Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, de Mike Newell

Las adaptaciones de videojuegos a la pantalla han tenido resultados insatisfactorios la mayoría de las veces (podríamos decir que del 90% de traslados de la consola al cine han salido verdaderos bodrios). No obstante, Hollywood siempre tiene presente el mundo consolero y acude a él no pocas veces para obtener inspiración y realizar películas. Ahora le ha llegado el turno a uno de los videojuegos más famosos de la Historia, Pince of Persia (al cual recuerdo jugar en su primera versión siendo un crío en mi viejo ordenata a principios de los 90), apadrinada por el megaproductor Jerry Bruckheimer, que busca así lanzar una nueva franquicia junto a la Disney de igual envergadura que “Piratas del Caribe”, cosa que no va a pasar.

Nos encontramos en la Persia medieval. El Príncipe Dastan es el tercer hijo del Rey, el cual lo adoptó en un mercado cuando era un niño. Tras tomar la ciudad de Alamut tiene lugar un fatídico suceso por el que Dastan es perseguido por quienes lo amaban, encontrando en la Princesa Tamina a la única aliada que lo ayude a utilizar las arenas del tiempo de la daga que la soberana debía proteger para volver al pasado y cambiar los acontecimientos que los han llevado a tal situación.

Las cosas como son, fidelidad a la fuente original de la que parte la cinta hay. El protagonista traspasa obstáculos por medio de saltos y piruetas acorde al estilo del genero de plataformas. La trama, siendo simple, es atractiva, tomando como referencia el juego de 2003. La producción está muy cuidada. Pero la película no llega a ser el divertimento veraniego que debiera, y eso en parte es debido a la elección del director y a los ramalazos de los guionistas por meter chistes malos a la fuerza.
No sé por qué un productor como Bruckheimer, que siempre contrata a directores de videoclips para sus superproducciones, acabó reclutando a Mike Newell. Tal vez sea porque dirigió una cinta de Harry Potter (curiosamente la que empezó la decadencia del personaje en cine). Vayamos a saber. La cosa es que Newell no es el típico director que esperas encontrarte orquestando una cinta de 150 millones de dólares (si no han sido más), para eso esperas a un Verbinski, un West, un De Bont o incluso a Bay. ¿Por qué digo esto? Pues sencillamente porque la cinta falla en lo que no debe, en sus escenas de acción, las cuales están mal planteadas y desarrolladas, poseyendo excesivos cortes de montaje que nos imposibilitan disfrutar de ellas. El resto de directores mencionados, salvo Verbinski, no llegan a poseer el buen currículum de Newell (vamos, que ninguno de ellos tiene una “Cuatro bodas y un funeral” o un “Donnie Brasco”), pero se desenvuelven mucho mejor en las secuencias de acción, siendo llamativas y más espectaculares que las que nos ofrecen aquí. Newell parece poner su confianza en los técnicos de efectos especiales y en el montador teniendo como resultado escenas en que el ralentí y el montaje brusco se adueñan de la cinta. Lo peor es que momentos que bien realizados hubieran sido geniales (el duelo en la cámara de la daga entre Seso y el Hassasin) se echan por la borda por culpa de lo comentado.
Tampoco podemos halagar a Newell en sus escenas “dramáticas” (entiéndase escenas tranquilas en que los personajes dialogan), ya que no pasa del académico plano contraplano de rigor y de algún gran plano general en donde luzca el desierto y la ciudad Persa en donde se desarrolla la acción.

El guión está escrito por conocidos del productor como son Boaz Yakin, Doug Miro y Carlo Beranrd (los dos últimos también artífices del libreto del segundo estreno Bruckheimer este verano, “El Aprendiz de Brujo”). La historia he de decir que me gustó. La trama de la Daga, las posibilidades que da el viajar por el tiempo, la traición dentro de la familia, la historia de amor clásica. Podrían haber hecho una más que digna cinta de aventuras,  de hecho podría haber sido la “Aladdin” de carne y hueso, pero desgraciadamente no es así. Los guionistas, y supongo que los productores, caen en las cosas de siempre, hay que meter personajes que hagan gracia, aunque no la tengan, e introducir frases vacías que no aportan nada a la historia. Lo más importante debería ser la relación entre Dastan y Tamina en su aventura, pero no es más que un cúmulo de riñas más propias de niños pequeños que de jóvenes nobles, al igual que la historia entre Dastan y su familia, mejor llevada pero sin cabida para la intriga por culpa de la publicidad, pues de entrada ya sabemos quién va a ser el malo aunque veamos en la película que intentan ocultarlo lo máximo posible. El personaje de Sheik Amar y sus compañeros representan a los, obligados, compañeros de fatigas del héroe con sus frases graciosas que acaban cansando.

