La Venganza de los Sith (Revenge of the Sith), de George Lucas

Una vez “El Ataque de los Clones” había llegado a los cines, Lucas se puso a trabajar en el siguiente, y último, Episodio de la Saga Skywalker. Era el Episodio clave, del cual el director tenía detalles escritos de incluso antes de realizar “La Guerra de las Galaxias” y bocetos de Ralph McQuarrie que daban una idea de cómo debía ser el Planeta Volcánico Mustafar, lugar en donde Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi se baten en duelo para concluir con la derrota del primero, que acabará abrasado por el fuego y condenado a vivir en la famosa coraza negra.
La producción comenzó en 2003. Ewan McGregor y Hayden Christensen entrenaron largas horas durante meses antes del rodaje para el esperado duelo final y se tomaron instantáneas de la erupción del Monte Etna para recrear Mustafar. El rodaje tuvo lugar entre Junio y Septiembre de 2003 en los estudios FOX de Sydney.

No podía fallar nada. Las anteriores precuelas habían supuesto una consabida decepción en grandes sectores y era con ésta última película con la que Lucas se jugaba todo. Todo fan sabía qué iba a pasar y cómo Vader acababa llevando una máscara, pero no se sabía por qué el joven Skywalker sucumbió definitivamente al Lado Oscuro. De eso trataría el film, mostraría por fin cómo Anakin caería al reverso tenebroso de la Fuerza. Es lo que todos estábamos esperando, la razón por la cual se hicieron estas precuelas.
La expectación volvió a paladearse en el ambiente, una espera similar a la vivida por “La Amenaza Fantasma”. Esta vez Lucas no tenía grandes rivales, la Saga de los Anillos había concluido y las secuelas de Matrix, estrenadas después del Episodio II, habían desilusionado en exceso.

Para aliviar la espera Lucas realizó la serie de animación “Clone Wars” para Cartoon Network, la cual relataba los sucesos entre “El Ataque de los Clones” y el Episodio III. Aunque los dibujos, y la serie en sí, dejan bastante que desear, daban información sobre nuevos personajes y acontecimientos, por ejemplo se explica la cicatriz de Anakin en el ojo o la primera aparición del líder droide, el General Grievous. Fueron tres temporadas, las dos primeras constaban de diez breves episodios y la última de cinco, siendo el último capitulo el que marcaba el inicio de la nueva película.
Además, en 2004 se lanzó en DVD la Trilogía Clásica con imagen y sonido restaurados. El cambió más polémico que se hizo para encadenar las películas nuevas con las antiguas fue introducir a Hayden Christensen en “El Retorno del Jedi”. Como regalo a los fans el DVD de extras llevaba un documental de avance del Episodio III en que se mostraba el regreso de Darth Vader y cómo Christensen conseguía llevar el traje, en lugar de volver a llamar a David Prowse para ello. Era un avance que aumentaba más si cabe las ganas de vislumbrar la nueva película.

Acerca del título se barajaron muchos nombres, incluido “Rise of the Empire”. Lucas publicó en Internet varios títulos posibles, anunciando que sería uno de ellos el elegido. Finalmente se escogió “La Venganza de los Sith”, consiguiendo tener por fin la palabra “Revenge” en un título, ya que “Revenge of the Jedi” fue cambiado a última hora por el que todos conocemos.

Los fans volvían a tener esperanzas, los avances prometían calidad, con ese maravilloso teaser trailer que mezclaba imágenes de la cinta de 1977 con las modernas, y cuyo culmen era la reaparición del hombre de negro seguido de imágenes espectaculares.

Vader volvía al cine, y lo hacía mundialmente el 19 de Mayo de 2005.

La Venganza de los Sith

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

¡Guerra! La República se desmorona bajo los ataques del despiadado Lord Siht, el Conde Dooku. Hay héroes en ambos bandos. El mal está por doquier.
En una contundente jugada, el diabólico líder droide, el General Grievous, ha irrumpido en la capital de la República y secuestrado al Canciller Palpatine, líder del Senado Galáctico.
Mientras el ejército droide separatista trata de huir de la capital sitiada con su valioso rehén, dos Caballeros Jedi lideran una misión desesperada para rescata al Canciller cautivo…

Obi-Wan y Anakin Skywalker lideran a los cazas en combate contra las naves de los separatistas. El objetivo es alcanza a la Mano Invisible, buque insignia de la flota capitaneada por Grievous, y rescatar al Canciller Palpatine antes de que escape. En una maniobra peligrosa Anakin destruye los escudos de la nave de Grievous y consigue entrar con Obi-Wan.

