Rango, de Gore Verbinski

Parece que la relación entra el director Gore Verbinski y Johnny Depp fue la mar de bien durante el rodaje de las tres primeras partes de “Piratas del Caribe”, tanto que el director volvió a contar con el actor para su nueva película, la historia protagonizada por un camaleón con aroma a spaghetti western.

Rango es un camaleón que sueña con ser un gran actor encerrado en su urna de cristal. Tras un accidente, el lagarto acaba solo en el desierto del Mojave, por el que camina hasta encontrarse con una lagarta que lo acerca al pueblo de Polvo, en donde, para su fortuna (o no), es proclamado nuevo sheriff.

En el nuevo film de Verbinski encontramos lugares comunes, y no es en balde. “Rango” es un gran homenaje al cine, y no sólo al western leoniano que parece ser su más claro referente, sino al cine en general.
La historia es sencilla y nos ha sido relatada más de diez veces, un extraño llega a un pueblo en que sus ciudadanos viven una crisis y él se convierte en su única esperanza. En un principio Rango es un charlatán, un farsante que aprovecha su vocación interpretativa (no en vano es un camaleón) para ganarse al pueblo y conseguir así un cierto status en la comunidad. Claro que no todo es tan sencillo, el pueblo sufre una crisis (por la escasez de agua, aunque es un guiño a la que vivimos en realidad) que hace peligrar su existencia, y ahí será cuando el protagonista deba decidir qué camino tomar en su vida, experimentando así un viaje interior que lo lleve a descubrir su verdadera personalidad y valores.

En apariencia, como he citado anteriormente, podemos decir que la última apuesta cinematográfica del director de “Piratas del Caribe” es un homenaje al western sembrado por Sergio Leone, de cuyas películas encontramos muchas referencias, como por ejemplo la forma de planificar los duelos, la entrada del protagonista en el Saloon, el aspecto de Serpiente Jake rememorando al de Lee Van Cleff (bigote incluido), el personaje de Habas recuerda al de Jill de “Once upon a time in the West” por su negación a vender la tierra y, en especial, cierto personaje que hace aparición en el tramo final y que representa al Espíritu del Oeste.
Además de homenajear por todo lo alto el cine del director italiano encontramos más referencias cinéfilas que llenarán de placer a todo buen amante del séptimo arte. Podemos comprobar que Verbinski es un admirador de Terry Gilliam, ya dejó patente tal gusto en su última (e incomprendida) entrega piratesca, la cual tiene también en “Rango” un pequeño guiño, y es que además de volver a jugar aquí con el surrealismo en la secuencia onírica del protagonista Verbinski introduce un cameo de los dos protagonistas de “Miedo y Asco en las Vegas”. Luego tenemos un homenaje a “Apocalipse Now” al ritmo de las valkirias, otro a Indiana Jones, también al teatro griego por medio de esos plumíferos cantantes mexicanos que nos relatan la historia del protagonista cual coro trágico, recurso que ya utilizaron Woody Allen y los Farrelly. Pero, sobre todo, la referencia cinéfila más clara que veo que ha utilizado Verbinski para crear la historia y a un personaje es “Chinatown”. Poco más voy a decir.

Verbinski llevaba tiempo con la historia en la cabeza y ahora ha sido el momento de hacerla realidad, para lo que ha hecho falta la ayuda de la ILM, la cual crea con “Rango” su primera película integra de animación con un resultado sobresaliente. La historia está protagonizada en su totalidad por animales antropomórficos, o sea, animales con dotes humanas, y la casa de los sueños ha conseguido que parezcan reales por medio de un cuidado en las formas, los colores y las texturas que forman a cada uno, además de un diseño de escenarios y ambientes brutal, con un especial cuidado en el tratamiento de la luz (Roger Deakins vuelve a ser asesor de fotografía). Al contrario que en otras cintas de animación aquí se ha partido de las escenas rodadas con actores, es decir Verbinski rodaba cómo debía ser la planificación de la escena con los actores interpretando a cada personaje en un set y luego la encargada de efectos especiales y animación se encargaba de trasladar eso al ordenador, pero no mediante técnica stop motion, aquí los actores no llevaban parches de captura de movimiento, sino que sólo eran una referencia visual a los que no había que seguir los movimientos al pie de la letra, o sea que como cualquier otra película de animación, había que crearla desde la nada.

