El Curioso Caso de Benjamin Button, de David Fincher

El relato de F. Scott Fitzgerald sobre un hombre que rejuvenece en lugar de envejecer fue tanteado por varios directores. Cuando los derechos los compraron Frank Marshall y Kathleen Kennedy el nombre que sonó con más fuerza fue el de su amigo y colaborador Steven Spielberg, con John Travolta como uno de los actores barajados para dar vida al protagonista. Sin embargo dicho proyecto no se llevó a cabo quedando guardado en los cajones de la productora hasta que llegaron Eric Roth y David Fincher. El primero se encargaría de escribir el guión mientras el segundo se pondría tras la cámara para darle vida.
El proyecto fue ganando mucha más envergadura cuando se anunció que Brad Pitt lo protagonizaría, siendo la tercera vez que se pondría bajo las ordenes de Fincher, junto con Cate Blanchett. El presupuesto ascendió a cerca de 200 millones de dólares debido a los revolucionarios efectos visuales que se usarían.

La película narra la historia de Benjamin, un hombre que nació en extrañas circunstancias, tan extrañas que recién nacido aparentaba tener casi noventa años, algo que hizo a los médicos darle pocas esperanzas de vida. Su padre, dueño de una fábrica de botones, decide abandonarlo en un geriátrico, en donde es acogido por Queenie, quien lo cría como si de un hijo se tratara. En la residencia conocerá a Daisy, el amor de su vida. A medida que pasa el tiempo Benjamin experimentará un proceso contrario al del resto de seres humanos, pues va haciéndose más joven.

El argumento fantástico de un hombre que crece a la inversa del resto del mundo sirve para hablar sobre dos temas que se dan de la mano, el tiempo y la muerte.
La película se abre con un breve relato, el del Sr. Gateau, un relojero que diseñó el reloj de la estación de Nueva Orleans cuando se desarrollaba la I Guerra Mundial. La pérdida de su hijo hace a Mr. Gateau crear un reloj cuyas manecillas giren a la inversa, como si así pudiera recuperarse el tiempo. Ese reloj avanza a la par que Benjamin, ambos nacen y mueren casi a la vez y, en lugar de ir en el mismo sentido del resto, van al contrario, pero consiguiendo un mismo fin. No importa que se nazca viejo o joven, alto o bajo, lo importante es cómo aprovechar ese tiempo que se nos ha dado.
El segundo gran tema, y otro gran protagonista del film, es la Muerte. Benjamin se cría rodeado de personas que están a las puertas de marcharse del mundo, la muerte forma parte de él desde su existencia, incluso él mismo la rozó en el momento de su nacimiento, cuando nadie pensaba que sobreviviría. Si antes decía que lo importante es aprovechar el tiempo y vivir cada cual a su manera es porque al final todos vamos a llegar al mismo lugar, el cual por doloroso que sea hemos de aceptarlo como parte natural que es.
Aunque toque un tema tan sombrío como la muerte la película lanza un mensaje optimista al final, en que subraya las grandes virtudes de las personas y lo que pueden conseguir en la vida.

El tener un personaje que tenga la peculiaridad de rejuvenecer debería dar para un película en donde se exponga lo que ello conlleva tanto para él mismo como para las personas que lo rodean, sin embargo la gente no parece sorprenderse frente a los fabulosos acontecimientos que rodean a Benjamin, casi no hay ningún personaje que se extrañe al ver que entre ellos hay una persona que cada día que pasa se hace más joven, sino que lo aceptan como algo natural.
Las primeras dos horas de película transcurren de forma normal, con Benjamin siendo un cacho de pan que cumple (o resta) años viviendo una vida tan grande como la mejor novela. Es en la parte final, cuando Daisy y Benjamin están juntos, cuando la cinta muestra la gran tragedia del personaje, que no es otra que el no poder disfrutar de uno de los mayores privilegios de la vida, ser padre. Una de las mejores escenas de todo el film es ese momento en que nuestro protagonista observa cómo juegan un padre y su hija, sabiendo que no podrá vivir esa sensación. Daisy tarda en aceptar la decisión que toma Benjamin de marcharse, pero años después comprende que fue la correcta, pues no sería nada agradable que aparentara tener la misma edad de su hija.

