Robin Hood, de Ridley Scott

La de vueltas que le han dado a la nueva aproximación sobre el famoso bandido que robaba a los ricos para dar a los pobres. Primero iban a darle la vuelta a la tortilla convirtiendo al famosos arquero de Sherwood en el villano y al sheriff de Nottingham en el héroe. Christian Bale sería Robin Hood mientras Russell Crowe, que se convirtió en productor del proyecto, daría vida al sheriff. Luego Bale se desvinculó del proyecto y barajaron la posibilidad de que Crowe interpretara a ambos personajes, ya en este momento había entrado a formar parte del proyecto Ridley Scott, amigo de Crowe, con el que realizaría su quinta película. Finalmente, tras dimes y diretes, se decantaron por narrar la historia de siempre, Robin Hood enfrentándose a la tiranía de los nobles ingleses con Lady Marian como su gran amor.

Finales del S. XII. Ricardo, Corazón de León, se encuentra combatiendo en Francia. Entre sus arqueros se encuentra Robin Longstride, quien, como el resto de sus compañeros, desea que acabe la contienda para volver a casa y cobrar lo que le corresponde. Tras la muerte del Rey, Longstride huye junto a tres compañeros rumbo a Inglaterra encontrándose por el camino a varios soldados ingleses muertos, entre los que está Robert de Loxley, quien hace jurar a Robin que regresará su espada a su padre, Sir Walter. Una vez lleguen a Inglaterra Juan será coronado Rey, comenzando una serie de ataques por parte de su sirviente Godfrey que pueden desencadenar una Guerra Civil. Robin, por su parte, cumple su promesa llevando a Sir Walter la espada de su hijo a Nottingham, en donde conocerá a Lady Marion.

Si me llegan a vender esta película como un drama histórico con escenas bélicas hubiera salido del cine más satisfecho de cómo fue en realidad. El primer gran fallo de la película lo encontramos en el título mismo. Nunca, a lo largo de su más de dos horas de duración, Robin Logstride es Robin Hood. Bueno miento, si lo es, durante 40 segundos. Creo que fue un gran error cambiar el título del film, debería haberse quedado con Nottingham, donde se forjó el mito, que de eso va la cinta, ni más ni menos. Claro que los productores, inteligentes y pensando siempre en la taquilla, saben que vende más el nombre del héroe que el de la región en donde comete sus hazañas.
Luego utilizan para promocionar la cinta las mismas armas de siempre, un poster con Crowe en plan Gladiator de los bosques y el nombre de Ridly Scott precedido por “Del director de Gladiator” (porque el que dirigió “Alien” y “Blade Runner” a saber dónde está). Es cierto que los dos le deben mucho al éxito de la película de romanos, y parecía que esta nueva inmersión en el mito del arquero sería tan entretenida como aquella, pero no nos engañemos, “Robin Hood” posee la misma acción que la que aparece en su trailer, que por cierto tiene mejor ritmo y más emoción que la película en sí. Así que a quienes hayan visto el trailer les advierto que las escenas de luchas y batallas que ven en él son las mismas que se van a encontrar en la película, en versión extendida eso sí, pero que no superan los veinte minutos de los ciento treinta que dura en total.
Encima aparecen Crowe y Scott en las entrevistas afirmando que han realizado el mejor Robin Hood que se ha visto, con prepotencia y criticando a los anteriores. Bien habrían hecho si se quedan calladitos respecto a eso, porque decir que su Robin Hood es mejor que el de Errol Flynn, cuando aquel si sabía luchar y derrochar carisma, hace que su película me guste menos.

Queda claro que los artífices de la cinta han querido realizar la aproximación más exactamente histórica de toda cuántas se han realizado. Francia e Inglaterra se encuentran al filo de una guerra, Ricardo no es el Rey bondadoso de otras versiones y muere por una flecha que lo alcanza en el cuello mientras Juan se muestra como un soberano ambicioso que no sabe cómo llevar el País, que se encuentra al filo de una Guerra Civil. Todo eso me parece muy bien, ya digo que si me llegan a avisar de que voy a asistir a otra clase de Historia made in Scott salgo del cine contento. Pero no fue así, yo fui al cine a ver a Robin Hood, a ver flechas volando, a ver combates, a ver acción, a ver una hermosa historia de amor entre Robin y Marian, ¿y qué me encuentro? Una película que quiere ser más de lo que debe debido a sus ínfulas de rigurosidad histórica. No digo que la rigurosidad histórica esté mal, al contrario, bienvenida sea, siempre y cuando se respete en todos los términos, ya que no puedes ser fiel a hechos históricos y luego convertir a Lady Marian en una mujer del S. XXI que incluso va a luchar.