El Rescate del Canciller: Los dos Jedi consiguen llegar al aposento en donde se encuentra Palpatine preso. El Conde Dooku aparece ante ellos impidiéndoles escapar. Obi-Wan y Anakin combaten a la vez contra Dooku pero, como la vez anterior en Geonosis, Obi-Wan es derrotado quedando a solas Skywalker y Dooku. El joven Jedi es mucho más poderoso que la última vez que combatió con el Sith y no tarda en derrotarlo cortándole los brazos. Siguiendo las ordenes de Palpatine, Anakin mata a Dooku. El joven Jedi, su maestro y el Canciller intentan escapar pero son apresados por Grievous. En la sala de mando, los Jedi se liberarán y entablarán una lucha de la que el líder droide escapará, dejando a los héroes a solas con la nave desmoronándose. Skywalker consigue pilotar la nave a duras penas y llegar a tierra a salvo.

Las Premoniciones de Anakin: Mientras el Canciller Palpatine regresa con los miembro del Senado decidiendo proseguir la Guerra hasta detener al General Grievous y Obi-Wan decide marchar al Templo Jedi para reunirse con el Consejo e informar de la situación, Anakin se reúne con su amada Padmé, quien temía que hubiera muerto. La antigua Reina de Naboo le comunica que está embarazada, noticia que lo llena de felicidad. Sin embargo las pesadillas no tardarán en aparecer. Al igual que sucedía con su madre, Anakin sueña que Padmé muere en el parto, lo que le hace estar inquieto y temeroso frente a la posibilidad de perderla. Yoda le dice al joven Skywalker que el cariño lleva al sufrimiento y que la muerte es algo natural que debe aceptarse por dolorosa que sea. A pesar de las sabias palabras Anakin seguirá inquieto debido a sus terribles premoniciones.

El plan de Darth Sidious: En Utapau el General Grievous se esconde protegiendo a los lideres separatistas. En comunicación con Lord Sidious el droide informa sobre la pérdida del Conde Dooku, ante lo cual el Lord Tenebroso no muestra inquietud pues está a punto de tener a un nuevo aprendiz, más joven y poderoso. Sidious ordena a Grievous que envíe a los lideres separatistas al Sistema Mustafar y comunica que la Guerra está llegando a su fin.

Anakin en el Consejo: Obi-Wan pone al tanto de la situación a Anakin y le informa de que el Canciller a solicitado su presencia. Palpatine ha sido todo un apoyo para el joven desde que llegó a Coruscant y su amistad ha ido creciendo a lo largo de los años, por esa razón Palpatine le pide a Anakin que sea los ojos y los oídos del Senado en la Orden Jedi entrando a formar parte en el Consejo. A pesar de las reticencias de Mace Windu el joven será aceptado en el Consejo, pero no le será otorgado el grado de Maestro, algo que frustra a Anakin. En la reunión se decide que Yoda parta a Kashyyyk, hogar de los wookies, con quienes el sabios Maestro tiene buenas relaciones. Al finalizar, Obi-Wan ordena a Anakin que vigile al Canciller por orden del Consejo, poniéndolo en una situación complicada.

Confidencias Oscuras: Anakin se reúne con Palpatine en la Ópera de Coruscant. El Canciller informará a su joven amigo Jedi que el General Grievous ha sido localizado en Utapau y que su captura pondría fin a la Guerra. Mientras ven el espectáculo el Canciller comunicará a Skywalker sobre un complot que preparan los Jedi para hacerse con la República, algo de lo que Anakin no sabe nada. Además Palpatine comenzará a hablar del Lado Oscuro y cómo puede aportar un poder imposible de alcanzar por un Jedi, el poder de dar vida, algo que llama la atención de Anakin, pues teme perder a Padmé.

Obi-Wan en busca de Grievous: El Consejo Jedi decide que sea Kenobi quien parta a Utapau para capturar al General Grievous. El maestro Jedi llega al Planeta descubriendo que sus habitantes son rehenes del diabólico droide. Sin tiempo que perder Obi-Wan localiza a Grievous y se bate en duelo con él. El ejercito clon de Obi-Wan llega para neutralizar a los droides separatistas mientras el general parece escapar, pero es perseguido por Obi-Wan, quien lo alcanza entablando de nuevo el combate con él. Finalmente Grievous es derrotado muriendo.

