Red de Mentiras, de Ridley Scott

Desde que comenzara la Guerra de Irak no han cesado de aparecer películas que, en mayor o menor medida, toquen el tema. Sin embargo, esto no es nuevo, siempre que ha tenido lugar una guerra diferentes expresiones culturales se han encargado de echar mano de ella para narrar historias, ya sean de índole critico político ó en forma de thriller de acción. La película dirigida por Ridley Scott estrenada en 2008 se acerca a éste último género.

Roger Ferris es un agente de la CIA destinado en Oriente Próximo para desarticular una célula terrorista que está cometiendo duros atentados en suelo europeo. Su objetivo es capturar al líder de dicha célula, Al-Saleem, con ayuda del jefe de seguridad jordana, Hani Salaam, y siguiendo órdenes de Ed Hoffman, su superior en suelo americano.

He aquí un ejemplo de cómo se puede narrar una historia de espionaje aprovechando un desafortunado acontecimiento mundial como es el conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, la cinta no trata sobre el conflicto en sí, aunque se toque ligeramente y se hagan algunas que otras referencias, sino de la situación que vive el protagonista de la historia al sentirse en medio de una lucha de conflictos de intereses. Roger Ferris trabaja directamente para la CIA, Estados Unidos, por lo que debe acatar las órdenes que le dictan, buscando el bien global que acabe con el terror que asola las calles, sin embargo, por otro lado, su larga estancia en territorio árabe lo ha hecho tener simpatía por la gente y cultura del País islámico, hasta el punto de querer cooperar estrechamente con el jefe de seguridad jordano, a quien acaba por respetar más que a su jefe directo. De esa forma Ferris se encontrará en una difícil situación que se acrecentará cuando conozca a Aisha, la joven enfermera que lo vacuna.

Tanto el centro de inteligencia de Estados Unidos como el servicio de inteligencia jordano buscan lo mismo, acabar con las personas que planean golpes terroristas, pero la forma de conseguirlo es distinto. Los americanos trabajan con herramientas de rastreo de última generación, satélites que barren el globo, chips de inteligencia, ordenadores, mientras que los miembros de la inteligencia jordana prefieren utilizar medios más arcaicos, pero igual de efectivos, como el utilizar contactos dentro de las diferentes organizaciones, consiguiendo u colaboración por medio de cortesía que puede convertirse en venganza en caso de que no cumplan.
Así tenemos dos formas de espionaje distintas. Como dice Hoffman en su, estupendo, monologo de presentación están en una guerra en donde se enfrentan medios modernos y primitivos, algo que se ha ido ejerciendo desde los primeros conflictos de la Historia.

El título del film nos da uno de los temas principales del mismo, la mentira. Una de las bases del trabajo de espionaje es utilizar el engaño para lograr el objetivo, y aquí nos encontramos con un juego en que ambos bandos se esconderán información para intentar capturar antes de Al-Saleem. Ferris sufrirá la mentira por parte de Hoffman, que demuestra no tener palabra traicionando a Hani. Para subsanar el error e impedir que haya más roces entre las distintas agencias Ferris idea un inteligente plan, una cortina de humo que sirva de anzuelo a los terroristas y los lleve hasta ellos. Sin embargo las mentiras se siguen ejerciendo a espaldas del agente, que se encuentra al filo del abismo.

Tras realizar su policiaca “American Gangster” el británico Ridley Scott se sumergió directamente en esta historia de engaños y traiciones con su equipo habitual. Scott siguió con la buena mano que demostró tener en la cinta de criminales, con un empaque visual irreprochable en donde destaca el uso de la fotografía de Alexander Witt para remarcar los diferentes ambientes en donde se desarrolla la trama. El resultado es un vibrante tecnothriller bien fabricado que adolece de rememorar otras cintas, como la que realizara su hermano Tony en el año 2001 con Robert Redford y Brad Pitt, “Spy Game”.
Scott otorga dosis de realismo en la violencia, ahí tenemos los huesos que se le incrustan a Ferris en la piel tras un ataque y que lo hieren psicológicamente. Luego hay secuencia bien diseñadas como la nube de arena que crean los coches como distracción para que el satélite no consiga rastrear al objetivo. Las escenas de diálogos son ágiles gracias al uso de steadycam y al montaje de Pietro Scalia, aunque me parece muy innecesaria la inserción de planos que sirven de flashback para recordarnos a algunos personajes.
El director volvió a rodar en Marruecos para dar mayor verisimilitud y alcanzar la atmósfera adecuada.

El guión corre a cargo de William Monahan, siendo éste su primer libreto tras “Infiltrados”. Existe una crítica hacia la hegemonía americana y a los métodos que se usan para alcanzar los objetivos. Como mejores personajes tenemos las dos caras de la moneda, Ed Hoffman y Hani Salaam, ambos situados en el mismo bando pero con personalidades muy diferentes.
La Banda Sonora está compuesta por Marc Streitenfeld utilizando elementos orientales para ayudar adecuadamente a la imagen.

El reparto está encabezado por Leonardo DiCaprio, que rememora su papeles previos en “the Daperted” y “Diamante de Sangre” para crear a Roger Ferris, el agente destinado a Oriente Próximo para atrapar al peligroso terrorista. DiCaprio está bastante bien como agente que lo pasa mal y vuelve a hacer gala de su perfección a la hora de simular acentos, decorando su imagen a través de tinte oscuro para su pelo, barba y lentillas que ennegrezcan sus ojos. Mark Strong está muy bien como Hani Salaam, aliado de Ferris, líder del servicio de inteligencia jordano. Russell Crowe repite por cuarta vez con Scott, y por segunda con DiCaprio, como Ed Hoffman. Reconozco que en ésta película Crowe me encanta, su aspecto de gordinflón zampabollos que intenta salvar el mundo mientras acompaña a sus hijas al colegio consiguió ganarme. El aspecto del actor fue diseñado así por el director y él mismo, creando un personaje que funciona como critica al sistema norteamericano, dirigiendo todo a larga distancia, sin mancharse las manos, con la tecnología como arma. Citar que DiCaprio y Crowe comparten apenas diez minutos juntos en pantalla, manteniendo más conversaciones por teléfono que en persona. Golshifteh Farahani es Aisha, la joven enfermera de quien Ferris se enamora. Alon Aboutboul es el terrorista Al-Saleem.

La película se estrenó a finales de 2008 con más pena que gloria, la crítica no la maltrató, aunque tampoco la elogió, y la taquilla no respondió favorablemente a pesar de tener a dos estrellas de primer orden.
Aún así es uno de los films Scott del nuevo milenio más disfrutables. Un tecnothriller bien hecho.

Lo Mejor: Su factura visual. Es muy entretenida. Crowe.

Lo Peor: No inventa nada nuevo.

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