Con Air, de Simon West

Cameron Poe es un ranger acusado de asesinato y condenado a una pena no superior a diez años. Siete años después se le concede la libertad siendo trasladado hasta su destino en un avión-prisión que porta a peligrosos criminales. En el transcurso del vuelo los presos se harán con el control del avión.

A principios de 1996 fallecía el famoso productor Don Simpson dejando huérfano a su compañero Jerry Bruckheimer, quien le dedicó la última película que habían realizado juntos, “La Roca”. El emblema del cielo atravesado por dos rayos había llegado a su fin (aunque volvió a utilizarse en la secuela “Bad Boys 2”) y Bruckheimer debía seguir su camino en el cine en solitario creando su firma “Jerry Bruckheimer Films” en la que ya sólo aparecía un rayo chocando contra un árbol. El logotipo había cambiado pero el alma de las películas seguía siendo el mismo, blockbusters cañeros en que abunden los protagonistas valientes, de buen corazón y con sentido del humor, las chicas guapas, los villanos sanguinarios y destructivos (como el meteorito de “Armageddon”), las explosiones espectaculares a la par que ruidosas y ese tufillo a americanada barata. Con ese cóctel Bruckheimer ha ofrecido a lo largo de estos años verdaderas joyas del cine de evasión veraniego (algunas mejores que otras) en que el objetivo fundamental era, por encima de todo, entretener. Y toda esta andadura en solitario empezó en 1997 con la película presente.

No hay que engañarse, “Con Air” es una película que los “entendidos” catalogarían inmediatamente como mala, un film de consumo rápido del cual no recordaríamos nada a los diez minutos de salir de la sala. Pues bien, yo me lo paso pipa cada vez que la veo. Me parece un estupendo divertimento de acción en que las exageraciones que vemos tienen su justificación gracias al aroma desenfadado que posee el film, algo que no aparenta al principio cuando se nos presenta a Cameron como un buen ranger condecorado y escuchamos el típico discurso de “jamás se debe abandonar a un compañero caído” a la par que aparece en primer plano la bandera norteamericana. Poe es condenado tras defender a su esposa en una pelea de borrachos y encarcelado sin posibilidad de conocer a su hija que está a punto de nacer hasta que salga libre. Un principio muy acorde a la mayoría de películas que nos llevaba ofreciendo el productor años atrás junto a Simpson (no olvidemos que “La Roca” se abre también con la bandera yanqui apareciendo en primer termino). Pero todo cambia cuando nuestro protagonista y héroe se sube al avión y conocemos a los que, para mi, son los verdaderos protagonistas de la cinta, los criminales. Encontramos verdaderas joyas entre los pasajeros del “Jailbird”, empezando por Billy Belcebú, el cual mató a toda la familia de su mujer (incluido al perro) tras descubrirla engañándolo con otro; Perro Diamante es un afroamericano militante de la causa negra que ha escrito un best-seller durante su estancia en prisión; Johnny-23 debe su numérico apellido al número de mujeres que violó; Pinball Parker es un pirómano y drogadicto adicto al crack; Cienaga es el más chalado piloto criminal; Garland Greene, también conocido como “el mutilador de Ohio”, es un peligroso psicópata que hace que la Familia Mason parezca la Famila Trap; Cyrus Grissom, alias “el Virus”, es el cabecilla del grupo, un autentico producto del sistema que ha infringido todas las leyes por medio del asesinato o la extorsión. En definitiva, tenemos un grupo de lo más completo en que encontramos lo peor de la sociedad, desde violadores hasta asesinos.

Cameron Poe describe a la perfección el argumento cuando su amigo Baby-O le pregunta qué sucede. De algún modo han conseguido meter a toda la basura del Universo en ese avión, y de algún modo esos convictos han conseguido hacerse con el control del avión, y de algún modo los han metido a ellos dentro. Tenemos así el convencional esquema de héroe en medio de una situación conflictiva que debe resolver ayudado por fuerzas externas, representadas aquí por el Marshal Vince Larkin. Claro que a Poe no le preocupa que los criminales hayan conseguido tomar el mando, sino la situación de su amigo Baby-O, necesitado de una inyección de insulina, y de la agente Bishop, la cual está en el punto de mira de Johnny-23. Por esa razón Poe no desciende del avión cuando tiene ocasión para reunirse por fin con su familia, porque sigue siendo un ranger que no abandona a un compañero caído.
A lo largo del vuelo Poe tendrá que mantener oculta su identidad de persona libre para que así los villanos no sospechen de él, claro que, como toda buena película de acción, comenzarán a aparecer diferentes obstáculos, desde que encuentren su carta de libertad condicional hasta que descubran que está ayudando a los marshal a capturarlos. Por supuesto todos los impedimentos no ocurren en el avión sino también en tierra cuando Larkin se enfrente a sus superiores y los convenza para que no destruyan el avión. Nuestros queridos criminales también tropezarán con un muro al descubrir que su salvoconducto a tierras paradisíacas les ha traicionado.