La Seducción del Lado Oscuro: Una vez Kenobi ha dado con Grievous el maestro Windu envía a Anakin para comunicárselo al Canciller. Si Palpatine devuelve sus poderes extraordinarios tras ser derrotado Grievous significará que la República está a salvo.
A solas con Palpatine, Anakin le comunica el avance de Obi-Wan, pero algo inesperado está a punto de revelarse. Palpatine propone a Anakin adquirir mayor poder, y la posibilidad de salvar a las personas que quiere, aprendiendo los caminos del Lado Oscuro. Sorprendido por el descubrimiento de que su mentor y amigo es el Lord Sith que andaban buscando Anakin decide informar a Mace Windu para que lo detengan.

Darth Sidious se revela: Mientras Windu y otros Jedi van en busca de Palpatine, Anakin queda a solas en la sala del Consejo. El joven siente miedo ante la posible pérdida de Padmé y rememora las palabras de Palpatine en las que hablaba de la posibilidad de salvar de la muerte a los seres queridos.
Llevado por la desesperación Anakin pone rumbo al Senado, en donde está el Canciller. Mace Windu y otros Jedi intentan detener a Palpatine, pero éste muestra inesperadamente su condición de Sith y elimina a los compañeros de Windu quedando a solas con él en duelo. Justo cuando el maestro Jedi va a derrotar a Palpatine, que ha quedado desfigurado al ser alcanzado por sus propios rayos, aparece Anakin, quien se debatirá entre seguir las ordenes de Mace o ayudar al Canciller y así aprender cómo salvar a Padmé. En el último momento Anakin impide que Windu mate a Palpatine firmando así la muerte para el maestro Jedi.

Nace Darth Vader: Abatido frente a lo que ha hecho, Anakin será atraído definitivamente al Lado Oscuro por Palpatine, a quien jura fidelidad a cambio de que le enseñe cómo salvar a Padmé de la muerte. El Lord Oscuro rebautiza a su nuevo aprendiz bajo el nombre de Darth Vader y le ordena que elimine a todos los Jedi, a los que acusa de traición a la República, para así establecer un nuevo orden gobernado por los Sith.
Anakin parte liderando un pelotón de clones y entra en el Templo Jedi, en donde elimina a todos los Jedi, incluidos los niños.

La Orden 66: Justo cuando su nuevo aprendiz parte al Templo Jedi, Palpatine comunica a todos los comandantes clon que ejecuten la Orden 66, mediante la cual comienzan a eliminar a todos los Jedi esparcidos por la Galaxia.
Yoda siente una dura conmoción en la Fuerza y presiente que algo malo está sucediendo. Sus dos soldados clon están a punto de matarlo, pero el pequeño maestro consigue impedirlo, escapando con los wookies hasta su pequeña nave escondida. Por su parte, Obi-Wan también ha sido objetivo de un intento de asesinato por parte de sus tropas, pero sobrevive huyendo de Utapau y reuniéndose con Yoda en la nave de Bail Organa, quien ha presenciado la matanza del Templo Jedi.

El Nacimiento del Imperio: En una sesión extraordinaria del Senado, Palpatine comunica a todos sobre las oscuras intenciones de los Jedi por hacerse con el control de la República. Tras estos acontecimiento el Canciller propone la creación de un Imperio intergaláctico, proclamándose Emperador.
Mientras tanto Anakin, que se ha despedido de Padmé prometiendo que no la dejará morir y que conseguirá la paz en la Galaxia, ha partido a Mustafar y ha eliminado a todos los lideres separatistas por orden de Palpatine.

Los dos últimos Jedi: Obi-Wan y Yoda han entrado en el Templo para destruir la trampa por la cual se pedía a todo Jedi con vida que regresara a Coruscant. En el Templo, Obi-Wan verá una verdad que no quiere creer, su aprendiz y amigo ha sido el causante de la matanza. Yoda le dirá que Anakin ya no existe, solo el Sith por el que ha sido consumido. Su misión ahora es detenerlo, y para ello hablará con Padmé, quien dice no saber en donde se encuentra Anakin. Incrédulo ante sus palabras, y conociendo que el hijo que espera es de Anakin, Obi-Wan la sigue ocultándose en su nave.

