Green Zone, de Paul Greengrass

El subteniente Roy Miller se encuentra en Iraq, en plena ocupación por parte de las tropas estadounidenses a principios de 2003, intentando localizar con su equipo las Armas de Destrucción Masiva. Cada nuevo fracaso en su búsqueda hace que crezca su desconfianza con respecto a las órdenes que le llegan. En una redada llevada a cabo por su pelotón se encontrarán con el primer General de Sadam Huseim, una pieza primordial en su lista de búsqueda y captura.

Tres años después de la última entrega de Jason Bourne regresan el equipo formado por Paul Greengrass y Matt Damon, y eso para los amantes del cine de acción es una gran noticia, pero no hay que dejarse llevar por las marquesinas que la publicitan. No estamos ante otra aventura del espía amnésico, sino ante un thriller político ambientado en el momento de la ocupación yanqui en Iraq.
Basándose en el libro “Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq’s Green Zone” de Rajiv Chandrasekaran, Greengrass, y el guionista Brian Helgeland, elaboran una cinta que critica las decisiones de invadir Oriente Próximo por parte de los Estados Unidos. Desde que se inició el conflicto han sido bastantes las películas que han tratado el tema, así que es posible que pensemos en “Green Zone” como otra más. Nada más lejos de la realidad. A pesar de su discurso critico, y antibelicista, sobre el conflicto la película es una historia adrenalínica desarrollada en 24 horas durante las cuales nuestro protagonista, Roy Miller, deberá encontrar al General Al Rawi enfrentándose a miembros de su propio País.

Hay dos films bélicos que ya están empezando a ser comparados con “Green Zone”. Por un lado la recién ganadora de los Oscars, “The Hurt Locker”, y por otro “Black Hawk Derribado”. Con la cinta de Bigelow no encuentro más similitudes que el hecho de desarrollarse en Iraq y que el director de fotografía es el mismo. Bigelow se conforma con mostrar la forma de trabajar de un artificiero, un soldado que vive por y para la Guerra sin cuestionarse órdenes, mientras el Roy Miller de “Green Zone” siempre pone en tela de juicio los objetivos que llegan a su manos en su búsqueda de Armas de Destrucción Masiva. Con respecto a la película de Ridley Scott tenemos el tiempo en que transcurre, un día, y a soldados americanos como protagonistas enfrascados en una batalla sin fin. El problema de la cinta de Scott es que llega un punto en que aburre tanta acción militar, por muy brutal y bien mostrada que esté, y se hecha de menos más sustancia argumental, algo que la nueva de Greengrass posee de sobra.

“Green Zone” la podemos dividir en dos partes. La primera de ellas nos presenta los acontecimientos que están teniendo lugar en Bagdad, con la ocupación americana y el intento de reorganizar el País por un lado y la búsqueda de las famosas Armas por parte de Miller. En este bloque nos dejan bien claro de qué lado está cada personaje, el alto funcionario del Gobierno, Pounstone, que mueve los hilos en busca de su soñado, y controlado, Iraq, el agente de la CIA Martín Brown que está en contra de las opiniones de Poundstone y que sabe que hay mucho más allá de lo que dice, y por último el Subteniente Miller y sus hombres, cansados de tanta búsqueda con resultados nulos. La segunda parte comienza una vez localizado el General Al Rawi. A partir de aquí la película se transforma en una misión al más puro estilo “24” en que Miller trabajara a las órdenes de Brown recorriendo las calles de Bagdad para localizar a Al Rawi antes de que lo hagan los hombres de Poundstone.