Para dirigir la película Bruckheimer contrató, como es habitual en él, a un experto en publicidad, el debutante Simon West. Lo cierto es que me sorprende que ésta sea la primera película de West porque está bastante mejor realizada de lo que aparenta para un debutante en este tipo de cine. Hay planos muy bien elegidos para varios momentos, como los contrapicados sobre los criminales en el momento en que van a poner en marcha su plan o los planos desequilibrados para las escenas en que va a suceder alguna escena de tensión. Hay que elogiar el hecho de que la película se desarrolle por completo dentro de un avión y no aburra nunca gracias al uso de la planificación y a la inserción de primeros planos cuando el film lo requiere (incluido el más famoso en que John Malkovich dice “Bienvenidos a Con Air”). Curiosamente a West se le va la mano cuando la película explota por completo y mete el acelerador. Me refiero al momento en que tiene lugar el enfrentamiento en el Aeródromo Lerner entre criminales y policías con esa tremenda explosión en la que encontramos el plano Bruckheimer por excelencia, un grupo de hombre caminando hacía la cámara. A partir de ahí, como digo, la película explota. Tenemos una emboscada la mar de ruidosa; la huida del avión llevándose un coche por el camino que luego destrozará al chocar contra una torre de control; a Cameron Poe demostrando lo héroe que es tomando el control del avión sin que las balas le hagan daño; un aterrizaje que se lleva por delante media ciudad de Las Vegas y una persecución final en la ciudad del desierto. Acción sin freno con momentos divertidos (ese brazo de Johnny-23) que ponen la guinda al film.

La mejor escena del film, para mi gusto, la protagoniza uno de los mejores personajes, Garlan Greene, con el cual los artífices del film introducen el suspense en todo momento, pero especialmente en la escena en que se encuentra con una niña y juega con ella a los muñecos. Es una escena que provoca terror, e incluso repulsión, debido a lo que conocemos del personaje y a la forma en que está rodada, con ese plano subjetivo en que se nos muestra a la pequeña sonriendo dulcemente. Esa breve escena puede ser un homenaje a “Frankenstein”, cuando el monstruo se encuentra con la pequeña niña ciega, introduciendo en el espectador incertidumbre sobre lo que va a suceder.

El guión fue escrito por Scott Rosenberg, quien había escrito previamente “Cosas que hacer en Denver cuando estés muerto” y “Beautiful Girls”. Lo cierto es que el guión está plagado de frases que inducen a tomarse a broma la película tales como “Muévete y me cargo al conejito” o dialogo lapidarios del tipo “¿Sabes quien soy yo? – Un tio muy feo”. Eso, aunque parezca mentira, hace ganar puntos al film al quitarle pretensiones y demostrar que no se toma en serio a si mismo.
A pesar de ello se hace una reflexión sobre la locura a través del personaje de Greene (una vez más) cuando explica que “locura es trabajar cincuenta horas a la semana durante cuarenta años en una oficina para que al final te echen, terminando en alguna casa de jubilados esperando morir antes de sufrir la humillación de tratar de llegar al inodoro a tiempo”. Una de las mejores líneas de dialogo del film.

La Banda Sonora estuvo a cargo de Trevor Rabin, quien, como es habitual, creó un tema suave por medio de guitarra para el personaje de Poe cuando piensa en su familia, y otros temas más ruidosos en que el uso de sintetizadores define a los criminales y la guitarra eléctrica, que repite el tema de Poe de manera más enérgica, subraya las acciones heroicas.