Dos duelos: Yoda combate contra el Emperador en el Senado demostrando ambos su gran poder. El pequeño Maestro Jedi es derrotado por Palpatine inesperadamente y decide partir al exilio.
En Mustafar, Obi-Wan intenta convencer a Anakin, quien casi mata a Padmé culpándola de haberlo llevado ante él, de que ha elegido el mal camino. Visto que no hay otro remedio, Obi-Wan decide luchar contra él. El duelo está lleno de dolor, y Obi-Wan consigue derrotar a su amigo cortándole las piernas y el brazo. Kenobi se marcha, tras ver cómo Anakin es abrasado por el fuego, recogiendo el sable láser que antes pertenecía al que llamaba amigo.

Luke y Leia: Obi-Wan ha llevado a Padmé a la nave Tantive IV de Bail Organa. La Senadora está apunto de dar a luz descubriendo que se trata de gemelos. Obi-Wan la ayuda en el parto, recogiendo en sus brazos al pequeño Luke, para después aparecer la pequeña Leia. Amidala dice a Obi-Wan que Anakin sigue siendo bueno en el fondo y muere, recibiendo un honorable funeral en Naboo.
Yoda decide separar a los niños y protegerlo. Bail Organa se quedará con Leia, ya que su mujer y él siempre han querido una niña, mientras Obi-Wan llevará a Luke a Tatooine junto a sus tios Owen y Beru, velando por él en el desértico Planeta.Yoda, por su parte, se exiliara en Dagobah.

El triunfo de los Sith: A pesar de las graves quemaduras Anakin sobrevive cubierto por una coraza y un casco que lo ayudarán a sobrevivir. Ya no existe Anakin Skywalker, solo Darth Vader. Tras conocer la noticia de la muerte de Padmé, Vader sentirá furia demostrando la Fuerza que vive en él.
Junto al Emperador el nuevo señor del Sith vislumbra la construcción del arma definitiva, la Estrella de la Muerte.

El Retorno de Darth Vader

La Fuerza volvía a los cines por todo lo alto, con el regreso de uno de los personajes más emblemáticos del Cine como gran reclamo. Darth Vader volvía a la gran pantalla en la precuela definitiva, la más importante, la que debía dejar todo bien atado. ¿El Resultado? Esta vez no hubo decepción, sino todo lo contrario. La celebración de que Star Wars había regresado con un film casi redondo, al nivel de las películas clásicas.

Asistimos a una verdadera tragedia griega en este film, con Anakin Skywalker y el Lado Oscuro como grandes protagonistas. No son exageradas esas opiniones que llegan a comparar “La Venganza de los Sith” con “El Imperio Contraataca”, ya que ambas, además de ser las mejores de sus respectivas Trilogías, poseen una atmósfera oscura, pesimista, con el Lado Oscuro como dueño y señor de la historia.
Por fin nos encontramos con un Anakin torturado que se debate entre el Bien y el Mal. Llegará un momento en que deberá elegir entre seguir a los Jedi o creer a Palpatine y sucumbir al Lado Oscuro. La razón por la que Anakin cayó al Mal siempre ha sido desconocida, y por fin encontramos respuesta. Personalmente quedé gratamente sorprendido por haber escogido como motivo el Amor, ya que debía dársele a Amidala una finalidad más importante que la de ser la amada dama del héroe. Así pues, ella es la razón por la que Anakin sucumbe al Lado Oscuro, el miedo a perderla hacer que crea la historia de Palpatine y caiga en sus redes convirtiéndose en un poderoso Sith. Una vez sucumba al Mal, el joven deseará más poder, incluso deja entrever su deseo de derrocar a Palpatine y dominar la Galaxia. Esa ansia lo ciega tanto que incluso llega a atacar a Amidala, abriendo un camino de deshumanización que finalizará una vez se ponga la coraza mecánica.
El otro gran protagonista es Palpatine, personificación del Lado Oscuro, la tentación. El Canciller siempre ha trasmitido desconfianza en las anteriores películas, y aquí se muestra como un ser diabólico, experto en la manipulación, que sabe cómo ganarse a Anakin y atraerlo a su lado.