El director británico sigue fiel a su estilo nervioso y cámara al hombro para narra la cinta. Los primeros minutos aparentan una cinta documental que nos describe el trabajo de campo de los soldados para después, ya introducidos en la trama, pasar a un cinta de acción sin freno en que la cámara no se quedará quieta un solo momento. Las conversaciones entre los personajes poseen agilidad y ritmo gracias a ello, y las escenas de acción propiamente dichas resultan mucho más realistas, rememorando los buenos momentos de Bourne. Es en la segunda parte donde Greengrass ofrece un gran espectáculo sin freno, con Miller por un lado y los miembros de las fuerzas especiales por otro en búsqueda del General. Tiroteos, explosiones y persecuciones en donde los personajes se quedarán sin aliento, y donde no hace falta meter ninguna frase absurda de las que inundan ese tipo de situaciones, se darán de la mano en los minutos finales. Tal vez al director se le haya ido la mano con los movimientos de cámara, algunos de ellos bruscos e imperceptibles, pero hemos de reconocer que nos sumerge de cabeza en lo que cuenta.
La Zona Verde del título es el fortín en donde establecieron el centro de operaciones los estadounidenses. Se trata del Palacio Republicano de Bagdad, y en el film se nos muestra perfectamente el contraste entre lo que se estaba viviendo dentro de ella y lo que sucedía en realidad en las calles. Dentro de la Zona Verde encontramos a los burócratas viviendo placidamente, incluso disfrutando de la piscina, mientras en el exterior, en las calles de la ciudad, se extiende la anarquía y las familias sufren pasando hambre y sed. Greengrass no desaprovecha la oportunidad de mostrar diferentes ambientes, separados tan solo por una línea de soldados y vallas.
Me parece muy acertada la forma que tiene el director de iniciar la cinta, justo la noche de los ataques a la ciudad y con la imagen que vimos por televisión de las bombas estallando de noche sobre la ciudad. Muy impactante.

El guión corre por cuenta de Brian Helgeland, a quien hay que temerle algunas veces. Afortunadamente aquí vuelve a estar a la altura de sus mejores trabajos elaborando unos personajes realistas, aunque dentro del arquetipo. El discurso antibelicista viene por parte de Miller, representación de varios miembros del ejercito que seguramente estuvieron en contra de esta guerra sin sentido y que quisieron contar la verdad, pero que no podían hacer otra cosa que cumplir ordenes en el campo de batalla. Además introduce en la trama a un personaje iraquí de gran importancia como es Freddy, el hombre que informa a Miller sobre la situación de Al Rawi. Freddy representa al pueblo de Iraq, dejando claro que la situación que vive su Nación debe resolverse entre ellos y que no necesitan a nadie de otro País para organizarlos.
El montaje es frenético consiguiendo un ritmo perfecto que hace que la película pase como un rayo y la Banda Sonora de John Powell aporta más emoción e intensidad a la narración.

Matt Damon da vida a Roy Miller demostrando de nuevo su competencia. No podemos catalogar a Damon como un actor excelente pero si hemos de decir que transmite veracidad y se esfuerza en todo o que hace. Aquí da vida a un personaje noble que intenta encontrar la verdad a toda costa, aunque ello signifique ir contra las normas. Greg Kinnear se quita su estampa de actor de comedias para dar vida al alto cargo del gobierno estadounidense que pretende reorganizar Iraq. El actor saca su faceta maquiavélica y convence. Brendan Gleeson siempre cae bien, haga o que haga, y aquí se encarga de dar vida al agente de la CIA Martin Brown de manera convincente. Amy Ryan se encarga de dar vida a la periodista Lawrie Dayne, representación de la prensa dentro de la historia. Khalid Abdala repite con Greegrass tras “United 93” dando vida a Freddy, el hombre que ayuda a Miller como interprete. Yigal Naor es el general Al Rawi, objetivo de los americanos. Jason Isaacs vuelve a ponerse el uniforme como el jefe al mando de las fuerzas especiales que entorpecen el camino a Miller.

Promocionada como una nueva cinta explosiva del equipo Greengrass-Damon, “Green Zone” es un vibrante thriller político que posee un discurso crítico y grandes dosis de acción.

Lo Mejor: Es una película de acción con cerebro. Su enérgico ritmo.

Lo Peor: Que nadie se engañe, no es Jason Bourne.

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2 pensamientos en “Green Zone, de Paul Greengrass

  1. Pues estoy bastante de acuerdo en lo que calificas como lo mejor y lo peor…una de las cosas que si que valoro es que Brian Helgeland se parezca a la mejor versión de si mismo…he de reconocer que la pelicula que este tipo dirigió me gustó bastante…de hecho hay una versión del director del año 2006 que me encantaría conseguir.
    Grengrass se esté generando una buena imagen y su nombre es garantía de buenas películas…que siga así!

  2. Ángel, te puedo decir que la versión de Helgeland de “Payback” me gustó mucho, la conseguí en el Blu-Ray que trae las dos versiones. Las películas que dirigió después no me gustaron tanto.
    Confio en que Greengrass no se desvie de su buen hacer.

    Saludos 😉

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