Un joven agente de policía de Nueva York se tropieza de regreso a casa con unos muchachos que lo embisten, lo cual hace que les dispare en el puente George Washington provocando que se estrellen y mueran. Debido a eso el agente decide tirarse del puente frente a todos sus compañeros. Aún así el cuerpo del chico no se encuentra y se abre una investigación que tiene como objetivo el condado de Garrison en Jersey, poblado por policías.

A finales de los 90 apareció éste policiaco de corte clásico cuyo mayor reclamo era contar con un reparto de primera clase encabezado por Silvester Stallone, que descendió considerablemente su salario a la par que ascendía de peso para dar vida al sheriff del pueblo donde se desarrolla el film.

La trama se abre con el percance descrito anteriormente, en que Superboy, el agente de policía, comete el error de disparar contra unos chicos desarmados por miedo. A partir de ese momento se desencadenará entre los miembros del pueblo, todos policías, un síntoma de incertidumbre y malestar debido a las inoportunas investigaciones que está realizando el departamento de Asuntos Internos liderado por Moe Tilden.
El pueblo de Garrison se ha convertido en el paraíso para los policías. Es el condado más seguro de todo New Jersey, y eso es porque lo habitan agentes de la ley que lo dominan como les viene en gana sin tener que rendir cuentas a nadie, ni siquiera al sheriff, para cuyo cargo escogieron a un antiguo héroe local que padece una deficiencia auditiva que le impidió entrar en la Academia de Policía. Parecería que Garrison es el lugar idóneo para vivir, pero, como siempre, algo huele a podrido. A medida que avanza la historia comprobamos que Garrison es como una mafia donde existen varias reglas de marcado tono discriminatorio. La primera, y más evidente, es que si no eres policía, o familia de policías, no tienes derecho a vivir entre ellos, la segunda es que tus ojos y oídos deberán estar siempre cerrados cuando veas una infracción cometida por algún miembro de la comunidad en que vives, y, para terminar, se demuestra su carácter racista, además de por varios comentarios al respecto, al no observar a ninguna persona de color viviendo entre ellos. Así esa sociedad “perfecta” demuestra tener tantas fisuras como cualquier otra región.

“Cop Land” debe mucho a dos grandes clásicos del cine, “Solo ante el Peligro” y “La Ley del Silencio”, y ambos podemos verlos en la figura del sheriff del condado. Freddy Heflin es la máxima representación de la ley en el pueblo, nadie debería estar por encima de él por mucha placa que lleve, sin embargo las cosas no son así y el pobre sheriff es un títere gobernado por los policías que le otorgaron el puesto. Lo más que hace es poner alguna que otra multa y apuntar si la basura ha sido depositada en el lugar correspondiente. Es un santurrón que no quiere meterse en líos y que aparenta no enterarse de nada de lo que sucede. Será la presencia de Moe Tilden en su pueblo lo que le hará reaccionar y debatirse entre seguir en silencio o hacer lo correcto.
Heflin se asemeja así al personaje de Brando en la película de Kazan, un pobre al servicio de la mafia que parece saber menos de lo que en realidad sabe y al que creen tener bajo control sin posibilidad de abrir la boca pero que acaba mostrándose como un hombre que resuelve actuar por sí mismo. Referente a “Solo ante el Peligro” tenemos el tramo final en que todos los que parecían estar del lado de Heflin le dan la espalda dejándolo solo para enfrentarse a los policías corruptos que han estado gobernado su ciudad sobre su figura.

El guión y la dirección de la cinta corren a cargo de James Mangold, hoy en día de capa caída tras el estreno de “Day and Knight”. Mangold realizó con ésta su segunda película tras la buena acogida que tuvo su debut, “Heavy”, y demostró ser uno de los nuevos valores del panorama USA. “Cop Land” es una cinta sobria, directa, sustentada en un buen libreto que ejecutan actores representativos del género. La trama se desarrolla de forma eficaz y honesta, nunca se nos esconde ningún detalle, lo cual hace que se nos ponga en el lugar del sheriff, el cual observa en su primera escena cómo su amigo Figgis intercambia una bolsa con una compañera del servicio de artificieros que luego tendrá importancia. El tramo final en que Heflin va en busca de sus antiguos amigos posee garra y emoción mostrándonos los hechos en leve cámara lenta con el sonido casi apagado, no en vano, pues a nuestro protagonista le acaban de disparar en su tímpano sano y padece en ese momento una sordera casi total.
Como puntos flacos he de decir que no me gusta el subrayado final en que la voz del personaje interpretado por De Niro aparece nuevamente (lo hace por primera vez al principio) para remarcar la buena acción del sheriff y lo que ello conllevó, reafirmando, por si no nos había quedado claro, que nadie está por encima de la ley, así como tampoco me gusta esa escena en forma de epilogo en que nuestro sheriff aparece embobado observando el puente que separa Nueva York de Nueva Jersey y en donde comenzó toda la historia.

El guión es bueno y vuelve a denunciar la corrupción que existe en los departamentos de policía, en este caso el de Nueva York, condensando la historia en un pequeño escenario urbano que funciona como otro personaje más.
El reparto es otro de los pilares básicos del film y pone de manifiesto la naturaleza de homenaje al género policiaco que tiene el film. Tenemos muchos rostros scorsesianos conocidos, como Harvey Keitel, Ray Liotta, Robert De Niro, Cathy Moriarty o Frank Vincent, los cuales cumplen con su cometido de manera sobrada mostrando una gran profesionalidad. Además de ellos tenemos otros rostros del género, que luego aparecieron en “Los Sorpano”, como Annabella Sciorra. También encontramos a Jason Patrick, Janeane Garofalo, Michael Rapaport, Noah Emmerich o al también director Peter Berg.
La sorpresa del film es el que encabeza a todos ellos, Silvester Stallone, quien intentó dar un giro de 180 grados a su carrera con el papel del sheriff Freddy Heflin. A veces estar rodeado por buenos actores hace que uno sea mejor de los que es, y este caso que nos ocupa puede dar buena fe de ello. Stallone se entregó al papel, engordó 15 kilos y descuidó su forma física para dar vida al personaje, todo un bombón sobre el papel, honrado, sordo de un oído, enamorado de una mujer que está casada con un verdadero agente de policía. Vamos, un papel digno de Oscar. Y lo cierto es que si, Stallone hace el mejor papel de su carrera desde “Rocky”, en la cual también daba vida a un personaje con gran corazón que servía a la mafia. Será que dar vida a personaje con más corazón que músculos le va mejor. Aún así, tras “CopLand”, Stallone se dio unas inesperadas vacaciones del mundo del cine. Al año siguiente sólo presto su voz para “AntZ” y no sería hasta el 2000 cuando volvería a aparecer con el pobre remake de “Get Carter”. Una pena porque aquí parecía mostrar intenciones de tomar otra dirección en su carrera.

La película se estrenó en verano de 1997, una fecha bastante errónea para un film de éstas características según mi opinión, pero en la que consiguió una decente cifra en taquilla debido a su bajo presupuesto de 15 millones de dólares.
Aunque no tuvo toda la repercusión que se esperaba de ella viendo el elenco que la protagonizaba, “CopLand” es una cinta a reivindicar. No es una gran película, pero si un honesto y buen policiaco realizado con buen oficio por parte de todos los implicados.

Lo Mejor: El aroma a buen cine que desprende. El reparto.

Lo Peor: La voz en off final y su epilogo.