La película podemos dividirla en tres partes.
La primera parte es la secuencia de apertura que dura 20 minutos y en donde nos encontramos en plena batalla, con Obi-Wan y Anakin intentando salvar al Canciller. La secuencia, completamente de acción, funciona para ponernos en situación y presentar nuevos personajes como el General Grievous. Además en ella se nos deja ver el poder que ejerce Palpatine sobre Anakin cuando le ordena matar a Dooku.
La segunda parte refleja el tormento que vive Anakin frente a las pesadillas en las que Padmé muere. El joven no sabrá muy bien qué bando elegir, ya que mientras Yoda le dice que la muerte hay que aceptarla como algo natural en la vida, Palpatine, por el contrario, le seduce con la posibilidad de impedir la muerte a otras personas. En esta parte se muestra le perdida de poder de los Jedi, con la marcha de Yoda al Planeta wookie y Obi-Wan a Utapau. También se deja ver un cierta inestabilidad en el terreno político, pues el Canciller adquiere más poder a medida que avanza la Guerra y eso no es del beneplácito de todos, incluida Amidala, quien pide a Anakin que hable con Palpatine para que ponga fin a la Guerra.
La tercera parte tiene lugar en el momento en que Anakin ha caído al Lado Oscuro. No hay marcha atrás, desde ese momento la película se convierte en una montaña rusa de emociones en las que el joven Skywalker sufrirá en su interior el camino que ha escogido.

El guión está mucho mejor trabajado, en especial hay que destacar las conversaciones entre Anakin y Palpatine, no solo por lo que se dice sino por cómo se dice, tomando sus tiempos y poniendo énfasis en las palabras adecuadas. Sin duda, el mejor personaje de todos es el futuro Emperador, al que Ian McDiarmid borda. La relación entre Anakin y Obi-Wan se fortalece, siendo este film el único en que el joven se dirija a su maestro por su nombre. Como en la anterior, lo peor son las frases románticas entre Anakin y Padmé, aunque afortunadamente no llegan a ocupar más de 2 minutos de todo el metraje.

Parece que la Fuerza regresó a George Lucas, que estuvo más acertado que nunca a la hora de dirigir. La película vuelve a ser un gran espectáculo, pero esta vez al servicio de una gran historia épica que contar, la de una buena persona que se vuelve mala. El director crea secuencias memorables, de las que mencionaré unas pocas.
La batalla del principio (la secuencia de apertura más larga de toda la Saga) es una maravilla que comienza con un largo travelling que sigue a los cazas Jedi y nos introduce de lleno en ella. Siempre sabemos qué sucede y donde está cada personaje, sin cabida para el mareo o la desorientación.
El momento en que Anakin y Palpatine conversan en la Ópera esta narrada con precisión, eligiendo sabiamente cuándo utilizar un primer plano que enfatice lo que se está diciendo.
Dos secuencias magnificas son narradas mediante la música, de corte atípico esta vez, de John Williams. El momento en que Anakin y Padmé parecen comunicarse desde diferentes lugares a través de los ventanales es preciosa a la vez que triste. La ejecución de la Orden 66 es altamente dramática, mostrando cómo los Jedi caen frente a las tropas, concluyendo con ese gran plano por el cual se nos resume que Anakin va a matar a los niños.
La planificación es excelente en todo momento, dotándola de una fotografía más oscura que acreciente la tragedia que estamos contemplando. Citar el plano en que Anakin se encuentra en Mustafar contemplando el sol nublado, muy hermoso, y que podría significar que, al igual que el sol ha sido ocultado tras las nubes, la bondad que vivía en él ha sido erradicada por el mal.

Si había una secuencia esperada por todos ese era el Duelo Obi-Wan/Anakin, pero, fiel al estilo, se narraba en paralelo con otra acción. Cuál fue la sorpresa cuando descubrimos que se trataba de otro duelo de sables láser, esta vez entre Palpatine y Yoda, con lo cual ambas secuencias se alternaban consiguiendo marcar el climax del film. Ambos duelos poseen intensidad y emoción demostrando un alarde de composición a través de excelente montaje entre imagen y sonido. Si tengo que destacar algo de cada una diré que el momento en que Yoda y Sidious se elevan para aparecer luchando en el Senado me dejó, y lo sigue haciendo, de piedra, mientras el de Obi-Wan y Anakin me parece toda una joya en la que se transmite a la perfección lo que siente cada uno en su interior.
Citar que los duelos no fueron dirigidos, o mejor dicho planificado, por Lucas en solitario, sino que recibió ayuda por parte de Steven Spielberg, el cual se quitaba así la espina de no haber podido realizar nunca una cinta de la Saga.

