Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, de Rob Marshall

La Saga iniciada en 2003 por la Disney en alianza con Jerry Bruckheimer pareció terminar en 2007 con “En el Fin del Mundo”, la cual ponía fin a las aventuras de Will Turner y Elizabeth Swan, aunque dejaba una línea argumental abierta para el capitán pirata favorito del S.XXI. La taquilla manda, y aunque la tercera entrega decepcionó en su gran mayoría (no a un servidor, que la considera todo un deleite de surrealismo y talento visual), la compañía del ratón Mickey decidió seguir explotando a Jack Sparrow con una nueva entrega protagonizada completamente por él.

No todo fue tan fácil, Gore Verbinski no se encargaría de dirigirla y se contrató a Rob Marshall para sustituirlo, una elección bastante discutible, ya que, a pesar de haberse desenvuelto bien con coreografías y escenas de baile, nunca ha dirigido escenas de acción propiamente dichas. Con Marshall llegó otra novedad a la franquicia, Penélope Cruz, quien se había llevado de maravilla con el director en “Nine” y se encargaría de dar vida a un viejo amor de Sparrow. Durante la preproducción del film sucedió un ligero inconveniente que puso en peligro al film, y es que Dick Cook, culpable de haber elegido y defendido a Depp para dar vida al protagonista de la Saga, fue despedido de Disney, lo cual entristeció sobremanera al actor, quien manifestó su malestar por la decisión, aunque finalmente accedió participar en la película (no hay nada que no consiga un buen cheque).
La película contó de nuevo entre sus filas con Geoffrey Rush retomando a Barbossa y con Ian McShane, que daría vida al nuevo villano del film, Barbanegra. Como viene siendo novedad se utilizaron cámaras 3D para algunas escenas y así poder incrementar la taquilla una vez estrenada.
Jack Sparrow ha vuelto, la duda era si lo haría por la puerta grande y, para mi gusto, he de decir que ni siquiera llega a abrirla.

Jack Sparrow se encuentra en Londres para intentar descubrir quién está reuniendo una tripulación bajo su nombre. En la ciudad se encontrará con Angélica, una vieja amante que le informa de su deseo por localizar la Fuente de la Juventud, algo que ha levantado mucho interés también para los españoles y los ingleses, quienes han comenzado una carrera por llegar antes al lugar en donde se encuentra. Sparrow, que también busca la Fuente, se une a Angélica descubriendo que es hija del temible pirata Barbanegra.

La nueva entrega de “Piratas del Caribe” lo tenía todo para triunfar y volver a relatar una historia de aventuras clásica que estuviera al nivel de la primera. Jack Sparrow como gran protagonista; una vieja amante con ganas de revancha; Barbanegra como villano; las armadas británica y española de por medio; la Fuente de la juventud como objetivo. Todo ello bajo el subtítulo “En mareas extrañas”, el cual alude a la novela de aventuras escrita por Tim Powers, de la que han tomado más de un detalle.

Desgraciadamente la nueva entrega de Sparrow acaba resultando un tedioso viaje sin emoción ni lugar para la sorpresa. Todo avanza de forma atropellada, con grandes problemas de ritmo (sus dos horas y diez minutos parecen ser tres), sin escenas de acción capaces de captar nuestra atención (salvo la de las sirenas), y con un problema que ya existía en la anteriores y que aquí se acrecienta mucho más, las alianzas y traiciones entre los personajes, los cuales no parecen tener muy claro qué quieren, en este sentido se intenta jugar a la sorpresa con los españoles (de quien hablaré en breve).
La verdad es que me da rabia que una película como ésta, en donde se nota que han invertido una gran cantidad de dinero y en la que trabaja gente competente acabe siendo aburrida, algo imperdonable para este tipo de producciones.

La elección de Marshall como director sorprendió, aunque ya vimos que se desenvolvía muy bien aportando elegancia y una buena puesta en escena en su único film no musical hasta la fecha (“Memorias de una Geisha”, cuyos problemas podrán ser otros, pero no el toque visual). En su estreno como director de grandes atracciones Marshall suspende, sobre todo por no saber llevar un ritmo bien acompasado y por no saber dirigir escenas de acción, claves en este tipo de films. Además Marshall carece del talento visual de Verbinski, capaz de crear delicatesen visuales en un solo plano (por ejemplo en su reciente “Rango”).
Hay guiños a las anteriores entregas, e incluso existe una escena que copia casi por completo el primer enfrentamiento que tienen Sparrow y Will Turner en la herrería, pero sin alma, todo insertado por obligación, intentando recuperar al público perdido por el camino. Existe también una escena propia del cine de Marshall, como es un baile protagonizado por Sparrow y Angelica, que aburre tanto como el film al completo, y los dos personajes no hacen más que hablar de lo mismo desde el primer instante (“yo te abandoné”, “tu tuviste la culpa de esto”, bla, bla, bla)
Entre las cosas positivas que puedo decir de Marshall como director es que en las escenas de conversaciones se muestra muy clásico y que al menos consigue crear una buena escena emblema del film, como es la de las sirenas, en donde el tempo y la ambientación son excelentes.
En el cine de Marshall empezamos a observar una peculiaridad, el idioma. Da igual que los protagonistas sean japoneses (interpretados por chinos), italianos o españoles, todos ellos hablan perfectamente inglés. En esta ocasión la película se abre en Cádiz y, cuál es nuestra sorpresa cuando los españoles hablan que descubrimos que tienen un perfecto acento inglés (incluso un infiltrado Óscar Jaenada). Se dicen algunas palabras o expresiones españolas (incluso Depp se atreve) pero choca mucho ver a los españoles hablando entre sí en idioma británico.

