Woody Allen vuelve con su cita anual a las salas, y lo hace con la cinta elegida para inaugurar la 64ª edición del Festival de Cannes. El proyecto ha dado que hablar durante su rodaje por la participación de Carla Bruni entre su reparto, y gracias a eso supimos muy poco sobre lo que trataba la nueva película del director neoyorkino, algo de agradecer pues nos encontramos ante una de las mayores sorpresas cinematográficas de 2011.

La historia gira en torno a Gil, un joven guionista de Hollywood que quiere triunfar como escritor, para lo cual acaba de escribir su primera novela a la que le faltan unos cuantos repasos. Durante las vacaciones que vive en Paris junto a su novia, Gil experimentará una aventura fantástica en compañía de célebres personajes que vivieron en la ciudad de la luz a principios del S. XX.

Woody Allen llevaba tiempo queriendo rodar en Paris, y por fin lo ha conseguido. Su particular universo va ampliándose cada vez más por ciudades europeas, después de Londres y Barcelona le ha llegado el turno a la ciudad que acogió la revolución bohemia a principios del XX, época que el genio de Nueva York homenajea mediante una mirada nostálgica y mágica a través de ese viaje de ensueño que protagoniza el protagonista cada noche.
La nostalgia es uno de los temas fundamentales del film, alrededor de ella se forma una de las conversaciones más importantes de la historia, en donde se nos define a la perfección la personalidad de cada personaje que toma parte en ella. Gil posee una visión romántica de Paris. En cada calle, en cada rincón, aspira la atmósfera que existió hace muchos años, quedando absorbido por ella. Su vida parece no haber tenido sentido hasta haber pisado la ciudad que acogió a Picasso, Buñuel o Hemingway. Al igual que el protagonista de su libro, Gil se pasea por la ciudad queriendo mantener vivos los viejos tiempos, pero no debe olvidar vivir el presente. Creo que si hemos de sacar un moraleja de este cuento moderno que nos narra Woody Allen es que hemos de pensar en el pasado y quedarnos con lo mejor de los viejos tiempos pero sin olvidarnos de vivir el día a día con pasión e ilusión.

A través de Gil habla el director. Gil no es sino Woody Allen, y Paris se muestra cómo él la ve. El director consigue realizar una gran carta de amor a la capital francesa desde el primer minuto, con una apertura maravillosa en que bellos planos de la ciudad son acompañados por una acertada elección musical. Es un inicio que me recordó al de “Manhattan”, salvo que en esta ocasión se prescinde la voz en off, no es necesaria para saber cuánto cariño tiene el director por la ciudad. Dicha apertura sirve también para que los espectadores nos quedemos prendados (si no lo estábamos ya) de Paris, y así podamos empatizar con Gil desde que hace aparición.
Con este film Allen demuestra que sigue en perfecta forma creativa, tanto como director como guionista, creando una historia original, que bien puede rememorar su también estupenda “La Rosa Púrpura del Cairo”, con diálogos ingeniosos, inspirados e inspiradores, en donde realidad y ficción se mezclan de forma sublime al sonido de las campanadas de un reloj. El ritmo se mantiene a la perfección consiguiendo que el film se pase sin darnos cuenta. La fotografía y elección musical son marca de la casa del director y juegan un papel muy importante a la hora de otorgar esa atmósfera romántica al film.

El reparto está formado por un sorprendente Owen Wilson que funciona perfectamente como alter ego del director dando vida a Gil, el romántico escritor norteamericano enamorado de Paris que vivirá una experiencia única que lo hará volver a amar la vida. Rachel McAdams es Inez, la novia de Gil, una niña bien. Michael Sheen es Paul, un viejo amigo de Inez que demuestra ser un pedante e insufrible conocedor de arte. Marion Cotillard es Adriana, una preciosa mujer de la que Gil se enamorará. Carla Bruni da vida a la guía de un museo. Como presencias secundarias que dan vida a personajes conocidos (que es mejor no desvelar) tenemos a Adrien Brody, muy divertido, Kathy Bates y Tom Hiddleston. Tal vez la única pega que le encuentro al film es que para determinados personajes que aparecen habría sido un acierto contar con actores españoles (se ofreció un rol a Penélope Cruz, pero ya había firmado por la 4ª de los Piratas), pero bueno, tampoco es que los elegidos lo hagan mal.

“Midnight en Paris” es una preciosa historia con un gran telón de fondo como es Paris. Woody Allen ha acertado de lleno con ella, consiguiendo la que, para un servidor, es su mejor película en años. Mágica, nostálgica, divertida y, sobre todo, muy romántica. Un canto a la vida, al arte y al amor. La primera gran película del año.

Lo Mejor: Reencontrarnos con el mejor Woody Allen.

Lo Peor: No se me ocurre nada de relevancia.