El duelo entre Anakin y Obi-Wan se ha ido gestando desde el Episodio I con el combate contra Darth Maul. En aquel se mostraba a los Jedi en su Edad de Oro, con una agilidad inigualable y la Banda Sonora de Williams con coros para acrecentar la emoción, algo que aquí se repite de nuevo, pero de forma más intensa.
Ahora bien, al contrario que en las anteriores películas, aquí no tenemos un único duelo a sables láser, sino cinco, algo gratificante para amantes de dichas secuencias como un servidor. Cada duelo es un breve anticipo para el esperado duelo final. Anakin y Dooku rememoran el duelo entre Darth Vader y Luke Skywalker en “El Retorno del Jedi” con Palpatine como espectador que tienta a los personajes a liberar su odio. El segundo tiene a Obi-Wan contra Grievous, mostrando por primera vez chocar a sables láser del mismo color. El tercero entre Palpatine y los Jedi, quedando a solas con Mace Windu. El cuarto y quinto son los ya citados entre Yoda/Sidious y Anakin/Obi-Wan.

La aparición de Darth Vader enfundado en su traje oscuro era tan esperado, o más, que el duelo, y no decepcionó para nada. La carne de gallina se me puso cuando al joven Anakin le enfundan el casco y comienza a respirar. El homenaje a Frankenstein está claro cuando el Lord Oscuro se libera de sus cadenas y camina con el indiscutible vozarrón de James Earl Jones (Constantino Romero en España) otorgándole el toque de gracia.

La Banda Sonora de John Williams es una joya, y representa la composición más arriesgada de todas, al romper con el estilo de las anteriores y utilizar un estilo más sombrío. Para la secuencia de la Ópera creó una música tormentosa, mientras que para la escena en que Anakin y Padmé se comunican por las ventanas ideó el tema más atípico de toda la Saga pero que encaja a la perfección con las imágenes. El tema principal fue “Battle of the Heroes”, en la línea del “Duel of the Fates” pero más enfático, y se usó para el duelo entre Obi-Wan y Anakin.
El diseño de producción estuvo muy acertado al reelaborar el vestuario y los decorados para que hubiera más continuidad con “La Guerra de las Galaxias”, aquí aparece de nuevo la Tantive IV y los pasillos interiores son idénticos a cómo aparecían en 1977.
El montaje vuelve a encadenar en paralelo las diferentes historias otorgando a la cinta un ritmo frenético en donde no hay cabida para el aburrimiento.
Los efectos especiales deslumbraron en la creación del General droide Grievous, el cual colecciona sables láser de los Jedi que mata. El punto flaco son algunos escenarios, pero, al contrario que en la anterior, las flaquezas técnicas se pasan por alto gracias a la fuerza de las imágenes y la historia.

Los actores están mejor que nunca. Hayden Christensen otorgó a Anakin la tortura interior que padecía, aunque por culpa de las frases románticas se le volvió a criticar. Ian McDiarmid es el amo de la función y demuestra su talento como actor shakesperiano a través de Palpatine, que aquí posee mucha más presencia e importancia que en anteriores films. Ewan McGregor es Obi-Wan Kenobi, sin discusión alguna, junto a McDiarmid es el actor que mejor está en las tres precuelas. Natalie Portman ve su personaje altamente resumido, pero tiene esa hermosa escena muda que, personalmente, me vale por todo el tiempo que aparecía en el Episodio II y que demuestra lo buena actriz que es transmitiéndonos con su mirada la tristeza que vive. Samuel L. Jackson es Mace Windu de nuevo, protagonizando el gran duelo contra Palpatine. Jimmy Smits vuelve a ser Bail Organa, ahora con algo más de protagonismo, demostrando estar a favor de los Jedi. Christopher Lee vuelve a dar vida brevemente al Conde Dooku.
Una anotación, la película pierde en exceso si se ve doblada, en especial los personajes de Anakin y Palpatine parecen borrachos cuando el joven cae al Lado Oscuro. Así que os recomiendo, si no lo habéis hecho ya, que la veáis en Versión Original.

