Un Dios Salvaje, de Roman Polanski

Dos matrimonios se reúnen para hablar sobre le disputa que han tenido sus hijos en un parque.

“Un Dios Salvaje” (“Carnage” en su Versión Original, lo cual hace referencia a un libro escrito por el personaje de Jodie Foster y a lo que sucederá en el piso donde transcurre la historia) trata sobre una reunión, la de las dos parejas. Se conocen, tratan el tema que los ha unido, hablan sobre sus hobbies y toman café, acompañado por un pastel, seguido de una copa de whisky. Algo normal, la típica tarde libre que uno puede pasar en buena compañía, sólo que aquí todo ese ritual costumbrista adquiere un matiz malsano y enfermizo a medida que avanza la conversación.

Al principio las dos partes están de acuerdo y parecen actuar de manera madura. Los padres del chico que golpeó al hijo de la otra pareja acceden a que éste pida disculpas. Claro que para la pareja del chico dañado, en especial la madre, es importante saber si el chico es consciente de lo que hizo, si sabe que actuó mal. Será entonces cuando se entre en un juego dialectico en donde saldrán a relucir los peores rincones de cada uno. Hipocresía, incomunicación, irresponsabilidad, envidia. Un buen repertorio de características negativas que poseen cada uno de ellos, los cuales no son sino un reflejo de la sociedad occidental (no sólo de la clase media-alta neoyorquina que representan) a la que pertenecemos.
Es posible que los hijos sean reflejo de los padres, pero el film comienza y termina con un plano fijo que nos detalla cómo los dos pequeños causantes de la disputa solucionan el tema por sí mismos, dejando en evidencia la inmadurez de los adultos en muchos campos.

Polanski regresa adaptando al cine la obra teatral de su amiga Yasmina Reza, quien firma el guión junto al cineasta, el cual lo escribió mientras se encontraba bajo arresto domiciliario. El director polaco sigue desarrollando sus historias en ambientes claustrofóbicos, en este caso un piso de Nueva York aparentemente cordial y ordenado. Al igual que pasara en “Rosemary´s Baby” el especio irá adquiriendo un toque de inseguridad para los personajes, tanto para los invitados como para los dueños del mismo, quienes se sienten atrapados en ese microuniverso al que les gustaría no haber entrado.
La cinta se caracteriza por poseer un humor muy negro que critique el modo de vida accidental, consiguiendo que el espectador suelte alguna carcajada a la par que se vea identificado en mayor o menor medida. Ahí tenemos por ejemplo ese móvil que no deja de interrumpir y que refleja la alienación a la que ha sometido a muchos seres humanos, quienes creen poseer todo su mundo dentro de tan pequeño aparato.
Además de ello, nos encontramos con una obra violenta. La chispa que inicia todo es una pelea entre dos niños, pero posteriormente contemplaremos otra en donde no se golpeará a nadie físicamente, pero si emocionalmente, e incluso las prórrogas que impiden marcharse a la pareja invitada están llenas de momentos violentos e incómodos.

Polanski se vuelca en lo más importante para llevar a cabo la historia, los actores, pero sin olvidar en ningún momento la manera de encuadrar cada escena, reforzado lo que está sucediendo, y escapando así del llamado “teatro filmado”. Se ha comparado al film con “El Ángel Exterminador” y con “Caché”, pero en mi opinión sus coincidencias no dejan de ser muy puntuales, la crítica a la clase alta dentro de un espacio minúsculo en el primer caso y los planos fijos con los que se abre y se cierra el film para el segundo.
El director rodó la película en Francia por los motivos que ya conocemos (en Estados Unidos sigue vigente su delito) y se rodeó de profesionales como Dean Tavoularis para la dirección artística y Alexandre Desplat para abrir y cerrar el film mediante su música.
Como ya he citado lo más importante para llevar a cabo la trama son los actores, y aquí tenemos un cuarteto de primer orden, capaces de regalarnos varios de los mejores momentos del año. Y es que tener como protagonistas a Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz y John C. Reilly es un regalo para todo amante del cine y de la interpretación. Cada uno está estupendo en su rol correspondiente y todos poseen un momento para lucirse, en especial hay uno que dará que hablar largo tiempo. Los cuatro actores van desarrollando sus personajes de forma gradual, llegando al punto álgido mediante un histrionismo bien medido que no desentona en absoluto con la naturaleza de la historia. Además de ellos cuatro habría que incluir como personajes al piso y al teléfono móvil de Waltz.

“Un Dios Salvaje” habla sobre la falsedad, la violencia, la hipocresía, la inmadurez y la opresión que viven muchas personas, las cuales, hartas de cargar con ello dentro, acaban explotando y lo vomitan.

Lo Mejor: El cuarteto protagonista. El humor negro que posee.

Lo Peor: Que se le critique su naturaleza teatral.

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4 pensamientos en “Un Dios Salvaje, de Roman Polanski

  1. Hola !

    Pues si Pliskeen, es de las mejores comedias actuales que hay, al menos es con la que más me he reído ultimamente.

    Espero que te gusta David C.

    Alberto, espero que la veas pronto, yo creo que es de lo mejorcito del año.

    Saludos !!

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