Fincher imprime en la cinta una impecable factura de cuento de hadas, un aroma a fantasía nostálgica que se paladea en cada fragmento que se nos narra de la vida de Benjamin. El director vuelve a hacer gala de su labor técnica y de cómo se deben utilizar los efectos especiales para reforzar a la historia.
Aún así no soy de los que ven en la película esa Obra Maestra que se dijo, y es que algunas secuencias me resultan excesivamente bien diseñadas. Me explico, el momento en que Benjamin y Daisy van a hacer por fin el amor está narrado de forma idílica, él tumbándose sobre ella lentamente quitándole los zapatos, consiguiendo que no conecte con el film de la forma que se requiere, al igual que otros planos de Brad Pitt navegando que parecen rodados para un anuncio de colonia. Es una pena que exista esa “artificialidad” pues luego hay momentos realmente emotivos, como la historia entre Benjamin y Elizabeth Abbot o la tristeza que vive Benjamin al saber que debe separarse de su hija.

El guión de Eric Roth aborda temas interesantes como los citados anteriormente, muerte y tiempo, pero rememora su libreto para “Forrest Gump”, y es que la odisea vital de Benjamin se asemeja en exceso a la de Forrest, además los dos tienen un gran corazón y apenas se enfadan. Para dar actualidad a la historia se introducen los acontecimientos del Huracán Katrina, pero para mi gusto se saca poco juego a la ciudad de Nueva Orleans. El apellido Button hace referencia al trabajo del padre de Benjamin, fabricante de botones.

Los efectos especiales maravillan desde el momento en que aparecen los logos de las productoras Warner y Paramount dibujados por medio de innumerables botones. Los efectos son espectaculares consiguiendo hacer a los protagonistas liftings faciales que los rejuvenezcan y envejezcan.
El montaje adolece de recurrir mucho al flashback, volviendo demasiadas veces al hospital desde el que la hija de Daisy lee el diario de Benjamín a su madre. La escena en que se recuerda el accidente de Daisy está muy bien visualmente y recuerda al principio de “Magnolia” en que se pone de manifiesto la casualidad, pero para mi gusto también relentiza la historia.
La Banda Sonora de Alexandre Desplat posee el tono melancólico adecuado, consiguiendo una composición musical excelente en que encontramos temas preciosos.

David Fincher reclutó un selecto reparto para llevar a cabo su visión. El director contó por tercera vez con Brad Pitt, el cual se encuentra bastante comedido en su interpretación, claro que dicha labor ocupa algo menos de la mitad del metraje, ya que en las secuencias en que es muy viejo y muy joven se reclutó a otros actores sobre los que se insertó en postproducción el rostro de Pitt manipulado digitalmente para que aparentara la edad que requería el personaje. De hecho creo que Pitt estuvo más tiempo en la sala de captura facial que en los set de rodaje. Aún así el actor luce en pantalla de fábula, todo hay que decirlo, pero no creo que mereciera la nominación al Oscar. Cate Blanchett está muy bien como Daisy, el amor de Benjamin, la soñadora bailarina. Blanchett también pasó por el proceso de captura facial y se sometió a largas sesiones de maquillaje, además prestó su voz a la versión juvenil de Daisy. Taraji P. Henson está fantástica como Queenie, la cariñosa madre adoptiva de Benjamin, la cual cree en Dios por encima de todas las cosas. Julia Ormond es Caroline, la hija de Daisy, quien narra la historia. Tilda Swinton es Elizabeth Abbot, la amante de Benjamin en Rusia, una mujer luchadora de alta cuna que aspira a cruzar el canal de la Mancha. Jason Flemyng es Thomas Button, el padre biológico de Benjamin, el cual intentará remediar el erro de haberlo abandonado siendo un bebé. Elias Koteas es Mr. Gateau. Jared Harris es el divertido Capitán Mike.

“El Curioso Caso de Benjamin Button” consiguió ser una de las favoritas en la Gala de los Oscars de 2008 al recibir 13 nominaciones, de las cuales consiguió 3: Dirección Artística, Maquillaje y Efectos Visuales.

Un cuento sobre el paso del tiempo y la muerte muy bien realizado. Buena, y bonita, película.

Lo Mejor: Su impecable belleza. La Banda Sonora.

Lo Peor: Aunque lo nieguen, recuerda a “Forrest Gump”. Está sobrevalorada.

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2 pensamientos en “El Curioso Caso de Benjamin Button, de David Fincher

  1. Correcta.
    Me dejó bastante frío. No me emocionó como debería haber hecho.

    La nominación a Pitt fue del todo inmerecida. Y ojo, que a mi me gusta como actor, y le hubiera nominado en anteriores ocasiones, pero aquí ofrece uno de sus peores registros (demasiado frío e inexpresivo)

    Estoy contigo en lo de película sobrevalorada, aunque tiene cosas muy buenas, como la historia, la dirección, Cate Blacnhett y el diseño de producción.

    Saludos 😉

  2. Pitt no me desagrada como actor, pero aqui luce más como modelo publicitario (al igual que en otras cintas suyas, como “Troya”), y es cierto, su nominación fue de lo más injusto ese año.

    Saludos 😉

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