Al menos visualmente la película no decepciona, consiguiendo no aburrirnos del todo mediante su excelente ambientación. Ridley Scott siempre ha sido bueno en saber dotar a sus cintas del tono perfecto, y aquí vuelve a hacer gala de ello, otra cosa es que acierte en su ejecución.
El director se muestra más tranquilo que en otras ocasiones épicas recientes, tan tranquilo que durante el nudo de la película no parece estar pasando nada. Muchas conversaciones, muchos personajes que van y vienen, pero poca chicha que cortar. Vamos, que lo que nos cuenta en dos horas podría habérnoslo contado perfectamente en una y la otra restante habernos ofrecido lo que yo personalmente andaba buscando, aventuras en Sherwood.
Hay tres secuencias de acción a lo largo de todo el metraje. La de apertura en Francia, prometedora, muy bien ejecutada. El ataque a Nottingham por parte de los hombres de Godfrey, no tan emocionante como debía ser si no fuera por ese gran enfrentamiento entre Godfrey y Sir Walter. La batalla final en la costa, deudora de “Salvar al Soldado Ryan” y “Braveheart” entre otras muchas. Y ahí, cuando la película parece coger calor y ser emocionante, aparecen los créditos. Entre medias de las batallas se desarrolla la completa historia que intentan narrarnos, tan completa que no saben donde centrarse. Por un lado los ataques de Godfrey (el malo de opereta), por otro la historia de Robin (muy superficial), luego la historia de amor (debía haber sido mucho menos ñoña), las decisiones de Juan como Rey (faltas de garra), los niños que se esconden en los bosques de Sherwood (no sabemos mucho acerca de ellos) y por último la amenaza de Francia (prácticamente inexistente). Si al menos Scott demostrara atino en la planificación de las secuencias, pero es que ni siquiera eso, de hecho creo que es su trabajo menos inspirado en los último años.

El guión corre a cargo de Brian Helgeland después de que Crowe rechazara el escrito por Ethan Reiff y Cyrus Boris. El mayor fallo del libreto es el de no conseguir hacer destacar a Robin por encima del resto, sino que es otro personaje más que aparece, con más minutos en pantalla, pero no más importante que, por ejemplo, Marshal. El recuerdo de su padre aparece demasiado tarde como para que veamos en él al que inspira a la muchedumbre. Hay personajes de la leyenda que aparecen casi forzosamente, como el sheriff de Nottingham, cercano a la parodia.
Encontramos criticas que bien se dan en la actualidad, como la avaricia de la Iglesia, el descontento del pueblo con sus gobernantes y cómo los gobernantes planean ganarse a la multitud hasta conseguir un beneficio para luego dar la espalda.
El montaje lo veo muy descompensado, sin poseer un ritmo bien llevado que incluso nos hace alcanzar el aburrimiento en su mitad. Seguro, siendo Scott, que existirá una Versión Extendida, y en ese caso, como ya pasara con “El Reino de los Cielos”, la película puede ganar algunos puntos.
La Banda Sonora me parece de lo mas destacable de la cinta. Compuesta por Marc Streitenfeld, colaborador de Scott desde “Un Buen Año”, contiene temas poderosos que ayudan a unas imágenes altamente necesitadas.

El reparto está compuesto por Russell Crowe en su versión Máximo, diez años después. Crowe tiene presencia, pero su Robin Hood apenas posee el carisma que necesita para forjarse como el gran héroe que es. Cate Blanchett vuelve a demostrar su alta calidad interpretativa dando vida a Lady Marion, demasiado actual para mi gusto, parece que ahora todas las mujeres en las cintas de aventuras deben saber utilizar la espada. La mejor interpretación de la cinta nos la ofrece el más famoso exorcista de la historia del cine, Max Von Sydow como Sir Walter,. Mark Strong se está encasillando en papeles de villano, dando vida a Godfrey, quien se vende al mejor postor. Oscar Isaac es el Príncipe Juan. Eileen Atkins es Eleanor de Aquitania, Reina Madre. William Hurt es Marshall, antiguo sirviente del Rey que ahora se ve relegado a segundo lugar. Mark Addy es Fray Tuck, tan borracho y campechano como siempre ha sido el personaje. Matthew Macfayden es el sheriff de Nottingham mientras Danny Huston es el Rey Ricardo.

Al igual que Tim Burton con la secuela de los libros de Carroll, Ridley Scott me he defraudado con la precuela de la leyenda del famoso arquero de Sherwood.
Hay muchas versiones de Robin Hood, incluso una serie juvenil, y no recuerdo aburrirme en ninguna como en la presente. Una decepción por parte de Scott.

Lo Mejor: Max Von Sydow. La Banda Sonora. La ambientación.

Lo Peor: No ofrece nada de lo que prometía.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s