Si hoy día no cesan de llegarnos películas basadas de comics es gracias al éxito que tuvo, hace ya más de diez años (qué rápido pasa el tiempo, recuerdo perfectamente cuando la vi en cine),”X-Men”, la adaptación del famoso comic protagonizado por los mutantes Marvel que con tan buen atino llevó Bryan Singer a la gran pantalla. Los mutantes vivieron un descenso de calidad debido a la tercera entrega dirigida por Brett Ratner y a la precuela centrada en el personaje más famoso del grupo, Lobezno. En los planes de la Marvel estaba realizar más películas que narraran los orígenes de los mutantes de forma individual, aunque finalmente han decidido crear una precuela en toda regla que narre la juventud del Profesor Charles Xavier y Magneto.

La FOX decidió llevar adelante el proyecto con ayuda del padre de la Saga, Bryan Singer, encargado aquí de las tareas de producción y de desarrollar la historia. Singer eligió como director al que fuera su primera opción para tomar el relevo cuando abandonó a los mutantes, Matthew Vaughn, el cual ha estado ligado a varias adaptaciones de Marvel sin llegar a realizar finalmente ninguna, hasta ahora. Vaughn ya se encargó de adaptar un comic, “Kick-Ass”, por lo cual no era nuevo en la materia, aunque reinaba en torno a él cierta duda sobre qué podría hacer con los mutantes para devolverles el brillo perdido. La respuesta la encontramos en cada minuto del film. Bryan Singer sabía a quién encargaba la labor, Vaughn ha devuelto a los mutantes el prestigio perdido.

Años 60. Erik Lehnsherr y Charles Xavier son dos jóvenes con extrañas habilidades que, junto a un pequeño grupo de seres como ellos, buscan a Sebastian Shaw, el cual pretende desencadenar una 3ª Guerra Mundial.

La base del film es la relación que se establece entre Charles y Erik. Ambos son mutantes, seres diferentes en una sociedad que se encuentra en pleno cambio y bajo la amenaza de una guerra nuclear. Charles se muestra como un excelente estudiante de ciencias que realiza una tesis sobre el genoma humano y cuyo mayor placer se encuentra, aparte de en los estudios, en conquistar a bellas chicas del campus. Erik, por su parte, es un ser marcado por el dolor, vivió en sus carnes el holocausto nazi de la forma más cruel imaginable y sólo busca venganza contra las personas que se lo arrebataron todo. Aunque en principio ambos tienen un objetivo común (localizar a Shaw) y parecen trabajar muy bien juntos bajo supervisión del gobierno pronto descubren que existen diferencias de pensamiento entre ellos, ya que mientras Charles aboga por una sociedad en que humanos y mutantes puedan vivir en paz, Erik cree que una vez el gobierno no necesite de su ayuda los aniquilará como ya presenció de niño.
La relación entre ambos está muy bien desarrollada y concuerda perfectamente con lo que veremos en las películas posteriores (cronológicamente hablando). Alrededor de ella se crea un thriller internacional al estilo de las películas de James Bond con aroma sesentero en que un peligroso villano intenta destruir el mundo. Dicha historia no descubre nada nuevo, cierto, pero es la forma y lo bien encajada que está dentro de un contexto histórico real, como fue la crisis de los misiles de Cuba, la que hacen de ella un film solido en todos los aspectos.

Una de las cosas que más preocupan cuando nos encontramos ante una precuela es sí sabrán ligar todo a la perfección para que todas las películas concuerden. Bien, podemos decir que en su mayor parte si, “X-Men: First Class” es una precuela directa de las “X-Men” conocidas, aunque contiene ciertos detalles que rechinan .Por ejemplo Cerebro, en la primera “X-Men” Xavier cuenta a Logan cómo lo construyo con ayuda de Magneto y sin embargo aquí ya se lo encuentran realizado, luego también sorprende que aquí Magneto ya use el casco para que el Profesor X no pueda entrar en su cabeza y que en la primera película dirigida por Singer se sorprenda al descubrir como su viejo amigo ha conseguido ocultarse de sus poderes psíquicos. El personaje de Bestia tiene especial protagonismo en la presente, aunque no lo conocimos hasta la tercera entrega, la cual giraba en torno a la cura, algo que busca McCoy en la presente de forma insistente. Otro fallo de continuidad en la Saga podríamos encontrarlo en el prólogo de la tercera entrega, cuando unos jóvenes Xavier y Erik (con los rostros de Sir Patrick Stewart y Sir Ian McKellen) visitan a la joven Jean Grey, cosa que bien podría pasar cuando ambos buscan varios mutantes para reclutarlos, aunque ya choca el cambio de actores.
A parte de eso la película está muy bien trabajada y cuidada al detalle en lo que a historia y personajes se refiere, e incluso llega a sorprender, en especial a través del personaje de Mistica, la cual llegó a tener una estrecha relación con Xavier antes de caer rendida en los brazos de Erik. Por supuesto encontramos referencias a las otras películas (las partidas de ajedrez entre Xavier y Erik siguen ahí de forma muy acertada), y ciertos cameos de futuros X-Men, uno de ellos glorioso, totalmente inesperado (afortunadamente apenas me he informado sobre la película) y que me dieron ganas de aplaudir.
Como en toda nueva entrega de los mutantes, se amplía el Universo y se presentan nuevos personajes, en esta ocasión la sexy Emma Frost, Azazel, Ángel, Riptide o Banshee.