Una de las preocupaciones de mucha gente respecto a este Episodio es si sabría encadenar a la perfección ambas Trilogías. Afortunadamente lo consigue, añadiendo escenarios y personajes que tendrán importancia en las posteriores, que no son otras que las clásicas. Chewbacca aparece como aliado de Yoda; Obi-Wan recoge el sable láser de Anakin que luego le dará a Luke; Yoda se exilia a Dagobah; la explicación de que Yoda y Obi-Wan se desvanezcan al morir en las clásicas en lugar de morir como cualquier Jedi visto en las precuelas es debido al personaje de Qui-Gon, que les enseña a sobrevivir en el averno de la Fuerza.
Destacar que eliminaron del montaje final dos secuencias importantes en que Amidala y Bail Organa crean la Rebelión junto a Mon Mothma.
Cogido con pinzas está la explicación que da Leia a Luke en “El Retorno del Jedi” sobre su madre, de la que recuerda que era muy hermosa pero estaba llena de tristeza, cuando en “La Venganza de los Sith” Padmé muere una vez otorga a Leia su nombre. Tal vez, al poseer también la Fuerza de diferente forma que su hermano, Leia si recuerde a Amidala aunque la viera brevemente al nacer, aunque también puede que nunca supiera de la existencia de Padmé y siempre considerara como madre a la esposa de Organa.
La escena final se rodó en el año 2000, cuando “El Ataque de los Clones”, y no podía ser mejor. Obi-Wan entrega a los Lars a Luke y se marcha por el desierto de Tatooine. Ahora se llamará Ben, mientras los Lars observan la puesta de los soles con el pequeño que dentro de 18 años los contemplará de la misma forma para marchar a combatir contra el Imperio y conseguir que su Padre regrese al buen camino.

“La Venganza de los Sith” tuvo su puesta de largo en el Festival de Cannes de 2005 ganándose los parabienes de la crítica y el público. Algunos críticos especializados la calificaron de ser mejor incluso que “La Guerra de las Galaxias”, mientras otros destacaron su oscuridad.
El público, y en especial los fans, quedaban más que satisfechos con el Episodio final, el que daba sentido al conjunto.
Consiguió ser la película más taquillera del año y se ganó la calificación PG-13 por la que no era recomendada para menores de 13 años, algo que nunca había pasado con ninguna película de la Saga.

En los Oscars solo consiguió una mísera nominación, la de Mejor Maquillaje, en uno de los años más flojos que se recuerdan. Ni siquiera tuvo opciones para sonido, vestuario, dirección artística ni efectos especiales, siendo estos muy superiores a los de la triunfadora “King Kong”.

Al acabar con las películas Lucas siguió exprimiendo la gallina de los huevos de Oro convirtiendo “Clone Wars” en una nueva serie de animación por ordenador y anunciando nuevas series para el futuro. Personalmente, siempre he considerado Star Wars como seis películas, lo que se haga al margen de ellas poco me ha interesado.

Emocionante, intensa, épica, dramática. “La Venganza de los Sith” ofrecía todo lo que prometía. Un espectáculo emocionante por todo lo alto. Volvía la aventura. Volvía la Fuerza. Volvía Darth Vader. Volvía Star Wars.

Lo Mejor: Su intensidad y oscuridad. Los dos duelos finales.

Lo Peor: Alguna que otra frase romántica metida con calzador.

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4 pensamientos en “La Venganza de los Sith (Revenge of the Sith), de George Lucas

  1. Completamente deacuerdo Ramón , una película excelente que devuelve toda su grandeza a la saga “Star Wars”. Los dos duelos de sables en paralelo, maestro y discípulo luchando a muerte en el infierno y el épico enfrentamiento en el Senado entre Yoda y el Emperador, impresionantes. Me ha parecido muy bien que apuntaras lo lamentable que es el doblaje en ocasiones en esta película, sobre todo en el momento que indicas.

    ¡Que ganas tengo de revistar la trilogía!

    Saludos!!

  2. Es que las películas hay que verlas en VO, aunque las intepretaciones no sean de las mejores de la Historia, mejoran mucho el material doblado (y eso que en España doblamos las películas como nadie).

    Saludos Jesús.

  3. Qué descomunal esfuerzo en esta semana galáctica y ‘friki’. La verdad es que como defensor de la tercera entrega, la más redonda, es cierto que debemos volver a ver esta trilogía con algo de distancia.

    Enhorabuena por los textos. Son magníficos y muy pormenorizados.

    Un abrazo.

  4. Muchas gracias REFO !!!
    La nueva trilogía es un divertimento digno y, salvo el Epsodio III, hemos de verlas como tales, ya que al lado de las clásicas (con excepción de “El Retonro del Jedi”) pierden bastante.

    Saludos !!

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