The Artist, de Michel Hazanavicius

ImagenEn contadas ocasiones uno sale del cine con la sensación de haber visto un film extraordinario, algo que pocas veces se tiene la ocasión de ver. “The Artist” es una de esas películas. No cuenta nada nuevo, cierto, y sin embargo nos enamora. ¿Por qué? Pues sencillamente porque se trata de un film mudo en pleno S. XXI, y cuando digo mudo no sólo me refiero  a que ningún personaje habla. No. Sino a la esencia misma del cine mudo, o sea pantalla 4:3, ausencia de sonido más allá de la música, y, si, un blanco y negro que nos devuelve a la época de los años 20. Es un canto de amor al cine con mayúsculas, un sincero y bello homenaje a éste arte que tanto nos apasiona y encandila.

George Valentin es un famoso actor de cine que vive su apogeo en el Hollywoodland de los años 20 y que tropieza con la joven y ilusionada Peppy Miller, aspirante a actriz. La llegada del cine sonoro cambiará sus vidas.

La historia, como ya he citado, no cuenta nada nuevo, ésto mismo lo hemos visto en “Cantando bajo la lluvia” o “Sunset Boulevard”, pero resulta novedoso por la naturaleza de la cinta. Narrar en una película muda cómo el cine sonoro cambió la vida a multitud de estrellas que no supieron adaptarse y cayeron en el olvido me parece original, tanto como la forma en que nos muestra el director Michael Hazanavicius cómo Valentin se siente oprimido por un mundo al que no sabe adaptarse (sensacional la secuencia pesadillesca).
Hazanavicius, en cuyo curriculum encontramos las parodias (también protagonizadas por Jean Dujardin) de espías “OSS 117”, sabe perfectamente lo que hace, utiliza todos los recursos clásicos del cine y toca casi todos los géneros que existen (desde el drama a la comedia, pasando por el terror y el musical) para narrar la historia, con encuadres elegantes y precisos. Todo es un gran homenaje, ya no sólo al cine en general, sino a maestros como Chaplin, Keaton, Welles, Murnau, Hitchcock e incluso Spielberg.
A pesar de no tener un guión plagado de originalidad he de decir que la historia, de entrada, me tiene ganado, ya que trata de cine dentro de cine y habla sobre la caída y auge de estrellas, así como de la redención. Puede que esté cargada de clichés pero (como he dicho más de una vez) si lo que te cuentan está bien contado qué más da.
Un pilar fundamental en el cine es la música, y en ésta película se demuestra sobradamente. Aunque este año tenemos el regreso por la puerta grande del maestro John Williams con dos trabajos sensacionales me gustaría que los premios a mejor Banda Sonora del año se le otorgaran a Ludovic Bource, ya que su trabajo en “The Artist” es altamente meritorio y complejo debido a que él, a través de su música, es el encargado de describir las emociones de unos personajes que nos hablan a través de sus ojos.

Los halagos no acaban aquí. El reparto al completo merece un premio, ya que todos están formidables. Actuar en una película muda exige ser más expresivo, pero sin perder la naturalidad, y todos lo consiguen, es más, lo más asombroso es que parecen haber viajado en el tiempo y proceder de los primeros años del cine, y eso que no hablamos de actores desconocidos, por ahí tenemos a John Goodman, James Cromwell y Malcolm McDowell. Destacar a los protagonistas. Bérénice Bejo da vida a Peppy Miller con la alegría, inocencia y frescura de las jóvenes estrellas de cine. Su mirada es radiante durante todo el film y consigue enamorarnos en las primeras escenas en que aparece. De Jean Dujardin creo que ya se ha dicho todo. Cannes se rindió a sus pies y no dudó en entregarle el premio a Mejor Actor, y no es para menos. El actor francés está inmejorable como George Valentin, un cruce de Douglas Fairbanks y Rodolfo Valentino, que vivirá en sus carnes la llegada del sonoro. Dujardin nos da un recital interpretativo por todo lo alto por medio de una trabajo soberbio de expresión corporal rematado con la expresividad de su mirada, capaz tanto de hacernos reir a carcajadas (la secuencia en que está rodando y debe repetir tomas) como de emocionarnos. Un trabajo formidable, lleno de carisma y sentimiento. Y no nos olvidemos del perro, compañero de fatigas del protagonista y protagonista de varias de las secuencias memorables del film.

De vez en cuando el cine nos regala emociones y recuerdos imborrables. “The Artist” es cine puro. Valiente, divertida, romántica, triste, emocionante. Lo tiene todo, incluido un final de los que hacían tiempo no se veían, de los que dan ganas de levantarse y aplaudir. Uno de los cantos de amor al cine más bonitos que se han realizado y que he visto en pantalla grande. Puede ser prematuro decirlo, pero qué diablos, es, desde ya, un clásico.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Ni se me ocurre.

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4 pensamientos en “The Artist, de Michel Hazanavicius

  1. Me encanta, y no puedo decir más! La peli y la crítica;)

    Grande por siempre Jean Dujardin y la BSO de Ludovic Bource.

    Besos y gracias por escribirla!

  2. Para mí, la mejor película del año a la espera del estreno de “La invención de Hugo”. No solo gustará a los amantes del cine mudo, a pesar de que algunas personas, al ver que es muda y en blanco y negro, tengan dudas en verla. Vedla y disfrutad de un homenaje al cine en toda regla. Los más cinéfilos pillarán hasta los detalles más “insignificantes”, que son los que la hacen grande.

  3. Pues si Smile, a la espera de ver “Hugo” (que promete mucho) es la mejor película del año, y la que merece arrasar la próxima noche del 26.
    Cada vez hay más fans de la peli de Hazanavicius, bien, bien.

    Gracias por comentar 😉

    Saludos !!

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