Matthew Vaughn ha dado muestras de su buena mano como director en cintas de corte fantástico como “Stardust” y “Kick-Ass” (aún no he visto “Layer Cake”, pero le tengo muchas ganas), así que algo mínimamente decente se podía esperar de él en su primera aventura dirigiendo a los mutantes (aunque los avances no me decían gran cosa). Pues bien, Vaughn no sólo lleva a buen puerto el proyecto sino que logra realizar la mejor película de héroes Marvel en años (y lo siento por “Iron-Man” o la reciente “Thor”, pero es así). Lo mutantes fueron los que dieron a luz a las adaptaciones de la firma Marvel, sus dos primera películas son dos ejemplos de buen cine comercial y de fidelidad al comic que adaptan, y ya iba siendo hora de que volvieran a lugar que les corresponde dentro de las adaptaciones Marvel, a lo más alto.

Vaughn no podría comenzar mejor la película que con la primera secuencia que abre la Saga, en el campo de concentración de Polonia, en donde el joven Erik es separado de sus padres. El respeto a las formas de las primeras películas sigue ahí, en su buen gusto planificando y creando secuencias ejemplares (ese primer encuentro entre Erik niño con Shaw), con un conocimiento absoluto de buen ritmo. El director aporta al film un toque retro para enmarcarlo a la perfección en los 60, y no sólo a través de la dirección artística y vestuario (por fin vemos los trajes de licra amarilla, totalmente fieles a los del comic), sino de un montaje por medio de pantalla partida en ciertos momentos, en especial cuando describe el entrenamiento al que se someten los jóvenes mutantes. Las escenas de acción son breves pero bien ejecutadas y es un placer poder disfrutar en la última parte del film con buenos enfrentamientos entre mutantes.

El guión corre a cargo del propio Vaughn, Zack Stenz, Ashley Miller y Jane Goldman, basándose en la historia ideada por Bryan Singer y Sheldon Turner. Como en todas las historias de “X-Men” siguen existiendo lecturas sobre la tolerancia y la búsqueda de ser aceptado dentro de la sociedad, ahora enmarcada en un tiempo de crisis, y en la que los guionistas introducen inteligentemente referencias literarias. Como en toda producción Marvel se añaden detalles cómicos, en este caso se hace alusión a la futura calvicie de Xavier. Algo que no me ha gustado del film es su conclusión, o mejor dicho, la manera de acabarla. Queda abierta, eso quedaba claro desde primer momento (hablamos de una precuela y debe dejar un camino para casar con las otras) pero la frase y la forma en que lo hace me resultaron, además de altamente predecibles, muy decepcionantes. Se intenta buscar algo intenso para conseguir todo lo contrario, y es que si algo malo podemos achacar al film es unas pocas de frases que contienen más pretensión que contenido argumental.

El nivel técnico es correcto, en especial me encanta el toque sesentero que se le otorga al film. Los FX no son todo lo buenos que podrían pero cumplen, afortunadamente no son los reyes de la función, y el maquilaje de Bestia podría haber sido mejor.
La Banda Sonora es puro deleite superheroico. Henry Jackman se encarga de crear un potente tema principal (otro más, cada nueva entrega ha tenido un compositor diferente) y una muy interesante partitura que describe a la perfección cada situación, en especial al personaje de Erik.

Los actores cumplen sobradamente con cada uno de sus personajes, algunos de ellos meras comparsas que muestran sus virtudes en el combate, como es el caso del español Álex González, que da vida a Riptide, de Caleb Lendry Jones como Banshee o un desaprovechado Jason Flemyng como Azazel. Las bellezas de January Jones y Jennifer Lawrence parecen ser suficientes para sus personajes, aunque en especial la nominada al Oscar por “Winter´s Bone” me pareció muy acertada como Mística. Respecto a la señora de Don Draper, o sea Jones, decir que luce esplendorosamente bien como Emma Frost, aunque mejor no hablar de su labor interpretativa. Nicholas Hoult es Hank McCoy, el joven científico que se convertirá en Bestia. Kevin Bacon tira de carisma para dar vida al villano Sebastian Shaw, aunque hay que decir que parece ir de más a menos, es decir tiene un principio brutal para, poco a poco, ir desinflándose y parecer un villano de opereta. Entre las presencias secundarias encontramos a Oliver Platt y Michael Ironside.
Para el final dejo a los dos protagonistas del film, James McAvoy y Michael Fassbender, encargados de coger el testigo juvenil a dos importantes Sires ingleses como son Patrick Stewart y Ian McKellen. McAvoy está muy bien como un joven y vigoroso Xavier, bastante alejado de la imagen pensativa y calmada que ya conocemos. Fassbender es, para mi gusto, el mejor del reparto, su Erik es una persona torturada que clama venganza, un personaje trágico al que incluso llegamos a comprender, aunque, como Charles, no aceptemos sus drásticas formas.

Aunque parecía que sería imposible, “X-Men” vuelve a ponerse a la altura de las mejores adaptaciones de comics que existen gracias a “First Class”. Tiene todo lo que una película de estas características requiere: acción, diversión, emoción, buen despliegue técnico y, lo más importante, unos buenos personajes. Toda una sorpresa. La mejor película Marvel en años.

Lo Mejor: Ponerse a la altura de las mejores comic-movies.

Lo Peor: Podría haber terminado de formas más emocionante. Los posters podrían ser mejores.