El ritmo de la película esta medianamente bien llevado. Aburrir la película no aburre, pero tampoco podemos decir que estemos expectantes ante lo que suceda en pantalla, lo mejor que podemos hacer es relajarnos en nuestra butaca y ver al protagonista dar saltos y pegar algunos golpes, porque más allá de eso poco vamos a encontrar.
La banda sonora está compuesta por Harry Gregson-Williams, cumpliendo con su labor de forma más que correcta aunque sin alcanzar la excelencia obtenida en trabajos anteriores.

Si la elección de Newell sorprende no lo hace menos la elección del prtagonista, Jake Gyllenhall. Poco podíamos imaginar que el protagonista de “Donnie Darko” o “Brokeback Mountain” acabaría luciendo pectorales en una cinta de acción del sello Disney. El actor cumple en sus escenas físicas pero a niveles interpretativos no podemos decir que se luzca, claro que en una producción de esta índole no vamos a pedir una interpretación de Oscar (eso sólo lo logró Depp). La bella Gemma Arterton es la Princesa Tamina, y para ello repite el mismo personaje que interpretara en la reciente “Furia de Titanes”, tanto es así que su personaje casi posee un final semejante, en lo único que se diferencian es en el color de pelo. Sir Ben Kingsley aporta el prestigio artístico, y poco más, el actor pone el piloto automático para dar vida a su personaje, Nizam. Alfred Molina es Sheik Amar, quien posee negocios clandestinos para así huir de su mayor terror, los impuestos. A Molina, gran actor que repetirá con Bruckheimer también el la nueva de Disney, le corresponde el graciosillo de turno.

“Prince of Persia: La Arenas del Tiempo” es un pasatiempo veraniego al que no hay que buscarle más que eso, podría haber sido una buena película de aventuras, pero lamentablemente no ha sido así. A su favor hay que decir que respeta el espíritu del videojuego en que se basa, y eso ya es mucho, si no, echemos la vista atrás y recordemos cuántas mutilaciones se han hecho.

Lo Mejor: Su respeto al videojuego.

Lo Peor: Newell no ha sido una buena elección. Los chistes obligatorios, cansinos.

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8 pensamientos en “Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, de Mike Newell

  1. Y actuaciones en modo pasivo ON. Gyllenhaal sigiuendo en la (mala) línea de “Brothers”, cero implicación, cero carisma y como único interés el cheque final.

    Me tiene mosqueado Donnie Darko xD

    Saludos

  2. Bueno, Gyllenhall reconoció en una entrevista que una de sus metas era protagonizar grandes producciones con efectos especiales porque le encantaban como espectador. Espero que pronto se enfrasque en algo con más sustancia que en la nueva adaptación consolera.

    Saludos !!

  3. Para mí El Principe de Persia me ha parecido una de las peores adaptaciones de videojuegos que he visto. Y mira que normalmente no salen muy bien paradas. La única que se salva es Silent Hill, la cual espero que dentro de poco saquen la segunda parte.

    Otra decepción ha sido la del protagonista principal, Jake Gyllenhall que tan grandes interpretaciones nos había dejado con la obra maerstra Donnie Darko, Zodiac, Brokeback Mountain y que últimamente anda algo perdido.
    Espero que pronto vuelva a encontrar la senda de ese gran actor que prometía.

    Con respecto a la cartelera veraniega es una pena lo que nos espera, salvando Toy Story 3 y la esperadisima Inception de Nolan. No veo nada que me haga ir al cine.

    Esperemos con paciencia a septiembre para que llegue las nuevos aries a las salas de cine.

  4. Yo creo que si hay un cierto respeto al videojuego, pero eso no quita que como adaptación sea mala, y mira que podrían haber hecho algo digno.

    Sobre la cartelera veraniega estoy de acuerdo. Da pena, mucha.

    Saludos 😉

  5. YO CREO Q DEVE HABER UNA SEGUNDA PART DE EL PRINCIPE DE PERSIA LA PELICULA PERO ESTAVES DEVERIAN DEJAR Q ESTE EL (DAHAKA) ES DECIR SEGUIR LA HISTORIA O SINO NO SERIA TAN EMOCIONANTE

  6. Dudo que haya segunda parte viendo los flojos resultados de taquilla en USA. Este no está siendo el verano de Bruckheimer, “El Aprendiz de Brujo” parece que también se la ha pegado en taquilla.

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