Mejor… Imposible (As Good as It Gets), de James L. Brooks

Existen películas orientadas a ensalzar el ánimo con una dosis de humanidad a través de los personajes por los que se narra la historia. “Mejor… Imposible” entra dentro de esa categoría.

Melvin Udall es un escritor de novelas románticas que padece un trastorno obsesivo compulsivo, lo cual saca de quicio a las personas que están a su alrededor, en especial a las dos personas que le cambiarán su vida, su vecino homosexual y la camarera que le sirve todas las mañanas la comida. Melvin es un ser odioso, y ya de entrada se nos presenta con el objetivo de que nos caiga tan mal como al resto de personajes secundarios, o sea lo primero que hace en el film es tirar al perro de su vecino por la rampa de la basura y mostrar cierta burla sobre su orientación sexual. Tras eso parece complicado sentir aprecio por el personaje, pero el film trata precisamente de eso, de cómo cambian las personas a mejor y cómo las relaciones humanas influyen en ello.

Y es que “Mejor… Imposible” es una historia de redención, la de un hombre encerrado en su burbuja egoísta y antisocial que encuentra otra forma de afrontar la vida gracias a las dos personas que forman su círculo social y a las que termina ayudando. En primer lugar su vecino, Simon, un pintor homosexual que sufre una brutal paliza por la que queda hospitalizado un tiempo, lo cual hace que Melvin deba cuidar de su perro, algo que no le gusta lo más mínimo al principio pero que desembocará en una tierna relación de cariño mutuo. El perro se convertirá en un nexo común para Simon y Melvin y será el causante de que su relación de amistad se fortalezca dejando a un lado los prejuicios.
En segundo lugar tenemos a Carol, la camarera, madre soltera de un hijo con fuertes molestias pulmonares que la hacen llevarlo al médico día si, día también. Carol es la única persona que Melvin permite que le toque, como podemos comprobar en la primera escena que comparten en el restaurante, lo cual demuestra el sentimiento oculto que tiene el escritor por ella. Aunque al principio la camarera parece ser para Melvin su sirvienta particular en el restaurante, pues solo quiere ser atendido por ella, pronto ese comportamiento egoísta dará paso a un acto de humanidad enorme que cambiará la vida de la mujer. Puede que Melvin siga expresándose con su enferma sinceridad pero junto a Carol lucha por adaptarse y, como le dice a ella, llegar a ser una mejor persona.
Además la cinta posee un tramo propio de road movie en que los tres personajes emprenden un viaje y donde se establece una bonita relación entre Carol y Simon, en la cual la camarera inspirará al artista y le dará nuevas fuerzas para seguir adelante.

La cuarta película dirigida por James L. Brooks debería ser vista por todos los directores de comedia actuales, ya que es la muestra de cómo de una historia sencilla cargada con buenas intenciones puede salir una muy buena película. Brooks se caracteriza por dotar a todas sus películas de ese aroma “happy” en que los actores sean el timón. El director compone las secuencias para que sean los actores los que carguen sobre sus hombros con el peso de la misma. Y eso nos lleva a otro de los pilares básico, el guión, escrito por el propio director y Mark Andrus. Estamos ante una historia de marcado corte clásico, la mayoría de las escenas se desenvuelven en los hogares de los protagonistas o en el restaurante, tan solo se escapa de forma marcada de ese esquema en el tramo del viaje y al final, cuando Melvin y Carol dan el paseo. Los diálogos son excelentes y contiene frases memorables mediante las que Melvin da rienda suelta a su cinismo.

Ayuda de forma maravillosa a la historia la partitura de Hans Zimmer, en ésta ocasión en su vertiente más contenida e intima, con un tema principal soberbio.

Sólo Jack Nicholson podía ser Melvin, ese ser que camina sin pisar las líneas de las aceras y que parece odiar a todo el mundo. Era la tercera vez que Brooks contaba con Nicholson, y la primera que lo convertía en su cabeza de cartel, y es que Nicholson es la estrella del film, cuando aparece se nota, dando rienda suelta su histrionismo, ésta vez ideal para el personajes, y a su afilada lengua. Lo mejor de todo es que, a pesar de sus defectos, Melvin es un personaje al que le coge mucho cariño, siendo de los más amables a los que el actor ha dado vida. Si Nicholson están bien, su compañera de reparto, Helen Hunt, está sublime. Humanidad, sinceridad, dulzura, todo cuanto requiere el personaje se lo aporta la actriz por medio de miradas y un trabajo corporal excelente. A pesar de que Nicholson se haga notar no consigue eclipsar a Hunt, la mejor del reparto. Greg Kinnear es Simon, el vecino de Melvin, papel por el que el actor comenzó a erigirse en el panorama hollywoodiense, y no es para menos, su labor en el film es muy notable y compone un personaje nada caricaturesco. Completan el reparto Cuba Gooding Jr. recién salido de Jerry Maguire (que Brooks produjo) dando vida al amigo de Simon y marchante de arte Frank, el cual me recuerda bastante a su oscarizado Tod Tidwell. Shirley Knight es la madre de Carol, la cual dota tanta humanidad al personaje como Hunt y posee tramos divertido. Skeet Ulrich es el modelo callejero para Simon que no traerá nada bueno a la vida del pintor. Mencionar la participación del director, y cazafantasmas, Harold Ramis como el Dr. Bettes y del también director Lawrence Kasdan como el psiquiatra de Melvin. Hay que citar también al otro gran protagonista del film, el perro Verdell, tan carismático como el que más, al que se le toma cariño desde el primer minuto.

La película consiguió ser todo un éxito de taquilla y de critica que se vería coronado con 7 nominaciones a los Oscars, entre los que se encontraban Película, Director, Actor Secundario, Guión Original y Banda Sonora, para acabar consiguiendo el de Mejor Actriz para Helen Hunt y el de Mejor Actor para Nicholson que acumulaba ya 3 Oscars en su carrera.

“Mejor… Imposible” es una película que nos hace querer ser mejores personas, tal y cómo le sucede al protagonista de la misma. Decir que es un clásico quizás sea exagerado, pero se acerca.

Lo Mejor: El trío protagonista, con Hunt en cabeza. Su aroma de comedia clásica. El perro.

Lo Peor: ¿Por qué no se hacen más así hoy día?

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