Marathon Man, de John Schlesinger

El otro día estuve en el dentista y recordé esta película dirigida en 1976 por John Schlesinger en que Dustin Hoffman daba vida a un estudiante de Historia que se ve envuelto en un entramado de suspense en que su vida será a puesta en peligro por un peligroso exnazi con el rostro de Laurence Olivier. Seguramente alguien se pregunte qué tendrá que ver mi visita al dentista con el film. Pues bien, resulta que la secuencia más famosa es aquella en que el frío Olivier intentar sonsacar información a nuestro protagonista por medio de unos metodos bastante cuestionables, y dolorosos. Pero antes, hablemos un poco del film.

La película es, como rezaba su cartel, un thriller, una historia de intriga en que, al igual que el protagonista, no sabemos muy bien qué está sucediendo. La historia gira en torno a Babe, un estudiante de Historia que además participa en maratones, para los que se entrena de forma exhaustiva. Babe tiene un hermano, un agente encubierto del Gobierno que hace tratos con un antiguo nazi. Poco a poco todo se va torciendo hasta llegar a Babe, que se encontrará en una carrera por salvar su vida e impedir que un viejo criminal se salga con la suya.

Ciertamente “Marathon Man” es un thriller muy bien fabricado a nivel formal. La dirección de Schlesinger, muy al estilo europeo (cosa común en el cine norteamericano de los 70), es sensacional en todo escena de suspense (atención al momento en que Roy Scheider se encuentra en medio de unas columnas y aparece una pelota de la oscuridad). Sabe medir el tiempo de cada escena, la planificación, lo que quiere que el espectador vea, y lo que no, para acrecentar la inquietud.
El film tiene secuencias muy interesantes también gracias al montaje, como por ejemplo la de apertura, en que se monta en paralelo el entrenamiento de Babe, y cómo se pica con otro corredor, con la discusión, que acaba en tragedia, del hombre que ha sacado la misteriosa caja y un judío. Se nos está narrando a la vez dos tipos de enfrentamiento en que la velocidad tiene importancia, en uno los contrincantes corren en silencio, y en el otro se retan con sus vehículos mientras no cesan de insultarse. Es una secuencia fantástica en que se nos dan muchas pistas sobre lo que va a ir la película.

William Goldman escribió el guión basándose en su propia novela. Aunque es en este apartado en donde encuentro los puntos más flacos empezaré señalando lo que me resulta más interesante. Que Babe sea un estudiante de Historia no es en vano, la película critica muchos aspectos de la historia reciente, como son la caza de brujas llevada a cabo por el Senador McCarthy y el nazismo. El personaje de Szell está basado en un terrible nazi que torturaba a los judíos utilizando sus crueles conocimientos sobre ortodoncia y está muy bien tratado en el film, sobre todo su presentación, rodeado de diferentes tipos de mandíbulas. He comenzado citando al dentista, que en el film no es otro que Szell y protagoniza la secuencia que me hizo volver a ver el film. El momento en cuestión, visto hoy día, no resulta tan impactante, pero si nos ponemos en la piel del protagonista en ese momento puede llegar a ponérsenos la piel de gallina, es más, recomiendo que si alguna vez se va al dentista se borre el recuerdo de esta película, será mejor.

Ahora hablaré de los puntos más flojos del film, que, para mi gusto, se encuentran en su guión. Me parece un libreto que peca de demasiado complejo en su desarrollo, se nos da mucha información de los personajes sin saber muy bien quienes son y qué papel desempeñan (por ejemplo Doc, el hermano de Babe) para al final seguir teniendo las mismas dudas que al principio. Una de las frases más famosas del film (también perteneciente al momento de la tortura) es “¿Está seguro/a salvo?”. El protagonista no entiende a qué se refiere, ni yo como espectador. ¿Qué está seguro ó es seguro? ¿Los diamantes? ¿El Banco? ¿Adentrarse en el barrio judío? No lo sabemos, puede ser todo, pede ser nada, pero ahí me quedaré con la duda. También me parece muy forzada la historia de amor entre Babe y Elsa, sobre todo la forma que tienen de conocerse no me la creo.

El film lo podemos dividir en dos partes. Una primera en que se nos presentan los personajes, aunque apenas lleguemos a saber muy bien las funciones de muchos de ellos, y una segunda e que Babe tendrá que poner en práctica sus horas de entrenamiento para salvar su vida. El tramo final está a la altura de las circunstancias, empezando por ese duelo en la casa de Szell, pasando por el recorrido del viejo nazi por el barrio judío y concluyendo con el enfrentamiento final entre Babe y Szell en que el joven se vengará dándole al anciano su propia medicina.

El productor del film fue el chico de oro de Hollywood, Robert Evans, quien eligió a John Schlesinger para dirigir el film tras su éxito con “Cowboy de Medianoche”, de la cual el director volvió a contar con Dustin Hoffman, un grande entre los grandes que debía hacerse cargo del papel de Babe. Por mucho que me guste Hoffman debo decir que me cuesta mucho verlo en este film y creerme que es un Universitario cuando por esa época rozaba la cuarentena. Afortunadamente sus buenas artes interpretativas compensan ese handicap entregándose por completo físicamente y transformando su cuerpo en el de un corredor de fondo. Frente a él tuco a otro gigante de la interpretación llamado Laurence Olivier, quien da vida al escalofriante Szell. Existe una anécdota (que, según los impicados, es falsa) en que se describe cómo Olivier no entendía el trabajo interpretativo de Hoffman, quien llegó al rodaje con muchas horas de sueño acumuladas porque el personaje lo requería, y que se acercó a él para sugerirle “Joven, ¿por qué sencillamente no actua?”. Poco después se justifico el estado de Hoffman por la crisis personal en que se encontraba.
Roy Scheider demuestra su profesionalidad y buen porte como Doco, el agente secreto de la División y hermano de Babe. William Devane es Janeway, compañero de Doc, y Martha Séller es Elsa, la chica con la que Babe vive un romance.

El film fue un éxito de taquilla y recibió una nominación al Oscar para Laurence Olivier como Secundario.
A pesar de sus preguntas sin respuesta “Marathon Man” es un thriller muy bien fabricado a nivel visual con un protagonista que no podrá confiar en nadie ni descansar hasta que todo acabe. Buen film.

Lo Mejor: Está muy bien narrada visualmente. Los actores.

Lo Peor: Para mi gusto deja cuestiones sin responder.

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