedente de USA. Por cierto, entre los productores ejecutivos, aunque no acreditado, encontramos a Robert de Niro.

“Enemigos Públicos” es una notable película que posee todos los ingredientes propios de Michael Mann. Acción, drama, romanticismo y un final, en mi opinión, idóneo. Le falta poco para llegar a ser una Obra Maestra.

Lo Mejor: La, arriesgada y atrevida, puesta en escena de Mann. Los actores. El sonido de los disparos.

Lo Peor: El gag cómico en el cine.

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5 pensamientos en “Enemigos Públicos (Public Enemies), de Michael Mann

  1. Una buena película de Mann y van ya unas cuántas…quizás el problema sea la poca conexión emocional con los personajes excepto de de Cotillard que con una expresividad magnífica se hace la dueña de la función en todas sus escenas.
    Como siempre Mann destaca como un artesano que realiza grandes escenas de acción y como un artesano que mima cada uno de sus planos, hasta convertirlos en auténticos cuadros

  2. Es raro que Mann decepcione, y aqui no lo ha hecho por mucho que diga la gente. Ya me gustaría ver a mi más a menudo en cine el nivel que ofrece este hombre.

    Saludos.

  3. “Enemigos públicos” es una notable película de Michael Mann, aunque no llegue al nivel de las magistrales “Heat” o “Collateral”.

    Sin extenderme, lo que más me gustó de la cinta es la sensación de realismo, mediante una impecable reconstrucción de la época y por la puesta en escena de Mann, que utilizando la fotografía en formato digital y la cámara en mano logra escenas de acción antológicas (la del tiroteo en el bosque es memorable).

    Saludos.

  4. Me alegro que te guste la cinta de Mann, Jesús. Hace poco la revisioné en Blu-Ray y me sorprende que no consideren al director como candidato a premios. Si ya con “Heat” lo ningunearon no me extraña.
    La secuencia del tiroteo es impresionante se mire por donde se mire.

    Saludos.

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