El guión vuelve a estar firmado por Ted Elliot y Terry Rossio, a los que más vale que busquen sustitutos si quieren seguir con las aventuras del capitán amante del ron, no se puede permitir haber desaprovechado una oportunidad como esta de crear un buen film de aventuras.
A parte de crear un entramado de situaciones entre los personajes ya citados introducen una nueva historia de amor entre un pastor católico (o predicador, ya ni me acuerdo) y una sirena que intenta ser la versión en carne y hueso de “La Sirenita”. También a través del personaje de él, y de otro detalle, se introduce el fervor religioso.
Los FX no están todo lo conseguidos que podrían, llega a haber planos de los barcos dignos de una película para televisión. La dirección artística y la fotografía están más cuidadas aunque sin llegar a las cotas de las anteriores.
La Banda Sonora refleja muy bien lo que es la película, un quiero volver al origen pero sin imaginación. Hans Zimmer se repite copiando temas de las anteriores, su única aportación a la presente entrega es introducir la guitarra española en un tema muy propio de él para el personaje de Penélope Cruz con la colaboración de Rodrigo y Gabriela.

Johnny Depp vuelve a retomar a Jack Sparrow intentando devolverle a sus viejos fueros, menos amaneramientos y más sobriedad, aunque yo más que eso veo un poco de hastío por parte del actor, quien no parece disfrutar tanto en esta nueva aventura en la que, más que protagonista, parece acompañante. La libertad que le dio Verbinski parece haber desaparecido tras su marcha. Aun así sigue siendo, y será, Jack Sparrow con honores. Penélope Cruz está correcta como Angélica, una vieja amante de Sparrow, con el que tiene una cuenta pendiente. La actriz cumple con el personaje, y debido al estado de embarazo que vivió durante el rodaje fue doblada por su hermana Mónica en las escenas de acción. Geoffrey Rush vuelve a ser Héctor Barbossa, ésta vez al servicio de su Majestad. Rush está muy desaprovechado y sus mejores escenas son aquellas que comparte con Depp, su buena química sigue existiendo. Ian McShane aporta su gran presencia a Barbanegra, un personaje malo malísimo cuyos movimientos se les ve venir antes de desenvainar la espada. Kevin McNally regresa como Gibbs, y Keith Richards vuelve a participar en plan cameo, del resto de la vieja tripulación nada se sabe. Además encontramos la participación de Óscar Jaenada (muy ligado últimamente a temas piratescos) y un ilustre cameo de otra de las actrices que colaboraron con Marshall en “Nine”.

La Saga piratesca regresa con una historia que podría haber dado mucho más de sí si hubieran sabido mezclar mejor los ingredientes. Veremos cómo se porta la taquilla con ella y si consigue que volvamos a ver a Sparrow en el cine, esperemos que de ser así sepan darle una grande de aventuras.
“Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas” no es una mala película, es peor, es decepcionante.

Lo Mejor: La secuencia de las sirenas.

Lo Peor: Aburre.

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5 pensamientos en “Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, de Rob Marshall

  1. Me aburrió más la tercera parte piratesca y Nine. Muchas cosas chungas, pero más o menos divertida. Sorprendentemente me gustó el personaje de nuestra Pe, y ni siquiera me acordé de la parejita de las anteriores pelis.

    Jaenada por fin trabaja con Depp. Tantos años copiándole el look han valido para algo. No mucho, pero algo.

  2. Pues no sé si a mi me decepcionará, porque tampoco espero mucho de ella. Ya las dos anteriores (sobre todo la tercera, la peor) no me convencieron…

    La dejo para el videoclub.

    Saludos 😉

  3. Hola !

    Alejandro, a mi me parece la más floja (aunque tenga a favor la desaparación de la pareja Bloom-Knightley), apenas tiene inventiva, y, como ya sabes, la tercera me gusta bastante, jeje.

    Javi y Pliskeen, hacéis bien en ahorrarósla en cine, pega un bajón con respecto a las anteriores.

    Lisset, me alegro que te gustara.

    Saludos a todos 😉

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