El trabajo de Verbinski tras la cámara es excelente, ya no sólo en lo que se refiere a los encuadres, todos cuidados al milímetro, sino al ritmo que le otorga a la historia, plagada de irreverencias y guiños no destinados a los más pequeños aunque pudiera parecer lo contrario. El guión escrito por John Logan, a pesar de ser predecible y recordar lugares comunes, posee un humor que sólo entenderá determinado público.
Lo que menos me gusta del film cuando lo recuerdo es su inicio, la presentación del protagonista, aislado en ese terrario, interpretando para una (imaginaria) multitud escenas teatrales. No deja de tener su gracia que un camaleón sea actor, pero la escena de apertura me pareció más un cortometraje, una pieza ajena a lo que viene después.

El apartado musical está a la altura de las circunstancias teniendo como compositor a Hans Zimmer, quien se divierte creando el tema principal de “Rango” de la misma forma que hizo con el de “Sherlock Holmes”, ya que ambos temas son muy similares. Además de Zimmer encontramos varias canciones creadas por Los Lobos, que vienen muy bien con el ambiente mexicano de la trama.
El elenco interpretativo (vocal) está formado por Johnny Depp como Rango, el camaleón protagonista, Isla Fisher es Habas, la chica (lagarta) que sufre instantes de trance, Abigail Breslin es Priscilla, la jovencita que confía en Rango a duras penas, Ned Beatty como el alcalde, una tortuga ya anciana que gobierna el pueblo. También encontramos a otro conocido de la Saga piratesca como Bill Nighy dando voz al temible Serpiente Jake, a Alfred Molina como Roadkill, a Ray Winstone como Bad Bill, a Harry Dean Stanton como Baltazhar y a Timothy Olyphant como el Espíritu del Oeste, aunque me gustaría saber por qué no contrataron a quien de verdad merecía prestar la voz a tal personaje. Como siempre es obligatorio ver la película en Versión Original, ya que el encargado de doblar al protagonista es Luis Posada (gran actor de doblaje, dicho de paso), voz habitual de Depp pero también de Jim Carrey, y aquí está más cercano a cuando dobla al segundo que al primero, o sea que llega a resultar cargante.

“Rango” es un placer visual, una película de animación divertida y diferente que desprende amor al cine.

Lo Mejor: El talento de Verbinski tras la cámara. Su irreverencia. Los guiños cinéfilos.

Lo Peor: Tarda en arrancar.

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7 pensamientos en “Rango, de Gore Verbinski

  1. Una película interesante sin duda y se agradece que no sea en 3D que ya cansa…
    divertida, trepidante e inclso exagerada, toda una gozada cinéfila….animación que muchos niños pueden disfrutar, aunque en realidad es para adultos

  2. Ideal para toda la familia, aunque creo que los adultos la disfrutamos más debido a las referencias cinéfilas y a la propia personalidad del simpático camaleón.

    El tema de la elección de Olyphant,supongo que fue por algún motivo en concreto. Imagino que lo primero que querrían sería tener al propio actor que encarnó a dicho personaje, y dudo que no lo intentaran. Me pregunto si en la versión doblada sí pudo resolverse ese aspecto (fichando la voz más habitual de dicho actor), o también ficharon a un “sustituto”.

    Saludos 😉

  3. Hola !!

    Christian, creo que te gustará.

    Ángel, tienes razón, hay que agradecer también que no hayan utilizado el 3D, y eso que hay partes que podrían haber funcionado en dicho sistema.

    Pliskeen, te puedo decir (ya que vi la versión doblada) que no se utilizó al actor de doblaje habitual del actor que se homenajea.

    Saludos 😉

  4. A mi la verdad es que me gusto mucho. De echo creo que el próximo año va a dar mucho que hablar en los oscars en el apartado de animación. Mucho se lo tiene que currar Pixar este año para llevarse el gato al agua y conseguir el oscar.

  5. Pues como Pixar no estrene este año algo más que la secuela de Cars (película que a mi personalmente me parece muy infravolarada), creo que el Oscar del año que viene tendrá un ganador ajeno al estudio del flexo. Y lo digo teniendo en cuenta que Cars 2 no será una película en línea de Up, Wall-E o Toy Story 3, sino más bien una cinta con una mayor inclinación infantil y con aspiraciones que no van a ir más allá de divertir a toda la familia (cosa que igualmente está muy bien)

    😉

  6. Pues si, estoy de acuerdo, el próximo año el Oscar a película de animación cro que no recerá en PIXAR, “Cars” es de sus películas más flojas, lo que no significa que sea mala, pero si es la más infantil. Así que “Rango” tiene posibilidades, aunque se haya estrenado justo cuando se ha celebrado la última Gala. Ya veremos, aún es pronto para especular.

    Saludos 😉

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