El productor volvió a contar con Nicolas Cage tras “La Roca” comenzando así una fructífera relación que los ha llevado, hasta día de hoy, a trabajar en cinco ocasiones más. Aquí Cage se convirtió definitivamente en héroe de acción, trabajando su cuerpo hasta alcanzar mayor musculatura y dejándose melena para parecer más Rambo. El actor parece pasárselo bien aquí siendo uno de sus mejores papeles, si no el mejor, de todas sus colaboraciones Bruckheimer. John Malkovich da vida a Cyrus el Virus, el cabecilla del grupo de convictos que toma el avión. Malkovich sabe bien su papel, su sola presencia basta para este producto alimenticio en su carrera. John Cusack es el Marshal Vince Larkin, el chico sinónimo que defiende su avión a toda costa y lucha para que no lo destruyan. Ving Rhames es Perro Diamante, la mano derecha de Cyrus. Steve Buscemi es el peligroso Garlan Greene, cuya primera aparición lo asemeja a Hannibal Lecter. Rachel Ticotin es la guarda Bishop, quien queda prisionera de los convictos. Colm Meaney es el agente de narcóticos Duncan Malloy, quien pretende derribar el avión tras perder a un hombre que iba en él. Danny Trejo es Johnny-23, el violador que, por supuesto, luce su enorme tatuaje en el pecho. Mykelti Williamson es Baby-O, el amigo de Cameron que necesita urgentemente insulina. Monica Potter es Tricia, la esposa de Cameron que lo aguarda junto a su pequeña hija Casey.

“Con Air” fue un éxito de taquilla en 1997 rebasando los, por aquel entonces difíciles, 100 millones de dólares. Recibió dos candidaturas al Oscar, Mejor Sonido y Canción para “How Do I Live”. Simon West debutó muy bien, y luego realizó la decente “La Hija del General”, lástima que luego se involucrara en “Tomb Raider” y su carrera fuera en picado. Bruckheimer triunfó en su debut como productor en solitario contando con un reparto tan variopinto como el de su próximo film, esta vez dirigido por uno de sus directores estrella y protagonizado por Bruce Willis.

“Con Air” es ruidosa, adrenalínica, con muchas fantasmadas pero, sobre todo, muy divertida. Un blockbuster veraniego de primera.

Lo Mejor: Conjuga a la perfección diversión y acción.

Lo Peor: Bruckheimer ha aparcado este tipo de producciones en favor de películas más orientadas a toda la familia.

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5 pensamientos en “Con Air, de Simon West

  1. Una auténtica gozada, y una de las últimas buenas películas de acción de los 90 y de Cage. Me lo paso teta cada vez que la veo. Está plagada de frases, personajes y escenas memorables.

    El caso de Simon West es similar al de Jan De Bont. Empezaron con dos buenas películas (a mi “La Hija del General” me pareció de notable), siendo la primera una de acción de toda la vida, y luego con su tercera trabajo acabaron con la buena racha y con sus carreras, encadenando un truño tras otro (y para más inri, ambos fueron responsables de la horrible saga de Tomb Raider)

    Prometían ser un buen relevo de McTiernan y Donner, y mira en lo que se han quedado…

    Saludos 😉

  2. Aunque sea malilla a mi es una peli que me hace mucha gracia, tanto por las exageraciones d elas que hablas, como porque a pesar de ellas se hace entretenida y se deja ver perfectamente 🙂

  3. Es cierto Pliskeen, tanto West como De Bont comenzaron su carrera con dos películas majas y luego fueron en picado cuesta abajo, y con Tomb Raider ni más ni menos.

    Cierto Carol, la película hay que verla así, como un divertimento cargado de explosiones, acción y personajes pintorescos.

    Saludos !!!

  4. Yo con esta disfruté mucho…al menos en el momento que la vi…de todas maneras me quedo con tu mención a “la hija del general” una película que como dicen por arriba a mi también me pareció notable

  5. De esa trilogía que se marcó Nicolas Cage como héroe de acción a finales de los 90, prefiero “La Roca” y “Cara a cara” por encima de “Con Air”, aunque eso no quita que disfrute realmente de este divertimento palomitero. Tiene algunos momentos que todo fan del actioner aplaude como un loco (el momento del coche enganchado al avión, la persecución final en Las Vegas, Poe tomando el avión sin armas, etc.). Se echan de menos estas películas de Bruckheimer que antes producía sin parar. Y West comenzó su carrera con fuerza, pero pocas veces a vuelto a destacar. “La hija del general” me parece un film a reivindicar.

    Un placer leer este artículo que se me había escapado.

    Saludos.

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